13-1-2019. El Pozo Román de Noviercas, helado

Largo tiempo después de haber conocido su existencia, por fin hoy lo he conocido en persona.

Me refiero al Pozo Román, de Noviercas.

Para encontrarlo, poniendo como punto de partida el pueblo citado, hay que ir por la CL-101 hacia Ólvega, unos cinco kilómetros. Se coge la carretera que sale a la derecha para Borobia y, justo después, a los pocos metros, se gira a la izquierda a un pequeño aparcamiento de coches. 

Desde ese aparcamiento se puede ir a la ermita de Nuestra Señora de los Remedios o al Pozo Román. 

La distancia entre el aparcamiento y el coche es de 350 metros, así que en apenas cinco minutos se alcanza este profundo abultamiento del estrecho río Araviana, un lugar en el que tiene que apetecer darse un buen baño en los días de calor.

Hoy, 13 de enero, en pleno invierno soriano, para bañarse en el Pozo Román lo primero que habría que hacer es romper la capa de hielo que cubría el agua. Y no era fácil, como se puede apreciar por el tamaño de las piedras sobre el hielo.

No es necesario volver al coche por el mismo camino. Cruzando el río por unas piedras, se puede regresar por una pequeña senda que sigue la margen izquierda del Araviana.

En esta senda veremos un par de paneles con la imagen de Gustavo Adolfo Bécquer, cuya esposa, Casta Esteban, nació en Noviercas. Es común pensar que el genio romántico se inspiró en este Pozo Román para escribir la Leyenda de los Ojos Verdes.

De hecho, hay una ruta de 17 kilómetros que se llama así, de los Ojos Verdes, con salida y llegada al mismo pueblo de Noviercas. Algún día la haremos, probablemente esperando los días de calor para meter por lo menos los pies en las aguas del Pozo.

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