Educar para emprender

Una de las consecuencias que ha tenido la crisis económica en nuestro país es el fomento del emprendimiento empresarial como una manera de generar empleo. Miles de personas han decidido que la mejor manera de encontrar trabajo era creándolo, y se han lanzado a poner en marcha negocios de la más diversa índole. Pero, ¿de dónde viene ese espíritu emprendedor? ¿se fomenta en el sistema educativo español la educación para el emprendimiento?

Un informe de 2012 publicado por la Comisión Europea ubicaba a España como uno de los países de la UE con estrategias nacionales para fomentar la cultura emprendedora.  El texto señala que tanto el Gobierno central como las comunidades autónomas habían potenciado este tipo de iniciativas a través de directrices, como el Plan de Creación de Empresas, impulsado por el Ministerio de Industria en 2011, que también contenía puntos sobre educación.

Igualmente, dentro del documento sobre Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013/ 2016, puesto en marcha por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se recogen diversas medidas al respecto, como ampliar en los planes de estudio los contenidos relacionados con el emprendimiento y las oportunidades profesionales o fomentar el espíritu emprendedor y la innovación en el ámbito universitario. Pero, ¿de qué manera podemos trabajar en el aula este espíritu emprendedor?

Es posible encontrar varias experiencias que se han fomentado tanto desde entidades públicas como privadas. La Ciudad Tecnológica Valnalón, a través del proyecto formativo Cadena de Formación de Emprendedores, puso en marcha la iniciativa ‘Emprender en mi escuela’: un proyecto educativo dirigido al alumnado de educación primaria, cuya finalidad es que los estudiantes creen y gestionen una cooperativa durante el curso escolar, de manera que, a través de ella, se organicen para fabricar productos artesanales que después venden en un mercado local. Desarrollado transversalmente en el currículum, facilita la adquisición de las competencias básicas a través de una metodología donde el alumno es el centro del aprendizaje, un aprendizaje activo que vincula la escuela con su entorno, en el que el profesor hará las veces de guía y propondrá los objetivos y retos que los alumnos deberán alcanzar.

Por su parte, la Junta de Andalucía desarrolló en 2006 el programa Educando para emprender, que recogía, entre otros, proyectos como ‘Alas para emprender’ (destinado para el alumnado de Formación Profesional y compuesto por varias sesiones de trabajo que incluían conferencias, talleres, películas, entrevistas a emprendedores de éxito, debates, etc); ‘Emprende joven’ (estancias de alumnado de FP en un centro de emprendedores); ‘Simulación empresarial’ (cada centro educativo se transforma en una empresa que eligen sus alumnos teniendo en cuenta el entorno geográfico real); ‘Enterprising Europe’ (un curso a través de Internet para el desarrollo de competencias emprendedoras,  que se desarrolla en el marco del programa europeo Leonardo da Vinci en colaboración con otros 6 países); ‘Divertiprendo’ (dirigido al alumnado de sexto de primaria, que, a través de materiales didácticos atractivos, trabajan las diferentes habilidades y cualidades emprendedoras (autoestima, curiosidad, creatividad, iniciativa, toma de decisiones, trabajo en equipo…); y en el que , además, y con ayuda de UNICEF, analizan los problemas del mundo y se implican en una iniciativa emprendedora solidaria que desarrollan a lo largo del curso); o ‘EJE Empresa Joven Europea’ (dirigido al alumnado de ESO, que gestiona una cooperativa de comercio en la que intercambian productos con cooperativas de alumnado de otros países o regiones que después venden en el Mercado local. Las cooperativas reparten los beneficios como cualquier empresa).

En nuestra ciudad también encontramos iniciativas de este tipo, como actividades promovidas por El Hueco, que firmó el pasado mes de marzo un convenio de colaboración con el campus de Soria para fomentar el espíritu emprendedor entre su alumnado. Este acuerdo se ha materializado en acciones como la mesa redonda, que tuvo lugar el 18 de abril en el campus universitario, bajo el título ‘Jóvenes y emprendiemiento. Experiencias y casos’, y en la que participaron emprendedores como Jorge Arribas (gerente y fundador de StopStress), Laura Carrera (gerente y fundadora de Flores en la Mesa), Fernando Rubio (fundador de Emprendae y asesor de El Hueco) y Daniel Hernández, coordinador de El Hueco.

Emprender es una opción cada vez más presente en nuestra sociedad. Y por ello debe de ocupar el lugar que le corresponde en el sistema educativo. Un fomento del espíritu emprendedor dotará a nuestro alumnado de mejores recursos para enfrentarse al cada vez más complejo panorama laboral.

¿Qué hará tanto tiempo delante del ordenador?

Sin duda, alumnos y alumnas de estudios secundarios y post obligatorios están acostumbrados a esa réplica por parte de los adultos –inmigrantes digitales– que les rodean. Padres y madres -y en ocasiones, por desgracia, docentes- no llegan a comprender cómo se pueden pasar tanto tiempo enfrascados en redes sociales, sin otra cosa que mirar la pantalla del ordenador e ir abriendo, una tras otras, páginas y más páginas cargadas de información en los más diversos formatos. Sin embargo, este comportamiento responde a una teoría pedagógica reciente: el conectivismo, desarrollado principalmente por el teórico George Siemens.

El conectivismo hace referencia a la construcción de conocimiento en red, al aprendizaje de manera grupal y en el que Internet juega un rol fundamental. El estudiante tiene claro cual es el aprendizaje a adquirir y va a ordenar el caos de información al que hoy en día tenemos acceso para poder llegar a dicho aprendizaje. Posiblemente, una vez logrado el objetivo, lo compartirá entre su red de contactos, aportando su granito de arena a conseguir un cierto orden entre tanto caos.

Aunque nos parezca complejo de entender, realmente todos hemos acudido a esta forma de aprender alguna vez, aunque todavía está muy lejos de integrarse en el sistema educativo formal: ¿quién no ha buscado nunca una receta en Internet? Seguramente, no nos habremos conformado con la primera opción que el buscador nos haya ofrecido, habremos consultado varias páginas y habremos elegido la que más se adapte a nuestras necesidades, incluso mezclando pasos de dos recetas de distinta procedencia. De esta manera, estamos construyendo nuestra propia fórmula culinaria que, además, quizás modifiquemos en el futuro si el resultado no ha sido del todo satisfactorio. Así, cumplimos con una de las principales características del conectivismo, que señala que el conocimiento no es inmutable, y de hecho propone un giro radical en lo que a nuestro proceso vital de aprendizaje se refiere: hasta ahora creíamos que todo lo que teníamos que saber lo aprendíamos en los estudios obligatorios, y nos especializábamos a través de los post obligatorios. Sin embargo, el conectivismo propone que el aprendizaje será una tarea que se desarrollará durante toda la vida. Incluso apunta que habrá aprendizajes adquiridos que se quedarán obsoletos a los pocos años de memorizarlos (no sé a vosotros, pero a mí me enseñaron que Plutón es el noveno planeta del Sistema Solar…).

Al respecto de esta nueva teoría pedagógica, y especialmente sobre el rol del docente en ella, os propongo que visionéis este vídeo, de tan solo 5.20 minutos de duración, que explica a la perfección la manera de poner en práctica esta metodología tan innovadora.

Una vez más, debemos ser conscientes de que el mundo cambia, y no hay nada que deba permanecer menos inamovible que la educación, ya que es parte de que ese cambio sea para bien. Pero para ello debemos asumir la continua evolución de la sociedad e integrarla en las aulas de todos los centros escolares. Solo así estaremos construyendo alumnos capaz de desenvolverse con soltura en el siglo XXI.