Archivo de la categoría: El libro

Cap. 213. 8-5-2019. Vigo (y 3). El punto más prominente de Valladolid

Volviendo de Vigo, he parado en la provincia de Valladolid para visitar dos localidades que no conocía y para subir a su punto más prominente.

He parado en Medina del Campo, para ver el famoso Castillo de la Mota, y en Olmedo, donde he estado en su Parque Temático del Mudéjar (con una curiosa miniatura de San Saturio) y he paseado por la localidad.

De ahí me he ido a Íscar para subir al Pozuelo, pero todo ello lo cuento en el blog de las cimas.

Cap. 212. 7-5-2019. Vigo (2). La duna más alta del norte de España y Sierra del Barbanza

La jornada de hoy, hasta el mediodía, está ya descrita en el blog de las cimas, pues hoy he estado en la más prominente de La Coruña, el Iroite: Leerlo.

Antes del Iroite, que es el punto culminante de la Sierra del Barbanza, he estado en la Gran Duna de Corrubedo, la más alta del norte de España con sus 20 metros, aunque buscando sobre ella en internet cada vez pone que le van restando altura. No es mi guerra.

Después de bajar del Iroite he comido en Cambados, en Casa Rosita, donde mis padres pasan sus vacaciones de verano desde hace lustros y lustros.

Y de Cambados, donde no he visitado nada, vuelta a Vigo, básicamente a descansar en el hostal y a ver algo del Liverpool-Barça. Al cierre de esta edición, 1-0. En la ida ganó 3-0 el Barça con ese imposible gol de falta de Messi desde tan lejos… por si aterrizáis en estas líneas dentro de unos años.

Cap. 211. 6-5-2019. Vigo (1). Fútbol y Mercado de la Piedra

Vuelta a Galicia. La razón fundamental de este viaje es para cubrir el partido entre el Numancia y el Villarreal correspondiente a los cuartos de final de la Copa de Campeones Juvenil. Ha ganado el Villarreal 3-1.

He hecho el viaje hasta Galicia en dos veces. Ayer domingo conduje desde Soria hasta Requejo, cerca de Puebla de Sanabria, donde dormí en un albergue que estaba lleno (lleno de verdad, sin camas libres) por culpa de la fama internacional del Camino de Santiago, en este caso el Sanabrés, una parte de la Ruta de la Plata.

Y esta mañana he venido hasta Vigo. Realmente, me he pasado buena parte de la jornada en A Madroa, donde se ha jugado el partido. Después de dejar las cosas en el hotel, he ido tranquilo a recoger la acreditación.

Como ya estaban allí buena parte de los padres de los jugadores del Numancia, hemos comido una veintena de personas al lado del campo.

Me ha gustado esta zona de entrenamiento del Celta, en plena montaña y con bonitas vistas del mar.

Después del partido, vuelta a casa. No tenía idea de mover ficha, pero como era más bien pronto, me he dado un paseo hasta el puerto y hasta el famoso Mercado de la Piedra, cuyos establecimientos estaban cerrados. No sé a qué hora abrirán o si es que los lunes cierran. Eran alrededor de las ocho.

No me he echado la siesta para que llegadas las diez solo me apeteciera una cosa, y más teniendo en cuenta que mañana quiero de nuevo madrugar. Hoy, los peregrinos se han levantado conmigo poco después de las seis de la mañana.

Hoy en Rotterdam, antes de la salida. Foto: MAM

Cap. 210. 7-4-2019. Rotterdam (y 2): Día histórico histórico para el deporte soriano

Hubo algunos años en los que, algunos días, los periódicos deportivos españoles encontraban problemas para elegir su portada. Sucedía algún domingo de vez en cuando que Rafa Nadal ganaba un título histórico, Alonso un Mundial, Gasol cualquier cosa y alguna selección el título por el que competía.

Pocas veces como hoy domingo va a celebrar la provincia de Soria dos eventos deportivos de tanta relevancia.

Por un lado, el primer equipo juvenil del Numancia se ha proclamado campeón del grupo 2 de la División de Honor Juvenil, después de ganar 3-2 al Eibar. Aunque el equipo está relativamente asentado en la categoría, el objetivo claro cada año es el de la permanencia, y pensar que en algún momento podía ganar el título… no creo que nadie lo haya pensado nunca a comienzos de una temporada.

Lo idóneo sería que dentro de algunos años, repasando plantillas de Primera y Segunda, entre ellas la del Numancia, varios de estos deportistas formaran parte de las mismas. De momento, a disfrutar del título de hoy, y de las venideras Copa del Rey y Liga de Campeones.

Por otro lado, Daniel Mateo, el atleta de Almazán, ha debutado hoy en maratón. Tarde o temprano llegaría. Era legítimo pensar que estaba en sus piernas una marca buena, pero muy pocas personas saben cómo entrena cada día, a qué ritmos rueda, cómo recupera…

Incluso los que lo saben tendrían sus dudas ante el encuentro con los 42.195 metros, que se ha producido hoy en Rotterdam, en la ciudad holandesa, sobre un circuito casi plano y al nivel del mar.

Y ha pasado lo que podía pasar: mínima para el Mundial de Doha 2019 y mínima para los Juegos Olímpicos de Tokio.

La estirpe del atletismo en Soria ha rebrotado esta mañana con fuerza y hemos tenido la fortuna de vivirlo.

Het Park

Cap. 209. 6-4-2019. Rotterdam (1): Dos paseos céntricos

Cuestiones laborales me han traído a Rotterdam, pero ello no significa que no haya aprovechado el viaje para conocer una ciudad nueva y que, en apenas unas horas, me ha hecho entender por qué cada año la visitan cuatro millones de turistas.

Como me pasa con tantos lugares que visito, concretamente con todos, se me van a quedar bastantes cosas por conocer en Rotterdam, pero he venido a lo que he venido.

He volado a las seis de la mañana de Madrid a Amsterdam. Desde el mismo aeropuerto de Schipol hay muchos trenes hasta la Estación Central de Rotterdam, y de esta a mi hostal (estoy en pleno centro) hay apenas diez minutos, así que poco después de las nueve de la mañana estaba en mi casa de estos dos días.

Como a esas horas no se podía hacer el check-in, me he ido a dar una vuelta por algunos de los lugares más frecuentados de Rotterdam. Antes de ello, me he acercado a conocer la típica Feria del Corredor (Marathon Expo), ya que mañana se corre aquí la maratón, una de las más llanas y rápidas del mundo.

Markthal

Cuando he llegado a la ciudad a las 9.00, había una espesísima niebla y muy pocas personas en la calle. Todo ha cambiado a partir de las 11.00-12.00.

He paseado por el Museo Marítimo, por las casas-cubo (he entrado a la que se puede visitar) y por el Markthal. ¿Qué es el Markthal? Un edificio inmenso, dividido en viviendas, oficinas y, lo más atractivo para el visitante, numerosos lugares de comida, como los mercados que tanto proliferan ahora por España pero a lo grande. He comido ahí, de hecho, igual que otros muchos centenares de personas.

Poco después de comer me he juntado con los demás sorianos que están estos días por Rotterdam: dos debutantes en maratón (Daniel Mateo y Rubén Andrés), y la familia y el entrenador del primero (Enrique Pascual Oliva).

Después de acompañarles a comer, he vuelto a mi hostal, situado muy cerca del Het Park. Por eso mismo, he aprovechado para pasar en él un buen rato. Allí se encuentra la torre Euromast, una especie de Pirulí de 185 metros a la que es posible subir. Es una de las principales atracciones de la ciudad, pero la mayoría de la gente va al parque a lo que yo: pasear, correr, ver patos, ver los grandes barcos sobre el río Mosa, disfrutar del verde y de los canales…

Y poco más. Pronto a recogerse que mañana todos deseamos que sea un gran día.

En las cercanías de la Cueva Azul. Al fondo, el islote de Filfla

Cap. 208. 27-3-2019. Italia, San Marino y Malta (y 12)

Un día de lluvia por la costa de Malta

Aunque vuelo mañana jueves a Madrid, el avión despega pronto y to tengo que estar bien antes en el aeropuerto, del tal modo que despido aquí estas vacaciones por los tres países mediterráneos del título.

El final ha sido casi como al principio, tirando a invernal. Soñábamos que en Malta, a finales de marzo, podríamos tener temperatura muy agradable, quizás no para bañarse pero sí para ir alegremente en manga corta.

Al final no ha sido así, y durante todo el día nos ha llovido, algunos ratos con cierta abundancia. Por ello, y como ya lo preveíamos desde ayer, hemos abortado nuestra visita a la isla de Gozo y hemos decidido quedarnos todo el día en la isla principal, en la de Malta.

Después de dar una vuelta por Sliema, cerca de nuestro apartamento, hemos ido a uno de los lugares clásicos de cualquier turista en Malta: Mdina.

Hoy no lucía como deberá hacerlo en un día soleado, pero aun así es fácil quedarse impresionado con esta pequeña ciudad que parece una maqueta a gran escala, donde todos los edificios, muros, iglesias y hasta los establecimientos comerciales y baldosas parecen haber sido colocados para un decorado. No hay nada que desentone.

Aunque no era muy tarde, empezábamos a tener hambre así que al final hemos comido allí.

Mdina

Nuestra siguiente parada del día no ha sido muy lejana. Nos hemos acercado al punto más alto de Malta, que no son una montaña sino unos acantilados junto a la ciudad de Dingli. Hoy estaban también grises, como todo en Malta, pero estaban bonitos, sobre todo por la tranquilidad de no habernos encontrado con casi nadie en esta parte occidental de la isla, cuando el ajetreo en la oriental no descansa durante todo el día.

Nos hemos bajado tres veces del coche en Dingli antes de elegir nuestro siguiente y último destino: The Blue Grotto, la Cueva Azul, de nuevo a través de estrechísimas carreteras-camino salvo la parte final del trayecto. Eran ya casi las cinco de la tarde, así que estaba todo cerrado.

Y, aunque hubiera estado abierto, no sé si tal y como estaba el día habríamos hecho la excursión clásica de la Cueva Azul: ir en pequeñas barcas desde el modesto puerto hasta esta serie de cuevas situadas al pie de los acantilados. Había decenas de barquichuelas aparcadas en todos los alrededores del embarcadero, así que me imagino cómo será el flujo de turistas a partir de unas cuantas semanas.

Aun así, merece la pena darse una vuelta en días como hoy, en el que apenas nos hemos encontrado con un pescador, sus amigos y el que parecía ser un joven valiente bañista junto a su novia.

Y ya se acercaba la noche… porque aquí es la misma hora que en España a pesar de estar mucho más cerca de la salida del sol. Así que nada más: regreso a Sliema, paseo desde nuestro apartamento hasta la zona sur de la población (mucho más animada) y vuelta de nuevo a nuestro gran hogar de estos días, en el que me dispongo a pasar mi última noche antes de mi próxima e inminente salida al extranjero.

Por lo que he visto, cuatro o cinco días es una buena estancia en este pequeño país, y la mejor época, por lo que hablamos con los españoles que conocimos ayer, es a partir de ahora y hasta que comience la llegada de las marabuntas estivales… aunque eso también habrá gente a la que le guste.

Cap. 207. 26-3-2019. Italia, San Marino y Malta (11)

La primera vez que veo ganar a España en directo

Tres veces he visto jugar a la selección absoluta masculina de fútbol. Curiosamente, todas han sido partidos relacionados con la Eurocopa. Las dos primeras fueron derrota: en 2003 en Zaragoza contra Grecia en partido clasificatorio para Portugal 2004 y en 2016 en Burdeos contra Croacia en la fase de grupos.

Hoy por fin, he visto ganar a España, que ha superado 0-2 a Malta y lidera el grupo de clasificación para la Eurocopa del año que viene. Hemos estado más atentos a las gradas que al partido, por la novedad de ver un partido de la selección y porque lo sucedido en el rectángulo no tenía mucho interés. Al menos hemos ganado con dos goles de Morata, en un partido en el que no sabemos por qué, pero Luis Enrique se ha vuelto a España por la mañana y ha estado dirigiendo su segundo, Robert Moreno.

Hemos llegado al campo hora y media antes: Alfonso, Elisa, Izana y yo. El National Stadium Ta’ Qali está en el centro de la isla, bastante apartado dentro de lo que pueden estar apartadas las cosas en Malta. En todos los alrededores del estadio había dos puetos de comida y uno de bebida. A la media hora se había terminado la cerveza como era de esperar, aunque la buena noticia para los numerosos españoles allí presentes es que dentro del campo también vendían.

En el campo, lo dicho, lo más interesante ha sido lo que sucedía a nuestro alrededor. En Malta hay muchos españoles, y a ellos se han sumado los patrocinados por Ryanair. La mayoría se ve que han invertido el día preparándose para el partido.

Dos filas delante de nosotros se sentaba el aficionado español más famoso, Manolo el del Bombo, quien continúa entonando los cánticos con los que empezó en este mundillo hace cuarenta años.

Entrada de La Valeta

No será un partido que pasará a la historia de la selección, algo que no se puede decir de todas las veces que nos hemos enfrentado a este país isleño.

Esta mañana, por romper el orden cronológico, me he dado un largo paseo desde Silema hasta San Julián. Desde allí, he cogido autobús que me ha dejado un rato largo después en La Valeta. No sabía que el tráfico de Malta era tan intenso.

En la capital he estado dando otra vuelta visitando por fuera sus principales monumentos. La Valeta está en una de las varias pequeñas penínsulas del oriente maltés, sin posibilidad de acoger ni medio edificio más. No quiero pensar cómo estará Malta en verano…

Para regresar a Sliema he cogido un nuevo medio de transporte, el ferry. Salen cada media hora y tarda menos de diez minutos. Me ha parecido mejor opción que el autobús, y al mismo precio.

He estado haciendo tiempo por la zona de mi hotel, bastante animada, hasta que han llegado de Soria mis tres compañeros de viaje. Hemos comido, hemos descansado un poco en nuestro inmenso apartamento y, desde ahí, directos al campo a ver si podemos decir que estuvimos en un partido de clasificación de la cuarta Eurocopa ganada por España

Gracias a JAC

Cap. 206. 25-3-2019. Italia, San Marino y Malta (10)

Un nuevo país, al que da nombre la pequeña isla de Malta

Una de las razones de este viaje era conocer nuevos lugares de Italia, algo que he hecho sobradamente. La segunda razón era la de ir visitando nuevos países. Si la semana pasada lo conseguía con San Marino, hoy toca con Malta, que comparado con aquel pequeño reducto montañero situado junto a Rimini parece hasta grande.

Pero no lo es. De hecho, con poco más de 300 kilómetros cuadrados, las tres principales islas de este país (Malta, Gozo, Comino) cabrían en el término municipal de Arcos de Jalón (Soria).

Mi día de hoy ha sido el último en Nápoles. Después de la larga caminata de ayer, hoy ya no he visitado nada. Me he levantado a correr, a hacer un poco de colada y a dejarlo todo preparado para el check out, que era a las 11.00. Después de un rato más en el hostal, he ido caminando hasta el aeropuerto, situado más bien cerca de la ciudad.

Ryanair me escribió ayer advirtiéndome de que, por razones de seguridad, el tránsito por las puertas podría demorarse, con lo que recomendaban estar tres horas antes. No sucedía nada de eso, pero yo he venido pronto por si acaso y porque así acostumbro.

Mi avión ha aterrizado con unos pocos minutos de retraso en el aeropuerto de Malta. Aun así, he podido llegar justo al autobús de las 18.00 que salía hacia donde me alojo, Sliema. Lo contrario me habría supuesto esperar hasta las 19.00, para la siguiente salida del X2.

Malta es pequeño, ya lo he dicho, y Sliema está a unos 20 minutos en coche del aeropuerto. Sin embargo, el X2 hace un larguísimo recorrido y me ha costado alrededor de hora y cuarto, ya en noche cerrada.

Mi parada estaba cerca del hostal. Se llama The Seafront Tower y pensaba que me había equivocado. Es un gran edificio de 18 plantas y muy elegante, pero la dirección de mi reserva coincidía con la de la recepción en la que me encontraba.

Al parecer, era un hotel de cinco estrellas reconvertido ahora a hostal mochilero, algo que jamás había visto. A ver si mañana me acuerdo de hacer una foto desde la terraza de mi habitación, en el noveno piso, situada a unos pocos metros del mar Mediterráneo.

He dejado la mochila y me he ido a dar un paseo al lado del hotel. Como me han dicho en recepción, está repleto de bares, restaurantes, locales… de todas las clases. Aún había algo de ambiente, así que me imagino que en verano, o ya desde dentro de unas semanas, tiene que estar a tope. Enfrente de nosotros, la capital, La Valeta, separada por unos pocos minutos de ferry de Sliema.

Bien pronto he regresado al gran hotel. La recepción está llena de personas apurando los últimos momentos del día con sus teléfonos móviles. Mañana conoceré Malta de día.

El gran mural de Maradona de 1990 en el Barrio Español

Cap. 205. 24-3-2019. Italia, San Marino y Malta (9)

Nápoles, algo más que Patrimonio de la Humanidad

Qué bonito Nápoles… y mira que parece que se esfuerza en esconderlo, pero está muy lejos de conseguirlo. Al revés, de hecho. Patrimonio de la Humanidad desde 1995, su centro histórico es el más grande de Europa y está repleto de iglesias inmensas y palacios, muchos de los cuales cuesta intuirlos cuando se pasa a su lado.

Hoy he hecho un largo recorrido por Nápoles, por la ciudad que ha absorbido buena parte de las culturas europeas en los últimos 30 siglos. Esa riqueza, y su particular manera de ser conservada, le dan a Nápoles un sabor único y maravilloso.

Hoy es un domingo de marzo soleado, así que miles y miles de personas han tenido la misma idea que yo de conocer y disfrutar la ciudad sureña. Sabía que era una ciudad turística pero no sabía que tanto. Ahora, después de conocerla, lo entiendo.

En vez de hacer un recorrido cronológico por lo que he visitado hoy, voy a dividir los cuatro Nápoles que he avistado, con la profundidad que se puede conseguir en un paseo tranquilo de unas diez horas: el Nápoles monumental, el callejero, el marítimo y el maradoniano. Voy a poner los adjetivos con mayúscula.

Nápoles Monumental

De las más de 300 iglesias que dicen que hay en este centro histórico de Nápoles, he entrado en unas pocas, tres o cuatro. Por cercanía con mi hotel, he empezado por la gran Catedral de San Genaro, cuya sangre sigue licuándose año tras año. He seguido por San Lorenzo Maggiore, en la que he aprovechado para visitar la Nápoles Subterránea.

Como ya vi en mi recorrido de antes de ayer, hay varios lugares en los que puede visitarse esta Nápoles que hay bajo tierra. En el siglo V antes de Cristo, los griegos empezaron a crear grandes instalaciones hidráulicas a modo de depósito en el subsuelo. Los romanos mejoraron esa infraestructura con acueductos, cisternas, lavanderías, nuevos muros de ladrillo sobre la piedra… Todo ello es hoy visitable.

Según caminaba, también he podido ver la iglesia del Gesú Nuovo, justo al lado de la gran Basílica de Santa Clara. Mi siguien objetivo era la Capilla de Sansevero, para ver el Cristo Velado de Sanmartino, pero una larga cola en el estrecho callejón donde se encuentra me ha hecho seguir mi camino.

El Nápoles Monumental incluye algo que pocas ciudades del mundo pueden decir: tres castillos de grandísimas dimensiones, el Nuevo, el del Huevo y el de San Telmo. Este último solo lo he visto de lejos. Se puede subir también en funicular.

La gran plaza del Plebiscito con su Palacio Real y el cercano Teatro de San Carlo, donde hoy representan ‘Los cuentos de Hoffmann’ de Offenbach, también han recibido mi visita, así como la preciosa Galería de Umberto I. Para terminar, he cogido el metro en la estación de Toledo para ver su famosa cúpula. Hay que estar atentos porque está encima de las escaleras mecánicas.

Nápoles Callejero

Este Nápoles Callejero que he visto se divide a su vez en dos. Por un lado, el del centro que comparten turistas y napolitanos: las calles Toledo, Chiara, Tribunali… y muchas más, abarrotadas hoy domingo. Por otro lado, el del famoso Barrio Español.

He estado en él alrededor de media hora, buscando restos maradonianos. Lo había leído, pero aun así el choque ha sido grande. Estrechas callejuelas son cruzadas continuamente por decenas de motos y motillos, conducidas a veces por chavales que aparentan 12 años y ocupadas con frecuencia por tres y hasta cuatro personas (familias). ¿De dónde vienen y adónde van?

En estas calles, así como en casi todo el Nápoles que he conocido, una de las imágenes recurrentes es la de ropa y más ropa tendida, como si alguien estuviera todo el día poniendo lavadoras y en la ciudad no hubiera ni un solo patio interior.

Me ha hecho gracia porque en otras ciudades que hemos visitado (Siena, Urbino…, tan pulcras) cada vez que veíamos ropa tendida en la calle pensábamos que pronto les caería una multa del Ayuntamiento, mientras en Nápoles las pinzas forman parte del paisaje.

Nápoles Marítimo

Si Nápoles tiene una historia tan potente a ello ha tenido que ayudar el hecho de estar a orillas del mar Mediterráneo. Muchos de los turistas que vienen a la ciudad varios días no desaprovechan la ocasión para visitar Capri, Ischia o la costa Amalfitana.

Yo no voy a conocerlas de momento, pero sí me he dado un paseo inigualablemente agradable entre los castillos Nuovo y del Huevo, por toda la vía Partenope. A un lado, las aguas del Golfo de Nápoles. A otro, decenas de restaurantes de precio asequible y hoteles aparentemente de alto coste. En medio, miles y miles de personas disfrutando del atardecer napolitano, a un ritmo tranquilo. Y unas pocas, pescando.

Nápoles Maradoniano

En algún momento, el fútbol tendrá que formar parte del Patrimonio de la Humanidad. Lo puede hacer así a nivel general, el fútbol, como Patrimonio Inmaterial, pero ello no tendría sentido porque ya lo es sin necesidad de que se le haya proclamado.

Y lo puede hacer de un modo más concreto, a través de algún club, selección, jugador, entrenador, dirigente, competición… Cuando esto suceda, lo único normal es que el encargado de inaugurar la lista sea Diego Armando Maradona.

Tantos años después, su presencia en Nápoles sigue muy viva, y no parece que vaya a decrecer, lo mismo que en su Argentina natal. He visitado dos lugares de los varios que lo recuerdan. Primero he hecho un alto en el camino para tomar algo en el bar Nilo, muy cerca de la Capilla de Sansevero.

En ese bar hay a su vez una pequeña capilla en la cual, entre otros santos, aparece la imagen del Diego. Hay también, bajo un plástico o cristal, un ‘cabello milagroso’ del astro, así como un frasco con lágrimas de 1991, además de otras fotos y recuerdos. Bajo la capilla se recuerda que las fotos deben ir acompañadas de una consumición.

Mi segunda visita ha sido al Barrio Español, para ver el gran mural del Diego de 1990 (hay otro mural aún más grande en las afueras, muy reciente). Este del Barrio Español ha sido restaurado, lo que se nota y agradece. Me ha gustado el hecho de que no había nadie viéndolo, además del emplazamiento en sí. No habría podido elegir mejor ciudad el genio del fútbol mundial para eternizar su mística.

La Villa de los Misterios

Cap. 204. 23-3-2019. Italia, San Marino y Malta (8)

Las ruinas de Pompeya

El día de hoy lo he dedicado a Pompeya, a las ruinas que se ubican a poco más de media hora en tren de Nápoles, unas ruinas visitadas cada año por centenares de miles de personas. Hoy había unas cuantas, aunque según avanzaban las horas, y un poco apartados del meollo, era posible respirar tranquilidad.

La historia básica de Pompeya es de sobra conocida: una erupción del volcán Vesubio la sepultó junto a Herculano y junto a otra serie de poblaciones o villas más pequeñas y menos conocidas, la mayoría de las cuales son visitables en la actualidad, entre otras cosas para tratar de aflojar un poco la presión turística sobre Pompeya, lo que no es fácil.

En un breve resumen, la ciudad de Pompeya fue conquistada por los romanos, quienes en algo menos de dos siglos levantaron una armoniosa ciudad cerca del mar Mediterráneo.

En el año 62 de nuestra era, un terremoto causó grandes daños sobre la ciudad. Se piensa que muchos edificios fueron dañados, y que la erupción de 17 años después, del 79, alcanzó a estos edificios sin reparar o todavía en restauración.

Aquella gran erupción del 24 de agosto o 24 de octubre del 79 mató al menos a 2.000 pompeyanos. Una de sus imágenes más imborrables es la de los moldes de yeso de muchos de ellos que todavía pueden contemplarse: la ceniza acumulada sobre los cadáveres, una vez que estos se descompusieron, dejó los huecos tal cual se quedaron hace 2.000 años. Casi se puede ver el rostro de algunos, según ese yeso con el que que fueron cubiertos los huecos el pasado siglo.

El pequeño fauno de la casa a la que da nombre

Parece que las ruinas de Pompeya fueron redescubiertas en el siglo XVI, si bien fue en el XVIII cuando comenzaron a ser conocidas con mayor exactitud. La inmensa mayoría de las edificaciones que ahora pueden visitarse fueron desenterradas en los primeros años del siglo XX.

La visita a Pompeya es algo inolvidable. La estructura de la ciudad se conserva como entonces sin apenas restauraciones. Las calles pueden recorrerse como se recorrían entonces, sobre las mismas grandes piedras. A los lados hay cientos de hogares romanos, algunos de ellos palacetes de la época, y, por supuesto, las conocidísimas señas de identidad de todas las ciudades del imperio, empezando por el gran foro.

Cuando uno llega a Pompeya recibe un mapa gratuito. En él se ofrecen cuatro recorridos de dos, tres, cinco y siete horas. Me he asustado… siete horas viendo piedras.

Nada más entrar, le he preguntado a una de las numerosas vigilantes cuáles eran las visitas obligatorias. Me ha apuntado unas cuantas, bastantes, que han resultado coincidir en un porcentaje muy alto con la visita de siete horas. Yo he estado un poco más de cinco, considerando que he comido tranquilamente en uno de los restaurantes.

Recomiendo, por tanto, ir sin prisa, aunque ello suponga no subir después al Vesubio como a priori era mi idea original. Da tiempo a las dos cosas, más que nada porque hay decenas de autobuses atestados de personas subiendo al histórico volcán.

De Pompeya impresionan por un lado esas grandes construcciones: el Foro, el anfiteatro, los teatros grandes y pequeño, la palestra… Pero lo que de verdad ha atraído a millones de turistas de todo el mundo en las últimas décadas son los mosaicos y, sobre todo, las pinturas de las mejores casas y su estado de conservación. Si vais, no os perdáis sobre todo la Villa de los Misterios, aunque parezca en el mapa que está un poco alejado. Creo que será algo que tampoco olvide.

Por orden de aparición: el cielo, el Vesubio, Pompeya, los turistas, las nubes

Para facilitar la visita a la ciudad, esta se encuentra dividida en nueve regiones, que a su vez se dividen en ‘ínsulas’ (manzanas) y estas en casas, todas con su numeración como en la actualidad. Cada región tiene bastantes números que coinciden con los de la audioguía.

Y ahora, a modo de guía, comparto los números que me ha facilitado la vigilante, y que permiten una visita muy completa a estas ruinas:

Región 1:

3 (Fullonica de Stephanus, Lavandería), 6 (Casa de los Cei), 7 (Casa de Menandro), 16 (Huerto de los Fugitivos)

Región 2:

2 (Casa de la Venus de la Concha), 3 (Predio de Giulia Felice), 5 (anfiteatro, con una exposición sobre la grabación que hizo allí Pink Floyd en 1971), 6 (palestra, donde entrenaban los gladiadores, hoy en obras)

Regiones 3, 4 y 5: No me ha marcado nada

Región 6:

1 (Casa del Fauno), 2 (Casa del Ancla), 11 (Casa de los Vettii), 15 (Casa del Príncipe de Nápoles, hoy cerrada), 19 (Villa de los Misterios)

Región 7:

2 (Basílica), 5 (Santuario de Apolo), 6 (Foro), 16 (Termas stabianas), 17 Casa de Sirico, precioso mosaico), 18 (lupanar, con sus pinturas eróticas), 19 (Panadería de Podipio Prisco)

Región 8:

10 (Teatro grande), 12 (Teatro pequeño)

Región 9: No me ha marcado nada

Creo que es buena idea hacerse un plan de recorrido antes de ponerse a andar por andar. Además de lo citado, es inevitable entrar a otras casas marcadas, y también es interesante caminar por los ‘extrarradios’ de las 12 hectáreas visitables, donde se encuentran las necrópolis.

En el mapa hay muchas fuentes, creo que 41. No hay que hacerse ilusiones: son las fuentes que utilizaban los pompeyanos antes de la erupción del Vesubio, aunque a algunas, a la mayoría, solo les falta una cañería y darle la vuelta al grifo.