Animando a los maratonianos de Soria y disfrutando del arroz

Después de la jornada montañera de ayer, hoy tocaba ciudad. Castellón no es la ciudad más turística de España, pero no veníamos a ver sus monumentos, sino a ver a nuestros amigos que se habían animado a correr los 42.195 metros alrededor de la ciudad levantina. El Maratón de Castellón de esta mañana ha sido también el Campeonato de España de la distancia. Lo han corrido unas 2.400 personas, y había otras 1.200 más o menos en la prueba paralela de diez kilómetros.

Las carreras empezaban a las 9.00, pero ya estábamos en una cafetería al lado del hotel a las 8.00 los tres maratonianos (Andrés, Félix, Luis Ángel), el corredor del 10K (Alfonso) y los animadores: Ángela, Dani, Óscar, Cristina y el que narra.

Nos hemos separado después de desayunar. Los atletas han marchado a la salida y los otros cinco, a una fuente elevada al medio kilómetro más o menos, para tener una buena panorámica del comienzo. Así ha sido.

A los cinco minutos nos hemos reunido con el resto del grupo (Alfonso, César, Sergio), así que desde el kilómetro 6 ya estaba completo el grupo de animación soriana, con nuestra bandera y todo. Gracias a ella, de hecho, se han dirigido a nosotros dos personas para saludarnos y para mostrarnos la ilusión que les hacía ver a un grupo de gente de su tierra en la ciudad que ahora habitan.

Ver fotos de la Maratón

Animando a Luis Ángel

Animando a Luis Ángel

La Maratón de Castellón está muy bien para seguir a los atletas. Con la ayuda de nuestros pasos, les hemos podido ver en la salida y en los kilómetros 6, 10, 16, 25, 31 y 39, y alguno más no porque no hemos querido. La verdad completa es que César y yo, desde el kilómetro 31 nos hemos ido directos a meta. ¿Por qué? Porque queríamos ver la entrada de otro soriano, Enrique Fernández Pinedo, quien finalmente ha sido segundo en el Campeonato de España tras ser derrotado en los metros finales por Pablo Villalobos.

No mucho después ha entrado Luis Ángel (2h40:52), mientras Félix ha esperado a las 3h59:32. Andrés ha tenido problemas en el gemelo al comienzo y Alfonso ha hecho los diez kilómetros en 47 minutos y medio. Han corrido otros sorianos como Jesús del Río (Macari) y Pedro Chamarro, uno de los organizadores del Desafío Alto Jalón.

Arroz con galeras

Arroz con galeras

Poco después de las dos del mediodía ya estábamos todos juntos, duchados y con las maletas recogidas. César se ha ido entonces y los demás hemos hecho algo que no podemos hacer cada fin de semana: comer unos impresionantes arroces en un local especializado. Nos han recomendado con alcachofas, chipirones y galeras (una especie de colas de langostinos, muy sabrosos pero con poca carne) y eso es lo que hemos comido.

Estábamos lejos de nuestros hogares, así que hemos emprendido el regreso nada más terminar de comer, entre otras cosas porque ya era tarde. Casi éramos más coches que personas. Poco antes de las 23.00 horas estábamos de nuevo, una vez más, en Soria.

En el Penyagolosa, el Maestrazgo y la capital

Ya quedan menos veces en las que este blog tenga que redireccionar al de ‘Las 45 cimas’. Quien tenga interés en saber lo que hemos hecho desde las 6.00 de la mañana de hoy hasta la tarde, puede hacerlo pinchando este enlace, en el que se cuenta cómo hemos subido a los 1.815 metros del Penyagolosa.

Al bajar, que eso ya no lo he contado en el otro blog, hemos parado a tomar algo en Vistabella del Maestrazgo, el municipio al que pertenece la ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

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La iglesia parroquial de Vistabella

La iglesia parroquial de Vistabella

Detalle

Nos hemos quedado empequeñecidos al ver la impresionante iglesia parroquial renacentista, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. He leído, y no me ha extrañado, que es la cumbre o una de las cumbres de este estilo en la Comunidad Valenciana.

Ese tamaño de iglesia se corresponde con la población que tenía Vistabella entre los siglos XIX y XX, unas 2.500 personas… nada que ver con las 400 actuales. Aun así, dentro de que no se puede comparar con aquellos tiempos, se nota que el pueblo todavía tiene algo de pujanza. Quizás lo digo porque estoy acostumbrado a los pequeñísimos pueblos sorianos.

Desde allí, y tras pasar por el Port del Collao (verlo), donde nos despedimos de Ángel Carlos, seguimos hasta Castellón de la Plana, segundo objetivo del viaje. Allí nos hemos reunido con Cristina, Óscar, Luis Ángel, Andrés y Félix. Estos tres últimos planean correr mañana el maratón de esta ciudad, que coincide con el Campeonato de España.

Entre encontrar el hotel y ducharnos tampoco nos ha dado tiempo a mucho más que tomar algo, cenar en la misma terraza donde habían comido ellos y regresarnos al hotel, cada uno a la hora que le pedía el cuerpo. Mañana, a madrugar para seguir la carrera, que nos encanta.

Paseo turístico bajo la lluvia

Repuestos ya en nuestros respectivos alojamientos del intenso día de ayer (ver), esta mañana hemos quedado a las 9.30 para desayunar en la Tetería (el bar del hotel La Boheme de mis amigos Santi y Rosa). Santi está preparando unas miniguías turísticas de Cáceres, para hacer una visita a la ciudad en unas dos o tres horas.

Hemos sido los probadores de la misma, para ver una docena de los principales monumentos de esta ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad hace más de 30 años. Como ya dije una vez en este blog, lo mejor que le puede pasar a una persona es visitar Cáceres sin tener absolutamente ni idea de lo que se va a encontrar, aunque hoy en día esas cosas son difíciles con tanta información.

Hemos visitado los 12 puntos del prototipo de miniguía (el 1, la plaza Mayor con su torre de Bujaco; el 12, la Judería) bajo una lluvia a ratos contundente. Ello quizás reduzca el disfrute de las impresionantes bellezas de esta ciudad tan turística y con tanta historia.

El Aljibe bajo el Palacio de las Veletas

El Aljibe bajo el Palacio de las Veletas

Hemos entrado a varios de los monumentos o museos: el Palacio de Carvajal, la iglesia de San Francisco Javier (con una bonita vista de Cáceres desde sus torres y con un aljibe del siglo XVIII abierto al público hace apenas dos años) o el Museo de Cáceres, en el Palacio de las Veletas, mientras íbamos leyendo las historias para un mejor conocimiento… hasta que aguante.

Lo mejor cuando se recibe bastante información de una localidad nueva es hacer esfuerzos por intentar olvidarlo casi todo y focalizar la memoria en uno o dos lugares para intentar no olvidarlos nunca. Eso hice yo en su día con el aljibe del Palacio de las Veletas, que hoy he tenido la suerte de conocer. Es un lugar muy especial por su belleza, por su significado para la historia de la ciudad (se construyó en el siglo XI) y por los esfuerzos por conservarlo y darlo a conocer a todo el público.

La grandeza monumental de Cáceres, difícilmente igualable, ya la había disfrutado en mis anteriores visitas, pero no había visitado este aljibe del que sí conocía su existencia desde hace algún tiempo.

Tras la visita de los 12 puntos, hemos regresado al hotel para despedirnos de Rosa y Santi. Ya casi era hora de comer, pero hemos preferido acercarnos un poco a casa: parada en Trujillo a rendir visita a un restaurante de carretera y, por fin, alrededor de las 20.00 horas, de nuevo en nuestra ciudad de Soria 52 horas después de haberla abandonado.

Partido Torreón Calvitero-Proyecto ‘Las 45 cimas’: anota el segundo el Torreón

Hace un par de años, dentro del proyecto ‘Las 45 cimas’, intentamos subir varias personas al pico más alto de la provincia de Cáceres y de Extremadura, llamado a veces el Torreón y a veces el Calvitero. Sucedió que sí, que subimos a un pico que se llama también Calvitero, que está cerca y que mide lo mismo, pero que está en la provincia de Salamanca. Leer crónica

Ayer viernes, dentro de ese proyecto de las cimas más altas más de cada provincia de España, partimos cinco personas de Soria (Ángel, Ramiro, José Luis, José Vicente, Sergio) y una de Madrid (Félix). Alrededor de las 21.30 ya estábamos los seis en Béjar, tomando algo en la plaza, cenando en el mismo hotel donde dormíamos y, a medianoche, acostándonos.

En el Canchal de la Ceja

En el Canchal de la Ceja

Entretanto, estuvimos investigando. Había personas que nos decían que no se podía subir hasta la segunda plataforma del Travieso y había otras que nos decían que sí. En la mañana de hoy sábado, cuando hemos llegado al hostal de la primera plataforma, nos han ratificado que no había problemas en sortear la señal de prohibido y seguir carretera arriba, para empezar la caminata a casi 1.900 metros. Nos hemos llevado una alegría. La carretera está bien porque no ha nevado mucho y a lo largo del día hemos visto bastantes coches.

A las 8.45 hemos empezado a andar. Nuestra ruta era fácil: subir desde el Travieso casi en línea recta hasta el cresterío (siempre con un poco de tendencia a la derecha), girar a la derecha al llegar a la cresta para coronar el primer Calvitero y el Canchal de la Ceja (el pico más alto de Salamanca, al que sí subimos hace dos años), y seguir desde la Ceja hasta el otro Calvitero o Torreón.

Foto engañosa: hay un importante desnivel antes del Calvitero extremeño

Foto engañosa: hay un importante desnivel antes del Calvitero extremeño

Pronto hemos entrado en calor, porque de 1.900 a 2.300 metros es una subida constante, con una inclinación media-alta. A los 2.200 metros hemos parado a ponernos los crampones algunos de nosotros, porque la escasísima nieve que había era hielo. En esa zona, ese hielo-nieve compartía espacio con todos los matorrales que sufrieron el incendio de hace apenas dos semanas, y que fue ayudado a extinguir precisamente por las precipitaciones. Todavía huele a quemado.

Para no hacer continuas referencias al tiempo que hemos tenido hoy, lo escribo todo seguido: no nos ha llovido ni nevado en todo el rato, hemos tenido algunas ráfagas de viento de quizás 50 kilómetros por hora en numerosos momentos sobre la cresta, ha hecho frío, solo hemos visto claramente el sol en la Ceja durante unos minutos y la niebla se nos ha echado plenamente encima justo después de nuestro primer y único visionado del segundo Calvitero, ese que sigue intacto.

Regresamos. Al llegar a la cresta se gira a la derecha y, siempre ayudados por el track porque visión nunca hemos tenido mucha, hemos coronado el primer Calvitero (2.400, poca cuesta). Allí ya nos hemos puesto todos los crampones, porque ahora el hielo sí que estaba durísimo. Desde ahí, tras una ligera bajada y un ascenso algo más pronunciado, hemos subido a la Ceja (2.428). Animados por el sol, hemos comido chocolate, magdalenas y hemos seguido hacia el Oeste.

Probando el Paso del Diablo

Probando el Paso del Diablo

Este tramo no es cresta como tal (bueno, quizás sí) en el sentido de que hay bajar unos cuantos metros y subir otros cuantos más, antes de ver perfectamente el Calvitero extremeño, cuyo vértice geodésico tiene una construcción muy reconocible.

A menos de un centenar de metros en línea recta, sabíamos que teníamos que pasar el Paso del Diablo, en el que hay una cadena para ayudar a la bajada (subida, al regreso). Son unos seis o siete metros, me cuesta calcular. Hemos tardado en encontrar ese paso porque el inicio de la cadena estaba cubierto por nieve y hielo, igual que todas las paredes que debían servirnos de apoyo. Llevábamos ya demasiadas horas de caminata, el paso iba llevarnos también bastante tiempo y encerraba cierto peligro, así que hemos decidido volvernos, sin problemas ni nada reseñable, hasta el coche aparcado en el Travieso.

Hay dos verdades incontrovertibles: siempre es un acierto irse a casa cuando se está por ahí y siempre es un acierto darse la vuelta en la montaña. Quiero volver en julio o agosto, para ver si está más sencillo ese paso y para darme unos baños en las numerosas piscinas naturales del norte de Cáceres.

Llegando a los coches, Béjar al fondo

Llegando a los coches, Béjar al fondo

El día no ha terminado ahí. Después de comer en la misma plataforma del Travieso, hemos ido en coche hasta Cáceres. Allí nos hemos distribuido en apartamentos y en el hotel de mis amigos Santi y Rosa, en plena plaza Mayor (La Boheme). Otro de los momentos grandes ha llegado a las 20.30, cuando Santi, Félix y yo hemos ido al Gran Teatro de Cáceres a ver a Faemino y Cansado.

Estábamos cansados, yo por lo menos, pero nos lo hemos pasado en grande, sobre todo viendo cómo se ríe la gente y cómo repiten los chascarrillos de los humoristas, sobre todo las frases sueltas que se le caen a Faemino.

Desde ahí, para terminar el día, cena en Hornos 25, propiedad de Fernando, un soriano del Valle, de Aldehuela del Rincón. Muy buena cena, breve paseo hasta nuestras casas y, hoy con más merecimiento que la mayoría de las veces, a dormir.

La cima más alta de Murcia y en Lorca con Andrés

Igual que ayer, el día de hoy es fácilmente dividible en dos.

Por un lado, la ascensión a la cumbre más alta de la provincia de Murcia, Los Obispos, que nos ha gustado mucho. Esta es la entrada del blog primigenio.

Y por otro, la visita vespertina a Lorca para estar con Andrés Soto, con el que nos une amistad a buena parte de los nueve excursionistas.

Hemos llegado a Cañada de la Cruz alrededor de la una del mediodía, algo antes. Nuestra idea original era ir a Puebla de Don Fadrique, en la provincia de Granada y a apenas 15 o 20 minutos en coche. Pero justo en ese momento hemos hablado con Andrés, que mañana jueves tiene la mañana ocupada, y nos ha animado a que le visitáramos esta tarde.

En la plaza de España de Lorca

En la plaza de España de Lorca

Nos apetecía a todos sus amigos y a los demás tampoco les incomodaba conocer Lorca, así que alrededor de las 14.00 horas ya estábamos los nueve en la furgoneta, rumbo a la tercera población más grande de Murcia, ubicada en el segundo término municipal más grande de España, casi con el tamaño de la provincia de Guipúzcoa.

Entretanto, le hemos llamado para que nos fuera buscando un buen lugar para comer, como así ha sido, y más teniendo en cuenta que no hemos llegado a Lorca hasta poco después de las tres. No es un camino corto.

Hemos comido otra vez bien y barato, algo que ya estamos comprobando que es habitual en esta zona de España. Nos han acompañado también el padre y la hija de nuestro cicerone de hoy. Del restaurante hemos salido casi a las cinco, con el objetivo de darnos un paseo para conocer lo principal de Lorca… sin subir al castillo, que lo dejamos para otra vez.

El belén del Palacio de Guevara

El belén del Palacio de Guevara

Lo primero que hemos visto ha sido también lo último: la Casa de las Columnas o Palacio de Guevara, donado al Ayuntamiento por sus últimos propietarios, que no tuvieron descendencia. Como digo, primero hemos visto solo su fachada porque estaba cerrado. Cuando hemos regresado a por la furgoneta, ya estaba abierto. Hemos entrado para ver un impresionante belén, uno de los principales, si no el principal, de una localidad que se caracteriza por su gran tradición belenista.

De los monumentos que hemos visto en este breve paseo iniciático por Lorca, siempre guiados por Andrés, el más espectacular es la colegiata de San Patricio, pero a mí también he encantado el palacio de los Condes de San Julián. Solo hemos visto el exterior de ambos. A Lorca se la conoce como la ciudad de los cien escudos, y sobra con pasear por unas cuantas calles para conocer por qué.

Nos ha mostrado también Andrés la gran travesía, un tramo de la vieja N-340 (en nada haré una entrada sobre ella) en el que se celebra una de las Semanas Santas más impresionantes de España. Tampoco hemos dejado de ver algunas de las huellas del terremoto de 2011, todavía visibles a pesar de los esfuerzos.

Hemos comprado lotería, hemos conocido un segundo bar en Lorca y hemos regresado a Cañada de la Cruz ya bien de noche, casi a las nueve, con los inevitables alargues en el camino de vuelta por la mala compenetración entre aparatos móviles, señales y usuarios.

Nos disponemos a pasar nuestra última noche aquí. En principio, termino ya el relato de estos tres días. Si mañana hacemos algo especial en la vuelta, o escribo un nuevo capítulo o lo hago en el Bazar. Resumen: me ha encantado esta zona de España.

En la cumbre de Albacete y en Nerpio

Perdonad que sea breve, pero es que hoy ya llevo tres entradas después de un día intenso. Y muy bonito y sorprendente.

El día se puede dividir en dos.

Primero, la subida a la cima más alta de Albacete, la Atalaya. La he escrito en esta entrada.

En la cima más alta de Albacete

En la cima más alta de Albacete

Segundo, el regreso a casa. Desde Fuente de la Carrasca (lugar de partida para subir a la Atalaya), hemos decidido continuar por el camino asfaltado que rodea estas montañas murciano-albaceteñas.

Es una carretera situada en buena parte por encima de los 1.400 metros e incluso por encima de los 1.500. Hoy había mucha nieve. A ambos lados preciosos parajes, totalmente agrestes. Hemos pasado algunos caseríos, todos ellos en la provincia de Albacete.

Como estábamos en el coche a las dos, hemos considerado que nos daba tiempo a llegar a comer a Nerpio, un pueblo de algo más de 1.000 habitantes. Ha sido un inesperado acierto.

Comiendo en Nerpio

Comiendo en Nerpio

El pueblo es bonito y los alrededores, más. Hemos comido bien y muy barato… teníamos ganas después de la larga caminata.

Después de comer nos ha dado tiempo a dar otro pequeño paseo por el pueblo para hacer compras. El camino de regreso a Cañada de la Cruz hemos vuelto a hacerlo por un camino de no mucha calidad, pero muy entretenido, dejando a la derecha la ermita de La Rogativa, ya de nuevo en la provincia de Murcia.

Estamos los nueve ya en la casa rural de Cañada de la Cruz. Me levantan de la mesa porque estamos a punto de empezar a cenar.

Una parada en Caravaca de la Cruz

Esta salida de la última semana de diciembre empieza a ser un clásico, y nuestra idea es perpetuarla. Pero no hablemos del futuro. El año pasado participamos de esta excursión Alfonso, Félix, Nacho, José Luis, José Vicente, Cristina, Óscar y los dos Sergios. Estuvimos en Cádiz y Málaga. Para conocer la composición del grupo actual es suficiente con cambiar a Alfonso por Ramiro.

Ahora hemos elegido venir a las cimas más elevadas de Murcia y Albacete. Vamos a estar alojados en Cañada de la Cruz, un pequeño pueblo de la sierra murciana perteneciente al municipio de Moratalla pero situado lejos de su capital.

En la escultura del Caballo del Vino de Caravaca

En la escultura del Caballo del Vino de Caravaca

El ritual del viaje de ida ha sido similar al del año pasado: ellos ocho han salido de Soria y me han recogido en la A-2, esta vez en la Venta de Meco. Obviamente, hemos almorzado. Nuestra segunda parada ha sido en Sisante (Cuenca), para afrontar una nueva consumición y para ir cambiando de conductor.

Pero la única parada realmente turística que hemos hecho hoy ha sido en Caravaca de la Cruz, que vive sus últimos días antes de comenzar su Año Jubilar, que se desarrolla entre el 8 de enero de 2017 y el 7 de enero de 2018.

Hemos llegado a las 14.30, y nada más aparcar hemos visto a algunas personas disfrazadas. El motivo es la fiesta de los Inocentes. No la hemos vivido mucho, pero quien quiera disfrutar de verdad de una fiesta en Caravaca de la Cruz debe venir el 2 de mayo para ver los Caballos del Vino. Su imagen más famosa es la de un caballo subiendo a toda velocidad acompañado por cuatro personas, en un recorrido de aproximadamente 80 metros entre una curva (donde ahora hay una escultura alusiva) y la entrada al Santuario-Castillo de la Vera Cruz.

El Santuario-Castillo de la Vera Cruz

El Santuario-Castillo de la Vera Cruz

Nos ha explicado un señor que el récord está en 7 segundos y 713 milímetros. Hay vídeos en Youtube, merece la pena verlo.

Después de comer en la plaza, nos hemos dado un paseo hasta ese Santuario-Castillo de la Vera Cruz, el lugar que le da fama mundial a la localidad de Caravaca. Miles de personas vendrán el año que viene a ganarse ese Jubileo, algo que solo puede conseguirse cada siete años. No hemos llegado por 12 días.

Es bonita Caravaca. Cuando amenazaba con anochecer, la hemos abandonado. Nuestro siguiente destino es el actual, Cañada de la Cruz. Hemos llegado ya casi de noche. Mientras nos terminaban de preparar la casa, hemos estado en el que creemos que es el único bar del pueblo, llamado Camacho, que está justo al lado de la casa. Vamos a tener tiempo de conocer Cañada.

En el punto más alto de Palencia

Como me ha sucedido más veces últimamente, y como volverá a suceder, la de hoy es una entrada-puente, un camino para acceder al blog primigenio y finito ‘Las 45 cimas’, tan finito que ya solo le quedan 16 capítulos y, quizás, un corolario.

Si hemos venido este fin de semana a la Montaña Palentina ha sido fundamentalmente para subir a su punto más elevado, que coincide con el punto más elevado de toda la provincia.

Los siete de Palencia

Los siete de Palencia

Me refiero al Peña Prieta Sur, una de esas clásicas cimas polémicas porque realmente es una antecima del Peña Prieta, situado a menos de 200 metros pero ya plenamente en Cantabria.

En la ascensión hemos pisado también la provincia de León, así que ha sido muy completa.

Y, nada más bajar a Cardaño de Arriba, hemos cogido nuestros coches para deshacer el camino de ida: Triollo-Burgos-Soria…

Leer la crónica del ascenso en ‘Las 45 cimas’

Segunda noche de mi vida en Triollo

Las andanzas de este blog continúan en un sitio que no es nuevo para él: Triollo. Se trata de una pequeña localidad de la provincia de Palencia en la que no tenemos cobertura de móvil y a la que no llega todos los días el servicio de panadería. Estamos en la Montaña Palentina, en la Ruta de los Pantanos, la que une Cervera de Pisuerga con Velilla del Río Carrión.

Como nos sucede con alguna frecuencia, casi tan divertido como esperamos que sea el fin de semana ha sido la preparación del mismo. Hemos ido subiendo poco a poco el número de integrantes de la expedición, hasta llegar a siete. De Soria capital hemos salido esta mañana José Vicente, Ángel y yo. No ha hecho falta madrugar para recoger en Burgos a Félix a las 13.15, procedente de Madrid.

El sol de Soria ha sido sustituido por la niebla en el camino, con una ligera lluvia. A las 15.00 hemos llegado a Cervera de Pisuerga, capital de la Montaña Palentina. Allí ya habían llegado los hermanos de El Burgo de Osma, Carlos y Jesús. Hemos comido los seis. Hemos salido de día del restaurante, así que nos ha dado tiempo a hacer una visita rápida al eremitorio rupestre que se encuentra muy cerca del pueblo, una curiosa construcción medieval ganada a la roca.

Oso a la entrada de la Casa del Parque

Oso a la entrada de la Casa del Parque

Tras la visita al eremitorio, ya con la noche caída, hemos entrado a la Casa del Parque de Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. Se nota que es temporada baja, pero merece la pena la visita por un euro. Aparte de las impresionantes montañas hasta los 2.500 metros, de los espesísimos y verdes bosques, y del agua que preside el paisaje en forma de lagos y dos grandes ríos (Carrión y Pisuerga), lo más importante de este Parque Natural es la presencia del oso. Nos han comentado que hay aproximadamente una treintena en esta zona del norte palentino.

Vista la Casa del Parque, nuevo trayecto en coche hasta el lugar que aparece en la primera línea de este relato: Triollo. Ya estuve aquí el mes de abril, en el mesón albergue Curavacas, pero en aquellos días nos fue imposible satisfacer nuestros planes. Aquí en Triollo nos esperaba David, que viene de Bilbao, séptimo integrante del grupo.

El eremitorio

El eremitorio

Mañana domingo vamos a intentar subir a la montaña que no pudimos ascender en abril porque la lluvia nos lo impidió (entonces vine solo, un jueves, pero el viernes se deberían haber incorporado otras tres personas). Estamos cenando y viendo el España-Macedonia clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018.

Estamos esperando, también, la llegada de Aurelio, soriano de Ágreda que llevaba el bar de Vidrieros, a tres kilómetros de Triollo, y que todavía vive por esta zona. Nos han dicho que seguro que aparece en el bar a tomar algo. Lo que cunden los sorianos.

Maqueta de la Montaña Palentina en la Casa del Parque

Maqueta de la Montaña Palentina en la Casa del Parque

Una larga caminata semi-invernal para coronar el Posets

Penúltimo día en tierras de Huesca. Como mañana no esperamos hacer nada interesante (levantarnos, desayunar, dar un paseo y volver a Soria), cierro con este capítulo nuestras andanzas pirenaicas.

Y no es un capítulo cualquiera ni una andanza cualquiera. Este mediodía hemos coronado el Posets, que era el objetivo principal de este viaje, el que nos unió a nueve personas venidas desde diversos lugares.

¿Qué ruta hemos hecho? La normal, la que parte del refugio Ángel Orús. En el capítulo de ayer expliqué quiénes nos reunimos en él. Como suele suceder en estos refugios, hoy nos ha tocado madrugar, aunque dentro de unos límites respetables: a las 7.00 estábamos desayunando.

En la cima

En la cima

Una de las ventajas de este ascenso al Posets es que, a la bajada, se pasa también por el refugio. Gracias a ello hemos podido dejar en él los sacos de dormir, el calzado y todo lo demás que no íbamos a utilizar en lo que se esperaba una larga ruta de ascenso.

Y así ha sido. El Posets, por apenas 29 metros, no es el pico más conocido de los Pirineos. Esa es la diferencia de altura con la cumbre más elevada de la gran cordillera divisoria: los 3.404 metros del Aneto frente a los 3.375 de nuestra conquista de hoy.

Como no podía ser de otra manera, por la dignidad de esa altura, alcanzar la cima del Posets supone un bonito esfuerzo. Hemos salido del refugio a las 8.20 y hemos llegado a la cima a las 12.40 (en las marchas grupales cuenta siempre el tiempo del último).

¿Qué ha sucedido en esas cuatro horas y veinte minutos? Subir, subir, subir… Lo que ha sucedido es que, hasta hace tres días, no había apenas nieve en las montañas pirenaicas. Ayer y antes de ayer se solucionó esa carencia, lo que ha condicionado enormemente nuestra marcha de hoy.

Desde los 2.100 metros del refugio hasta aproximadamente los 2.500 no hemos pisado nieve. A partir de ahí, aparecían las primeras manchas. Y, de repente, casi medio metro de nieve en toda la Canal Fonda, dificultando nuestro avance por su blandura y la facilidad para hundirse en ella. La Canal Fonda es preciosa, estrecha, con grandes paredes flanqueándola a ambos lados, especialmente a su izquierda durante la subida.

Dejamos atrás el fotogénico y afilado Diente de Llardana

Dejamos atrás el fotogénico y afilado Diente de Llardana

Superada la fuerte pendiente de la Canal Fonda hemos llegado a un pequeño descanso, el Collado de Llardana. Allí hemos comido algo, vigilados por el guapísimo Diente de Llardana. Desde el Collado es necesario girar a la derecha. El camino es relativamente evidente. Por suerte, y en contra de lo que habíamos planificado al principio, todos llevábamos crampones.

Nos han venido muy bien en la arista que hay que recorrer entre el Collado y la cima del Posets, que hoy presentaba un mixto de nieve-hielo-viento que invitaba a subir tranquilos y cuidadosos. A la izquierda, el gran circo coronado por el pico Espadas. A la derecha, varios y pequeños ibones.

Después de estos dos días previos de precipitaciones, hoy no hemos conseguido ver una sola nube en todo el día. A cambio, hemos disfrutado de unas vistas inmejorables (inmejorables en el sentido estricto de la palabra, salvo que me diga lo contrario algún experto pirineísta) de la mayoría de los Pirineos. Ni el Aneto es capaz de ofrecer esta panorámica. El Perdido, el Vignemale, el propio Aneto, el Perdiguero, las grandes elevaciones catalanas…

Ello nos ha animado para afrontar la última parte de la subida, antes de hacernos la foto de cumbre los nueve expedicionarios: Alex, Alfonso, Chupi, Haritz, Luis Ángel, Marta, Nacho 1 y 2, Sergio. Hacía buen día pero era mejor bajar pronto. Hasta el refugio hemos tardado 2:40, en una bajada un poco incómoda por ese terreno mixto, con piedra y nieve.

Después de pagar en el Ángel Orús, nueva y breve caminata hasta los coches, hasta Espigantosa, para que la ruta total terminase de superar las ocho horas. Y, de ahí, hasta donde estamos en estos momentos, hasta Benasque, donde ahora mismo reposan los guerreros.

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