Restaurante Padilla 54
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Cap. 292. 4/6-6-2022. Soria en Madrid: atletismo doble, escritores, pinturas y un restaurante

Hola a todos de nuevo. Mi periplo viajero por el mundo me ha llevado de nuevo al primer lugar que visité, a Madrid. En la capital del reino he permanecido tres días en los que, temas familiares aparte, los principales protagonistas han sido el atletismo (doble ración), unas pinturas y un restaurante.

El sábado, después de vivir el Desencajonamiento de Soria en la plaza de toros y en Valonsadero, fuimos en coche con Luis Ángel hasta Madrid, más concretamente hasta Carabanchel. Allí, nos juntamos con el resto del equipo de Deporama que se encargaba de todo el montaje y desmontaje del circuito de la Media Maratón que se corría el día siguiente.

Por si alguien no lo sabe, esta empresa soriana, además de los eventos en los que participa en Soria (muchas carreras, jornadas, fiestas de pueblos…), organiza también la infraestructura de carreras por toda España, fundamentalmente de triatlón, duatlón y atletismo. Impresionante el trabajo que lleva e impresionantes los resultados, y eso que esta Media Maratón de Carabanchel no es una de las pruebas más fuertes que montan.

Con el equipo de Deporama, después de terminar de hacer todo el trabajo, cenamos muy bien en un restaurante paraguayo y nos fuimos a dormir, menos de lo que recomiendan todos los estudios (ellos) pero es que al día siguiente había que terminar de montar todo el circuito, la meta, la postmeta, la salida… vallas, vallas, vallas, conos, conos, conos, bridas, bridas, bridas…

El domingo por la mañana, la carrera en sí. La razón de nuestra presencia era ver la actuación de Daniel Mateo, el olímpico en Tokio-Sapporo y que está preparándose para el Campeonato de Europa de Munich en agosto. El soriano jamás olvidará esta carrera de Carabanchel. Poco antes del kilómetro 10, sufrió el atropello de un coche, por fortuna leve, aunque podía haber sido mucho peor.

Un conductor se saltó la señalización y le golpeó, tirándole al suelo y destrozándole las dos zapatillas Nike. Por suerte, pudo levantarse y continuar, para terminar segundo. Según contó el día siguiente en redes sociales, se despertó sin secuelas del golpe y del sobreesfuerzo de terminar una carrera después de haber sufrido ese susto. A olvidarlo cuanto antes.

Desde Carabanchel, vía Metro, visita a la Feria del Libro del Retiro, como casi siempre que me coincide una visita a Madrid durante su celebración. Es domingo y hace un tiempo inmejorable. Quizás en hora y media me crucé con 10.000 visitantes y 300 escritores firmando sus obras.

En las fotos seguramente conoceréis a alguno como Miguel Bosé, Ángel Martín, Rosa Díez, el trío Carmen Mola, Antonio Muñoz Molina, Carlos del Amor, Jaime Peñafiel, o a los sorianos Abel Hernández y Jesús Cintora. Desde ahí, a comer justo al lado del Retiro y al hogar de Moratalaz.

El lunes, mientras unos se iban a trabajar y otros al colegio, yo me calzaba las zapatillas para volver al centro de Madrid. Esta vez, al Museo del Prado. Como la Providencia ha dictaminado que los periodistas entremos gratis a este museo y a tantos otros, da menos pereza ir cuando se tiene poco tiempo.

En la colosal pinacoteca madrileña me entretuve poco más de una hora, para tomar un café, para ver dos de sus exposiciones temporales (la de Paret y la de los frescos de la romana Capilla Herrera iniciados por Annibale Carracci), y para hacer una visita rápida a las seis pinturas de San Baudelio de Berlanga que se conservan en El Prado, ubicadas en una reproducción de la ermita soriana. Si esta ermita recuperase algún día las pinturas que están distribuidas por Madrid, Nueva York, Boston, Indianápolis, Cincinnati… yo no sé cuántos miles de personas de todo el mundo vendrían a verla. Ya vienen muchas, por cierto.

Mi siguiente parada en Madrid, siempre andando pues hacía calor pero dentro de un orden, fue un restaurante soriano abierto muy recientemente en Madrid: Padilla 54. Gracias a estas visitas a pie, voy conociendo nuevos lugares capitalinos, como por ejemplo esta vez la sorprendente iglesia de los santos Manuel y Benito, tanto por su belleza como por la historia de su construcción.

Volviendo al restaurante, como el propio nombre indica, está en el número 54 de la calle Padilla. Allí, nuestro amigo Julián de Valdeavellano de Tera y su gran equipo se están haciendo poco a poco un hueco gracias a la calidad de su propuesta y a sus precios. Si vais a Madrid, no dejéis de visitarlo.

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