Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (16): Abejarucos: la fuerza del color

Fotos: José Ramón Lazare
photo_camera Fotos: José Ramón Lazare
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
Para ser socio o para información, escribir al correo [email protected]
VER SECCIÓN COMPLETA '2024, UN AÑO DE PÁJAROS EN SORIA'

Tradicionalmente se afirma, y es verdad, que la mayor parte de las aves de nuestra región biogeográfica son “sosas” en lo que se refiere a su plumaje. Lejos estamos de la variedad y el colorido de las avifaunas de zonas tropicales y ecuatoriales, predominando aquí tonos apagados, marrones, grises y blancos, en infinidad de variaciones.

Pero basta ver las maravillosas fotos de José Ramón Lazare que ilustran este reportaje para saber que estamos ante un infiltrado de ese mundo colorido. No es una opinión subjetiva que el abejaruco (Merops apiaster), pues de él hablamos, es la especie más colorida de todas las que podemos ver normalmente por aquí.

El rojo, el amarillo y el verde predominan en el dorso, y el verde y el azul en las partes inferiores. Llama también mucho la atención su garganta amarilla, delimitada por una línea inferior y un antifaz negro. Y si queremos más color fijémonos en el iris, de color rojo sangre.

Si esto no fuera suficiente, se hacen notar mucho, y a distancia, con su voz, un pi-pi-pi-purrr -o algo así- que emite constantemente mientras va volando. El “abejarruco”, tal y como es conocido en muchos pueblos de Soria, está llegando ahora mismo de sus zonas de invernada africanas. Llegando y pasando, pues la mayoría de ellos no se quedarán, sino que seguirán su ruta migratoria.

De hecho, por las observaciones efectuadas en el programa SACRE de la Sociedad Española de Ornitología, y sin que se pueda precisar las causas objetivas para ello, las colonias de abejaruco están sufriendo un declive moderado en la meseta norte.

En la provincia de Soria se observa una situación similar. Colonias existentes a comienzos de este siglo han ido languideciendo hasta desaparecer. La mayoría se establecen en los valles del Duero y sus afluentes principales, haciendo sus profundos agujeros en taludes arenosos de las orillas de esos ríos, aunque también podemos encontrarlos en otras ubicaciones, incluso en ribazos mínimos o, directamente, en el suelo.

Abejaruco
Abejaruco

Faltan de zonas de montaña y de muchas áreas menores del Sistema Ibérico. Sin embargo, en el paso postnupcial, es decir, en el paso migratorio que los llevará de vuelta a África, en los meses de agosto y septiembre, es una especie común. Grandes bandos, de 50 a 100 ejemplares, se establecen en muchos puntos durante varios días.

Es ahí cuando, si encuentran alguna explotación apícola, pueden provocar ciertos daños. No obstante, el abejaruco se alimenta de muchos otros insectos, como avispas, moscardones, mariposas, libélulas…incluso se ha comprobado que pueden alimentarse de la avispa asiática.

Su pico, largo y curvado, es perfecto para ello, capturando a todos esos insectos al vuelo y posándose en árboles y otros posaderos como cables para darles un toquecito e ingerirlos. Como curiosidad final diremos que podríamos verlos después expulsar una pequeña bola con restos quitinosos no digeridos. Esas bolas se llaman egagrópilas y hablaremos de ellas más otro día.

Abejaruco
Abejaruco

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad