Cap. 50. 29-10-2015. Rumanía y algo más (8)

Ya estamos en pleno norte de Rumanía. Las líneas maestras de nuestro viaje dan un pequeño cambio, dentro de que nunca sabemos lo que vamos a hacer dos días después. Por primera vez desde que alquilamos un coche en Bucarest, hoy dormimos en un pequeño pueblo (Surdesti) y no en una ciudad: Brasov, Fagaras, Sighisoara, Sibiu y Cluj-Napoca.

Así ha sido: anoche dormimos en Cluj. Antes, estuvimos dándonos una vuelta por los alrededores del hostal. Esa vuelta nos confirmó nuestras impresiones iniciales de que Cluj tiene mucho más movimiento diario que las ciudades previas. Es una ciudad con más de 100.000 universitarios, en una población de algo más de 300.000 personas.

Paseo por Cluj

Esta mañana, al contrario de lo que sucedió en Sighisoara, yo me he quedado esperando en el hostal mientras Nacho ha ido a correr. Después del aseo, hemos paseado durante una hora por el centro de Cluj, viendo sus edificios más importantes. Vuelta al coche y parada en un supermercado impresionantemente grande para hacer más llevadera la jornada en coche.

Rumbo al norte, rumbo a Baia Mare, rumbo a Maramures. Maramures es otro de los distritos de Rumanía, ya limítrofe al norte con Ucrania. Su componente rural es mucho más visible, al menos por las carreteras por las que nos hemos movido después de abandonar la vía principal que une Cluj y Baia Mare.

Monasterio de Rohita
Monasterio de Rohita

La mejor anécdota del día nos ha sucedido en el punto exacto en el que se separan los distritos de Cluj y Maramures, cuando ¿un padre y un hijo? nos han regalado el boletus edulis que acaban de extraer del monte. Aquí la cuento con un poco más de detalle.

Esta misma pareja nos ha dado un gran consejo con el que no contábamos: visitad el monasterio de Rohita. Hemos tenido que dejar la carretera principal durante seis kilómetros, cuatro de ellos por una pista de tierra. Ha merecido la pena.

Rohita es un monasterio de madera, en el que todavía viven ocho monjes ortodoxos. Dos de ellos nos han mostrado algunas de las dependencias del monasterio, donde ellos viven. Si no hubiéramos mantenido esa conversación con ¿el padre y el hijo? no habríamos visto este sitio tan interesante fuera de los circuitos comercializados.

Atardecer y quema de rastrojos
Atardecer y quema de rastrojos

Desde allí, previo paso por Targu Lapus, nos hemos encaminado a Surdesti, donde ahora estamos y donde sí habíamos previsto estar. Junto a la naturaleza, lo más interesante de Maramures son sus bellas y estilizadas iglesias de madera. Esta de Surdesti parece que es la más alta del mundo de cuantas están hechas únicamente de los contrafuertes de los árboles. Es una de las ocho de Maramures declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Nuestra llegada ha sido en el momento oportuno, con las últimas luces del día.

Muy cerca de la iglesia hay una acogedora pensión, con una gran cocina, unas bonitas habitaciones y un perro tan grande como yo que no deja de ladrar. Entre hoy y mañana hemos de hacernos amigos suyos. Mientras, vamos a cenar un risotto de boletus.

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