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En el Museo de la IAAF: Nacho, Alberto, Luisja, Sergio, Alex
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Cap. 229. 6-10-2019. Qatar (y 6). Cumpleaños, Museo de la IAAF y despedida

Despedimos hoy nuestra estancia en Doha, en la capital de Qatar, donde hemos permanecido estos diez días coincidiendo con la disputa del Campeonato del Mundo de Atletismo. A falta de que estadísticos lo confirmen, este ha sido probablemente el mejor de los 17 campeonatos en lo que a marcas se refiere dentro del estadio: carreras y concursos han mostrado un nivel medio espectacularmente alto, a lo que han contribuido las condiciones conseguidas en el Khalifa International Stadium, con una temperatura y una brisa que hacen el ambiente muy agradable.

En las pruebas de asfalto, disputadas en el Corniche, no ha sucedido lo mismo como consecuencia del calor y de la humedad.

La única excepción fue ayer, en el maratón masculino donde el soriano Daniel Mateo terminó en la décima posición. La prueba empezó a las 23.59 y, por primera vez desde nuestra estancia aquí, la noche estaba ideal para disfrutar como espectadores de la carrera.

Nos acostamos muy tarde, así que hoy no hemos madrugado. Cuando hemos salido a la calle, nos hemos encontrado de nuevo con un día caluroso sin más, nada que ver con lo que nos habíamos enfrentado hasta ahora. 

La despedida ha sido de celebración, la del cumpleaños de Alex, en el centro comercial City Center. Allí hemos ido los cinco que hemos hecho el viaje para celebrar la efeméride y para ver el pequeño Museo de la IAAF instalado con motivo de los Campeonatos del Mundo. Abel Antón aparece en un par de fotos, y también es posible ver a Fermín Cacho en la plata del 97 en Atenas.

Desde ahí, hemos venido de nuevo y por última vez al Estadio. Cuando termine el Mundial, cenaremos algo por aquí y nos marcharemos al hotel a descansar todo lo que podamos, porque nuestro avión hacia Estambul sale bien pronto.

De la capital turca saldremos en otro vuelo hacia Madrid y, de allí, ellos a Madrid y yo a Soria, para dar por concluida otra experiencia atlética y viajera, la primera en la Península Arábiga, y espero que no la última.

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Cap. 228. 3-10-2019. Qatar (5). El Museo Nacional y el Zoco al caer la tarde

Siguen avanzando nuestras jornadas en Doha, en la capital de Qatar, donde hoy cumplimos una semana exacta. En todo este tiempo, entre unas cosas y otras (atletismo básicamente) habíamos dejado de lado algunas de las visitas obligatorias de la ciudad.

Hoy, después de trabajar un rato en el hotel y de ejercitarnos en el gimnasio, hemos tachado dos de esas cruces: el Museo Nacional y el Zoco.

Tenemos la suerte de que ambos están muy cerca del hotel, el Saraya Corniche. Pero como aquí hace tanto calor y el Uber y los taxis están tan baratos, nos hemos desplazado siempre con ellos.

Nada más comer, junto a Luisja, hemos ido al Museo Nacional, un espectacular edificio en forma de rosa de los vientos gigante que abrió sus puertas el pasado 28 de marzo.

Dentro, a través de una serie de salas interconectadas, se conoce la historia de este pequeño país, una historia similar a la de todos los países del mundo: sus líderes, sus grupos dominantes, sus batallas y alianzas con los países cercanos, las incursiones en algún momento de los europeos (portugueses en este caso)… Muy interesante.

Además, se muestran los modos de vida tradicionales y presentes en Qatar hasta no hace tantos años, con los nomadeos entre el mar y el desierto buscando lo mejor para el ganado en cada época del año. El mercadeo de perlas y la pesca eran los grandes valores de Qatar hasta que apareció él, el petróleo, y con él todos los drásticos cambios de este país. En 1950, en Qatar vivían 25.000 personas. Ahora, casi tres millones. No puede haber muchos más países que hayan multiplicado por cien su población en 70 años.

El Museo Nacional termina con una sala dedicada al petróleo.

Desde ahí, y tras un breve descanso en el hotel, nos hemos marchado al Zoco. Estuvimos hace unos días, pero justo a las horas que está cerrado, alrededor de 12.30 a 15.30. Entonces, al menos, encontramos un restaurante para comer.

Hoy era todo muy diferentes. Hemos estado alrededor de hora y media tomando y comprando algo y, sobre todo, paseando por sus calles y callejuelas. Es un zoco también nuevo, con una gran calle central repleta de restaurantes y cafeterías, y numerosos vericuetos que necesitan más de un día para ser conocidos. Por lo demás, como en este tipo de mercados, los establecimientos se agrupan por materias: textil, calzado, animales, recuerdos, especias…

Se está muy agradable, y hoy estaba lleno, supongo que por la hora y por el hecho de ser jueves, ya que mañana es viernes, festivo, el día de oración por la mañana. 

Un Uber nos ha dejado en el Villaggio, el centro comercial de al lado del estadio, y también estaba bastante más lleno que los días anteriores, sobre todo de niños y jóvenes ya que mañana no tendrán que estas a las seis de la mañana en sus pupitres.

Y ya estamos de nuevo en el Khalifa International Stadium, el KIS. Son las 22.12 aquí. Falta una hora exacta para que Marta Pérez corra su semifinal del 1.500 tras su gran primera ronda de ayer, así que ya van subiendo los nervios.

La playa de Katara
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Cap. 227. 1-10-2019. Qatar (4). Visita a Katara y a La Perla

Sigue avanzando nuestra estancia en Qatar, en Doha, una ciudad en la que los atractivos turísticos dan para un par de días relajados, especialmente en la época del mal tiempo que, en contra de lo que se suele pensar, aquí es el verano y no el ‘invierno’ primaveral del que disfrutan.

Además, nosotros tenemos el inconveniente de que cuando hace bueno, en las últimas horas del día, estamos en el Khalifa International Stadium disfrutando del atletismo.

Hoy hemos hecho una de esas visitas turísticas a la zona norte de la ciudad, a los lugares conocidos como Katara y La Perla. Nos ha llevado Álvaro, nuestro amigo de Soria, con quien hemos quedado Luisja, Nacho y yo a las 12.00 en nuestro hotel, el Saraya.

En Katara hay una gran playa reservada para las familias, para el concepto tradicional de familia: marido, mujer e hijos. Nos comentan que es muy probable que, en el caso de ir unos amigos a disfrutar de las calientes aguas del Pérsico, se les prohíba la entrada. Son playas públicas, en las que las mujeres no pueden vestir como visten en Occidente.

Hoy no lo hemos podido comprobar porque era alrededor de la una del mediodía y había cero personas. Aquí, cuando hace calor de verdad, la gente no se baña, al revés de lo que sucede en nuestra tierra. En numerosos hoteles sí hay playas privadas en las que los códigos de vestimenta son como los ‘nuestros’. Algo similar sucede con el alcohol, invisible en todo Doha… salvo en los hoteles de cierto nivel, donde abunda a precios altísimos.

En Katara hay algunas tiendas, centros oficiales de artesanía, de enseñanza de cine, grandes espacios públicos para la práctica deportiva y para otro tipo de espectáculos… Lo hemos visto todo con rapidez porque no eran horas para andar por la calle.

De ahí nos hemos ido a La Perla, The Pearl, llamada así por su forma cuando se ve este espacio desde el aire o a través de Google Maps. ¿Cómo puede tener forma de perla un lugar? Puede ser un capricho de la naturaleza o puede ser el trabajo del hombre que ha construido un gran terreno en aquello que antes era mar. En este caso, es lo segundo. La Perla es como La Palmera de Dubai, algo menos espectacular.

Como hemos cogido la costumbre de ir al gimnasio por la mañana en vez de desayunar, teníamos ya bien de hambre cuando hemos llegado a La Perla. Allí hay numerosos restaurantes, así que hemos comido nada más llegar.

Desde ahí, y sin salir de La Perla, hemos ido a Venecia, un lugar residencial formado alrededor de canales como es fácil de adivinar, y a la parte más exclusiva (de las visitables) de este lugar, con una colección de coches de altísima gama que supongo que no se podrá ver en muchos más lugares del mundo.

Álvaro nos ha dejado en el estadio antes de marcharse él a su entrenamiento con el Al Ahli de voleibol.

Y aquí seguimos en el estadio. En uno de los descansos he aprovechado para subir a The Torch, el hotel con forma de antorcha que hay junto al estadio, y para darme un paseo, otro, por el Villaggio. Ya estamos todos en el estadio dispuestos a vivir, entre otras, la gran final del 800 con el joven gallego Adrián Ben.

En el alto de la duna
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Cap. 226. 29-9-2019. Qatar (3). Marcha, desierto y éxito cercano de Adrián Ben

Tercer día por tierras de Qatar, y ya somos casi unos más por aquí. Ayer sábado tuvimos un gran dilema: no sabíamos si quedarnos a ver los 50 kilómetros marcha en directo o no. Empezaban a las 23.59, así que corríamos el riesgo de acostarnos cerca de las cinco de la mañana.

Como decidimos no acudir, terminamos improvisando una prueba de marcha en el Villaggio, el centro comercial que hay al lado del estadio, así que probablemente fuimos lo mejor que le sucedió a los empleados que cerraban el recinto pasada ya la medianoche.

Aun así, al final nos metimos en las camas de nuestro Saraya Corniche Hotel más tarde de la una. Esta mañana, sin prisa, nos hemos levantado. Algunos hemos ido al gimnasio del hotel y luego nos hemos juntado casi todos en una habitación para ver el Maratón de Berlín. Nos hemos desgañitado a gritos para animar a Kenenisa Bekele en sus últimos kilómetros, pero solo hemos conseguido que se quedara a dos segundos del récord mundial de Eliud Kipchoge (2h01:39-2h01:41).

No nos ha dado tiempo a mucho más por la mañana. Hemos comido en el mismo hotel, medio rápido, porque a las tres de la tarde habíamos quedado con una empresa para hacer el tour más típico de Qatar, una incursión en el desierto, al sur del país, justo donde este termina y empieza Arabia Saudí, en una de las numerosas fronteras cerradas que existen en el mundo.

Hemos ido en un solo todoterreno de siete plazas porque justo nos hemos animado seis: Alberto, Luisja, Miguel, Nacho y dos Sergios.

El viaje empieza por una autopista de varios carriles que va dejando a la derecha una gran extensión desértica y pedregosa, y a la izquierda una impresionante extensión de plantas de petróleo, empresas químicas… También se veían de vez en cuando casas de nueva construcción en los lugares por los que va creciendo poco a poco el país.

Después de parar a sacar dinero hemos llegado al punto en el que comienzan todas estas excursiones. Aquí es posible darse un breve paseo en camello, hacerse una foto con un halcón o tomarse un calentito té con leche. Solo hemos hecho esto último.

La parada en este punto es obligatoria, ya que para adentrarse en las dunas del desierto es necesario quitarles presión a las cuatro ruedas de los vehículos.

Una vez montados de nuevo, la atracción es triple. La primera, y principal, es sentir desde dentro la conducción extrema por las dunas de estos pilotos. A bastantes escalones de distancia, es lo más parecido a conocer lo que sienten los participantes en el Dakar, con subidas, bajadas, saltos, avances a media duna, ‘tiradas’ de freno de mano… De poco servían los ruegos de algunos de nosotros de que se tomara la conducción más tranquila.

El segundo atractivo vuelven a ser las dunas, pero esta vez no desde el coche, sino desde nuestros pies. El conductor nos ha parado en lo alto de una de ellas. A un lado se veía el sol en su última aventura del dia, y al otro, muy abajo, un entrante del mar. No sé calcular la distancia ni el desnivel, pero nos ha dado igual: cinco de nosotros nos hemos tirado arena abajo a todo lo que nos daban nuestras piernas. Pinchar la imagen para ver el gif:

Subir ha sido más complicado, así que debía de haber más distancia de la que pensábamos, sobre todo porque cada paso que dábamos perdíamos unos cuantos centímetros arena abajo.

Y por último, el tercer atractivo ha sido bañarnos en las aguas del Golfo Pérsico. El agua estaba a la misma temperatura exterior, así que no hemos sentido ninguna impresión ni al entrar ni al salir.

Ahí ha terminado nuestra experiencia desértica. El conductor nos ha trasladado de nuevo al hotel para darnos una ducha rápida y, desde ahí, al estadio.

Aquí, en el Khalifa International Stadium, hemos asistido a una gesta histórica para el atletismo español: el gallego Adrián Ben se ha metido para la final de los 800 metros, algo que no sucedía desde 1991 en Tokio, cuando lo hizo el cántabro Tomás de Teresa, que terminó octavo.

El camino de los atletas a la zona mixta está justo al lado de nosotros, y aquí se paran muchos de ellos para atender a sus televisiones. Ben, que ha sido cuarto en la primera semifinal con 1:44.97, ha esperado desde aquí las otras dos series, en las que ninguno de los que han terminado terceros han hecho mejor tiempo que él, lo que ha hecho estallar en lágrimas a esta joven promesa nacida en 1998.

En el Corniche, durante el maratón
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Cap. 225. 28-9-2019. Qatar (2). Maratón en el Corniche y encuentro soriano

Segundo día por Qatar. Si los españoles con los que nos vamos encontrando nos dicen que es imposible acostumbrarse a este calor, no íbamos a hacerlo nosotros en 35 horas. Aun así, ya nos hemos mentalizado para convivir con él unos días, y eso nos ha ayudado a pasar mejor estas jornadas.

Ayer, en el maratón femenino, coincidimos con unos españoles de Ciudad Real, Toledo y Guadalajara. Nos dicen que todo lo duro que tiene el clima qatarí en estos meses se atempera a partir de dentro de unas semanas y durante varios meses, en los que el país vive una agradable temperatura, con fresco de verdad durante la noche.

Anoche, como decía, estuvimos viendo el maratón femenino y, menos fresco, hacía de todo. De las  68 deportistas que salieron, 28 se retiraron, una cantidad elevadísima. De las 40 que terminaron, una fue la española Marta Galimany, en una estupenda decimosexta posición para ella, lejos de sus mejores tiempos como todas las corredoras.

Entre la cena y la carrera pudimos disfrutar de las vistas del Corniche, con todo el complejo de rascacielos justo enfrente de donde nosotros nos alojamos. El Corniche es el larguísimo paseo marítimo que forma un semicírculo casi perfecto en este rincón del Golfo Pérsico.

Permanecer hasta el final del maratón nos metió en la cama pasadas las tres de la mañana, ya que para ‘evitar’ el calor las pruebas en ruta (maratón, marcha) de este Campeonato del Mundo de Doha se corren de madrugada, a partir de las 23.59 ayer.

Esta mañana ha estado entretenida. He acudido a las instalaciones del club Al Ahli. El club engloba varios deportes: natación, baloncesto, balonmano, fútbol, voleibol… como la mayoría de los clubes de Qatar. En el Al Ahli trabaja, por séptima temporada consecutiva, el soriano Álvaro Martín, estadístico del club de voleibol, y que en estos años de estancia en Qatar también trabajó dos años en la selección absoluta del país.

Después de conocer todo el entramado del Al Ahli, muy moderno como casi todo lo que rodea al deporte en Qatar, Álvaro me ha llevado a comer a un restaurante, el suyo de referencia desde que está aquí y que me probablemente me haga cenar muy poco esta noche.

Tras una parada para sacar dinero, nos hemos acercado en su coche hasta el estadio Khalifa y, más concretamente, al gran centro comercial Villaggio, del que hoy hemos conocido apenas una parte pero al que supongo que entraremos más veces porque está al lado del recinto donde se celebra el Mundial.

Nos hemos despedido con la intención de vernos más veces estos días, él entrena esta tarde y yo regreso a ver el atletismo. Sigo sorprendido de lo a gusto que se está en el estadio con lo inmenso que es. Refrigerarlo debe costar 300.000 euros al día, pero eso aquí no es un problema.

Palmeras al principio del Corniche, a las 5.30 de la mañana
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Cap. 224. 27-9-2019. Qatar (1). Palmeras a las 5.30

En la mañana de hoy hemos tachado un nuevo país, algo que solo me ha sucedido 52 veces en mi vida, así que es algo digno de ser celebrado. 

Ese país es Qatar. A priori, no es uno de los que tenía muy arriba en la lista para ser visitado pero, como me ha sucedido tantas veces, me ha traído hasta aquí el atletismo.

Desde hoy y hasta el domingo 6 de octubre se celebra en la capital de este país, Doha, una nueva edición del Campeonato del Mundo del deporte rey.

Por primera vez desde 1999, a la cita se han clasificado dos atletas sorianos: la mediofondista de 1.500 Marta Pérez (segunda presencia en un Mundial tras Londres’17) y el fondista de maratón Daniel Mateo (debuta en este campeonato).

Marta corre 2 de octubre y, si va avanzando, 4 y 5. Dani, el 5. A ver qué tal se les da.

Sobre nuestro viaje, hemos venido desde Madrid en la compañía Pegasus (turca), Alberto, Alex, Luisja, Nacho y yo. Tras parar en Estambul, hemos llegado a nuestro hotel de Doha a las cuatro de la mañana.

Como ya nos habían avisado, nos ha sorprendido la bofetada de calor y humedad cuando estábamos tan cerca del amanecer. Han pasado unas horas desde entonces y me atrevo a decir que nos hemos acostumbrado solo un poquito, pero pocas veces hemos visto esto.

Bueno, ya sabíamos a lo que nos exponíamos viniendo en esta época del año a esta zona del mundo.

Ahora estamos en el Khalifa Stadium en la primera jornada de atletismo. Hay unos cañones de aire que ayudan a que la temperatura sea soportable, tanto para los espectadores como para los atletas.

De aquí a un rato nos iremos al maratón femenino, que empieza a las 23.59 hora qatarí y que se corre por todo el Corniche, el paseo marítimo que es la zona más característica de Doha.

En las fotografías de abajo, la carrera de 3.000 obstáculos con la española Irene Sánchez-Escribano, que no se ha clasificado para la final, y una de las imágenes del Mundial: la llegada conjunta de Jonathan Busby (Aruba) y Braima Suncar Gabó (Guinea-Bissau). Este último ha ayudado a llegar a meta a un desfallecido Busby en la primera serie del 5.000. Los dos llegaban sin marca, así que el 18:10 que han hecho ambos es su mejor registro… si ben luego Busby ha sido descalificado.

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Cap. 223. 25-9-2019. Soria, lo primero que se ve en el Museo Lázaro Galdiano

A veces creo que quizás exagero con las referencias a Soria y otras veces pienso que realmente me persiguen.

A mediodía de hoy he visitado el Museo Lázaro Galdiano, situado en un espectacular y tranquilo palacio entre las calles Serrano y María de Molina.

Según terminaba de gestionar la adquisición de la entrada, estaba pensando que no me sorprendería encontrarme con algo relacionado con Soria, también, en el Lázaro Galdiano.

En esas divagaciones andaba mientras subía las escaleras, cuando llego a la primera planta (pintura española), cruzo una puerta y miro el primer cuadro empezando el recorrido por la derecha: ahí están San Antonio de Padua y San Bernardino de Siena pintados… por el Maestro de Osma.

Como en ocasiones sucedía en aquella época, se desconoce el nombre del autor que dejó tantas obras de arte en templos castellanos cercanos al río Duero a caballo entre los siglos XV y XVI. Más que un artista, las convergencias de estilo y temática, así como la alta producción, invitan a pensar en un taller situado en El Burgo de Osma en aquella época, si bien los cuadros y retablos surgidos de allí aparecen asignados a este ‘Maestro de Osma’.

En Madrid, aparte de en el Lázaro Galdiano, también se conservan dos obras suyas en el Museo Arqueológico Nacional. El Louvre es la principal pinacoteca que también guarda uno de sus trabajos que, además, pueden verse en numerosos museos y colecciones de España.

Leer sobre el Maestro de Osma

Por lo que se refiere al Museo Lázaro Galdiano, se trata de la impresionante colección que adquirió el navarro (de Beire) José Lázaro Galdiano entre finales del siglo XIX y principios del XX, colección que aumentó en calidad y cantidad a raíz de su matrimonio con la argentina Paula Florido.

Lázaro Galdiano cedió toda esa colección, así como el llamado Palacio Florido, al Estado, con la condición de hacer un museo por el que ahora, 68 años después de su inauguración, siguen pasando miles de personas todos los años.

Goya, Velázquez, Zurbarán, El Greco, Murillo, Ribera, los Madrazo, Paret, Blasco de Grañén, Lucas Cranach El Viejo, El Bosco, la escuela de Leonardo, Reynolds, Constable… y otros muchos son los pintores que guardan algunos de sus cuadros en esta esquina madrileña.

Junto a la pintura, también hay numerosas representaciones artísticas que Lázaro Galdiano y Florido fueron adquiriendo en vida: armas, esmaltes, escultura, miniaturas, cerámica, madera… 

Si bien para recapitular todo ello hace falta una buena cuenta corriente, también es necesario un sentido del gusto y de la oportunidad que no mucha gente posee: muchas de las piezas de la colección se adquirieron a precios bajos porque hace un siglo carecían de valor y ahora son consideradas piezas de primer nivel artístico.

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Cap. 221. 1-9-2019. El sureste español (2): Peñón de Ifach

Hemos venido al Levante español para asistir el fin de semana al Campeonato de España de Atletismo Absoluto que se celebra en la localidad alicantina de La Nucía.

Aprovechando la cercanía con Calpe, hemos decidido alojarnos en esta localidad, atraídos fundamentalmente por la presencia en ella del famosísimo Peñón de Ifach.

A priori, la montaña más dominguera de España. En realidad, quizás también lo sea, pero de manera justificada: se encuentra en el medio de las dos preciosas bahías de Calpe, repletas de turistas de numerosos países y, además, cuenta con un atractivo innegable y multiplicado precisamente por esa presencia junto al mar, del que se eleva a poco más de 330 metros.

En sus paredes hay numerosas vías de escalada, pero la vía normal, por la que todos los años suben cientos de personas, es la que hemos utilizado esta mañana, casi mediodía, Nacho, Raúl y yo.

Al principio es un paseo empedrado y casi en sombra. De repente, se cruza un túnel y a partir de ahí cambia todo, igual que cuando se pasan los túneles que separan la Meseta del norte de España y empieza a estar todo nublado o lloviendo.

Después de este túnel del Peñón de Ifach, la sombra desaparece en días como hoy y ya el sol es el único protagonista. También desaparece el camino empedrado, y la ruta discurre por una senda que va dando vueltas al Peñón y ascendiendo casi sin descanso.

Nos tenemos que apartar con frecuencia porque no para de bajar gente. En varios puntos hay cadenas para ayudar al avance. Hay una señal de «camino muy peligroso», dirigido sobre todo al potencial público que esperan encontrarse allí.

A lo largo de la subida se disfrutan de unas espectaculares vistas de esas dos bahías, de Altea, del mítico Puig Campana, del skyline de Benidorm…

Arriba, numerosas personas que nos habían precedido descansaban disfrutando de esas vistas y recuperando ánimos para la bajada.

Dominguero, sí. Muy recomendable, también.

Canjáyar
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Cap. 220. 31-8-2019. El sureste español (1): Almería, Murcia, Alicante

Los cuatro días anteriores le he cedido el espacio de este blog a Óscar Puerta por una razón que merece la pena: ir conociendo sus andanzas en los 171 kilómetros del Ultra Trail del Mont Blanc. Hoy no escribe porque empezó a correr ayer a las 18.00 horas y, afortunadamente, aún no puede escribir. Lleva 120 kilómetros.

Durante estos días yo también he estado viajando. Lo voy a resumir someramente.

Martes 27 de agosto. Por la tarde fui de Soria a Madridejos, Toledo, para acortar viaje. Dormí en un hostal de la autovía. Sin más.

Miércoles 28 de agosto. Madrugué y, sin paradas turísticas, llegué pocas horas después a Canjáyar, en la Alpujarra almeriense. Me gustó mucho el hostal, en plena plaza Mayor. También me gustó mucho el pueblo, lo mismo que la vecina Almócita, donde fui a comer y que quería conocer porque mi hermana estuvo allí hace algunos años en la Noche de los Candiles. El gran candil de las fotos dicen que es el más grande del mundo. Caerá una entrada.

Por la tarde estuve en Canjáyar esperando que marchara el calor antes de darme un paseo por el pueblo. Subí a la ermita de San Blas, donde la Vuelta a España debería plantearse un breve pero espectacular final de estapa. Ganaría Valverde. Muy bonitas vistas.

Jueves 29 de agosto. Sigo con mi reto de las cimas. Esta vez, el Morrón de la Lagunilla de Almería. Texto y fotos. Cuando bajé, directo a Murcia capital, donde me he alojado dos noches en un sitio muy recomendable en la pedanía de La Arboleja.

Viernes 30 de agosto. Nuevo madrugón para seguir con el reto montañero. Hoy, el Carrascoy Occidental. Texto y fotos. Por la tarde, paseo para conocer Murcia capital, lo básico. Tenía pinta de haber mucho ambiente por la noche, viernes como era, pero yo me quedé tranquilamente en el albergue.

Sábado 31 de agosto. O sea, hoy. Madrugón más modesto en Murcia para dirigirme a Calpe (Alicante). Aquí tenemos previsto dormir dos noches. Me vienen refuerzos. Estamos aquí para disfrutar del Campeonato de España de Atletismo en La Nucía, donde el comentario generalizado es uno: «Menudas instalaciones». Impresionante lo que está montando aquí el Ayuntamiento de esta localidad cercana a Benidorm.