Plaza del Mercado
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Cap. 258. 8/9-3-2021. Dos días en Varsovia

Después de nuestra estancia de cuatro días en Torun cubriendo el Campeonato de Europa de Atletismo en Pista Cubierta, mientras todos los demás regresaron ayer a España, Nacho y yo decidimos quedarnos para conocer Varsovia durante un día y medio (ayer lunes casi completo, la mañana de hoy viernes).

Finalmente, nuestro vuelo de la tarde de Varsovia a Amsterdam se adelantó cuatro horas, así que la jornada del martes 9 se ha reducido a levantarnos en el hotel, desayunar tranquilamente, dar un paseo hasta la parada de tren y hacernos el test rápido de antígenos antes de volar.

Sí: Países Bajos exige un test de antígenos (en las cuatro horas previas al vuelo) para entrar en el país aunque solo sea para hacer escala. Es decir, que si por trabajo o por lo que sea tenéis que viajar a algún lugar de Europa o del mundo en estas semanas o meses, intentad evitar la escala en Amsterdam, tanto por comodidad como por economía.

Aquí en Polonia, al menos, ese test se puede hacer en el aeropuerto, algo que en España no sucede.

Ahora ya estamos en el aeropuerto de Schiphol, donde tenemos una escala de seis horas como consecuencia de ese adelanto unilateral del primer vuelo. Cosas que pasan viajando.

Al menos, nuestro día de ayer lunes sí fue como más o menos lo habíamos planeado. Queríamos conocer Varsovia.

Y eso es lo que hicimos, dentro de lo que da tiempo en una jornada no muy exhaustiva. Nos conformábamos con pasearla (nos salieron unos cuantos miles de pasos) y disfrutar del fresco invernal centroeuropeo. Hasta cayeron algunos copos de nieve.

Salimos de Torun a las seis de la mañana y a las nueve estábamos en Varsovia. Nuestro hotel está al lado del gran Palacio de la Cultura y la Ciencia, cuya torre es una de las estampas más reconocibles de la capital de Polonia.

Y desde allí hasta el Centro Histórico de Varsovia hay unos 20 minutos andando así que, haciéndole caso al trabajador de nuestro hotel, fuimos a pie siguiendo la calle Nowy Swiat, la más importante de la ciudad en cuanto a comercios, hostelería, personal…

Da pena echar un vistazo a las fotos que pueden encontrarse por internet y lo que nuestros ojos pudieron ver. En internet: cientos de personas paseando por las amplias aceras de la calle, restaurantes llenos… Ayer: todo cerrado y todo vacío. El frío viene de serie en Varsovia a principios de marzo.

Ahora, como consecuencia del coronavirus, todos los bares y restaurantes de Polonia están cerrados, aunque sí sirven comida o cafés para llevar.

La calle Nowy Swiat (Nuevo Mundo) finaliza en ese Centro Histórico de Varsovia, declarado también Patrimonio de la Humanidad como lo es el que acabamos de conocer en Torun los días pasados. La preciosa Plaza del Mercado, ahora tan desangelada como el resto, es el lugar más famoso de este centro.

Como tampoco teníamos mucho tiempo, nuestra intención no era visitar museos o entrar a ciertos edificios (ni nos molestamos en saber si eran visitables o no), así que nos limitamos a conocer ese centro y a dar después otra buena caminata hasta la zona de los grandes edificios de oficinas, hoteles, bancos…

Varsovia es desde hace unos años una de las ciudades de Europa con mayor número de rascacielos y, por lo que hemos comprobado estos dos días, en un futuro no muy lejanos habrá unos cuantos más. Está todo de obras en la ciudad. De hecho, eran casi los únicos trabajadores que vimos, porque debido al virus, según nos han explicado, está todo el mundo que puede teletrabajando. También da cosa ver el Metro tan vacío en una de las ciudades más importantes de Europa.

El paseo acabó en el hotel, desde donde tuvimos que pedir la comida para degustarla allí mientras descansábamos un rato y veíamos tranquilamente por televisión algo de deporte y algunas de las carreras que habíamos podido ver en directo los cuatro días de Torun.

Tras ese descanso, y antes de que anocheciera por completo, segunda estirada de piernas por la ciudad. Esta vez, para ver exactamente lo mismo que vimos en Torun: el río Vístula. Bueno, aquí en Varsovia quizás sea algo más estrecho, pero ya se le reconoce como uno de los grandes del continente.

Ya bien de noche, pero todavía pronto, volvimos al hotel deteniéndonos tan solo en un supermercado para hacer algo de compra para la escala del día siguiente, hoy, en Amsterdam.

Nuevo llamado al Uber Eats para cenar, algún otro documental deportivo de ligera digestión para los que nos gusta y no muy tarde al descanso total que hoy tocaba madrugar para empezar a despedirnos de Polonia.

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