Los MOOC: cursos online, masivos y gratuitos

Una de las tendencias que más parece asentarse en el panorama educativo es el e-learning, es decir, la enseñanza a distancia virtualizada a través de canales electrónicos. A este respecto, hoy me gustaría analizar una iniciativa en esta misma línea, que últimamente esta cobrándose mucho protagonismo. Me refiero a los MOOC: Massive Open Online Course, o lo que es lo mismo, cursos online, masivos y gratuitos, que desde hace unos años ofrecen diversas universidades a lo largo de todo el mundo.

Los MOOC surgen como iniciativa para democratizar la educación, con una filosofía de liberación del conocimiento para que éste llegue a un público más amplio. La web mooc.es indica que las características fundamentales de estos cursos son tres: que no tenga límites en la matriculación, que pueda ser seguido online y que tenga carácter abierto y gratuito, con materiales accesibles sin ningún coste económico.

Este tipo de formación responde a una perspectiva conectivista. La teoría del conectivismo, desarrollada principalmente por George Siemens, analiza la realidad educativa en la era tecnológica, de forma que pretende explicar como las TIC repercuten en nuestra manera de aprender. Según el autor,  el aprendizaje es el proceso de conectar fuentes de información, ya que el conocimiento surge a partir de la diversidad de opiniones, que tanto ha proliferado gracias a la red. Para que el aprendizaje tenga lugar, es necesaria una habilidad para ver las conexiones entre los campos, ideas y conceptos, de manera que la toma de decisiones en sí misma ya conforma un propio proceso de aprendizaje. Las tecnologías de la información y la comunicación ponen a nuestra disposición cantidades ingentes y continuamente actualizadas de conocimiento. Nuestra tarea es seleccionar ese conocimiento y conectarlo entre sí y con nuestros aprendizajes previos.

A partir de esta base teórica, Siemenes, junto con Stephen Downes crearon en 2008 el primer MOOC. Su gran éxito llevó a algunas de las universidades más prestigiosas a tomar el modelo y en la actualidad ya son numerosos los centros educativos que se han sumado a esta nueva forma de enseñar. En referencia a las universidades españolas, en 2012 la UNED creó su propia plataforma de cursos online masivos y gratuitos. Posteriormente, experiencias similares han sido puestas en marcha por la Universidad Politécnica de Valencia y por la Universidad de Granada.

Aunque los MOOC cuentan con innumerables ventajas, también tienen sus inconveniente. Entre otros, se ha registrado una tasa de abandono de este tipo de cursos todavía demasiado alta. Por otro lado, también se ha puesto en duda la validez de sus conocimientos y su equiparación con un título oficial; o la imposibilidad de adaptación individual (o grupal, pero en un grupo reducido) del aprendizaje.

Los tiempo cambian y este nuevo siglo pone a nuestra disposición más herramientas que nunca para facilitar la comunicación y el aprendizaje. Aunque todavía está por verificar la validez de este tipo de proyectos innovadores, es innegable que facilitan el acceso al conocimiento de una manera que nunca nos hubiéramos imaginado. En nuestras manos esta saber aprovecharlo o dejarlo pasar.

La importancia de la etapa de Educación Infantil

Hace unos días escuchaba en la radio como Leire Salazar, doctora en Sociología y co- autora del estudio ‘Aprendizaje y ciclo vital. La desigualdad de oportunidades desde la educación preescolar hasta la edad adulta’, aseguraba como la intervención en la etapa de Educación Infantil es fundamental para compensar las desigualdades provocadas por los entornos socio económicos de origen. Para la autora, “es importante invertir en esta etapa, primero porque el gasto parece ser más redistributivo en la educación infantil que en etapas posteriores, y segundo, porque también parece que la inversión es más eficiente en términos de coste- beneficio”.

La educación infantil, a pesar de ser en España una etapa no obligatoria –aunque sí gratuita en sus segundo ciclo, de 3 a 6 años-, es fundamental para el desarrollo de los niños. El estudio PISA de 2009 corroboró que, entre el alumnado participante en el estudio, de 15 años de edad, aquellos que habían realizado algún curso de esa etapa obtuvieron mejores resultados que los que no asistieron a clase hasta la educación primaria. De este modo, “la diferencia entre los alumnos que asistieron más de un año a una escuela de educación infantil y aquellos que no asistieron es de 54 puntos de media en la evaluación lectora”.

Desde muy pequeños, los niños empiezan a conocer el mundo que les rodea a través de los demás. Gracias a la participación en estudios preescolares, la socialización comienza a edades tempranas. Se aprende a compartir las cosas, a trabajar de forma colaborativa, a seguir unas normas establecidas, a tener en consideración no solo tus propios deseos, sino los del resto de las personas. En definitiva, se aprende a vivir en grupo, a gestionar las emociones propias y las de los demás, a desarrollar una serie de estrategias necesarias para crecer siendo lo que somos: seres sociales.

Los primeros años de escolaridad son años en los que se aprende a jugar, a crear, a disfrutar de la música, del arte, de las actividades lúdicas, incluso del folclore popular, que empieza a transmitirse a las nuevas generaciones durante esta etapa.  Es uno de los ciclos educativos en los que más presente está la familia, con los beneficios que ello reporta en el desarrollo del alumnado. En definitiva, no hay lugar a duda de que todo son beneficios en cuanto a comenzar la escolarización a una edad temprana. Por ello, los índices de asistencia a centros educativos desde los primeros años de vida son cada vez mayores. Porque toda la comunidad educativa –padres, profesores y alumnos- son conscientes de su gran relevancia.