La cima más alta de Murcia y en Lorca con Andrés

Igual que ayer, el día de hoy es fácilmente dividible en dos.

Por un lado, la ascensión a la cumbre más alta de la provincia de Murcia, Los Obispos, que nos ha gustado mucho. Esta es la entrada del blog primigenio.

Y por otro, la visita vespertina a Lorca para estar con Andrés Soto, con el que nos une amistad a buena parte de los nueve excursionistas.

Hemos llegado a Cañada de la Cruz alrededor de la una del mediodía, algo antes. Nuestra idea original era ir a Puebla de Don Fadrique, en la provincia de Granada y a apenas 15 o 20 minutos en coche. Pero justo en ese momento hemos hablado con Andrés, que mañana jueves tiene la mañana ocupada, y nos ha animado a que le visitáramos esta tarde.

En la plaza de España de Lorca

En la plaza de España de Lorca

Nos apetecía a todos sus amigos y a los demás tampoco les incomodaba conocer Lorca, así que alrededor de las 14.00 horas ya estábamos los nueve en la furgoneta, rumbo a la tercera población más grande de Murcia, ubicada en el segundo término municipal más grande de España, casi con el tamaño de la provincia de Guipúzcoa.

Entretanto, le hemos llamado para que nos fuera buscando un buen lugar para comer, como así ha sido, y más teniendo en cuenta que no hemos llegado a Lorca hasta poco después de las tres. No es un camino corto.

Hemos comido otra vez bien y barato, algo que ya estamos comprobando que es habitual en esta zona de España. Nos han acompañado también el padre y la hija de nuestro cicerone de hoy. Del restaurante hemos salido casi a las cinco, con el objetivo de darnos un paseo para conocer lo principal de Lorca… sin subir al castillo, que lo dejamos para otra vez.

El belén del Palacio de Guevara

El belén del Palacio de Guevara

Lo primero que hemos visto ha sido también lo último: la Casa de las Columnas o Palacio de Guevara, donado al Ayuntamiento por sus últimos propietarios, que no tuvieron descendencia. Como digo, primero hemos visto solo su fachada porque estaba cerrado. Cuando hemos regresado a por la furgoneta, ya estaba abierto. Hemos entrado para ver un impresionante belén, uno de los principales, si no el principal, de una localidad que se caracteriza por su gran tradición belenista.

De los monumentos que hemos visto en este breve paseo iniciático por Lorca, siempre guiados por Andrés, el más espectacular es la colegiata de San Patricio, pero a mí también he encantado el palacio de los Condes de San Julián. Solo hemos visto el exterior de ambos. A Lorca se la conoce como la ciudad de los cien escudos, y sobra con pasear por unas cuantas calles para conocer por qué.

Nos ha mostrado también Andrés la gran travesía, un tramo de la vieja N-340 (en nada haré una entrada sobre ella) en el que se celebra una de las Semanas Santas más impresionantes de España. Tampoco hemos dejado de ver algunas de las huellas del terremoto de 2011, todavía visibles a pesar de los esfuerzos.

Hemos comprado lotería, hemos conocido un segundo bar en Lorca y hemos regresado a Cañada de la Cruz ya bien de noche, casi a las nueve, con los inevitables alargues en el camino de vuelta por la mala compenetración entre aparatos móviles, señales y usuarios.

Nos disponemos a pasar nuestra última noche aquí. En principio, termino ya el relato de estos tres días. Si mañana hacemos algo especial en la vuelta, o escribo un nuevo capítulo o lo hago en el Bazar. Resumen: me ha encantado esta zona de España.

En la cumbre de Albacete y en Nerpio

Perdonad que sea breve, pero es que hoy ya llevo tres entradas después de un día intenso. Y muy bonito y sorprendente.

El día se puede dividir en dos.

Primero, la subida a la cima más alta de Albacete, la Atalaya. La he escrito en esta entrada.

En la cima más alta de Albacete

En la cima más alta de Albacete

Segundo, el regreso a casa. Desde Fuente de la Carrasca (lugar de partida para subir a la Atalaya), hemos decidido continuar por el camino asfaltado que rodea estas montañas murciano-albaceteñas.

Es una carretera situada en buena parte por encima de los 1.400 metros e incluso por encima de los 1.500. Hoy había mucha nieve. A ambos lados preciosos parajes, totalmente agrestes. Hemos pasado algunos caseríos, todos ellos en la provincia de Albacete.

Como estábamos en el coche a las dos, hemos considerado que nos daba tiempo a llegar a comer a Nerpio, un pueblo de algo más de 1.000 habitantes. Ha sido un inesperado acierto.

Comiendo en Nerpio

Comiendo en Nerpio

El pueblo es bonito y los alrededores, más. Hemos comido bien y muy barato… teníamos ganas después de la larga caminata.

Después de comer nos ha dado tiempo a dar otro pequeño paseo por el pueblo para hacer compras. El camino de regreso a Cañada de la Cruz hemos vuelto a hacerlo por un camino de no mucha calidad, pero muy entretenido, dejando a la derecha la ermita de La Rogativa, ya de nuevo en la provincia de Murcia.

Estamos los nueve ya en la casa rural de Cañada de la Cruz. Me levantan de la mesa porque estamos a punto de empezar a cenar.

Una parada en Caravaca de la Cruz

Esta salida de la última semana de diciembre empieza a ser un clásico, y nuestra idea es perpetuarla. Pero no hablemos del futuro. El año pasado participamos de esta excursión Alfonso, Félix, Nacho, José Luis, José Vicente, Cristina, Óscar y los dos Sergios. Estuvimos en Cádiz y Málaga. Para conocer la composición del grupo actual es suficiente con cambiar a Alfonso por Ramiro.

Ahora hemos elegido venir a las cimas más elevadas de Murcia y Albacete. Vamos a estar alojados en Cañada de la Cruz, un pequeño pueblo de la sierra murciana perteneciente al municipio de Moratalla pero situado lejos de su capital.

En la escultura del Caballo del Vino de Caravaca

En la escultura del Caballo del Vino de Caravaca

El ritual del viaje de ida ha sido similar al del año pasado: ellos ocho han salido de Soria y me han recogido en la A-2, esta vez en la Venta de Meco. Obviamente, hemos almorzado. Nuestra segunda parada ha sido en Sisante (Cuenca), para afrontar una nueva consumición y para ir cambiando de conductor.

Pero la única parada realmente turística que hemos hecho hoy ha sido en Caravaca de la Cruz, que vive sus últimos días antes de comenzar su Año Jubilar, que se desarrolla entre el 8 de enero de 2017 y el 7 de enero de 2018.

Hemos llegado a las 14.30, y nada más aparcar hemos visto a algunas personas disfrazadas. El motivo es la fiesta de los Inocentes. No la hemos vivido mucho, pero quien quiera disfrutar de verdad de una fiesta en Caravaca de la Cruz debe venir el 2 de mayo para ver los Caballos del Vino. Su imagen más famosa es la de un caballo subiendo a toda velocidad acompañado por cuatro personas, en un recorrido de aproximadamente 80 metros entre una curva (donde ahora hay una escultura alusiva) y la entrada al Santuario-Castillo de la Vera Cruz.

El Santuario-Castillo de la Vera Cruz

El Santuario-Castillo de la Vera Cruz

Nos ha explicado un señor que el récord está en 7 segundos y 713 milímetros. Hay vídeos en Youtube, merece la pena verlo.

Después de comer en la plaza, nos hemos dado un paseo hasta ese Santuario-Castillo de la Vera Cruz, el lugar que le da fama mundial a la localidad de Caravaca. Miles de personas vendrán el año que viene a ganarse ese Jubileo, algo que solo puede conseguirse cada siete años. No hemos llegado por 12 días.

Es bonita Caravaca. Cuando amenazaba con anochecer, la hemos abandonado. Nuestro siguiente destino es el actual, Cañada de la Cruz. Hemos llegado ya casi de noche. Mientras nos terminaban de preparar la casa, hemos estado en el que creemos que es el único bar del pueblo, llamado Camacho, que está justo al lado de la casa. Vamos a tener tiempo de conocer Cañada.

En el punto más alto de Palencia

Como me ha sucedido más veces últimamente, y como volverá a suceder, la de hoy es una entrada-puente, un camino para acceder al blog primigenio y finito ‘Las 45 cimas’, tan finito que ya solo le quedan 16 capítulos y, quizás, un corolario.

Si hemos venido este fin de semana a la Montaña Palentina ha sido fundamentalmente para subir a su punto más elevado, que coincide con el punto más elevado de toda la provincia.

Los siete de Palencia

Los siete de Palencia

Me refiero al Peña Prieta Sur, una de esas clásicas cimas polémicas porque realmente es una antecima del Peña Prieta, situado a menos de 200 metros pero ya plenamente en Cantabria.

En la ascensión hemos pisado también la provincia de León, así que ha sido muy completa.

Y, nada más bajar a Cardaño de Arriba, hemos cogido nuestros coches para deshacer el camino de ida: Triollo-Burgos-Soria…

Leer la crónica del ascenso en ‘Las 45 cimas’

Segunda noche de mi vida en Triollo

Las andanzas de este blog continúan en un sitio que no es nuevo para él: Triollo. Se trata de una pequeña localidad de la provincia de Palencia en la que no tenemos cobertura de móvil y a la que no llega todos los días el servicio de panadería. Estamos en la Montaña Palentina, en la Ruta de los Pantanos, la que une Cervera de Pisuerga con Velilla del Río Carrión.

Como nos sucede con alguna frecuencia, casi tan divertido como esperamos que sea el fin de semana ha sido la preparación del mismo. Hemos ido subiendo poco a poco el número de integrantes de la expedición, hasta llegar a siete. De Soria capital hemos salido esta mañana José Vicente, Ángel y yo. No ha hecho falta madrugar para recoger en Burgos a Félix a las 13.15, procedente de Madrid.

El sol de Soria ha sido sustituido por la niebla en el camino, con una ligera lluvia. A las 15.00 hemos llegado a Cervera de Pisuerga, capital de la Montaña Palentina. Allí ya habían llegado los hermanos de El Burgo de Osma, Carlos y Jesús. Hemos comido los seis. Hemos salido de día del restaurante, así que nos ha dado tiempo a hacer una visita rápida al eremitorio rupestre que se encuentra muy cerca del pueblo, una curiosa construcción medieval ganada a la roca.

Oso a la entrada de la Casa del Parque

Oso a la entrada de la Casa del Parque

Tras la visita al eremitorio, ya con la noche caída, hemos entrado a la Casa del Parque de Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. Se nota que es temporada baja, pero merece la pena la visita por un euro. Aparte de las impresionantes montañas hasta los 2.500 metros, de los espesísimos y verdes bosques, y del agua que preside el paisaje en forma de lagos y dos grandes ríos (Carrión y Pisuerga), lo más importante de este Parque Natural es la presencia del oso. Nos han comentado que hay aproximadamente una treintena en esta zona del norte palentino.

Vista la Casa del Parque, nuevo trayecto en coche hasta el lugar que aparece en la primera línea de este relato: Triollo. Ya estuve aquí el mes de abril, en el mesón albergue Curavacas, pero en aquellos días nos fue imposible satisfacer nuestros planes. Aquí en Triollo nos esperaba David, que viene de Bilbao, séptimo integrante del grupo.

El eremitorio

El eremitorio

Mañana domingo vamos a intentar subir a la montaña que no pudimos ascender en abril porque la lluvia nos lo impidió (entonces vine solo, un jueves, pero el viernes se deberían haber incorporado otras tres personas). Estamos cenando y viendo el España-Macedonia clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018.

Estamos esperando, también, la llegada de Aurelio, soriano de Ágreda que llevaba el bar de Vidrieros, a tres kilómetros de Triollo, y que todavía vive por esta zona. Nos han dicho que seguro que aparece en el bar a tomar algo. Lo que cunden los sorianos.

Maqueta de la Montaña Palentina en la Casa del Parque

Maqueta de la Montaña Palentina en la Casa del Parque

Una larga caminata semi-invernal para coronar el Posets

Penúltimo día en tierras de Huesca. Como mañana no esperamos hacer nada interesante (levantarnos, desayunar, dar un paseo y volver a Soria), cierro con este capítulo nuestras andanzas pirenaicas.

Y no es un capítulo cualquiera ni una andanza cualquiera. Este mediodía hemos coronado el Posets, que era el objetivo principal de este viaje, el que nos unió a nueve personas venidas desde diversos lugares.

¿Qué ruta hemos hecho? La normal, la que parte del refugio Ángel Orús. En el capítulo de ayer expliqué quiénes nos reunimos en él. Como suele suceder en estos refugios, hoy nos ha tocado madrugar, aunque dentro de unos límites respetables: a las 7.00 estábamos desayunando.

En la cima

En la cima

Una de las ventajas de este ascenso al Posets es que, a la bajada, se pasa también por el refugio. Gracias a ello hemos podido dejar en él los sacos de dormir, el calzado y todo lo demás que no íbamos a utilizar en lo que se esperaba una larga ruta de ascenso.

Y así ha sido. El Posets, por apenas 29 metros, no es el pico más conocido de los Pirineos. Esa es la diferencia de altura con la cumbre más elevada de la gran cordillera divisoria: los 3.404 metros del Aneto frente a los 3.375 de nuestra conquista de hoy.

Como no podía ser de otra manera, por la dignidad de esa altura, alcanzar la cima del Posets supone un bonito esfuerzo. Hemos salido del refugio a las 8.20 y hemos llegado a la cima a las 12.40 (en las marchas grupales cuenta siempre el tiempo del último).

¿Qué ha sucedido en esas cuatro horas y veinte minutos? Subir, subir, subir… Lo que ha sucedido es que, hasta hace tres días, no había apenas nieve en las montañas pirenaicas. Ayer y antes de ayer se solucionó esa carencia, lo que ha condicionado enormemente nuestra marcha de hoy.

Desde los 2.100 metros del refugio hasta aproximadamente los 2.500 no hemos pisado nieve. A partir de ahí, aparecían las primeras manchas. Y, de repente, casi medio metro de nieve en toda la Canal Fonda, dificultando nuestro avance por su blandura y la facilidad para hundirse en ella. La Canal Fonda es preciosa, estrecha, con grandes paredes flanqueándola a ambos lados, especialmente a su izquierda durante la subida.

Dejamos atrás el fotogénico y afilado Diente de Llardana

Dejamos atrás el fotogénico y afilado Diente de Llardana

Superada la fuerte pendiente de la Canal Fonda hemos llegado a un pequeño descanso, el Collado de Llardana. Allí hemos comido algo, vigilados por el guapísimo Diente de Llardana. Desde el Collado es necesario girar a la derecha. El camino es relativamente evidente. Por suerte, y en contra de lo que habíamos planificado al principio, todos llevábamos crampones.

Nos han venido muy bien en la arista que hay que recorrer entre el Collado y la cima del Posets, que hoy presentaba un mixto de nieve-hielo-viento que invitaba a subir tranquilos y cuidadosos. A la izquierda, el gran circo coronado por el pico Espadas. A la derecha, varios y pequeños ibones.

Después de estos dos días previos de precipitaciones, hoy no hemos conseguido ver una sola nube en todo el día. A cambio, hemos disfrutado de unas vistas inmejorables (inmejorables en el sentido estricto de la palabra, salvo que me diga lo contrario algún experto pirineísta) de la mayoría de los Pirineos. Ni el Aneto es capaz de ofrecer esta panorámica. El Perdido, el Vignemale, el propio Aneto, el Perdiguero, las grandes elevaciones catalanas…

Ello nos ha animado para afrontar la última parte de la subida, antes de hacernos la foto de cumbre los nueve expedicionarios: Alex, Alfonso, Chupi, Haritz, Luis Ángel, Marta, Nacho 1 y 2, Sergio. Hacía buen día pero era mejor bajar pronto. Hasta el refugio hemos tardado 2:40, en una bajada un poco incómoda por ese terreno mixto, con piedra y nieve.

Después de pagar en el Ángel Orús, nueva y breve caminata hasta los coches, hasta Espigantosa, para que la ruta total terminase de superar las ocho horas. Y, de ahí, hasta donde estamos en estos momentos, hasta Benasque, donde ahora mismo reposan los guerreros.

Durmiendo bajo el Posets

Tercer día en tierras del Pirineo de Huesca, ya con la expedición soriana al completo. No ha sido así por la mañana. Nos hemos levantado Luis Ángel, Nacho y yo pronto a desayunar, a las ocho de la mañana. Es viernes y temporada baja, así que estábamos solos en el albergue de la Escuela de Montaña de Benasque.

No ha sido una mañana de mucha intensidad, a no ser que se considere intenso dar paseos a escasa velocidad por un pueblo pirenaico en el que ahora no hay casi nadie. Eso es lo que hemos hecho Luis y yo mientras Nacho se quedaba trabajando en casa.

La reunificación se ha producido a mediodía, y ha pasado lo que tenía que pasar: que nos hemos lanzado al monte. Ha tocado algo ligero, una subida a Cerler por una ruta circular. Ellos han ido corriendo y yo andando. Son siete kilómetros muy bonitos, un pase recomendable para quien tengo previsto pasar una jornada en Benasque.

Vista de Benasque en la subida a Cerler

Vista de Benasque en la subida a Cerler

La comida ha sido en nuestro bar favorito, antes de descansar un poco en la furgoneta y hacer unas compras para la intendencia de mañana.

El grupo de tres se ha convertido en cuatro a las 18.00, cuando nos hemos juntado en Eriste con Haritz, que venía de San Sebastián. Y media hora después han venido, de Soria, Alfonso, Marta y el segundo Nacho del viaje.

Desde el cruce hemos subido en coche hasta el aparcamiento de Espigantosa. Tras hacer el último apaño de las mochilas, hemos iniciado la marcha a las 19.20. Eso significa que buena parte del comienzo de la caminata lo hemos realizado a media luz y el final, entre la ayuda de las frontales y de la Luna casi llena.

Hora y media nos ha costado alcanzar nuestro objetivo de hoy, el refugio Ángel Orús. Hemos llegado más tarde de la hora de la cena, pero aun así nos han proporcionado todas las viandas apalabradas. Casi siempre se come bien en los refugios, y hoy no ha sido excepción.

La Luna, desde el telescopio del refugio. tokitan

La Luna, desde el telescopio del refugio. tokitan

Son las once de la noche. Acaban de llegar los dos últimos expedionarios, de Madrid y de El Burgo de Osma, Alejandro y Chupi. Ya estamos solos con el guarda del refugio, que nos ha cedido el trípode para hacer fotografías de la espectacular noche que hace.

Cuando lo ha guardado, ha sacado un telescopio, así que nuestra última visión antes de meternos en el saco ha sido la de las Montañas de la Luna.

Correr bajo la lluvia hasta la Cola de Caballo en Ordesa

Prefacio: Ayer miércoles, 12 de octubre, iniciamos nuestra ruta de unos pocos días por el Pirineo de Huesca, ruta que intentaré ir desgranando capítulo a capítulo. Nacho y yo salimos de Madrid hacia Zaragoza. Allí quedamos con Luis Ángel, que venía de Soria. No teníamos rumbo fijo. Finalmente, decidimos dormir en Jaca, la gran villa turística del Pirineo oscense. No hacía más que llover. Dormimos en un bonito hostal, en una casa antiquísima. No hay mucha gente por aquí estos días.

Hoy: A las 9.00 hemos desayunado en Jaca, todo natural, incluida algarroba en vez de chocolate. Como ayer ya era casi de noche cuando llegamos, hoy nos hemos dado un breve paseo por los dos principales monumentos de Jaca: su gran catedral románica, imponente en mitad de la localidad, y su ciudadela, pentagonal y edificada a comienzos de la Edad Moderna, cuando había más guerras entre Francia y España que ahora.

Después de la carrera hasta la Cola de Caballo

Después de la carrera hasta la Cola de Caballo

Ya estaba todo resuelto en Jaca. Vuelta a la furgoneta, siempre bajo una lluvia más o menos espesa, y rumbo a nuestro siguiente objetivo: Ordesa, la crema de la crema, uno de los lugares más hermosos y más visitados del Pirineo, con infinidad de rutas posibles.

Yo estuve hace no tantos años, y hoy seguía lloviendo. El bar estaba abierto, con fuego en la chimenea. Allí he pasado alrededor de hora y media, el tiempo que han estado mis compañeros de fuga corriendo desde la pradera de Ordesa hasta la Cola de Caballo… y volver. Se han cambiado de ropa, hemos comido algo, y regreso a la furgoneta.

Torla, el último pueblo antes de Ordesa

Torla, el último pueblo antes de Ordesa

Nuestra siguiente parada ha sido otro de los lugares clásicos de los Pirineos, de los que todo el mundo debe conocer antes de adentrarse en otros recovecos. Es decir, Aínsa. En verano y en numerosos fines del invierno, cientos de personas pasean por sus cuidadísimas calles empedradas. Siempre aparece entre los pueblos más bonitos de España. Es más fácil percibirlo en días como hoy, con algo de lluvia y sin multitudes.

La tercera y última parte de nuestro viaje de hoy nos ha depositado en Benasque, en cuyo gran valle tenemos planeado pasar las próximas jornadas. Dormimos en la Escuela de Montaña, aprovechando que está casi vacía por ser un jueves de octubre. Haciendo tiempo hasta la hora de la cena, hemos aprovechado las instalaciones del albergue, un rocódromo, el gimnasio, la zona de secado de ropa…

Ahora nos hemos bajado al centro, ya es de noche. He estado varias veces en Benasque y, salvo la primera vez hace ya muchos años, creo que siempre ha sido en temporada más bien baja.

Despedida musical en Las Palmas

Ya estamos en la Península, después de cinco intensos días en las dos principales islas canarias: dos noches en Tenerife (Puerto de la Cruz y refugio del Teide) y otras dos en Gran Canaria (las dos en la bonita localidad marinera de Agaete, no hemos visitado nada del sur).

Nuestro avión de esta tarde tenía su salida prevista a las 17.10. Aunque sí daba tiempo a hacer algo más, la opción que hemos elegido ha sido quedarnos en la capital de la isla, en Las Palmas de Gran Canaria, para darnos un paseo tranquilo por la playa de Las Canteras, tomar algo, comer y marchar al aeropuerto.

Carlos Garcés, dirigiendo

Carlos Garcés, dirigiendo

Eso, mis cuatro compañeros de viaje. Ayer sábado, descubrí en esa herramienta llamada redes sociales que hoy domingo actuaba en Las Palmas el joven director de orquesta soriano Carlos Garcés. Hablamos por wasap y, para mi alegre sorpresa, el concierto era por la mañana, a las 12.00, nada menos que en el Auditorio Alfredo Kraus situado al comienzo de la playa de Las Canteras.

Así que ya tenía el plan hecho. Después de dejar Agaete y de desayunar en Las Palmas, me he dado un paseo por toda la playa hasta el recinto musical, que en 2017 cumplirá 20 años. Una de sus características más conocidas es que detrás de la orquesta, en lugar de una tradicional pared opaca, hay una inmensa cristalera desde la que se ve el océano Atlántico. Hoy, por una especie de tela, esa cristalera era más translúcida que transparente.

Garcés ha dirigido a la jovencísima Gran Canaria Wind Orquestra, (formada altruistamente hace poco más de un año por músicos profesionales de la isla, y de una altísima calidad según el mismo director). El programa ha sido curioso: únicamente obras de compositores contemporáneos de la Comunidad Valenciana. De hecho, el concierto se ha titulado ‘Miradas desde el Mediterráneo’, y con él se ha pretendido celebrar el día de la Comunidad Valenciana, que es justo hoy.

Surferos en la playa de Las Canteras y el Auditorio Alfredo Kraus

Surferos en la playa de Las Canteras y el Auditorio Alfredo Kraus

Por decirlo todo, los cuatro compositores y sus obras han sido Luis Serrano Alarcón (‘Pasodoble La Lira de Pozuelo), J. Vicent Egea (‘Poema Sanférmico), Óscar Navarro (‘Hispania) y José Suñer (‘El Jardín de Hera’). Esta última se ha reducido ahora a una versión de 20 minutos. La primigenia, de 27, se titulaba ‘El Jardín de las Hespérides’, y fue dedicada al director de la Banda Sinfónica Santa Cecilia de Cullera (Valencia), cuyo director es… Carlos Garcés. Con esta obra, la Santa Cecilia ganó el año pasado el Certamen Internacional de Bandas de Música de Valencia, en su Sección de Honor y con una puntuación récord de 392 sobre 400.

He estado en la primera parte del concierto, para reincorporarme al grupo después de otro paseo por la playa, hasta el parque de Santa Catalina. Ya era casi la hora de comer, necesidad que hemos resuelto en El Faisán de Oro, el restaurante que regenta Rafa, un amigo de mis padres y de mis tíos, en la calle Sagasta.

No había tiempo de mucho más. El coche de alquiler nos ha llevado al aeropuerto, donde ya sí hemos podido hablar unos minutos tranquilamente con Carlos, que se marchaba a tierras valencianas a la misma hora que nosotros a tierras madrileñas.

Algunos de nosotros empiezan a trabajar mañana, y otros seguimos las vacaciones, aunque ya otra vez en territorio peninsular.

En el Pico de las Nieves, en las piscinas de Agaete

El capítulo de hoy sí se circunscribe a un solo día, al de hoy 8 de octubre. Pero como ya he hecho sendas menciones en este mismo blog y en el de ‘Las 45 cimas’, voy a poner ambos enlaces.

Hago un resumen aquí de todos modos. Por la mañana, nos hemos dado un paseo por Agaete, mientras el resto del mundo se ponía en marcha.

Y no muy tarde, alrededor de las diez de la mañana, hemos iniciado la ruta hacia el Pico de las Nieves, casi la montaña más alta de la provincia de Las Palmas (ver crónica y fotos de la ruta montañera).

El Roque Nublo y el Teide

El Roque Nublo y el Teide

De allí hemos iniciado el camino de bajada por la sinuosísima carretera que separa el centro de la isla del mar, parando a comer en la Cruz de Tejeda. Mientras bajábamos, no parábamos de encontrarnos ciclistas que subían, los participantes en la Transgrancanaria Bike, una dura vuelta de dos días (hoy y mañana) por las fortísimas cuestas grancanarias.

Hemos llegado a Agaete, a nuestro hogar, pasadas las cuatro de la tarde. El siguiente paso ha sido dirigirnos a las piscinas naturales que habíamos descubierto por la mañana, un lugar espectacular (ver fotos y relato).

Nuestro baño en las piscinas

Nuestro baño en las piscinas

Para terminar el día, tras el baño y tras la ducha, nos hemos subido a cenar al centro de Agaete, situado a unos 15 minutos del puerto. Hoy había bien de ambiente en los no muchos bares que hay en las cercanías de la plaza, incluida una divertida fiesta brasileña que había empezado a las 12 del mediodía.

Hemos cenado y, pronto, hemos regresado al hogar, para preparar nuestra última jornada en las islas.

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