Miquel Aparici,reciclar con arte
El artista Miquel Aparici transforma objetos en desuso en sorprendentes esculturas que muestran cómo, con ingenio y creatividad, se puede recrear la realidad y dar una segunda oportunidad a viejos utensilios, respetando su propia identidad
¿Es posible que una vieja azada adopte forma de pájaro? ¿O que el molde de madera de un zapato se transforme en la cabeza de un elegante galgo? Las esculturas de Miquel Aparici son sorprendentes assemblages, elaborados a partir del reciclaje de objetos en desuso que tienen su propia historia, y que el autor combina de forma ingeniosa y creativa, utilizando diferentes técnicas, para dar vida a todo tipo de animales insólitos. El resultado es una original colección de piezas que ponen a prueba la imaginación del espectador, apelando a su ingenio y al sentido del humor.
Miquel Aparici estudió en la Escuela Massana de Barcelona e inició su trayectoria profesional como diseñador gráfico, una labor que durante unos años compaginó con la redacción de guiones para cómics y televisión. A finales de los 90 decidió emprender su aventura artística, con la creación de una original colección de dibujos de insectos y peces utilizando exclusivamente café y azúcar, que expuso por primera vez en la galería 3ArtBcn. El éxito de este primer trabajo le abrió las puertas a otras ciudades, donde también recibió una muy buena acogida.
Unos años más tarde, decidió afrontar un nuevo reto: convertir sus dibujos en seres tridimensionales, a partir del assemblage de utensilios de antiguos oficios artesanos, así como moldes y herramientas de madera y metal. La elección de este tipo de piezas se debe a su fascinación por los objetos antiguos, la arqueología, las librerías de viejo y los anticuarios, “todos aquellos lugares que aguardan tesoros ocultos, en los que puedes hallar lo que ni siquiera imaginas”, -explica el artista- La identidad de estos objetos aporta, además, personalidad propia a cada una de sus obras, cuyo bagaje y antigua función conoce y explica con detalle cuando habla de sus piezas: “para mi es fundamental respetar su forma original, su textura e incluso los golpes y marcas que el tiempo ha depositado en esos objetos y que nos permiten conocer su historia”, añade.
Desde entonces ha elaborado más de 350 esculturas, que representan todo tipo de animales de diferentes formas y medidas, desde un elefante a tamaño natural hasta pequeños insectos. Su pasión por los animales arranca probablemente de su infancia en el pueblo de Alella, donde sus padres tenían una casa, y en verano hacía excursiones en bicicleta por senderos y caminos, donde disfrutaba de la naturaleza, observando a los saltamontes y persiguiendo a las lagartijas.
Además de exponer en diversas galerias de Barcelona (Renè Metras, Jordi Barnadas, Loft, Llucià Homs, Montcada, Art Windows, Victor Lope, entre otras), la obra de Miquel Aparici ha viajado a muchas otras ciudades de todo el mundo (New York, Copenhague, Friburgo, Madrid, Viena y Milán, entre otras), y se ha expuesto en lugares inéditos, como el Templo de la Sagrada Familia, que en el 2005 acogió una curiosa selección de diversas piezas del artista inspiradas en los animales esculpidos por Gaudí, y, recientemente, este año, en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, uno de los centros culturales más emblemáticos de la ciudad.
Carmen Pérez Periodista free lance
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