El gran mural de Maradona de 1990 en el Barrio Español

Cap. 205. 24-3-2019. Italia, San Marino y Malta (9)

Nápoles, algo más que Patrimonio de la Humanidad

Qué bonito Nápoles… y mira que parece que se esfuerza en esconderlo, pero está muy lejos de conseguirlo. Al revés, de hecho. Patrimonio de la Humanidad desde 1995, su centro histórico es el más grande de Europa y está repleto de iglesias inmensas y palacios, muchos de los cuales cuesta intuirlos cuando se pasa a su lado.

Hoy he hecho un largo recorrido por Nápoles, por la ciudad que ha absorbido buena parte de las culturas europeas en los últimos 30 siglos. Esa riqueza, y su particular manera de ser conservada, le dan a Nápoles un sabor único y maravilloso.

Hoy es un domingo de marzo soleado, así que miles y miles de personas han tenido la misma idea que yo de conocer y disfrutar la ciudad sureña. Sabía que era una ciudad turística pero no sabía que tanto. Ahora, después de conocerla, lo entiendo.

En vez de hacer un recorrido cronológico por lo que he visitado hoy, voy a dividir los cuatro Nápoles que he avistado, con la profundidad que se puede conseguir en un paseo tranquilo de unas diez horas: el Nápoles monumental, el callejero, el marítimo y el maradoniano. Voy a poner los adjetivos con mayúscula.

Nápoles Monumental

De las más de 300 iglesias que dicen que hay en este centro histórico de Nápoles, he entrado en unas pocas, tres o cuatro. Por cercanía con mi hotel, he empezado por la gran Catedral de San Genaro, cuya sangre sigue licuándose año tras año. He seguido por San Lorenzo Maggiore, en la que he aprovechado para visitar la Nápoles Subterránea.

Como ya vi en mi recorrido de antes de ayer, hay varios lugares en los que puede visitarse esta Nápoles que hay bajo tierra. En el siglo V antes de Cristo, los griegos empezaron a crear grandes instalaciones hidráulicas a modo de depósito en el subsuelo. Los romanos mejoraron esa infraestructura con acueductos, cisternas, lavanderías, nuevos muros de ladrillo sobre la piedra… Todo ello es hoy visitable.

Según caminaba, también he podido ver la iglesia del Gesú Nuovo, justo al lado de la gran Basílica de Santa Clara. Mi siguien objetivo era la Capilla de Sansevero, para ver el Cristo Velado de Sanmartino, pero una larga cola en el estrecho callejón donde se encuentra me ha hecho seguir mi camino.

El Nápoles Monumental incluye algo que pocas ciudades del mundo pueden decir: tres castillos de grandísimas dimensiones, el Nuevo, el del Huevo y el de San Telmo. Este último solo lo he visto de lejos. Se puede subir también en funicular.

La gran plaza del Plebiscito con su Palacio Real y el cercano Teatro de San Carlo, donde hoy representan ‘Los cuentos de Hoffmann’ de Offenbach, también han recibido mi visita, así como la preciosa Galería de Umberto I. Para terminar, he cogido el metro en la estación de Toledo para ver su famosa cúpula. Hay que estar atentos porque está encima de las escaleras mecánicas.

Nápoles Callejero

Este Nápoles Callejero que he visto se divide a su vez en dos. Por un lado, el del centro que comparten turistas y napolitanos: las calles Toledo, Chiara, Tribunali… y muchas más, abarrotadas hoy domingo. Por otro lado, el del famoso Barrio Español.

He estado en él alrededor de media hora, buscando restos maradonianos. Lo había leído, pero aun así el choque ha sido grande. Estrechas callejuelas son cruzadas continuamente por decenas de motos y motillos, conducidas a veces por chavales que aparentan 12 años y ocupadas con frecuencia por tres y hasta cuatro personas (familias). ¿De dónde vienen y adónde van?

En estas calles, así como en casi todo el Nápoles que he conocido, una de las imágenes recurrentes es la de ropa y más ropa tendida, como si alguien estuviera todo el día poniendo lavadoras y en la ciudad no hubiera ni un solo patio interior.

Me ha hecho gracia porque en otras ciudades que hemos visitado (Siena, Urbino…, tan pulcras) cada vez que veíamos ropa tendida en la calle pensábamos que pronto les caería una multa del Ayuntamiento, mientras en Nápoles las pinzas forman parte del paisaje.

Nápoles Marítimo

Si Nápoles tiene una historia tan potente a ello ha tenido que ayudar el hecho de estar a orillas del mar Mediterráneo. Muchos de los turistas que vienen a la ciudad varios días no desaprovechan la ocasión para visitar Capri, Ischia o la costa Amalfitana.

Yo no voy a conocerlas de momento, pero sí me he dado un paseo inigualablemente agradable entre los castillos Nuovo y del Huevo, por toda la vía Partenope. A un lado, las aguas del Golfo de Nápoles. A otro, decenas de restaurantes de precio asequible y hoteles aparentemente de alto coste. En medio, miles y miles de personas disfrutando del atardecer napolitano, a un ritmo tranquilo. Y unas pocas, pescando.

Nápoles Maradoniano

En algún momento, el fútbol tendrá que formar parte del Patrimonio de la Humanidad. Lo puede hacer así a nivel general, el fútbol, como Patrimonio Inmaterial, pero ello no tendría sentido porque ya lo es sin necesidad de que se le haya proclamado.

Y lo puede hacer de un modo más concreto, a través de algún club, selección, jugador, entrenador, dirigente, competición… Cuando esto suceda, lo único normal es que el encargado de inaugurar la lista sea Diego Armando Maradona.

Tantos años después, su presencia en Nápoles sigue muy viva, y no parece que vaya a decrecer, lo mismo que en su Argentina natal. He visitado dos lugares de los varios que lo recuerdan. Primero he hecho un alto en el camino para tomar algo en el bar Nilo, muy cerca de la Capilla de Sansevero.

En ese bar hay a su vez una pequeña capilla en la cual, entre otros santos, aparece la imagen del Diego. Hay también, bajo un plástico o cristal, un ‘cabello milagroso’ del astro, así como un frasco con lágrimas de 1991, además de otras fotos y recuerdos. Bajo la capilla se recuerda que las fotos deben ir acompañadas de una consumición.

Mi segunda visita ha sido al Barrio Español, para ver el gran mural del Diego de 1990 (hay otro mural aún más grande en las afueras, muy reciente). Este del Barrio Español ha sido restaurado, lo que se nota y agradece. Me ha gustado el hecho de que no había nadie viéndolo, además del emplazamiento en sí. No habría podido elegir mejor ciudad el genio del fútbol mundial para eternizar su mística.

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