Cap. 48. 27-10-2015. Rumanía y algo más (6)

Existe una ciudad con ojos

Seguimos avanzando. Esta mañana me he despedido de Sighisoara como me gusta despedirme de las ciudades cuando puedo hacerlo: con una carrera a trote suave por sus calles. La niebla era intensa y los termómetros marcaban tres grados, así que entiendo las caras de extrañeza de la gente al ver a una persona en pantalón corto. Nacho me ha esperado en el hotel.

Hemos desayunado parte de lo que nos sobró de la opípara cena de ayer y, a las 11.30, estábamos montados en el coche y saliendo de esta ciudad que tanto nos ha gustado.

Hora y media de coche

También teníamos claro nuestro siguiente destino: Sibiu. Junto con Brasov, eran las dos ciudades de Rumanía que más conocía yo antes de haber visitado el país. Tampoco defrauda.

En poco más de hora y media hemos cubierto el trayecto entre ambas ciudades, Sighisoara y Sibiu. Aprovechando que es martes y temporada baja, hemos conseguido un nuevo pequeño descuento en el hotel donde nos alojamos. Estamos pagando unos 10-12 euros por persona y noche, en habitaciones dobles con su internet, su buena calefacción y a minuto y medio del centro.

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Los ojos de Sibiu

En nuestra guía de viaje aparece una foto de Sibiu, entre otras: una especie de ojos en los tejados, pequeñas aberturas en las plantas altas de las casas. Es técnica y físicamente imposible no asociar esas aberturas con ojos humanos.

Aparte de ese detalle particular, la ciudad responde también a los cánones de belleza que respetamos la mayoría de las personas: grandes edificios, bonitas calles adoquinadas, grandes plazas y establecimientos comerciales muy cuidados, igual que todo el conjunto.

Hay tres plazas principales, muy cercanas entre sí: la Pequeña, la Grande y la Huet. Están en un paseo de diez minutos, aunque como tenemos de todo menos prisa les hemos dedicado bastante más tiempo. Las tres se encuentrann en la parte alta de la ciudad, separada de la parte baja por varios pasadizos y escaleras en diversos puntos.

En la plaza Grande
En la plaza Grande

Un contador de coches que entran y salen

Como en todos los sitios se ven cosas nuevas, un detalle que me ha sorprendido está en uno de los accesos de la parte baja a la alta. Se trata de un acceso para coches. Hay una valla como la de los aparcamientos de pago, y un contador digital va calculado los coches que hay en la parte alta, para ver si pueden entrar más o no. Ahora que lo pienso, apenas se ven coches arriba.

Con el cambio de hora, a las seis y poco de la tarde ya es de noche. Estamos en el hotel y, como nos hemos ido acostumbrando a los horarios europeos, pronto saldremos a cenar y a peinar de nuevo Sibiu, ya más fría, más nocturna.

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