Estereotipos de género durante la infancia

Este cuatrimestre estoy impartiendo en el Campus de Soria la asignatura Cambios Sociales, cambios educativos e interculturalidad, perteneciente al primer curso del Grado de Educación Primaria. Como se puede apreciar con el nombre, es una materia amplia, en la que sobre todo se pretende abrir los ojos a los futuros maestros sobre los cambios que ha experimentado y está experimentando la sociedad actual. Dentro de la misma, estas últimas semanas estamos trabajando sobre los estereotipos de género en los medios de comunicación. Y, como he tenido la suerte de dar con un grupo estupendo, estamos creando entre todos una Comunidad de Aprendizaje en la que se están compartiendo contenidos de lo más interesante, que hacen reflexionar no solo a los alumnos sino también a la profesora.

Uno de los temas que estamos analizando son los estereotipos de género que se transmiten a través de los recursos que utilizamos para educar (padres y profesores) en la infancia. Desde los cuentos tradicionales, hasta las propias películas de Disney, inevitablemente reproducen modelos tradicionales de género que promueven la desigualdad entre hombres y mujeres. Y, aunque los docentes trabajemos precisamente por acabar con todos estos estereotipos, a veces los transmitimos sin darnos cuenta, al elegir un material que quizás no es del todo adecuado, o simplemente al no llevar a nuestros alumnos a la reflexión.

En primer lugar, vamos a centrarnos en analizar los cuentos tradicionales. Recuerdo el pasado curso cuando dos compañeras de la UVa impartieron un taller sobre el rol de la mujer en este tipo de narraciones, con motivo del Día Internacional de la Mujer. Señalaban que uno de los objetivos de los cuentos es educar en valores y actitudes, constituyendo un método pedagógico de adaptación social y educación cultural. Y después, citando a Jiménez Hornero, analizaban las diferentes características que se les atribuían a hombres y mujeres: los personajes masculinos suelen ser valientes, intrépidos, agresivos, dominantes, seguros, aventureros, osados, protagonistas, inteligentes; mientras que las féminas responden a una actitud pasiva, sumisa, ingenua, tímida, coqueta, dócil, laboriosa, mezquina, superficial, dependiente. Y, realmente, no es complicado encontrar ejemplos de estos modelos en los cuentos tradicionales: Blancanieves rescatada por el príncipe; Caperucita Roja, expuesta a las terribles fauces del Lobo Feroz y finalmente salvada por el cazador; o Cenicienta, que solo puede huir de sus malvadas hermanastras casándose con un príncipe.

Sin embargo, no creo que sea negativo el uso de este tipo de literatura, al fin y al cabo forman parte de nuestra cultura y olvidarnos de ella sería injusto. Podemos emplearla, pero haciendo reflexionar al alumnado sobre ella. Y también ofreciendo versiones alternativas (últimamente, se pueden encontrar muchos textos infantiles que cuentan la otra versión de la historia: por ejemplo, el libro La cenicienta que no quería comer perdices). Mostrando otra imagen femenina (y, de paso, también otra masculina), conseguiremos la tan ansiada coeducación que todavía cuesta llevar a las aulas.

Otro elemente de análisis son las películas de Disney. Y para ello, nada mejor que emplear un vídeo que me ha hecho llegar una de mis alumnas, en el que se analiza la relación entre sexismo, violencia y dominación en los filmes de la Factoría. Una vez más, caer en acabar del todo con este tipo de recursos quizás no es la mejor opción. Están ahí, son tremendamente motivadores y también transmiten valores positivos. En la reflexión y la educación en el consumo críticos de información está la clave. Actividades de vídeo fórum, en las que luego analizamos lo que hemos visualizado, pueden ser muy positivas para acabar con los estereotipos que transmiten algunas de estas producciones.

Educar no es solo instruir. Es formar ciudadanos que puedan crecer en una sociedad más igualitaria. Está en nuestras manos, nosotros tenemos la clave para que los estereotipos de género sean, poco a poco, algo del pasado.