Ya hay fechas y lugares para los dos próximos Campeonatos del Mundo de fútbol: 2018 en Rusia y 2022 en Qatar. Obviamente, también hay fecha para el siguiente, al menos año (2026) pero no lugar. Se conocerá en mayo de 2020. Lo que sí se sabe es que, por primera vez, en ese Mundial habrá 48 equipos. Algunos países pensarán: “Ya podían haber hecho esa ampliación antes”. Conviene recordar que el número actual de 32 equipos es bastante reciente, de 1998. En los cuatro Mundiales anteriores (1982-1994) hubo 24 selecciones, mientras que en los siete anteriores (1954-1978) solo había 16, así que ganarlo era mucho más fácil. Es de suponer que en 2046 habrá 60 equipos.

Aprovechando ese aumento a 48 selecciones en 2026, le lanzo siete propuestas a la FIFA. Me conformo con que acepten seis.

1. Una plaza para uno de los últimos equipos del ranking FIFA. Aunque el sistema de asignación de cupos ya está hecho, yo lo cambiaría. Le quitaría un equipo a Europa, que pasa de 13 a 16, y dejaría que una de las 48 plazas fuera para uno de los 20 o 30 últimos equipos del ranking FIFA, siempre y cuando no hubieran dado la sorpresa de clasificarse por la vía normal, algo virtualmente imposible en parte por el propio sistema. Aunque cueste creerlo, el ‘peor’ equipo clasificado para el Mundial de Rusia 2018 es… Rusia, que ocupa el puesto 65 en ese ranking FIFA. El siguiente es Arabia Saudí, en el puesto 63. Hasta 206, hay unos cuantos equipos más.

2. Una selección con los ausentes. Esta es una vieja aspiración. Volviendo a los cupos, yo me cargaría otro equipo más, no sé muy bien de dónde, de cualquier sitio menos de Oceanía. ¿Y a quién se lo damos? A un combinado formado por jugadores de todos los equipos que no se han clasificado. Es decir, el típico reportaje que siempre sacan los periódicos con los mejores futbolistas que no van a estar en la cita mundialista. Por supuesto, no podría haber más de dos o tres jugadores de un mismo país y tendrían que estar representados los cinco continentes.

3. Expulsiones, sí; quedarse con uno menos, no. Pocas cosas hay más tristes que ver un partido de fútbol de 10 contra 11. Como los árbitros lo saben, muchas veces escatiman a la hora de sacar amarillas, cuando los futbolistas parece que están pidiendo por favor que se la saquen. Solución: por cada expulsado, puede entrar un jugador del banquillo, aunque cuente como cambio. Diréis algunos: “Entonces saco a un leñador para que la parta la pierna al mejor de los otros en el minuto 2, y entonces meto al bueno en lugar del leñador”. No pasa nada, se supone que el otro equipo tendrá otro leñador y hará lo mismo con el recién incorporado. Son estrategias. Es broma, se supone que en un deporte noble a nadie se le ocurriría eso. Ah, y también quitaría los partidos de sanción, que benefician a selecciones que no están jugando.

4. Reloj parado. Igual que todos los deportes menos el rugby, aunque ese reloj sin parar forma parte de la grandeza de estos dos deportes. Que a un jugador le han soplado en la oreja y lleva dos minutos en el suelo porque su equipo gana 1-0 en el 80 mientras siete rivales están a diez centímetros del árbitro mientras este no puede sacarles amarilla a todos por el tema del punto 3… no pasa nada. Se para el crono cuando se produce la brutal agresión y se pone en marcha cuando ruede el balón de nuevo.

5. Que entre el fisioterapeuta cuando quiera.Ya que hemos hablado del rugby, creo que en este deporte el fisioterapeuta o el médico puede entrar cuando haya un jugador de su equipo doliéndose aunque la acción continúe. En fútbol, mientras no se obligue a los árbitros a que sean también médicos, yo haría lo mismo. El balón está en juego y un futbolista se duele en el suelo a pesar de que el árbitro no ha pitado falta, algo muy habitual. No pasa nada, sigue el juego tan normal mientras los servicios médicos atienden al lastimado, que el 90% de las veces no tiene ni una rozadura. Y nada de tener que salirse y volver a entrar. Cuando se vayan el fisio y el médico, a corretear otra vez por el campo.

6. Mantener las tandas de penaltis. Esto en realidad no es un cambio, porque ya existen, pero he leído que en algunos campeonatos van a implantar sistemas nuevos de desempate que, reconozco, también me gustan mucho. Pero las tandas de penaltis son preciosas. ¿Has tenido 120 minutos para ganarles y ahora dices que los penaltis son una lotería? ¿Jugamos otros 120 minutos?

7. Un nuevo sistema de desempate. Pero bueno, si aun así hay que eliminar esas tandas de penalti mientras no haya un cardiólogo en cada hogar y unas cuantas decenas en el estadio, propongo otro sistema de desempate. Terminado el partido con igualada, cada entrenador elige a tres jugadores de su equipo, un portero (puede no serlo realmente, como en balonmano o fútbol sala, pero sí se beneficia de sus reglas especiales) y dos futbolistas de campo. Juegan un partido normal y gana el primero que marca dos goles. Yo pondría al mejor indiscutible (por si se pierde para que no me critiquen) y a dos rapidísimos. Aunque si perdemos, todo el mundo sabrá que habría tenido que poner a este en lugar del otro.

Esta mañana me he acercado a una actividad realizada a menos 15 kilómetros de mi pueblo. El Letrerío (las voces de Lucas Caraba y Susana Gómez, la guitarra de Elena de Nicolás) ha actuado en Almarza dentro del plan de la Diputación Provincial de Soria para celebrar el Día Internacional del Niño con 46 actividades en 31 pueblos.

Basándose en la novela ‘Nuane’ de la soriana Olga Latorre y en algunos textos de los historiadores clásicos, El Letrerío (apellidado hoy Numantino) ha explicado a los 30 alumnos del CRA El Valle-Almarza cómo fueron aquellas dos décadas de paz y guerras que terminaron con el asedio de Publio Escipión en el 133 antes de Cristo. Me ha sorprendido el nivel de atención de los niños, supongo que algo de culpa vendría de la parte de arriba de las tablas.

Como en algunas de las grandes novelas del siglo pasado, esta actividad puede verse desde múltiples puntos de vista, en concreto desde de tres.

Por un lado, desde el de la Diputación, que es la que tiene el dinero, la que tiene que elegir las actividades, los pueblos, los repartos, organizar…

Por otro, desde el colegio de Almarza, que decidió en su día organizar este acto diferente, por la importancia de la cultura para el desarrollo de los niños.

Y por último, el que más me interesa por su relación con este blog, desde el punto de vista de los artistas. Casi cualquier excusa es buenísima para meterse en un coche y lanzarse a recorrer mundo, pero hay algunas que destacan, y esta es una de ellas. Quizá alguno de los tres visitará por primera vez alguna de las nueve localidades en las que están programados.

(*) Almarza es solo una de las 31 localidades elegidas en este proyecto. Ver las 30 restantes

(**) El Letrerío Numantino es una de las cinco actividades programadas. Las otras son Epopeya Numantina, Juegos Romanos, Taller de Mosaicos y Cuentacuentos Kayla, todo ello dentro del ámbito de Numancia 2017. En el enlace de arriba aparecen todas las obras. Si no me equivoco, todas son de acceso libre, no solo para los niños. Al menos, la de hoy de Almarza lo era

De los 30 países más poblados del mundo, solo 13 estarán en el Mundial. Esto ya lo sabías si has leído el titular de esta entrada. Cuando se habla de Mundial, sin más, todo el mundo entiende que es el de fútbol, de largo el deporte más universal que existe. El que no se lo crea, que se dé una vuelta por cualquier país.

Estos son los 30 países con más población de la Tierra: China, India, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Brasil, Nigeria, Bangladés, Rusia, Japón, México, Filipinas, Egipto, Etiopía, Vietnam, El Congo, Alemania, Irán, Turquía, Tailandia, Reino Unido (aunque en selecciones estén separadas Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia), Francia, Italia, Sudáfrica, Myanmar, Tanzania, Corea del Sur, Colombia, Kenia y España.

De los 17 equipos que están sin subrayar, el que parece más sorprendente es Italia, por aquello de que ha ganado cuatro veces y de que lleva sin perderse uno desde 1958. Gracias a esta ausencia, España sube al cuarto puesto en la lista de países que van a jugar más Mundiales seguidos, lista encabezada por Brasil (21, contando ya el de Rusia. Es decir, todos), Alemania (17) y Argentina (12). España llevará 11 en Rusia. Equipos como Francia no estuvieron en 1990 ni 1994, e Inglaterra se perdió 74, 78 y 94.

De esas ausencias, sin embargo, a mí me parece aún más sorprendente la de Estados Unidos, que llevaba siete Mundiales seguidos y donde el nivel parece que está subiendo cada vez más, además de que sus rivales en la Concacaf no tienen el nombre de los europeos. Italia, por ejemplo, tuvo que jugar en su grupo con España, así que tenía muchas posibilidades de tener que conformarse con la repesca, como así sucedió. Suecia hizo el resto.

Esa ausencia de Estados Unidos hace que los cinco países más poblados del globo estén ausentes en Rusia. Lo de Pakistán, India e Indonesia era esperable: los dos primeros no han jugado ningún Mundial, e Indonesia solo el de 1938. Lo de China cada vez es más sorpresa dado su potencial en numerosos deportes y su empeño en brillar también en fútbol. Aun así, solo ha estado en los Mundiales de Japón y Corea en 2002, con lo que sus esfuerzos siguen sin dar frutos ante la fiabilidad de equipos como Japón y Corea del Sur, precisamente, que sumarán en Rusia seis y nueve Mundiales seguidos. Estados Unidos ha jugado diez: los dos primeros (30-34), el cuarto (50) y los siete últimos.

La imagen es de hace tres o cuatro días, y desde entonces no ha nevado, así que seguro que el soriano Valle del Razón y la Cebollera (la sierra que lo cierra por el norte) siguen esperando la caída de más nieve. Llevamos varios años en los que noviembre, e incluso diciembre, no han sido muy pródigos en precipitaciones de este tipo, y no parece que en los próximos días se vaya a solucionar.

Quien conozca esta zona de la provincia se podrá hacer una idea muy sencilla del lugar desde el que se ha tomado la fotografía: alguna zona del cielo entre la Aldehuela del Rincón o Villar del Ala y Valdeavellano de Tera, que es el pueblo que aparece en primer término. Detrás se ve Molinos de Razón y, al fondo, la Cebollera.

El dron de D. ha captado con precisión extrema las fincas, los árboles que las separan, algunos cortafuegos y los caminos que suben desde Valdeavellano hacia su sierra, llamada de Guardatillo.

El Circo del Sol, el celebérrimo y canadiense Cirque du Soleil, ha aterrizado este fin de semana en Madrid para presentar su espectáculo ‘Totem’, que lleva dando varias vueltas por el mundo desde su estreno hace siete años en Montreal.

Como es norma en los espectáculos del Circo del Sol, todos los datos de ‘Totem’ son a lo grande: desde el gran despliegue de carpas y aparatos técnicos que necesita, el número de personas que trabajan y el tiempo de permanencia en cada ciudad.

En Madrid, por ejemplo, hicieron su primera representación el viernes 10 de noviembre, y la última tendrá lugar dentro de más de dos meses, el 14 de enero. Para esta, por ejemplo, ya no quedan entradas.

Para la mayoría de las demás sesiones, sin embargo, sí es posible encontrar billetes, aunque en las más inmediatas las entradas de menor precio ya han desaparecido. La gran carpa está en la Puerta del Ángel.

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Como todo gran espectáculo que se precie, el Circo del Sol es también una inmejorable excusa para viajar, para pasar un día o un fin de semana en la capital de España. Al menos, eso es lo que decidieron más de una veintena de vecinos de Gómara (Soria), quienes además tuvieron la suerte de asistir a la misma representación del estreno.

Si alguien de algún pueblo o de alguna asociación lee esto, le interesa saber que hay precios especiales para grupos, y que para las inminentes Navidades todavía hay disponibilidad en varias fechas.

‘Totem’ es uno de los 21 espectáculos que en la actualidad desarrolla el Circo del Sol. 10 de ellos son permanentes en el mismo lugar (siete en Las Vegas y uno en Nueva York, Riviera Maya y Orlando). Los otros 11 están en gira por el mundo.

El Salvador es un pequeño país situado en Centroamérica. Tiene el doble de tamaño que la provincia española en la que vivo, Soria, pero la población está multiplicada por 60, así que la densidad poblacional es aproximadamente 30 veces mayor.

En El Salvador viven más de seis millones de personas. Salvo algún caso excepcional que siempre existe en todos los lugares del mundo (seguro que hay algún español a quien no le gustan las patatas fritas, aunque yo no lo conozca), es posible que cada uno de esos seis millones de salvadoreños hayan comido en su vida cientos y cientos de pupusas.

¿Pupusas? Sí, el plato tradicional de El Salvador, una masa con relleno de diversos tipos, algo similar a lo que existe en otros lugares del mundo con nombres diferentes: un plato nutritivo, barato y… delicioso.

Esto último, por supuesto, depende del lugar en el que se hagan. Seguro que en centenares de establecimientos salvadoreños cocinan maravillosas pupusas, pero la población más conocida para degustarlas es Olocuilta, a 70 kilómetros de la capital del país.

Tan grande es la importancia de las pupusas en este país, que existe el Día Nacional de las Pupusas, celebrado cada año, desde 2005, el segundo domingo de noviembre. ¡Anda, qué casualidad, ese día es hoy!

Feliz Día Nacional de las Pupusas. Id echando la masa a la plancha que voy para allá. El relleno me da lo mismo.

 

Leí hace poco un reportaje en el Heraldo Diario de Soria de unas pequeñas construcciones elaboradas en el interior de árboles situados junto a la Fuente del Pino, en San Leonardo de Yagüe. Lo interioricé para acercarme a verlas la primera vez en la que cayera en este pueblo.

Según se va desde Soria, la Fuente del Pino está en una carretera que sale a la izquierda al comienzo del pueblo, antes de llegar al bar El Pilar. Yo he ido por el camino siguiente, y también se llega después de atravesar numerosos chalés.

Como queda clara por su nombre, está fuente está rodeada por cientos y cientos de pinos, al igual que toda esta comarca de Soria en miles y miles de hectáreas.

Desde este verano, en algunos de estos pinos, una persona ha aprovechado los agujeros naturales de los árboles para crear en ellos minúsculas viviendas en las que los únicos habitantes posibles son los duendes, esos simpáticos seres que pueblan los bosques de todo el mundo y que tan complicados son de ver no solo por su pequeño tamaño, sino sobre todo por su carácter huidizo. Ello no les impide estar al tanto de todas las incursiones de los humanos en sus territorios.

Últimamente, con motivo de estas pequeñas casitas realizadas junto a la Fuente del Pino, estas incursiones son muy habituales en esta zona de San Leonardo. Yo he ido a mediodía, relativamente tarde, y no me he encontrado a nadie, pero me han contado que son frecuentes estas visitas, sobre todo de niños que quieren ver a estas duendecillos en sus casas.

No sé cuántas casas hay. Me ha acompañado Laura, vecina de allí, y hemos encontrado un par. Están muy cerca de la Fuente del Pino, aunque para ver una de ellas hay que cruzar la carretera.

Prometo una nueva entrada si me entero de nuevas miniedificaciones, ya realizadas o por realizar.

Uno de mis corresponsales más pródigos, Ó., se ha marchado esta vez muy lejos de casa, a pasar unos días a uno de los paisajes más sobrecogedores del globo: el Parque Nacional Torres del Paine en la Patagonia chilena y al no lejano pico Fitz Roy.

Si alguna vez necesitas ilustrar la expresión “estar en el sitio adecuado en el momento oportuna”, puedes mostrar este vídeo:

Ó. y algunos acompañantes tuvieron la fortuna de contemplar el nacimiento de esta impresionante y seguramente efímera cascada en la Laguna Amarga, situada cerca del Fitz Roy. Además, les dio tiempo a grabarla con el móvil.

Se me vienen a la cabeza tres personas que conozco que han estado en toda esa zona entre Chile y Argentina, y las tres han coincidido en asegurar que es todavía más espectacular en realidad que en las fotos.

En breve, haré una entrada de una de las maneras más populares de conocer esta maravilla: el Circuito W.

Dedicada a Ó.

Recientemente, y a raíz del test soriano que ofrecí, una persona me pidió que explicara en qué consiste el tema de la prominencia, y cómo era posible que una cima no especialmente conocida en Soria (el Alto del Hayedo de Santiago) fuera la tercera más prominente de la provincia, por encima de otras bastantes más elevadas en las sierras del Urbión, el Moncayo y Cebollera. Leer esa entrada

Esta tarde nos hemos acercado a conocer esta cima, en la que todavía no habíamos estado, y la sorpresa en general ha sido más que grata.

Para empezar, hay que decir que la cumbre está a 1.722, que no está mal. Nosotros hemos aparcado el coche en el kilómetro 6 de la carretera que una San Pedro Manrique y Yanguas. Hay un pequeño apartadero con señales de senderismo hacia Taniñe y Yanguas en el que no caben muchos vehículos, quizás tres.

Desde ahí mismo, una pista sube cortado clara y perpendicularmente la montaña. Hemos aparcado a 1.250 metros de altitud y hemos hecho algo menos de tres kilómetros. Es decir, que la cuesta es constante. No hay gran pérdida, pero cerca del final, cuando la senda es menos evidente, aparecen algunos hitos.

Hoy hemos tenido la suerte de disfrutar de la primera jornada de nieve de este otoño-invierno. No en grandes espesores, pero sí la suficiente para adornar los cientos de pinos que hemos visto en la caminata. También hemos tenido la suerte de ver bastantes corzos y ciervos, así como vacas de la raza negra serrana.

Según se va subiendo, se atraviesa una gran pista. Ya solo queda el tramo final. Pronto, entre la niebla, aparecen las grandes antenas y algunas otras construcciones que acompañan al vértice geodésico de esta cima.

Para bajar, y con el objetivo de hacer la ruta circular, hemos seguido la pista para vehículos que llega a la misma cima. Siguiéndola hacia delante, hasta el final, se llegaría a San Pedro Manrique. Hay un punto en el que se juntan cuatro caminos y un cortafuegos. Llegados ahí, hay que coger el que baja, el único de los caminos que no es pista.

La senda tampoco es muy clara en algunos puntos pero no hay posibilidad de error: hay que bajar siempre ese valle hasta llegar al pueblo de Taniñe. Desde ahí hasta el coche, kilómetro y medio de carretera en la que esta tarde no hemos visto ni un solo coche. En total, hemos estado dos horas y media de ruta.

Si en la octava Venecia nos íbamos a la India (viajar), en esta novena nos vamos a quedar un poco más cerca, pensando siempre que la mayoría de lectores de este blog son españoles.

A la ciudad portuguesa de Aveiro no solo no le importa que la comparen con Venecia, algo a lo que ningún debería importarle, sino que directamente promociona esa relación.

En su ría, un importante enclave geográfico del centro-norte de Portugal (a 70 kilómetros al sur de Oporto), se han formado cuatro canales naturales en los que es posible navegar.

La particularidad es que, pensando en el turismo y en esa relación con la ciudad del norte de Italia, los paseos a los visitantes se dan directamente en góndolas.

Como está demasiado cerca y supongo que alguna vez tendré que ir (aún no conozco Oporto), ampliaré datos sobre Aveiro en un futuro espero no muy lejano.

Dedicada a H.