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Cap. 247. 28/31-7-2020. Picos de Europa: las canales de Camburero y Jidiellu

Martes 28 de julio

Hoy martes, una vez más, hemos emprendido viaje hacia Asturias, probablemente la comunidad autónoma con mayor presencia en este blog y, desde luego y sin necesidad de comprobaciones, la provincia más frecuentada.

Los objetivos de esta expedición de cuatro días no han sido muy diferentes a los de expediciones anteriores a esta tierra: Puertas y Picos.

Puertas es el pueblo del municipio de Cabrales al que llevamos viniendo de manera ininterrumpida desde 2011. Picos son los Picos de Europa, esas grandes montañas sin rival en lo que a cierto tipo de belleza y salvajismo se refiere.

Esta mañana han salido Luis Ángel y Félix. Esta tarde lo hemos hecho Ana, Marta, Roberto y Sergio. A las 21.30 estábamos disfrutando de la primera de las tres grandes cenas en el bar de Puertas y antes de medianoche ya dormíamos.

Miércoles 29 de julio

Nuestra cita en el comedor de la casa rural era a las 7.30. Tras el desayuno, nos hemos dirigido hacia uno de los lugares más conocidos de Picos, Collado Pandébano, tras atravesar Carreña, Poo, Arenas, Poncebos y Tielve y quedarnos a algunos centenares de metros de Sotres.

En Collado Pandébano nos hemos dividido en dos grupos de cinco personas y una. Yo he preferido subir por la ruta habitual hasta el refugio de Urriellu, la que cada año hacen miles de personas. Son algo menos de dos horas. Me pasé buena parte de la subida hablando con un chaval de Barcelona de 21 años quien, junto a otros tres amigos a los que conocimos después, tienen idea de permanecer un mes en Picos escalando, recorriendo, y durmiendo en tienda de campaña o al raso.

El grupo de cinco personas eligió una ruta que requiere mayor exigencia y que ya no recibe por tanto esa gran avalancha de visitas. De Collado Pandébano bajaron a Bulnes y desde allí subieron por la canal de Camburero hasta ese refugio del Urriellu donde yo les esperaba.

La primera contemplación del Urriellu o Naranjo de Bulnes siempre es algo impresionante para cualquier persona, y aún más por tanto para cualquier amante de las montañas.

Aparte de por el imponente desnivel de esta canal, al grupo le tocó sufrir por el poderoso sol que les acompañó en todo el tramo final de la subida.

En la zona del refugio, al que no se puede entrar y cuyo aforo se ha reducido a una tercera parte por el virus, permanecimos bien de rato comiendo y descansando.

La bajada fue ya comunal, por la ruta más sencilla, para recuperar los coches y dirigirnos con ellos hacia Arenas después de parar a meter las piernas en el agua de uno de los arroyos que nos cruzamos.

En Arenas nos encontramos con dos sorianos más, Cristina y Mariano, que se incorporaban a la expedición para unirse a la ruta del día siguiente. En Arenas, helado para recuperar algo de fuerzas antes de regresar a Puertas donde las recuperamos ya del todo. Pronto de nuevo a descansar.

Jueves 30 de julio

Para este día daban temperaturas exageradas en este zona de Asturias, por encima de los 35 grados holgadamente. Por ello preferimos madrugar un poco más e intentar ponernos en marcha cuanto antes dentro de un orden. La caminata era similar a la de ayer en distancia y desnivel, y la íbamos a hacer los ocho juntos.

Después de desayunar salimos de nuevo hacia la zona del día anterior, en tres coches. Uno lo dejamos en Sotres y con los otros dos nos dirigimos hacia las Vegas de Sotres. Esta logística no es estrictamente necesaria, pero con el calor que se esperaba a nuestra llegada la agradeceríamos.

No aparcamos en las Vegas de Sotres sino un poco antes. De este modo empezábamos a andar en el comienzo mismo del principal objetivo del día: los casi 1.300 metros de desnivel positivo de la Canal de Jidiellu.

Sin tiempo para calentar por tanto, iniciamos nuestra marcha despacio hacia arriba, dejando poco a poco muy abajo nuestros coches, y acercándonos también poco a poco al todavía muy lejano Collado de Valdominguero.

La Canal de Jidiellu no tiene mucha pérdida, como la mayoría de las canales. El tramo inicial transcurre siempre por la derecha de la subida, si bien llega un momento en el que los hitos indican la necesidad de cruzar para afrontar el tramo final por la izquierda.

Muy cerca del final hay una trepada no muy complicada pero en la que, por si acaso, hay colocada una cuerda.

Desde allí hay otra pequeña trepada y un paso estrecho. En pocos minutos se llega al herbáceo Collado de Valdominguero.

En las dos horas y cuarto de subida solo nos hemos encontrado a cuatro personas, cuatro jóvenes de Alicante que estaban afrontando el cada vez más famoso Anillo de Picos. En el Collado sí vemos otras tres o cuatro personas intentando la subida a Valdominguero, una de las muchas cimas de prestancia de los Picos de Europa.

Todo este tramo que hemos hecho coincide con el recorrido de la Travesera, lo mismo que la bajada entre rocas y rocas hasta el Casetón de Ándara, ya en Cantabria y el único refugio del Macizo Oriental de los Picos. Por suerte, toda la subida de la Canal de Jidiellu fue con sombra, pero a partir de Valdominguero empezó a apretar el sol.

En el Casetón de Ándara, igual que el día anterior bajo el Urriellu, nos tomamos nuestros bocadillos, frutas, bebidas…

Todavía nos quedaba el tramo final, que empieza por la pista que termina en el Jitu de Escarandi. Esta pista es apta para vehículos, lo que facilita el transporte de personas y materiales hasta el refugio. En Urriellu, la intendencia sube en burro o mula.

La pista hay que abandonarla a los dos kilómetros, para girar a la izquierda hacia la Fuente de los Soles. Esa parte inicial es de subida. Desde el momento en el que se corona la cresta ya se ve abajo, precioso, Sotres.

Hacia allá vamos. La senda está bien marcada, sobre todo porque no hay cruces o bifurcaciones que induzcan a la duda. Esta parte final la hacemos en algo más de una hora. Llegamos a Sotres con calor fuerte de verdad.

Reponemos calorías de nuevo mientras el coche que había sido aparcado en Sotres sale con los otros dos conductores hacia las Vegas. Alguno opta por hacer la ruta circular completa a pie, corriendo.

En Sotres nos despedimos de Cristina y Mariano y salimos hacia Arenas. En el camino nos jarrea y agradecemos que ello no haya sucedido algunas horas antes, lo que habría resultado peligroso y muy incómodo.

En Arenas hacemos la tradicional parada para hacer algunas compras gastronómicas y degustar un poco de sidra.

Llegamos bien de día a Puertas para ducharnos, tomar algo y cenar de nuevo en el bar: callos, sardinas, jabalí, bonito en tomate, tortillas, fresas de El Zánganu, flan, arroz con leche… han sido nuestros nutrientes estos días en casa. No hay tiempo para mucho más que para decirnos hasta mañana.

Viernes 31 de julio

Último día y, como en las excursiones organizadas, toca tiempo libre por la mañana. Unos lo aprovechan para correr unos kilómetros por los montes cercanos a Puertas, y el resto preferimos levantarnos un poco más tarde y dar un paseo por el pueblo hasta su parte más alta. El pueblo es mucho más extenso y bonito de lo que parece desde su plaza principal.

Hace tan buena mañana que prolongamos la despedida en la calle. Nos llevamos a casa algunos botes de mermelada de las fresas que nos sirvieron de postre los días anteriores y nos emplazamos para que nuestra próxima visita sea lo más cercana en el tiempo posible.

De regreso a casa, y como somos animales de costumbres, dos paradas en lugares conocidos. Primero, una vez más en Arenas. Segundo, en la playa de Berellín en Prellezo, ya en Cantabria, que estaba con la marea altísima, como nunca la habíamos visto en nuestras paradas anteriores.

La comida ha sido allí en Prellezo, igual que la despedida entre los integrantes de los dos coches. Pronto nos veremos por Soria o por alguna otra expedición montañera.

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Cap. 246. 20-7-2020. Ciudad Real-Albacete: Campo de Criptana

Finalizamos esta ruta de tres días por Castilla-La Mancha con una rápida visita a uno de los tres molinos que conservan la maquinaria de los diez que todavía quedan en pie en Campo de Criptana.

El horario de apertura, según vimos ayer domingo, era las diez de la mañana, así que no fue complicado levantarse con tiempo, desayunar en nuestro hotel y dirigirnos en coche hasta la oficina de turismo. 

Perderse a pie o en coche por este barrio del Albaicín de Campo de Criptana también es una experiencia recomendable, con las casas tan blancas y tan azules. En días como hoy, esa recomendación pierde sentido entre las 11.00 y las 19.00, aproximadamente.

A las diez estábamos en la oficina de turismo, y a las diez y media empezaba la primera visita guiada al Molino Infanto, el que se encuentra justo al lado. Entre su estrechez y los tiempos actuales de virus, las visitas son de cuatro personas, así que hemos estado nosotros tres solos.

También me gustó mucho el molino: el gran palo con el que se mueven las aspas para dirigirlas al viento, las tres plantas del pequeño edificio, las lonas que se le ponen a las aspas, los doce pequeños ventanucos a través del cual el molinero comprobaba la dirección exacta del viento, las losetas alusivas a la fama de ‘agarrados’ y ‘usureros’ de los profesionales de los molinos…

Y, sobre todo, la maquinaria de la molienda de la tercera planta, una maquinaria que se pone en marcha una vez al mes (en tiempos de vida normales) como atractivo turístico.

La visita dura alrededor de cuarto de hora. Después de conocido el molino y de comprar algún recuerdo gastronómico, nuestra siguiente y última parada ha sido también en La Mancha, pero ya en Toledo.

La parada del almuerzo ha sido en Tembleque, cuya plaza merece la fama que lleva por su estructura y por su estado de conservación. Tembleque tiene bastante más que ver, pero Soria empezaba a llamarnos, así que lo dejaremos para nuestro próximo viaje por la A-4.

Nacimiento del río Mundo
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Cap. 245. 19-7-2020. Ciudad Real-Albacete: Almenara, río Mundo…

… Villanueva de los Infantes, Manzanares y Campo de Criptana

Segunda de las tres jornadas por tierras de Ciudad Real y Albacete, y segunda en la que tocamos las dos provincias. Después de dormir en Ruidera, pronto salimos este domingo hacia tierras de Albacete para subir a su pico más prominente, el Almenara. La crónica de todo ello se puede leer en el blog de las cimas, al que le queda poco vida.

Cima del Almenara

Del Almenara bajamos a recuperar fuerzas a Riópar y desde allí, como cualquiera puede imaginar, al nacimiento del río Mundo. Sí, son las cosas típicas que hay que ver, pero una vez vistas, se entiende por qué.

Y eso que ahora no tiene mucha agua. Aun así, nos comentan los guías del parque que el nacimiento no se queda nunca seco. Lo bonito, de todos modos, sería verlo en primavera, cuando esas cascadas ahora más bien finas se convierten en un espectáculo llamado El Reventón: 180.000 (ciento ochenta mil) litros de agua por segundo. 

Por cuestión de horarios, comimos en Riópar y desde allí, nos separaban un par de horas hasta Manzanares, donde Félix cogía el tren a Madrid.

En el camino visitamos uno de los pueblos más bonitos de Castilla-la Mancha… y de España. De hecho, pertenece a esa Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España: Villanueva de los Infantes, otra localidad marcada por Cervantes y su creación universal, que comparten protagonismo con Quevedo, fallecido aquí. Toda esa historia literaria se corresponde con lo que puede verse en el pueblo, tanto en su plaza Mayor como en algunas de las pocas calles que el tiempo y el chaparrón nos permitieron visitar.

De Villanueva, con tiempo, fuimos a Manzanares, donde lo único que hicimos fue pasear por su Parque del Polígono Julián Gómez-Cambronero, con su gran lago, sus numerosos patos y su curioso Paseo del Sistema Solar.

Desde allí se tarda cinco minutos a la estación de tren, donde despedimos a Félix.

Nuestra última parada fue Campo de Criptana, otra localidad en la que éramos nuevos y que nos encantó. Los diez molinos que se conservan de los más de 30 que había originalmente son los más antiguos de La Mancha, del siglo XVI, entre los que conservan su maquinaria original.

Eso lo veremos mañana lunes. El domingo lo despedimos en una de las terrazas que hay junto a estos molinos de viento que Don Quijote confundió con gigantes en el pasaje más famoso del libro que escribió Cervantes. De camino al hotel, cena en la plaza Mayor, animada pero no tanto como la zona de los molinos.

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Cap. 244. 18-7-2020. Ciudad Real-Albacete: Lagunas de Ruidera

Hago un breve resumen recordatorio de estos tres días que hemos pasado en tierras de Castilla-La Mancha, y más concretamente en las provincias de Ciudad Real y Albacete.

El sábado 18 salimos de Soria a las 7.30 y de Madrid a las 10.00. Antes de las 13.00 estábamos en Ruidera. Los cuatro (Félix, José Luis, José Vicente y yo) éramos nuevos en las famosísimas Lagunas de Ruidera.

La sorpresa fue grande. A mediodía apenas nos dimos un paseo por el pueblo para conocer parte de la Laguna del Rey y su cascada del Hundimiento, situada a unos metros del casco urbano.

Por la tarde, después de echar la siesta para evitar el calor, cogimos el coche para hacer un recorrido por varias lagunas hasta la caída del sol.

El tramo asfaltado recorre numerosos chiringuitos, bares, restaurantes… y al otro lado las lagunas con gran cantidad de sitios de baño para refrescarse.

Como no somos mucho de multitudes, o no siempre, pronto conseguimos coger sin desearlo un camino de tierra para ver algunas de las lagunas sin casi gente, sin nadie.

Entre otras referencias quijotescas, por allí se encuentra la Cueva de Montesinos, uno de los atractivos culturales de las lagunas de Ruidera (se llaman así, pero pertenecen a cinco municipios de Ciudad Real y Albacete).

A lo que va casi todo el mundo es a bañarse, a tomar el sol o la sombra y a darse una vuelta con piraguas, pádel-surf, barquichuelas… una maravilla para pasar el verano.

Las lagunas de Ruidera son algo menos de una veintena, interconectadas casi todas ellas por pequeñas cascadas que van salvando pequeños desniveles de una a otra.

Salvo un par de ellas, casi siempre tienen la misma cantidad de agua, independientemente de cómo vaya el año.

Terminamos el recorrido en el llamado Mirador de Ruidera, muy cerca del pueblo, sobre la Laguna del Rey.

Nos han encantado estas lagunas. Me quedo con las ganas de conocerlas en otra época, con más tiempo.

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Cap. 243. 29-5-2020. El primer aceite de oliva de Soria ya crece en Montuenga

En noviembre de 2021 está previsto que entren las cosechadoras a la finca de 12 hectáreas situada junto a la autovía A-2 al otro lado de Montuenga, en el término municipal de Arcos de Jalón.

En esa finca se plantaron hace más de dos años alrededor de 5.000 plantas de olivo, en un total de cuatro hectáreas. Como la planta agradeció el terreno y los cuidados, Carolina García y Jesús Bailón plantaron después unas 10.000 plantas más.

Ahora, por tanto, esta zona del sur de la provincia cuenta con 15.000 pequeños olivos en una extensión todavía de diez hectáreas, con lo que todavía es susceptible de crecer un poco más hasta llegar a las 12 disponibles.

En Soria no existen explotaciones de olivo por la gran altitud de la gran mayoría de la provincia, en buena parte por encima de los 1.000 metros.

También en la cuenca del Ebro, pero al noreste de la provincia, hay unos 3.000 olivos en la zona de Villarijo, que en su día sí eran explotados para la elaboración de aceite pero que ahora tienen casi imposible su recuperación.

Por tanto, Jesús y Carolina decidieron empezar de cero y en su zona, sin experiencia previa en el olivo aunque sí con cierta tradición familiar en el cereal.

Estas tierras de Montuenga no son las más apropiadas de la provincia para fines cerealistas así que, después de tener la idea y de asesorarse, decidieron probar con los olivos.

La variedad de las 15.000 plantas es la misma, arbequina. Aunque todavía no descartan dejar una pequeña parte de la producción para encurtidos, el objetivo es que esos millones de aceitunas terminen convirtiéndose en un aceite de oliva premium de máxima calidad.

Competir en cantidad con otras zonas de España, fundamentalmente Andalucía, no tiene razón de ser, así que el hueco que van a buscar es el de la calidad, para lo cual todo el terreno se va a explotar también siguiendo criterios ecológicos, sin herbicidas, con abonos específicos y con un trabajo manual mucho más abundante.

Todo ese esfuerzo habrá de notarse cuando el consumidor abra una de sus botellas de aceite y se encuentre con material de primera calidad.

Para ello, en cualquier caso, aún queda más de un año y medio en principio, a la espera de ver cómo están los olivos en el otoño de este año.

La elaboración del aceite deberá hacerse en alguna de las almazaras más cercanas a la finca, para evitar al máximo la oxidación de la aceituna en el transporte. 

Su sueño futuro sería tener una almazara propia, pero la inversión no merece la pena. La idea inicial es trabajar con alguna de las existentes en la vecina provincia de Zaragoza, a un tiempo no muy largo gracias precisamente a la autovía junto a la cual crecen los olivos.

Con este tamaño de finca, la cosecha tardaría en hacerse un par de días. En ese tiempo, los camiones irán y vendrán de Montuenga a la almazara llevando las olivas y volviendo vacíos.

Muy bajo para lo que es Soria (unos 800 metros) y muy alto para lo que suele ser habitual en las plantaciones de olivos (pero dentro del rango apropiado), Carolina y Jesús confían en que esta idea fructifique y que Soria disfrute en breve de su primer aceite de oliva, y además premium.

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Cap. 242. 28-5-2020. Arcos de Jalón y su gran Cinema (Numancia) Paradiso

A mediados del siglo XX, Arcos de Jalón no era el pueblo más poblado de la provincia de Soria pero por muy poco. Rondaba los 3.000 habitantes (llegó a tener más de 4.000 en los años 70), y localidades como Ágreda, El Burgo de Osma o Almazán tenían algunos más de 3.000 o 3.500.

La población de Arcos, en una parte importante, se dedicada a la potentísima industria ferroviaria, que traía a esta población del sur soriano a numerosas personas de fuera, todas con su nómina y con sus ganas de divertirse.

En el año 1958, la familia Maroto inaugura el Cine Numancia, un impresionante recinto cultural con más de 700 plazas. La televisión había llegado a España apenas dos años antes, pero todavía estaba lejísimos de ser aquello en lo que se convirtió algunos años después, cuando no había casa sin su aparato televisor.

En esos primeros años, aun así, el Cine Numancia fue aquello que se pretendía que fuera, un importante foco de cultura para el pueblo de Arcos y para el resto de pueblos de la comarca.

Las salas de cine y los pueblos de Soria fueron bajando a la vez, poco a poco. A principios de los años 80, Arcos todavía tenía una población de unas 2.500 personas, algo inviable para la pervivencia de un cine no ya de 700 butacas, sino de cualquier tamaño.

Con la gran pena con la que se han clausurado todos los cines de los pueblos del mundo, en 1983, 25 años después de abrirse, cerró sus puertas el Cine Numancia.

Ahora, 37 años después, el edificio que lo albergó y su interior están prácticamente igual que cuando se pasaron los últimos rollos. La imagen es sobrecogedora, sobre todo nada más entrar, cuando se ve allí a lo lejos, muy lejos, la inmensa pantalla que todavía se conserva, lo mismo que las butacas acolchadas, que las butacas de madera del gallinero (más baratas), algunos rollos, la máquina, las entradas, papeles con las películas que se iban pasando, las telas de terciopelo, el sistema eléctrico…

De vez en cuando, el Cine Numancia, propiedad de la familia del Hostal Numancia, se abre al público general en ocasiones señaladas o de manera excepcional como esta tarde, para la toma de estas fotografías.

Historia del cine en Arcos

Muchas gracias a PD y a AM

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Cap. 241. 27-5-2020. La Laguna de Judes (Soria) roza su esplendor

Hace un mes menos un día publicábamos unas imágenes de la Laguna de Judes en Soria, una laguna kárstica en la que afloraba el agua como no se veía desde hace años.

Ahora, 29 días después, ha seguido lloviendo, en algunos momentos de manera exagerada como ayer mismo, cuando se recogieron 74 litros por metro cuadrado en la estación pluviométrica de Judes, al sur de la provincia, en el término de Arcos de Jalón.

La Laguna lo ha agradecido y se la ve más potente, repleta de anfibios que estarán disfrutando este año como lo harían hace tiempo sus padres y sus abuelos.

Ya está muy cerca de las sabinas que la cierran por uno de sus extremos. En el momento de máximo esplendor, en la zona recuerdan lanzarse al agua desde alguna de esas sabinas.

Para ello todavía no está, pero es posible que el agua siga manando, suba la superficie y, por fin, se desborde.

El camino para llegar a la misma ha sufrido la tromba de agua de ayer. Se puede probar y, si hay algún tramo malo, se para y se da la vuelta. Ese camino sale desde muy cerca de Judes. Desde su comienzo hay aproximadamente tres kilómetros hasta la Laguna. 

Quien no la vea este año se arriesga a no encontrarla con agua hasta dentro de muchos años. Las dos últimas veces fueron 2004 y 2010, según recuerdan las memorias. Pero ojalá se quede así para siempre.

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Cap. 240. 17-2-2020. Barcelona (y 3). Sun Taka

Mis andanzas catalanas arrancaron antes de ayer (viernes 14 de febrero). El Alvia de Tudela salía a las 10.27, así que el despertador también sonó pronto para ir tranquilo desde Soria.

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En menos de tres horas estaba en Sants, y allí comencé un paseo de alrededor de media hora hasta la calle Bruc. Allí se encuentra, desde hace 14 meses, el restaurante Sun Taka, del soriano-japonés Mitsu. No soy un experto gastrónomo, pero en este tiempo ya ha recibido numerosas buenas críticas de la prensa especializada de Barcelona. Además de la espectacular carta, de lunes a viernes tiene menús desde 13 hasta 18 euros.

Allí estuvimos comiendo con Bianca, Guillermo, Mili, Roger y Violeta, un grupo de amigos y familiares reunidos de modo casual antes de ayer no muy lejos de la Sagrada Familia.

Para bajar la comida, fui caminando hasta el Palacio de Congresos de Barcelona, situado entre la Plaza de España y Montjuic. Allí estaba la Feria del Corredor del Medio Maratón, y ahí tenía que recoger mi acreditación para la prueba.

Cuando salí, por primera vez, entré al Centro Comercial Arenas, situado en la antigua plaza de toros de Las Arenas, un lugar que siempre me había llamado muchísimo la atención cuando se encontraba en estado de semiabandono. Desde hace algo menos de diez años es un centro comercial a cuya terraza es posible subir para disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad.

Ese primer día concluyó con un viaje en metro hasta Badalona para ir a casa de la familia y pasar la primera de las dos noches que he estado en aquellas tierras.

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Cap. 239. 16-2-2020. Barcelona (2). Puig Castellar, Santa Coloma

Ayer (sábado 15 de febrero) estuvo dividido en varias partes. Tras el habitual desayuno con mi tía y amistades en el bar de abajo, esperé a mi primo Pedro, a quien había encomendado la labor de que me llevara a algún lugar sorprendente y no muy lejano.

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Y me sorprendió de verdad. Badalona y varios otros municipios de los alrededores están rodeados por la Sierra de la Marina. Alguna vez había escuchado hablar de ella y la había visto, pero me la esperaba ‘menos’ montaña.

Tampoco hay que imaginarse grandes alturas, desniveles ni terrenos inhóspitos, pero sí hace ilusión que al lado de donde viven cientos de miles de personas haya una amplia extensión de terreno donde es posible caminar por sendas y pistas durante kilómetros sin encontrar una sola carretera. Siendo sábado como era, es fácil imaginar que había por allí bastantes ciclistas, corredores y caminantes.

Nuestra ruta, de alrededor de hora y media, empezó y terminó en el mismo punto de Santa Coloma de Gramanet. Durante la misma, visitamos la ermita de Sant Climent, un dolmen natural utilizado en tiempos protohistóricos y el interesante poblado ibérico de Puig Castellar. En las tierras más bajas pudimos ver también el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, del siglo XV.

Acabado el paseo, comida en casa y siesta antes de sucumbir a otra de mis aficiones favoritas como es darme un paseo por el centro de Barcelona. Desde Badalona hay metro directo hasta Paseo de Gracia, así que no da mucha pereza. Caminé por las Ramblas y hasta el Borne para hacerle una segunda visita a Guillermo, en el hotel donde trabaja. Alrededor de las nueve estaba en casa y no mucho después en la cama, por culpa del madrugón de hoy del que ya he hablado antes.

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Cap. 238. 15-2-2020. Barcelona (1). Medio Maratón

En el presente 2020, igual que en 2019, he solucionado pronto mi visita anual a tierras catalanas, barcelonesas y badaloníes. Si en mis anteriores visitas la causa principal de las mismas era la montaña, esta vez ha sido el atletismo, otro de los motivos más frecuentes de mis desplazamientos.

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Aprovechando que lo escribo todo el último día, hoy domingo, y ya que esa causa señalada del viaje ha sido también hoy, hago la crónica de estos tres días en orden inverso de días.

Esta mañana (domingo 16 de febrero) se ha celebrado una nueva edición del Medio Maratón de Barcelona. Hasta aquí se ha desplazado un soriano, Daniel Mateo, cuyo objetivo era bajar de 63 minutos para conseguir la marca mínima que se pide para estar en el Campeonato del Mundo de la distancia que se celebra el 29 de marzo en Gdynia, Polonia.

La carrera ha empezado a las 8.45, así que el madrugón ha ido en consonancia. Me he despertado un par de horas antes en Badalona para llegar a la zona del Arco del Triunfo, lugar de salida y meta de la carrera, con tiempo de sobra.

Aunque había gente a miles, la organización de estas carreras suele facilitar que se encuentre lo que se busca. Así ha sido, y pronto he estado con mi peto en otra carrera más. El objetivo del atleta se ha conseguido, ha terminado en 62:35 y previsiblemente estará en tierras polacas. Y nosotros, con él.

Desde el Arco del Triunfo, pasando por la Plaza de Catalunya, me he acercado andando hasta la Estación de Sants, de donde a las 15.30 el tren en dirección a Tudela (Navarra), en el que ahora me encuentro.

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Noticia del Medio Maratón