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Cap. 231. 20-11-2019. Luxemburgo (2). Escapada a Colonia

Sábado 16

El sábado fue el día que antes sonaron nuestros despertadores, a las siete de la mañana. Nos habíamos acostado pronto, así que no fue tan dramático. Además, en esta época del año y a estas latitudes anochece bien pronto, así que es preferible cazar las máximas horas posibles de luz.

Crónica completa del viaje

Desayunamos y algo después de las 8.00 partimos hacia nuestro único destino del día, la ciudad alemana de Colonia. Desde que elegimos Luxemburgo como destino de viaje, sabíamos que un día estaría reservado para conocer alguna gran ciudad europea, dada la cercanía con Alemania, Francia, Bélgica e incluso algunas partes del sur de los Países Bajos (intentaré sin demasiado esfuerzo no volver a utilizar la palabra Holanda).

De Greiveldange a Colonia hay que transitar por varias autovías y carreteras de un solo sentido. En algunos tramos de autovía, ya en Alemania, no hay límite de velocidad. O mejor dicho, no hay límite de velocidad establecido de manera fija, sino que ese límite lo imponen las condiciones del tiempo, de la carretera, del tráfico y de las características propias del coche. La mayoría de la gente va a velocidades ‘normales’, pero siempre hay alguno que aprovecha…

El comienzo del trayecto lo hicimos con bien de niebla, pero según pasaban los kilómetros se iba despejando el día y, aunque la temperatura externa de nuestro coche no subía en exceso, la presencia del sol alegraba nuestras expectativas.

En Colonia aparcamos justo al lado de la Basílica de San Gereón. Nos sorprendió ver que era más barato dejar el coche en un aparcamiento subterráneo que en la calle, donde además hay un límite de cuatro horas.

Tras visitar la Basílica, hicimos lo que hace el cien por cien de los turistas que van a Alemania: visitar su impresionante Catedral. Dicen que es el monumento más visitado del país, y por lo que pudimos ver nos lo creemos. Con 157 metros, fue el edificio más alto del mundo durante cinco años, entre 1880 y 1885.

A la salida de la Catedral vivimos la experiencia habitual de encontrarnos con un conocido soriano o relacionado con Soria. Justo en la puerta para abandonar el edificio, nos encontramos con José María Cela, exjugador del Numancia en dos épocas diferentes de los años 90 y uno de los futbolistas que ha militado en los equipos filiales tanto del Real Madrid como del Barcelona.

La continuación del paseo fue la habitual en esta ciudad: a orillas del río Rin para ver los grandes barcos, la preparación del mercado navideño y la plaza del Fish Market con sus característicos edificios de colores.

Nuestro asistente personal nos recomendó un restaurante para comer y la verdad es que acertó. Nos envió a un inmenso establecimiento muy cerca dela Catedral donde había cientos de personas, turistas y no, comiendo platos típicos tanto de Renania del Norte como de otros estados alemanes. Efectivamente, comimos codillo.

Nos costó encontrar después un lugar para tomar el café, no porque no hubiera, sino porque estaban todos repletos de gente. Al final lo conseguimos alejándonos ligeramente del centro, antes de volver al coche y, con él, a nuestra casa de Greiveldange, donde pudimos ver y escuchar parte del final del partido entre el Numancia y el Rayo Vallecano (2-2).

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