Por Mariano Gállego

La chica del cartel

NADA más salir del periódico, la baturrica del moflete sonrojado me saluda de perfil desde los soportes publicitarios del paseo de la Independencia. Mira hacia la izquierda y me invita a disfrutar de las fiestas desde el cartel oficial de estos Pilares. Me gusta esa chica de nariz respingona y pelo recogido que sonríe con el brazo en jarra desde la margen izquierda del Ebro y que despliega en su mantón multicolor una panoplia de los símbolos más zaragozanos. Incluso un 'almendrofato' como yo -nacido en Jaca, pulido en Huesca y afincado en Zaragoza-, es capaz de captar la sensibilidad del dibujo. Y me vuelve a guiñar el ojo cuando encaro la Gran Vía desde la plaza de Paraíso camino de la avenida de Goya, justo al doblar la esquina del «¡jodo!», donde el cierzo te azota en la cara con particular intensidad para disipar cualquier sopor de la madrugada. Es la furiosa ventolera que, como los informes del Fondo Monetario Internacional o los recortes del Gobierno, te arrastra de culos a la cruda y dura realidad. Mientras, del bus urbano que transita frente a la sede central de Ibercaja escapan por las ventanillas los cánticos alborozados de grupos de jóvenes abonados al jolgorio. Otros se lanzan agua en medio de la avenida, ajenos a los automóviles que tratan de sortearlos en su agitada carrera crepuscular. Y el tranvía va y viene, llenando su panza de peñistas alegres con cuerpo de jota. El negro y rojo se entretejen en la noche cachirulera camino de casa. Y vuelvo a encontrarme con la chica del cartel una y otra vez conforme avanzo por Fernando el Católico y pienso que ella resume el afán y la fuerza de nuestra juventud, esa a la que los adultos solemos cuestionar de manera apriorística sin preocuparnos por conocer sus realidades y sus desdichas. Los criticamos por escaquearse de clase durante la semana festiva, por divertirse con el botellón o por armarla en las manifestaciones, pero sin atender a su desesperanza, la de una generación condenada al paro o al subsidio. Y remiro a la baturrica y yo también sonrío. Su guiño me devuelve la esperanza en la nueva generación.

Texto publicado en Heraldo de Aragón.

Mariano Gállego es periodista.

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LOS AUTORES

La esencia de teloMeneses son sus sonrisas con mofletes. Su marca, su sello de identidad, su inspiración y su línea de trabajo son esos coloretes, que visibles o no tan visibles, todos tenemos al sonreír. En la sonrisa de este proyecto, uno de los mofletes se llama Beatriz Melús y el otro Víctor Meneses.

Beatriz Melús es periodista, locutora y escritora. Amante de Zaragoza y fanática del pensamiento infantil. Maniática del orden. Siempre con una agenda y un bolígrafo a mano. Jotera de nacimiento y baturra del cartel ganador de las Fiestas del Pilar 2012.

Víctor Meneses es periodista, diseñador gráfico e ilustrador. Amante de Zaragoza y fanático de Tintín. Despistado por naturaleza. Siempre con un rotulador a mano. Baturro de vocación y ganador del cartel de las Fiestas del Pilar 2012.

www.telomeneses.com