La lengua española: palabras actuales y con historia

Nuestro idioma español es, actualmente, uno de los más populares en todo el mundo. Más de 500 millones de personas hablan o están aprendiendo español como lengua extranjera a lo largo y ancho del planeta.

El hecho de que tantas personas hablen español en tan diferentes lugares del mundo le otorga también una riqueza y una variedad particular a nuestra lengua.

Como muchos sabrán, el español tiene sus raíces en el latín (es por eso que se la denomina una lengua romance), pero también tuvo, a lo largo de la historia, importantes influencias de otras lenguas, por ejemplo del árabe o de las lenguas indígenas en el caso de América Latina.

Nuestra lengua esconde en sus adentros historias sumamente interesantes y ricas, y se adapta a los cambios sociales, lo que le permite mantenerse más viva que nunca.

Etimología: la historia de las palabras

Según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, se entiende por ‘etimología’ al origen de las palabras, al estudio de la razón de su existencia y también de su forma.

Así, se puede saber que aún utilizamos vocablos que se originaron en el árabe (por ejemplo, ‘ojalá’ o ‘almohada’); en el griego, como ‘anfitrión’ o palabras más complejas como ‘palimpsesto’ u ‘otorrinolaringología’; o la palabra ‘aguacate’ que proviene del náhuatl.

Pero existen también otros procesos lingüísticos que originan nuevas palabras o que suman y a veces adaptan a nuestro léxico elementos que ya existían previamente en otras lenguas.

La composición y los préstamos lingüísticos en la era del internet

Tal vez hayas tenido en algún momento la oportunidad de probar tu suerte en alguna tragaperras con jackpot, y puede que te llamara un poco la atención el nombre de este juego. Pues es un ejemplo perfecto de composición (el verbo ‘tragar’ más el sustantivo ‘perras’) y también de préstamo (proveniente del inglés).

Cuando se habla de composición se hace referencia a la unión de dos o más palabras que da como resultado una nueva unidad léxica. Es, curiosamente, un proceso sumamente productivo, y utilizamos numerosas palabras de este tipo, por ejemplo: pasatiempo, lavarropas, malhumor, y muchas más.

En cuanto a los préstamos, se volvieron aún más frecuentes en estos tiempos del internet y las telecomunicaciones que desdibujaron los límites geográficos y lingüísticos.

De esta forma, podemos hablar de ‘mouse’, ‘software’, ‘fake news’ y muchísimos ejemplos más. Este tipo de palabras también pueden modificarse y adaptarse a nuestra lengua. Tal vez te resulten familiares las palabras ‘fútbol’, ‘escáner’ o ‘champán’; pues todas ellas surgieron como préstamos lingüísticos.

Constante actualización

Por supuesto, el estudio del surgimiento de neologismos (es decir, nuevas palabras) es mucho más amplio, además de ser un área de estudio que debe actualizarse constantemente.

Los hablantes estamos todo el tiempo innovando nuestra lengua con la intención de poder comunicarnos, expresarnos, estar al día con los sucesos del mundo y de la sociedad. Esto le otorga a nuestras lenguas y variedades lingüísticas la capacidad de mantenerse vivas, cual si fueran un organismo vivo.

Como hablantes, ser conscientes de esto nos permitirá conocer mejor nuestro principal medio de comunicación, que es el lenguaje.

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