Todas las entradas de: sergio

Los tres edificios de la avenida de Valladolid. HPJ

19-9-2018. El edificio más alto de… Soria capital (de los civiles)

Escribí del 20 al 24 de agosto una serie de entradas sobre los edificios más altos del mundo, de Europa, de España, de Castilla y León y de la provincia de Soria. 

Dejé para una fecha posterior la entrada dedicada al edificio más alto de Soria capital, entre otras cosas porque no lo he encontrado recogido en ningún lugar de internet. 

Tampoco sé si estará escrito en algún papel, pero no descarto que esa información no exista, porque para escribir estos párrafos he hablado con varios arquitectos, arquitectos técnicos y constructores, y todos ellos hablaban de varias posibilidades pero sin certeza absoluta. Gracias a todos ellos por la ayuda.

Dos breves consideraciones previas antes de entrar un poco más en materia.

Uno: En esta entrada no voy a hablar de metros. Ya sé que sería lo normal, como en las cinco anteriores, pero necesitaríamos un topógrafo porque no nos fiamos de las aplicaciones de móvil que nos hemos descargado.

Dos: Hablando aquí en la redacción, creemos que el edificio más alto de Soria capital es la torre de la Concatedral de San Pedro. Cualquier aportación en este punto o en el que sea, será bienvenida.

Al final, la más que posible respuesta está en el Catastro. Es posible preguntar allí físicamente, en Hacienda, o mirar directamente en su página de internet.

Captura del Catastro

Una vez en ella, el procedimiento de desplazarse, acercarse y alejarse es sencillo, como en tantas páginas similares.

En esta página del Catastro, ampliando un poco el zoom, es posible ver las alturas (pisos, pero no solo exactamente pisos) de cada edificio. Aquí tenemos que suponer que el edificio con más alturas es también el edificio más alto.

Llegados así, resulta que los tres únicos edificios con 12 alturas son los que se encuentran en la avenida de Valladolid, un poco por encima de la estación de autobuses, flanqueados por las calles Cármenes, El Burgo de Osma, Flor y Amapola.

Desde entonces, la tradición o la legalidad constructora ha impedido que se hagan bloques más altos, aunque husmeando en esa web catastral sí es posible encontrar alguno de 11 y varios de 10.

El edificio del Bunker, en la plaza Odón Alonso. HPJ

 

El edificio Restimar en Puerta de Nájera. HPJ

 

El número 28 de la avenida de Valladolid. HPJ

18-9-2018. Una canción: ‘Ruta del Sur’

Cuando inicié este blog hace ya casi cuatro años, dije en la presentación que lo iría nutriendo de diversas historias, datos, lugares… y canciones.

Al principio metía más y voy a ver si lo retomo.

Estos días, como sabrá quien lo haya seguido un poco, he estado por el sur de España (y por la España norteafricana).

A casi todo el mundo con el que me wasapeaba le decía lo mismo, que andaba de ruta por el sur.

Cada vez que lo escribía me acordaba invariablemente de una de las mejores canciones de Los Rápidos, el germen de El Último de la Fila.

La canción se llama ‘Ruta del Sur’ y suena así:

Esperando el llenado y el turno

17-9-2018. La Fuente Agria de Puertollano

Hoy he visitado por primera vez Puertollano, la segunda localidad más poblada de la provincia de Ciudad Real con más de 50.000 habitantes. Cuando se lo comenté anoche a mi padre, me dijo que fuera a conocer su fuente, de donde él solía beber cuando iba a trabajar ahí.

Así que esta mañana, antes de reemprender viaje, me he ido a la Fuente Agria, uno de los lugares con más trasiego de Puertollano por lo que he apreciado en el poco tiempo que he pasado allí.

Mi idea era echar un trago y marchar. De repente, cuando he llegado, me he encontrado a un nutrido grupo de personas de las que ya han trabajado todo lo que tenían que trabajar en su vida.

Los cuatro caños estaban ocupados por otras tantas botellas de plástico que se estaban rellenando a un ritmo tranquilo. Cuando he dicho que solo quería beber un trago, me han dicho que sin problemas y me han dejado un caño libre (luego, al llegar a casa, he leído que hace décadas se formaban horas de cola para llenar recipientes debido a sus propiedades medicinales, pero que uno de los cuatro caños se llamaba ‘el de beber’. Quien quisiera simplemente refrescarse, cogía uno de los jarros que colgaban del centro de la fuente y bebía de él. Beber directamente del caño no es tan fácil porque tienen una altura de unos pocos centímetros).

Hecho este paréntesis, continúo con los hechos de esta mañana. 

El sabor del agua es extremadamente característico por su alto contenido en hierro. El primer trago resulta extraño, pero luego rápido te acostumbras a ella,

He vuelto al coche a por una cantimplora y, con ella, he realizado la segunda visita a la fuente. He pedido que me ‘colaran’ aprovechando que estaba de paso, y no ha habido ningún problema.

Ahora me la estoy bebiendo aquí en Soria. Después de cada trago, salen pequeños eructos. He leído aquí que eso es lo más normal.

Me ha dado la sensación de que cada persona llevaba tantas botellas de plástico como las que fuera capaz de acarrear con sus fuerzas una vez que las llenaran.

Encontrar la Fuente Agria es sencillo. Está en el centro, en el Paseo de San Gregorio, y es una bonita construcción octogonal con nueve escalones de bajada de acceso al manantial canalizado.

16-9-2018. El modernismo de Melilla, el segundo de España después de Barcelona

Vengo de pasar un par de noches en Melilla, pero apenas me ha dado tiempo a conocer la ciudad.

¿Por qué? Porque el viernes mi avión se retrasó tres horas y llegué de noche, así que solo me dio tiempo a cenar con mi primo Rodrigo. El sábado, desde las ocho de la mañana hasta pasadas las ocho de la tarde, estuve de viaje para conocer la Chafarinas y a mi regreso subí al Fuerte de Rostrogordo. Y el domingo me fui pronto a coger el avión de regreso.

En el paseo nocturno en coche del viernes y en mis paseos hacia y desde el puerto me dio tiempo a apreciar solo someramente el atractivo global de todo el centro de Melilla.

Hay dos elementos que destacan de manera especial. Por un lado, la gran ciudadela, llamada también Melilla La Vieja, que mantiene el atractivo de que hay viviendas en su interior. No pude caminar por su interior por esa falta de tiempo, pero sí me llevó Rodrigo en el coche para que me hiciera una idea.

El segundo elemento que llama la atención es la gran cantidad de edificios señoriales de la ciudad. Buscando información, leo que Melilla es la ciudad africana con mayor número de edificios modernistas y la segunda de España, solo por detrás de Barcelona.

De hecho, la relación entre Barcelona, Melilla y el modernismo es muy estrecha, ya que el gran precursor de este estilo en la actual ciudad autónoma es un discípulo de Antonio Gaudí, Enrique Nieto, que trabajó en la Casa Milá y que marchó a Melilla en 1909, con 26 años.

Desde entonces hasta su muerte (1954) no solo diseñó numerosos edificios de corte modernista (aunque su obra estuvo en constante evolución) sino que influyó tanto en otros arquitectos que cuesta distinguir estilos. 

En total, se estima que hay más de un millar de edificios modernistas y de sus derivaciones. Lógicamente, los hay espectaculares y los hay modestos. 

Como no hice ni una foto, pongo una captura de pantalla de las imágenes de Google.

Melilla, que tan lejana parece, se encuentra a un vuelo directo desde Madrid que puede encontrarse por 60 euros ida y vuelta. También hay vuelos regulares desde Málaga.

Melilla Turismo

Cap. 180. 15-9-2018. Andalucía y la España norteafricana (4)

Visita a las islas Chafarinas

(De un modo excepcional, y por ese excepcional carácter de este viaje, reproduzco el mismo artículo en el Bazar, el Libro y el blog de las 45 cimas).

Nunca habría podido imaginar, cuando lo inicié hace poco más de cinco años, que este reto me llevaría a visitar las islas Chafarinas, uno de los territorios menos conocidos del Estado español.

Tampoco habría podido imaginarme entonces que la cima más especial de las 68, tanto de las holladas como de las que están por hollar, iba a ser prácticamente la más baja.

*Y todo ello, que por eso está el asterisco, a pesar de que no he conseguido subirla. Sin embargo, incluyo aquí el relato porque al menos la he visto de muy cerca y porque merece la pena conocer la excursión. Ello no significa que ya haya desistido, como imaginaréis.

Como expliqué en la primera de las dos ampliaciones del reto inicial, los más de 500.000 kilómetros cuadrados de España se dividen en 50 provincias, que ocupan casi el cien por cien de ese terreno; en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, entre las cuales suman unos 30 kilómetros cuadrados; y en las Plazas Menores de Soberanía, unos lugares especiales de administración situados al norte de África que no suman entre todos ellos un kilómetro cuadrado.

Semitapando la isla del Congreso

Esa pequeñez no solo no les hace perder interés, sino que los convierte en mucho más interesantes. Y más, teniendo en cuenta que el acceso a los mismos es muy complejo por encontrarse bajo el mando del Ejército español.

Pero siempre hay excepciones… y excepciones de la excepción.

Las Plazas Menores de Soberanía son el Peñón de Vélez de la Gomera, la isla Perejil (en dudas sobre su consideración), las islas Alhucemas y las islas Chafarinas.

Las Chafarinas son tres islas: Del Rey, Isabel II y Del Congreso, las tres con espectaculares acantilados que sirven de refugio a una importante avifauna. La isla del Congreso es de largo la más elevada de las tres. Su culminación se encuentra a 137 metros sobre el nivel del mar. La he visto escrita de varias maneras, de momento la dejaré como Nido de Águila. No me preocupa tanto saber el nombre de ese lugar como poner mis pies encima de él.

Pocas referencias

Mirando un poco en internet, no vi nada. No es que no viera nada de ascensiones a ese lugar, sino que no vi nada de personas que hubieran visitado las islas Chafarinas. Al menos, no desde el concepto viajero.

Encontré que había militares residiendo en la Isabel II, una estación biológica del Ministerio de Medio Ambiente (con los que también he tenido ocasión de tratar), unas excavaciones arqueológicas para estudiar el Neolítico que ya hace tiempo se abandonaron… y una excursión anual de la Asociación de Hijos de Chafarinas. El objetivo de esta excursión es que los miembros de la Asociación puedan ver de nuevo su lugar de nacimiento, donde residieron en su juventud o donde están enterrados sus familiares.

Recibimiento en la Isabel II

Entendí que existía la posibilidad de conocer las islas gracias a esta Asociación, y eso es lo que ha sucedido hoy, así que muchísimas gracias a su presidente Jacinto.

Problema: el barco amarra en la Isabel II, donde se encuentran las ruinas de una población que debió de ser relativamente esplendorosa y donde se encuentran las actuales viviendas de los militares, y unas lanchas motoras hacen viajes a la isla del Rey, donde se encuentra el cementerio. Por esa razón, como explico en el tercer párrafo, no he podido subir al Nido de Águila.

Aun así, el día ha sido inolvidable por la posibilidad de conocer un lugar con tanta historia, tan accesible físicamente y, sin embargo, tan inhóspito.

Estábamos citados a las ocho en el muelle situado frente a la Comandancia de la Marina en Melilla, un muelle de acceso restringido que se abría hoy para nosotros. Noto que la mayoría de las personas que van llegando tienen varios conocidos en el viaje, que para casi todas ellas las Chafarinas significan mucho.

84 pasajeros

Nos hemos montado en el buque auxiliar de la Armada Mar Caribe 30 tripulantes y 84 pasajeros, alguno de más de 90 años. En contra de las previsiones que habíamos consultado, amanece un día estupendo que nos permite ver desde el instante mismo de la salida la isla del Congreso. Las Chafarinas están a unos 50 kilómetros de Melilla, 20 de Argelia y a solo 4 de Marruecos, del Cabo de Agua.

En el Mar Caribe se emplean algo más de dos horas y media desde que se zarpa hasta que se atan amarras.

Según nos vamos acercando, me gustan más estas islas. La del Congreso es espectacular. La parte occidental, la que vamos viendo todo el rato, es una pared que se levanta casi desde el mar hasta la cúspide. Si quiero subirla, está claro que no va a ser por ahí.

Medusas y agua cristalina

La rodeamos, dejándola a la izquierda, y ya se divisa algún lugar donde seguro que caben lanchas más pequeñas.

Hasta entonces, las tres islas no son capaces de distinguirse, se tapan unas a otras. Cuando nos acercamos, ya se ve bien la fisonomía de cada una: el triángulo sombreroide y montañoso de la isla del Congreso, la llanura dividida en dos de la isla del Rey con pequeñas elevaciones, y el círculo de la isla de Isabel II. En esta última, ya desde lejos, sobresalen tres torres, la de la iglesia de la Purísima Concepción, la del faro y la de vigilancia en el centro de la isla.

Atracamos por el sur de la Isabel II y ya nos están esperando los legionarios allí destinados, que van rotando cada mes. Nada más bajar, nos hacemos una gran foto de familia y nos dicen las instrucciones: comida a las 14.00 horas en la cantina y regreso de nuevo a Melilla a las 17.15.

La Isabel II y sus tres torres

Tenemos alrededor de cinco horas que empiezan con una breve misa de campaña. Después, algunos van a visitar el cementerio y la gran mayoría nos quedamos en la isla principal. Hago un último intento vano de que me pasen a la isla del Congreso, pero al menos voy recabando información. Gracias también a los que me han ayudado en este intento.

El poblado tiene un gran arco de entrada en el que, junto al nombre de la isla, aparece una fecha, la del 6 de enero de 1848. Desde aquel día, las Chafarinas son españolas, ante el interés que empezó a mostrar Francia por ellas.

El gran esplendor

El gran esplendor de las islas fue en ese siglo XIX, cuando llegaron a vivir dos mil personas y había varios comercios, teatro, un pequeño hospital y la iglesia todavía conservada.

El pueblo tuvo que ser precioso, y su estado actual todavía permite imaginarlo sin problemas, con la gran plaza de Armas y sus calles en cuesta jalonadas por decenas de casas blancas al más puro estilo andaluz.

Ahora se ve todo rápido. También me he dado una vuelta por toda la isla. En la parte oriental ‘faltan’ bastantes piedras. Son las que se cogieron para unir a través de un dique las islas de Isabel II y del Rey. Lo destruyó un temporal hace más de un siglo, pero todavía se conservan los extremos en ambas islas.

El camino de entrada al pueblo

En la comida he conocido algunas historias increíbles de cómo se vivía en este lugar a mediados del pasado siglo. También es increíble el cariño con el que recuerdan su estancia todas las personas que residieron entonces en las islas.

El baño

Después de comer, otro de los momentos más esperados de nuestra estancia: el baño. Cuando hemos llegado había cientos de medusas, pero para primera hora de la tarde ya hemos dejado de verlas. El agua del Mediterráneo está a la temperatura perfecta, y su visibilidad es de metros y metros.

No es raro que los que vivieran allí sientan algo muy especial cada vez que regresan. Algunos lo hacen con frecuencia y otros llevaban más de 35 años sin volver a la que fue su casa. También viajan varios por primera vez, algunos de ellos muy jóvenes.

Como me ha dicho un joven militar destacado allí nada más bajar, las Chafarinas tienen mucho encanto.

Punto de salida: Aunque no he subido, se sobreentiende que un lugar de la costa de la isla del Congreso.

Distancia: A ojo, calculo algo menos de un kilómetro entre la ida y la vuelta.

Desnivel: 137 metros.

Cuánto se tarda: Si algún día lo hago, lo concretaré, pero menos de media hora supongo.

Explícame cómo se sube sin literatura: Así me lo han explicado a mí: nada más empezar a subir hay unos 70 escalones excavados en la roca. Cuando terminan esos escalones, se supone que empieza una cresta que hay que remontar hasta la cima.

15-9-2018. Visita a las islas Chafarinas

(De un modo excepcional, y por ese excepcional carácter de este viaje a las islas Chafarinas, reproduzco el mismo artículo en el Bazar, el Libro y el blog de las 45 cimas).

Nunca habría podido imaginar, cuando lo inicié hace poco más de cinco años, que este reto me llevaría a visitar las islas Chafarinas, uno de los territorios menos conocidos del Estado español.

Tampoco habría podido imaginarme entonces que la cima más especial de las 68, tanto de las holladas como de las que están por hollar, iba a ser prácticamente la más baja.

*Y todo ello, que por eso está el asterisco, a pesar de que no he conseguido subirla. Sin embargo, incluyo aquí el relato porque al menos la he visto de muy cerca y porque merece la pena conocer la excursión. Ello no significa que ya haya desistido, como imaginaréis.

Como expliqué en la primera de las dos ampliaciones del reto inicial, los más de 500.000 kilómetros cuadrados de España se dividen en 50 provincias, que ocupan casi el cien por cien de ese terreno; en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, entre las cuales suman unos 30 kilómetros cuadrados; y en las Plazas Menores de Soberanía, unos lugares especiales de administración situados al norte de África que no suman entre todos ellos un kilómetro cuadrado.

Semitapando la isla del Congreso

Esa pequeñez no solo no les hace perder interés, sino que los convierte en mucho más interesantes. Y más, teniendo en cuenta que el acceso a los mismos es muy complejo por encontrarse bajo el mando del Ejército español.

Pero siempre hay excepciones… y excepciones de la excepción.

Las Plazas Menores de Soberanía son el Peñón de Vélez de la Gomera, la isla Perejil (en dudas sobre su consideración), las islas Alhucemas y las islas Chafarinas.

Las Chafarinas son tres islas: Del Rey, Isabel II y Del Congreso, las tres con espectaculares acantilados que sirven de refugio a una importante avifauna. La isla del Congreso es de largo la más elevada de las tres. Su culminación se encuentra a 137 metros sobre el nivel del mar. La he visto escrita de varias maneras, de momento la dejaré como Nido de Águila. No me preocupa tanto saber el nombre de ese lugar como poner mis pies encima de él.

Pocas referencias

Mirando un poco en internet, no vi nada. No es que no viera nada de ascensiones a ese lugar, sino que no vi nada de personas que hubieran visitado las islas Chafarinas. Al menos, no desde el concepto viajero.

Encontré que había militares residiendo en la Isabel II, una estación biológica del Ministerio de Medio Ambiente (con los que también he tenido ocasión de tratar), unas excavaciones arqueológicas para estudiar el Neolítico que ya hace tiempo se abandonaron… y una excursión anual de la Asociación de Hijos de Chafarinas. El objetivo de esta excursión es que los miembros de la Asociación puedan ver de nuevo su lugar de nacimiento, donde residieron en su juventud o donde están enterrados sus familiares.

Recibimiento en la Isabel II

Entendí que existía la posibilidad de conocer las islas gracias a esta Asociación, y eso es lo que ha sucedido hoy, así que muchísimas gracias a su presidente Jacinto.

Problema: el barco amarra en la Isabel II, donde se encuentran las ruinas de una población que debió de ser relativamente esplendorosa y donde se encuentran las actuales viviendas de los militares, y unas lanchas motoras hacen viajes a la isla del Rey, donde se encuentra el cementerio. Por esa razón, como explico en el tercer párrafo, no he podido subir al Nido de Águila.

Aun así, el día ha sido inolvidable por la posibilidad de conocer un lugar con tanta historia, tan accesible físicamente y, sin embargo, tan inhóspito.

Estábamos citados a las ocho en el muelle situado frente a la Comandancia de la Marina en Melilla, un muelle de acceso restringido que se abría hoy para nosotros. Noto que la mayoría de las personas que van llegando tienen varios conocidos en el viaje, que para casi todas ellas las Chafarinas significan mucho.

84 pasajeros

Nos hemos montado en el buque auxiliar de la Armada Mar Caribe 30 tripulantes y 84 pasajeros, alguno de más de 90 años. En contra de las previsiones que habíamos consultado, amanece un día estupendo que nos permite ver desde el instante mismo de la salida la isla del Congreso. Las Chafarinas están a unos 50 kilómetros de Melilla, 20 de Argelia y a solo 4 de Marruecos, del Cabo de Agua.

En el Mar Caribe se emplean algo más de dos horas y media desde que se zarpa hasta que se atan amarras.

Según nos vamos acercando, me gustan más estas islas. La del Congreso es espectacular. La parte occidental, la que vamos viendo todo el rato, es una pared que se levanta casi desde el mar hasta la cúspide. Si quiero subirla, está claro que no va a ser por ahí.

Medusas y agua cristalina

La rodeamos, dejándola a la izquierda, y ya se divisa algún lugar donde seguro que caben lanchas más pequeñas.

Hasta entonces, las tres islas no son capaces de distinguirse, se tapan unas a otras. Cuando nos acercamos, ya se ve bien la fisonomía de cada una: el triángulo sombreroide y montañoso de la isla del Congreso, la llanura dividida en dos de la isla del Rey con pequeñas elevaciones, y el círculo de la isla de Isabel II. En esta última, ya desde lejos, sobresalen tres torres, la de la iglesia de la Purísima Concepción, la del faro y la de vigilancia en el centro de la isla.

Atracamos por el sur de la Isabel II y ya nos están esperando los legionarios allí destinados, que van rotando cada mes. Nada más bajar, nos hacemos una gran foto de familia y nos dicen las instrucciones: comida a las 14.00 horas en la cantina y regreso de nuevo a Melilla a las 17.15.

La Isabel II y sus tres torres

Tenemos alrededor de cinco horas que empiezan con una breve misa de campaña. Después, algunos van a visitar el cementerio y la gran mayoría nos quedamos en la isla principal. Hago un último intento vano de que me pasen a la isla del Congreso, pero al menos voy recabando información. Gracias también a los que me han ayudado en este intento.

El poblado tiene un gran arco de entrada en el que, junto al nombre de la isla, aparece una fecha, la del 6 de enero de 1848. Desde aquel día, las Chafarinas son españolas, ante el interés que empezó a mostrar Francia por ellas.

El gran esplendor

El gran esplendor de las islas fue en ese siglo XIX, cuando llegaron a vivir dos mil personas y había varios comercios, teatro, un pequeño hospital y la iglesia todavía conservada.

El pueblo tuvo que ser precioso, y su estado actual todavía permite imaginarlo sin problemas, con la gran plaza de Armas y sus calles en cuesta jalonadas por decenas de casas blancas al más puro estilo andaluz.

Ahora se ve todo rápido. También me he dado una vuelta por toda la isla. En la parte oriental ‘faltan’ bastantes piedras. Son las que se cogieron para unir a través de un dique las islas de Isabel II y del Rey. Lo destruyó un temporal hace más de un siglo, pero todavía se conservan los extremos en ambas islas.

El camino de entrada al pueblo

En la comida he conocido algunas historias increíbles de cómo se vivía en este lugar a mediados del pasado siglo. También es increíble el cariño con el que recuerdan su estancia todas las personas que residieron entonces en las islas.

El baño

Después de comer, otro de los momentos más esperados de nuestra estancia: el baño. Cuando hemos llegado había cientos de medusas, pero para primera hora de la tarde ya hemos dejado de verlas. El agua del Mediterráneo está a la temperatura perfecta, y su visibilidad es de metros y metros.

No es raro que los que vivieran allí sientan algo muy especial cada vez que regresan. Algunos lo hacen con frecuencia y otros llevaban más de 35 años sin volver a la que fue su casa. También viajan varios por primera vez, algunos de ellos muy jóvenes.

Como me ha dicho un joven militar destacado allí nada más bajar, las Chafarinas tienen mucho encanto.

Punto de salida: Aunque no he subido, se sobreentiende que un lugar de la costa de la isla del Congreso.

Distancia: A ojo, calculo algo menos de un kilómetro entre la ida y la vuelta.

Desnivel: 137 metros.

Cuánto se tarda: Si algún día lo hago, lo concretaré, pero menos de media hora supongo.

Explícame cómo se sube sin literatura: Así me lo han explicado a mí: nada más empezar a subir hay unos 70 escalones excavados en la roca. Cuando terminan esos escalones, se supone que empieza una cresta que hay que remontar hasta la cima.

El Tajo de Ronda

Cap. 179. 14-9-2018. Andalucía y la España norteafricana (3)

Por la Serranía de Ronda y de nuevo en el aeropuerto

Abandoné el capítulo de ayer, el 178, avisando de que me esperaba un vuelo en helicóptero de Ceuta a Algeciras.

No hubo novedad de ningún tipo. Al llegar a Algeciras, cogí mi coche de donde lo había dejado el día anterior y me puse en marcha pronto para conducir el mayor tiempo posible con luz.

Mi siguiente destino era Ronda, uno de los pueblos más famosos y reconocibles de España fundamentalmente por su espectacular Tajo y el Puente Nuevo que lo ‘tapa’ y en él se funde.

Para ir de Algeciras a Ronda, como habitúo, no elegí el camino más rápido sino el más corto y atractivo.

Y realmente lo es. Después de atravesar algunas localidades todavía de la provincia de Cádiz, llega un momento en el que se entra en la de Málaga, en plena Serranía de Ronda.

La carretera está trufada de cientos de curvas, decenas de miradores señalizados o no y un puñado de pueblos hermosísimos, tanto en sus fisonomías como en sus denominaciones: Gaucín, Algatocín, Benadalid, Atajate…

No paré en ninguno de ellos porque empezaba a anochecer, pero solo el camino ya merece la pena.

El Burgo

Llegué a Ronda minutos antes de las nueve de la noche. Sin saberlo cuando reservé, tuve la suerte de que mi albergue estuviera justo al pie del gran Tajo, en un enclave precioso al que me temo que tengo que volver.

Mi plan inicial de darme un paseo por la villa se desvaneció porque en el albergue se estaba en la gloria (llevaba cena) y porque está a unos minutos del centro, los suficientes para que prefiriera quedarme en casa.

En ese rato, y tras hablar con el dueño del albergue, cambié mis planes para hoy. De hecho, esta mañana he hecho algo parecido a lo de ayer pero conociendo otro lugar de la comarca, toda la Sierra de las Nieves.

Yunquera

Como ayer, es el camino más corto entre Ronda y el aeropuerto de Málaga, donde ahora me encuentro, pero quizás el más lento. He atravesado El Burgo, Yunquera, Alozaina, Coín… He parado en El Burgo pero jarreaba. He vuelto a detenerme en Yunquera y seguía cayendo con fuerza, pero he aprovechado un momento de debilidad de la lluvia para darme un paseo.

Mi siguiente parada ha sido Mijas. Nada que ver con los pueblos anteriores. Quizás igual de bonito, o más, o menos, según gustos, pero con cientos de turistas por todos lados. De las hordas de turistas que acuden cada año a la Costa del Sol, el porcentaje de los que se adentran en las montañas no será muy alto, y la mayoría de ellos parece que eligen Mijas. No he visto ninguno de sus famosos burros.

Y de momento, poco más. Estoy esperando un vuelo. Si tengo ganas, continúo esta tarde y si no, mañana, igual que he hecho hoy.

(…)

Se ha retrasado mi vuelo tres horas… Aquí sigo en el aeropuerto, pues, merendando gratis gracias al retraso, aunque preferiría estar en mi destino. Hasta mañana.

14-9-2018. La hermosísima Mujer Dormida

Ayer andaba por Ceuta (estoy actualizando estos días también ‘El Libro).

En mi hostal ya me mostraron una foto de una gran montaña muy cercana a la costa. La conocía con su nombre real, Yebel Musa, o Musa sin más.

Sin embargo, al mostrarme la foto, me hablaron de la Mujer Dormida. También es posible encontrarla como Mujer Muerta. En este segundo caso, habría sido una muerte muy plácida.

Ayer, mi guía me acercó a Benzú y desde allí pude ver la silueta casi perfecta de esta mujer que duerme o que descansa para siempre.

Se encuentra en territorio marroquí y puede ser ascendida. En otros lugares del mundo hay montañas con el mismo nombre. A la vuelta de mi viaje, hablo de alguna.

13-9-2018. De Algeciras a Ceuta en helicóptero

Llevo algunos meses planeando este viaje que me llevará a varios lugares de la España norteafricana.

Buscando cómo llegar a Ceuta, pensé que la única manera posible sin hacer cosas extrañas era el ferry, lo que además me permitiría traerme el coche.

Me sorprendió que era algo más caro de lo que me esperaba.

No sé cómo, vi que también hay helicópteros de línea que salen desde Málaga (carísimos) y desde Algeciras (asequibles).

El helipuerto de Algeciras funciona desde 2010 y, por lo que he leído justo hoy en la prensa ceutí, cada día más personas lo utilizan para cambiar de continente en un viaje de siete-ocho minutos.

El helipuerto de Algeciras está en el mismo puerto. Se puede aparcar justo al lado, gratis, gracias a un acuerdo entre la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Algeciras.

Al comprar el billete, recomiendan estar con un cuarto de hora de antelación. Aunque esta línea y estos helipuertos pertenecen al sistema nacional y a AENA, el tiempo de facturación y de pasar el arco de seguridad es muy reducido.

Esta misma tarde regreso a Algeciras. Por curiosidad, he comprobado que la mayoría de los vuelos están llenos. Caben alrededor de una decena de personas en estos vehículos que cruzan varias veces al día el Estrecho.

La encargada de operar es Helity.

Nota: Mañana mismo empieza una gran oferta lanzada desde la Ciudad Autónoma de Ceuta para viajar en ferry desde Algeciras por apenas 16 euros, ida y vuelta. Será solo en fines de semana y con Balearia, empresa que ha ganado el concurso. La idea es que el turismo en Ceuta aumente gracias a la visita de españoles o de europeos que estén de vacaciones por el sur de la península Ibérica.