"Se me fue la camioneta, pensé que había pinchado, pero era el terremoto" explica un soriano en Montañita
“El terremoto me pilló surfeando, a una hora de Montañita, donde yo vivo, y viniendo por la carretera pensaba que había pinchado la rueda porque no entendía por qué la camioneta se iba de lado a lado y no la podía controlar, cuando lo que en realidad estaba pasando era el terremoto”. Lorenzo Torre se fue hace 13 años de Abejar y ahora regenta un hotel en la costa turística de Montañita (www.tikilimbo.com), una de las zonas que vivió el terremoto ocurrido la noche del sábado en Ecuador, aunque “por suerte no hemos sufrido daños a tener en cuenta, salvo alguna construcción en mal estado que se ha derrumbado”. Montañita se encuentra aproximadamente a 300 kilómetros del epicentro del terremoto.
Afortunadamente no hubo víctimas mortales, pero pudieron sentir el fuerte seísmo, “la gente se asustó mucho porque hacía décadas que no se había sentido un seísmo de esta magnitud en Ecuador”. Algo que provocó que la gente se pasara horas en la calle por miedo a réplicas, incluso “la gente se subió a las lomas asustada por la alerta, incluso por la noche se notó una réplica aunque más suave”. El soriano explica que las viviendas en esa zona “no se han visto muy afectadas porque están construidas en cañas de bambú y ese material absorbe las vibraciones cuando hay movimiento de tierra, lo que evita que se cuarteen”.
En Montañita la gente regresó a su trabajo y recuperó la normalidad enseguida. Aunque Lorenzo cuenta que “la información nos llega con cuentagotas” pero son conscientes de la gravedad, “especialmente en Guayaquil y el epicentro del terremoto”. La comunidad de Montañita se está volcando en ayudar a las personas afectadas, con apoyos de víveres y atención hospitalaria.
No es la primera vez que el joven descendiente de Abejar, que ahora vive allí con su familia, vive algo parecido, aunque nunca “tan fuerte como el otro día”, en sus trece años en Ecuador, ha sentido varios terremotos como el de Indonesia, Chile o Hawai, ya que, según explica “las placas tectónicas están conectadas”.
Ecuador se estremeció la noche del sábado con un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter que azotó el norte de la región costera del país y que ha dejado, según el último balance, 350 fallecidos y 2.500 heridos además de incontables daños materiales. El Gobierno ha declarado el estado de excepción.