7-3-2019. El primer cero que se escribió y que se conserva (2)

A comienzos de semana escribí algunas líneas acerca del primer cero escrito por la humanidad y conservado. Está en la India, y convenientes carteles anuncian desde hace tiempo el lugar en el que se encuentra, para que acudan los turistas a visitar.

En ocasiones sucede que algo que es lo más antiguo del mundo, de repente deja de serlo porque alguien dice que ha encontrado algo todavía anterior.

Eso es lo que sucedió más o menos con este primer cero de la historia.

En 2014, el científico estadounidense nacido en Israel y muerto en Francia, Amir Aczel, dio a conocer su gran hallazgo: la piedra K-127.

Aczel conocía de su existencia, ya que fue nombrada por el científico francés Georges Coedes en 1931, si bien apareció antes, a finales del siglo XIX, en las excavaciones de los templos de Trapang Prei, en Camboya

Aczel suponía que esa piedra debía encontrarse en los almacenes de esos templos, y en ellos pasó miles de horas buscando esa piedra, dentro de la gran obsesión que tenía este matemático por el número cero, «el mayor logro intelectual de la mente humana» según lo describió.

Finalmente, después de años de trabajo, un día encontró esa piedra (imagen), con un cero entre un 6 y un 5: » La era çaka ha llegado al año 605 el quinto día de la luna menguante», sería la traducción. Cada uno se emociona con lo que quiere.

Como se puede apreciar, más que un cero es un punto, aunque el camino de uno a otro parece evidente. Aun así, y por ello, en Gwalior pueden seguir diciendo que su cero es más puro, aunque no tan antiguo (año 876, frente al 687 en que está fechada la piedra camboyana».

Aún escribiré una tercera y última entrada sobre este tema.

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