Cap. 51. 30-10-2015. Rumanía y algo más (9)

El reino rural de la madera

Seguimos por el norte más norteño de Rumanía. Si hoy hubiésemos estado unos metros más al norte, nos habríamos metido de hecho en Ucrania.

Recordará el seguidor de este viaje que ayer nos acostamos en Surdesti, la misma localidad en la que nos hemos levantado esta mañana después de la ración diaria de ‘Informe Robinson’ y de un largo sueño.

La pensión donde hemos dormido y la espectacular mañana que hacía invitaban a quedarse en el lugar una semana. A nosotros nos ha invitado a otra carrera por los alrededores, esquivando perros y visitando otra de las iglesias de madera de la zona (Maramures) que son Patrimonio de la Humanidad, la de Plopis.

Maramures
Maramures

Vuelta al coche. Nuestro primer destino del día era Barsana, pero lo bonito de esta parte del viaje están siendo lo mismo los recorridos en coche que los lugares visitados. En numerosos pueblos que hemos pasado hemos visto unos pórticos de madera preciosos, cuidadísimos de detalles. Muchas casas son igualmente de los árboles.

Barsana es también, por supuesto, obra de la madera. Son varios edificios de buen tamaño, algunos particulares, que conforman un conjunto muy atractivo, sobre todo si hace 15 grados y un sol pleno a finales del mes de octubre en el norte de Rumanía.

El autostop

La siguiente parada era Sapanta. Entremedias, como nos ha sucedido tantas veces en este viaje, nos hemos encontrado a mucha gente haciendo autostop. No hemos podido evitar parar a dos personas, que se dirigían igual que nosotros hacia Sighetu Marmatiei. Al parar, nos han ofrecido cada uno la misma cantidad. No queríamos cogérsela, pero la chica nos ha explicado que así funciona el tema en Rumanía. Luego hemos probado más veces y es verdad: el autostop se hace con total naturalidad para moverse entre poblaciones cercanas, y el pasajero siempre ofrece una pequeña cantidad al conductor.

Monasterio de Barsana
Monasterio de Barsana

Sighetu Marmatiei era paso obligado hacia Sapanta. Allí se encuentra el llamado ‘Cementerio feliz’, un lugar curiosísimo donde la visión de la muerte está muy lejos de lo habitual, con bromas y muchos colores, predominando sobre todos ellos el azul. He hecho una entrada en el Bazar sobre este cementerio: aquí la tenemos.

La parte final del viaje ha sido la más larga, entre Sapanta y nuestra ubicación actual, Borsa, todavía en Maramures pero ya cerca de abandonar este distrito. Borsa se encuentra bajo grandes montañas que mañana esperamos conocer de cerca.

Ha habido tramos de este viaje, los que bordean el Parque Natural Montes de Maramures, impresionantes: carretera llena de curvas con los árboles totalmente rojos a los lados del camino.

Ya hemos entendido por qué los valles de esta parte de Rumanía están siempre cubiertos de humo, especial pero no únicamente en las últimas horas del día: los millones y millones de hojas que se caen se reúnen en pequeños montones antes de conocer el fuego.

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