Educando en igualdad: el papel de la mujer en la ciencia (2)

La reivindicación por una igualdad real entre hombres y mujeres está conformando en los últimos tiempos un consolidado movimiento social, del que seguramente se beneficiarán las generaciones futuras. Como todo avance, la mejor forma de comenzarlo es desde la base, desde la educación. La formación en valores desde el aula, y desde las edades más tempranas, nos ayudará a garantizar a la sociedad del futuro los mismos derechos para todas las personas, sin distinción.

Continuando con esta serie de post dedicados a la lucha por la equidad entre ambos sexos, hoy hablamos con Marta Isabel Gutiérrez Jiménez, licenciada en Químicas e investigadora doctoral en el grupo de Química Biológica en la Universidad de la Rioja, además de redactora de la Revista Principia magazine, y desarrollando su actividad laboral en la estación Enológica de Haro. Recientemente, ofreció sus conocimientos y su experiencia sobre el binomio mujer y ciencia en la librería Piccolo de la capital soriana, en una interesante exposición donde se combinaban datos estadísticos con historias vividas en primera persona.

1.- Marta, ¿puedes empezar contándonos un poco más de tu experiencia y tus estudios?

Empecé a sentir amor por la Química allá por el 2008, cuando decidí venirme a Logroño a estudiar esta carrera. La verdad es que a mí siempre me ha gustado todo… Mi primera idea fue estudiar psicología, ¡menuda diferencia! Pero me decidí por Química porque pensé que podría ayudarme a responder a muchas preguntas que me hacía, y de hecho así ha sido. Todo lo que nos rodea es Química por lo que esta ciencia me ha ayudado a entender un poquito mejor el mundo en el que vivimos.

Una vez metida en la carrera me di cuenta de lo extensa que es esta disciplina. Así que tuve que ir decidiendo en qué especializarme. La Química Orgánica me enamoró. Primero porque el número de elementos que se estudian era considerablemente menor, pero la cantidad de moléculas, de compuestos, que además dan vida al mundo que conocemos, y que están formados solo por átomos de carbono, hidrógeno, azufre, nitrógeno… es impresionante. Así que me propuse como objetivo investigar unos años en Química Orgánica y así lo hice. Tras un Máster que me habilitaba para ello comencé la Tesis Doctoral en el grupo de Química Biológica de la Universidad de La Rioja que me ha llevado a ser doctora.

Pero, aunque la Tesis esté relacionada con la síntesis de compuestos orgánicos con interés biológico, como aminoácidos fluorescentes, por ejemplo; ahora estoy trabajando en la Estación Enológica de Haro haciendo resonancias (RMN) al vino. Lo que comentaba, ¡la Química abarca todo lo que nos rodea!

Durante estos últimos años he empezado a divulgar y contar en qué consiste la materia, en ayudar a descubrir y compartir todo esto que me apasiona. Además, últimamente, los químicos no son nada queridos en la sociedad, hay un sentimiento de «quimifobia» bastante arraigado. Y me gusta defenderlos, me gusta defender la Química porque no es que sea mala, sino que como lo es TODO, hay compuestos buenos y malos. La relación entre químico y malo, natural y bueno… ¡menuda batalla! Un ejemplo es la cicuta, natural 100% pero no me gustaría encontrarme con ella.

2.- En el campo que tú te mueves, ¿cómo es la situación de la mujer en la ciencia?

Pues en divulgación, al nivel en el que me muevo, no veo discriminación. Aunque seguro que si nos vamos a trabajos en televisión sí que hay diferencias salariales….

En el mundo de la investigación, aunque he de decir que «he tenido suerte» (y no se debería utilizar esta expresión, pues debería ser lo habitual) yo no me he sentido discriminada por ser mujer, sí conozco casos en los que existe. Desde pensar que «no vales para el laboratorio» porque eres mujer, a comentarios como «a las mujeres se os da mejor los trabajos finos porque sois más delicadas», o casos extremos en los que una vez que la investigadora se queda embarazada, directamente le mandan al despacho (por salud, hasta ahí nada raro), pero luego le obligan a recuperar las horas de laboratorio sin cobrarlas…. Indignante. Además, en las universidades hay lo que se conoce como techo de cristal, muy pocas mujeres llegan a ser rectoras o directoras de centros de investigación, por ejemplo.

En la empresa también pasan barbaridades. Me imagino que la empresa pública está más «vigilada», si se puede llamar así, pero en empresas privadas he conocido a mujeres que han perdido su puesto de trabajo tras la baja maternal o, simplemente, no lo han conseguido por contestar de manera positiva a la «típica pregunta» en la entrevista de ¿quieres ser madre?

Lo que más me sorprende es que gente joven, gente de mi edad o incluso más pequeña, tenga estereotipos asociados a las mujeres que hacen visibles comportamientos machistas. Incluso nosotras mismas soltamos frases como «fulanito me ayuda con el niño o las tareas del hogar», por ejemplo. He tenido alguna discusión con compañeros de profesión que aseguran que las mujeres que han llegado a puestos importantes (políticas, científicas…) lo han conseguido porque realmente son hombres, porque biológicamente hablando estamos diseñadas para cuidar de una familia y de un hogar y no para mandar…. En fin…

3.- ¿Qué crees que podría suponer un mayor acceso de las féminas a la ciencia?

Yo no creo que las mujeres podamos aportar cosas diferentes a los hombres, así, de manera estereotipada. Yo sí que creo que los grupos más heterogéneos pueden aportar muchísimo más, pero no solo hablando de hombres y mujeres, sino de gente de diferentes culturas, de diferentes estudios… Es algo que he defendido siempre y que lo seguiré haciendo. Hay que hablar de personas, y no de hombre o mujer.

Pero es una realidad que las mujeres seguimos estando por debajo en número en las empresas. No hay una igualdad real, ni salarial, ni en número. Por supuesto que, si un hombre tiene más méritos, o se le da mejor desarrollar una tarea, merece más que otra persona ese puesto de trabajo. Pero para impulsar que las mujeres empiecen a poder tener acceso a esos puestos yo defiendo la discriminación positiva. Para evitar techos de cristal, por ejemplo. Claro que esta medida no debería mantenerse de por vida, pero sería una buena manera de ayudar a igualar un poco la balanza.

4.- También tienes experiencia en el campo de la docencia, ¿cómo crees que se puede interesar a las más pequeñas por el ámbito científico desde la educación temprana?

Despertar vocaciones es muy difícil. Yo, como química, voy a un colegio e intento que todas y todos quieran estudiar las moléculas. Pero minutos después se acerca un compañero y les explica lo bonita que es la filología y les mete el gusanillo por ella. Lo que sí es cierto es que hacer ver a las chicas que valen tanto como los chicos, me parece una labor muy importante.

Aunque cada vez es menos común, lo habitual es que a nosotras se nos regalen juguetes como bebés y carritos, y a ellos juegos de construcción etc. En mi caso no fue así, pero casi todas mis compañeras de colegio jugaban con collares, maquillajes, cocinitas y ese prototipo. Por lo tanto, y lo que quiero decir con esto, es que desde pequeñas se nos hace ver que lo que mejor se nos da es eso, y no es así. Quizás por eso pierdan interés por las matemáticas o la química en el colegio, por las disciplinas STEM en general. Solo es una teoría, no critico que existan este tipo de juguetes, pero sí que haya una diferencia tan grande entre nosotras y ellos.

5.- ¿Conoces alguna experiencia de éxito en este sentido?

Pues te puedo contar una experiencia personal. Durante estos años he dado talleres en la universidad a alumnas y alumnos de la ESO, y a algunas chicas que entraban con idea de «aburrirse» y de que «se les iba a dar fatal». Tiempo más tarde he podido cruzarme con ellas por los pasillos de mi universidad. Al final decidieron estudiar Química, y eso fue muy reconfortante.

Hoy en día existen muchas iniciativas para tratar este tema en las aulas. Por ejemplo, para el día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se organizan actividades en los coles y fuera de ellos. Cada vez se escucha más «quiero ser como Marie Curie», quiero ser científica, por lo que poco a poco van dando sus frutos. Cuando somos pequeñas y pequeños siempre tomamos como ejemplo un referente, queremos ser como alguien. Si no se dan a conocer figuras femeninas importantes, si solo se hablan de éxitos masculinos, parece que es, como ya he dicho antes, porque las mujeres no somos válidas. Pero si se dan a conocer todas las mujeres que han conseguido que la ciencia avance como lo ha hecho, quizás sirvan como ejemplo para muchas chicas y muchos chicos, y se consiga eliminar esa idea de que «la ciencia es cosa de hombres.»

6.- ¿Y en un futuro a corto plazo? ¿cuál crees que va a ser el rol de la mujer científica?

A corto plazo está claro, seguir luchando y demostrando que valemos como cualquier otra persona para dedicarnos a aquello que nos apasiona. Espero que, a medio plazo, es decir, espero poder vivirlo de primera mano, se consigan eliminar muchas creencias y que tanto mujeres como hombres nos podamos dedicar a lo que nos guste, sin importar nuestro género. Espero poder ver y conocer a muchas mujeres ganando el Nobel, dirigiendo centros de investigación, sin que suene como una excepción o como algo extraordinario.

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