Con Jorge, ante la montaña y las tres torres de San Marino

Cap. 200. 19-3-2019. Italia, San Marino y Malta (4)

San Marino, país 50

Hemos celebrado la llegada del último día madrugando con dos objetivos: ver Urbino de día y dar un paseo tranquilos por San Marino. Hemos conseguido ambos.

En Urbino, además de la Catedral y el Palacio, nos hemos acercado a un lugar curioso situado en la calle Valerio, en pleno centro. Allí se levanta un inmenso plátano de unos 300 años y más de 30 metros de altura, ubicado dentro de un recinto cerrado al que no nos ha sido posible acceder. Dice un folleto que es el más grande del mundo, no sé.

Otro buen desayuno y una visita al mirador de Fortaleza Albornoz han sido las últimas acciones en Urbino antes de viajar hacia San Marino, de nuevo a través de estrechísimas y viradísimas carreteras que son una de las señas de identidad de toda esta zona de Italia. Nubes y una ligera lluvia no han dejado de acompañarnos en las siguientes horas.

Palacio Ducal de Urbino desde el mirador de la Fortaleza Albornoz

Poco después de las 11 de la mañana hemos llegado a San Marino. Si perteneciera a Italia, sería uno más de los muchos pueblos increíbles que tiene ‘Il Bel Paese’. Aun así, destacaría.

Pero como no pertenece a Italia, San Marino es a la vez un pueblo y un país cuyo atractivo descansa en dos pilares, los habituales: el arte que han dejado en él tantos siglos de historia y el emplazamiento en el que se enclava, una escarpada montaña de más de 700 metros de altitud desde la que se tienen unas amplias vistas del mar Adriático y de la ciudad de Rímini.

El hecho de ser un pequeño país, formado por ese casco histórico y por ocho municipios más a los pies de la gran montaña, le añade un extra de atracción turística al país más antiguo de Europa. Ello también ayuda para que numerosas personas lo visiten, atraídas por sus sellos y sus monedas.

Hemos aparcado el coche para darnos un paseo de dos horas, lo cual resulta suficiente. En ese rato, además de tomar un café, hemos visitado la plaza de la Libertad, la Garibaldi, la iglesia de San Francisco, la Basílica y una de las tres torres, la Guaita, que han hecho casi inexpugnable la ciudad en 17 siglos de historia. Parecen muchas cosas, pero es todo muy accesible.

Me ha encantado San Marino, no solo por ser el país número 50 que visito, sino por toda su estructura urbana, su naturaleza, su historia… San Marino es quizás el origen de esta escapada, ya que hace unos meses que Jorge y yo hablamos la posibilidad de visitar a la vez un nuevo país para ambos. Sincronizamos nuestras agendas y lo conseguimos. Para él es el 54.

Y no ha habido tiempo para más en estos cuatro días de viaje conjunto. Hemos echado carburante al coche de alquiler y nos hemos despedido. Ellos cinco (Fernando, Jorge, Lara, Lourdes, Pilar) han marchado hacia Bolonia, donde cogerán sendos aviones. Yo me quedo a dormir en San Marino antes de seguir recorriendo Italia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resuelva la operación * Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.