La duodécima de esta serie de Venecias que me he inventado es la primera en la que repito país, aunque ya avisé que iba a hacerlo. Después de Srinagar, vamos a la más ‘auténtica’ de las Venecias de ese país-continente llamado India que en breve le arrebatará a China la coletilla de ser el país más poblado del mundo. Antes de nada, como siempre, recuerdo que la anterior Venecia era Iquitos, en Perú, la undécima.

Si alguien conoce un poco la India, se imaginará de lo que estoy hablando, del estado sureño de Kerala, allí donde permanecí dos semanas en 2012. Esta es la ruta que hice, elaborada cien por cien siguiendo los consejos de los locales a los que consulté: Kochi (adonde llegué en un tren tras dos días de viaje desde Delhi)-Munnar (montañas de Kerala, preciosos campos de té)-Kumily (Parque Nacional de Periyar, también muy recomendable, pero no esperéis ver tigres)-Allepey (playa frente al Mar Arábigo)-Kollam (la única vez en mi vida que he dormido en un hotel donde la luz se apaga fuera de la habitación. En esa misma habitación olvidé los palos de bambú que me acompañaban desde el trekking de los Annapurnas dos meses antes)-Varkala (una playa espectacular y un ambiente relajado a más no poder)-Trivamdrum (vi un bonito templo e intenté dormir en el aeropuerto pero estaba cerrado por la noche así que me tuve que meter en un hostal que había que verlo con las cuatro rupias que me quedaban).

Perdón por la larga disgresión.

Si visité Kerala, como ya dije en el blog que hice en su día (leerlo), fue por el libro que me regaló Irene de viajes, en el que los autores destacaban las Backwaters de Kerala.

Las Backwaters es eso, un impresionante entramado de canales de unos 2.000 kilómetros a cuyas orillas viven miles y miles de personas y en cuyas aguas viven miles y miles de animales, sobre todo pájaros.

Una de las actividades más habituales en las Backwaters es coger un barco-cama y permanecer en él un día o lo que apetezca. Problema: eso es mucho más caro que dormir en cualquiera de los baratísimos hostales que hay en cualquier población.

Pero como yo quería conocer las Backwaters desde dentro, hice un viaje de ocho horas en barco de Allepey a Kollam. En ocho horas ya da tiempo a ver agua.

Si podéis elegir fecha, o si coincide que vais en agosto, intentad acudir a las Snake Boat Races (carreras de botes-serpiente), en las que compiten embarcaciones inmensas y finísimas ocupadas por decenas de remeros. Mmmmmmm creo que mañana haré una breve entrada sobre esas carreras.

La despoblación está siendo el tema estrella en Soria en los últimos dos años, con multitud de actividades, congresos, ideas políticas, ideas sociales, reuniones, columnas periodísticas… A priori, el primer paso parece que está dado, el de reconocer o señalar que es un problema, igual que dentro de cuatro días lo será la superpoblación de algunas de las principales ciudades españolas. Para mí de hecho ya lo es.

Este fin de semana ha estado casualmente en Soria Edelmira Barreira, orensana de Verín y Comisionada del Gobierno para luchar contra la despoblación. Ha estado en El Burgo de Osma, con motivo de la inauguración de las instalaciones de El Hueco Oxma, para ayudar a los emprendedores burgenses a instalarse.

Por otra circunstancia, he estado husmeando una publicación antigua. He estado buscando en ella la fecha y no la he encontrado. Estaba ya preocupándome, hasta que he leído en una web que, curiosamente, la ‘España regional’ de Ceferino Rocafort y Casimiro Dalmau no está fechada, si bien se sabe que fue escrita entre 1913 y 1919.

Es la típica obra en la que, junto a algunas descripciones genéricas de cada región española (por supuesto, todavía Castilla La Vieja) y de cada provincia, se ofrece un largo listado de todas las localidades españolas divididas por partidos judiciales.

El libro puede comprarse por internet, por 400 euros, pero también puede consultarse gratuitamente también a través de internet.

Como siempre, he mirado las poblaciones de la provincia de Soria. Ya se sabe que la mayoría han perdido población de un modo drástico, pero creo que lo que más me ha sorprendido es el partido judicial de Medinaceli, toda la zona sureste de la provincia: Velilla de Medinaceli tenía 968 habitantes, Iruecha 610, Fuencaliente 608, Sagides 442, Utrilla 704, Barcones 582, Somaén 432, Romanillos de Medinaceli 505, Salinas de Medinaceli 417, Layna 664, Mezquetillas 303, Montuenga de Soria 528, Alpanseque 397… por citar solo unos pocos de los que ahora mismo no son los cabeceras de comarca.

Todo ello se puede consultar aquí. Quien quiera mirar páginas anteriores o posteriores, que cambie el ’22’ final por otros números, si bien todo lo de Soria está antes, entre las páginas 19 y 22. Hay decenas de curiosidades pero, como no me lo he leído entero, solo cito tres que he visto a vuelapluma: Espeja de San Marcelino superaba los mil habitantes, La Muedra tenía más de 200 y en el cercano Duero se pescaban truchas y anguilas y el Jalón nace en las “pendientes sorianesas de la sierra Ministra”.

Por motivaciones de diversa índole que sería muy prolijo describir, gratificantes a cada cual más todas ellas, San Sebastián es una de las ciudades top en mi listado particular. Por eso, y por los estrechos vínculos que con ella guardo, es extraño que se me olvide la fecha de su onomástica, que es hoy. Supongo que ayer sería una noche dura y grande en la Bella Easo, y que hoy será un día espectacular. Feliz San Sebastián… también a nuestros vecinos de Rollamienta.

La semana pasada, y más concretamente el sábado 13 de enero, un grupo de aficionados sorianos a la BTT partieron de la capital de la provincia hacia el cerro de San Juan. Como hacen con alguna frecuencia, tuvieron el detalle de tomar imágenes fijas y en movimiento para poder compartirlas después con todos aquellos que deseen verlas.

La ruta, como se puede apreciar en uno de los fotogramas finales, es circular desde Garray, y es que el cerro de San Juan puede subirse desde la zona de Fuentelsaz de Soria o desde su cara norte (Matute de la Sierra, Sepúlveda de la Sierra). Ese mismo mapa es una invitación para quien desee conocer con su bicicleta un paraje no muy lejano de la capital soriana. Montaje: Alberto Casas

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La semana pasada se presentó el recorrido de la Vuelta Ciclista a España 2018. Como es habitual en esta ronda, los diseñadores del recorrido se han preocupado por mezclar lugares míticos de este deporte (Lagos de Covadonga) con nuevos descubrimientos, generalmente de puertos.

Entre estos nuevos lugares se encuentra Naturlandia. Por no estar, no está ni en España, pero sí muy cerca, ya que este año la Vuelta hace una pequeña incursión en el Principado pirenaico de Andorra.

Hace muchos años que no estoy allí, pero cuando visité Andorra no estaba todavía abierto. Una de sus principales atracciones, o al menos la que más me ha llamado la atención ojeando rápidamente su página web, es el Tobotronc. Pone que es el tobogán de naturaleza más largo del mundo y, con sus 5,3 kilómetros, tampoco creo que haya muchos toboganes más largos en el planeta. Luego lo busco.

El tobogán lleva en funcionamiento desde 2007, y su coste fue de tres millones de euros. Esos más de cinco kilómetros salvan un desnivel de 400 metros. Tengo dudas de saber si merece más la pena en invierno o en verano.

El parque de Naturlandia se encuentra en el municipio de Sant Julià de Lòria. He leído algunos comentarios sobre el parque y, aunque intento no fiarme en exceso de todo ello, en general sí pone que el Tobotronc es lo más interesante del parque, al menos para los que ya no somos niños.

Supongo que esta ausencia de Andorra de tantos años (ver) habrá que intentar remediarla en breve.

Recientemente, escribiendo la entrada sobre Abu Simbel y sobre su traslado para que no quedara oculto bajo las aguas embalsadas del río Nilo recién entrado en Egipto, encontré una vastísima web en la que se dan a conocer miles de megaconstrucciones en todo el mundo, con todo su proceso de construcción y muchísimos más datos. La encontré al buscar información sobre la presa de Asuán.

Aunque la web no tiene un buscador que me agrade en exceso, sí permite ir ampliando el mapamundi para buscar megaconstrucciones que estén en lugares, países, regiones o provincias que a nosotros nos interesen. Yo, por tanto, he ido ampliando hasta centrar la provincia de Soria al completo.

En ella hay cuatro indicaciones. Una de ellas, no sé por qué, es el Moncayo, que no es una megaconstrucción ni una construcción.

Las otras tres sí que lo son: la Catedral de El Burgo de Osma, el Castillo de Berlanga de Duero y el Castillo de Gormaz. Quizás con el tiempo puedan incorporarse otros monumentos, pero desde luego los tres elegidos no están nada mal.

Leer Catedral de El Burgo

Leer Castillo de Berlanga de Duero

Leer Castillo de Gormaz

Cuando tenía 18 años, regresando a mi casa de Madrid en el autobús nocturno (el búho), recuerdo a algunos grupos de personas más jóvenes que yo volviendo igualmente a sus domicilios y berreando al máximo la canción, fundamentalmente el estribillo, de ‘Zombie’, una de las canciones más berreables de la historia. Creo que entre los diferentes grupos no se conocían entre sí más allá de esa hilazón entre el búho y la composición musical. La mayoría de las personas que a mediados de los 90 vislumbrábamos, disfrutábamos o despedíamos la adolescencia tenemos muy marcada la existencia de The Cranberries.

Dicen los recuerdos que esa canción fue la tremenda carta de presentación internacional del grupo irlandés, la gran sacudida con la que debe empezar una buena novela antes de ser capaz de mantener el ritmo, mejorando esa sacudida.

En realidad, esto no fue exactamente así, porque otros himnos del grupo como ‘Dreams’ o ‘Linger’ son anteriores, justo de un año antes. Casi un cuarto de siglo después, Youtube dice que ‘Zombie’ sigue siendo de larguísimo la canción más escuchada de este grupo, con 661 millones de visualizaciones (a las 10.20 de hoy, seguro que la cifra se dispara estos días), seguida casualmente de ‘Linger’ (135 millones) y ‘Dreams’ (89 millones).

Desde que comenzó este blog hace más de tres años, cada vez que muere un artista importante pido a mis amigos-asesores musicales que me recomienden algunas canciones para compartir. En el caso de The Cranberries, aun sin ser un experto en su discografía, sí me atrevo a proponer otros tres temas inolvidables que no son ninguno de los tres ya citados.

La cantante de The Cranberries, Dolores O’Riordan, nació el 6 de septiembre de 1971 en Ballybricken, muy cerca de Limerick (Irlanda) y falleció ayer en Londres a los 46 años.

Avisé antes de ayer de que iba a escribir dos entradas seguidas sobre Egipto. Después de viajar ayer a Abu Simbel (ojalá…), hoy viajamos otros 1.300 kilómetros río abajo, hacia el norte, para llegar a Alejandría, ya muy cerca de donde el Nilo desagua todo su poderoso caudal en las aguas del Mar Mediterráneo.

-¿Qué es muy famoso en Alejandría?

-Su faro. Se lo llevó un terremoto y nada de él queda.

-Ya, pero… ¿aparte de eso?

-Su biblioteca… pero también desapareció hace casi milenio y medio.

-Cierto, pero en 2002 ‘reabrió’ sus puertas la gran Biblioteca Alexandrina, que pretende acercarse en algún momento al esplendor y a la fama que reunió su antecesora.

Desde el pasado 9 de enero y hasta el próximo 19, durante apenas 11 días, podrá verse en esta Biblioteca Alexandrina una exposición titulada ‘The Temple for Millions of Years of Amenhotep III at Thebes: Twenty Years of Work’ (‘El Templo de Millones de Años de Amenhotep III en Tebas: 20 años de trabajo’).

Los lectores más habituales de este blog ya se habrán hecho una idea de por dónde va esta entrada. Efectivamente, en ese que tuvo que ser un impresionante templo, situado en la margen izquierda del Nilo, en Luxor, se han ido descubriendo y reconstruyendo en los últimos años una serie de grandes colosos (los Colosos de Memnón), que poco a poco se están convirtiendo en otra de las atracciones turísticas de Luxor y de Egipto.

En marzo de 2016 tuvimos la suerte de conocer estos trabajos de la mano de su responsable de estatuaria colosal, el soriano Miguel Ángel López Marcos, de Nódalo (tercero por la derecha, en la foto). Él no estuvo en los comienzos de esta reconstrucción, pero sí lleva dedicado a ella más de 15 años, en etapas de dos o tres meses entre enero y marzo, antes de que el calor haga imposible realizar ningún esfuerzo.

En la exposición de Alejandría, a través de 70 paneles y numerosas fotografías, se puede conocer el desarrollo de estos trabajos, quizás los más importantes que se están desarrollando en Egipto en el campo de la arqueología en todo este tiempo.

Ver información en la web de la Biblioteca Alexandrina

Después de la miniserie de tres entradas dedicada a dar a conocer patrimonio histórico español oculto bajo las aguas de un embalse o rescatado antes de que ello sucediera, advertí que dedicaría dos entradas a Egipto, una de ellas con esa misma temática de un embalse que anegaría terrenos donde se asientan importantes restos.

Como todo el mundo intuiría, la entrada de hoy va por tanto dedicada al gran templo egipcio de Abu Simbel, el paradigma de un traslado monumental para evitar que se perdiera para siempre a la vista de todo el mundo tras la construcción de una presa. Y en este caso, además, no una cualquiera, sino la gran presa de Asuán que regula nada menos que toda la cabecera del río Nilo amortiguando de ese modo sus cíclicas e históricas crecidas a las que tan unida va la historia de Egipto.

Asuán es una ciudad situada al sur de Egipto. A finales del siglo XIX comenzó la construcción de una ‘pequeña’ presa con objeto de terminar con esas grandes crecidas del Nilo y, de paso, mitigar los efectos de las sequías en los años de escasas precipitaciones.

Con el paso del tiempo, quedó claro que para conseguir ese objetivo hacía falta una presa mucho mayor, y eso que la primera presa ideada por los británicos ya vivió una ampliación considerable. Aun así, el Nilo se la saltaba si se lo proponía.

A finales de los años 50 del pasado siglo, y en un emplazamiento situado ocho kilómetros más al sur (río arriba, el Nilo es el único gran río del mundo que fluye de sur a norte), empezó a planificarse la actual gran presa de Asuán, que inicialmente iban a financiar los Estados Unidos de América y al final lo hizo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en un juego habitual de aquellos años de Guerra Fría.

Lo que iba a anegar esta gran presa no tenía nada que ver con la anterior. Numerosos templos y vestigios arqueológicos habrían quedad para siempre bajo el Nilo si no se hubiera hecho nada. Una gran operación de la Unesco, con implicación de varios países, logró salvar varios templos. Egipto pagó directamente con esos templos la ayuda prestada, y por eso ahora mismo el Templo de Debod puede disfrutarse en Madrid.

Pero Abu Simbel es diferente. A riesgo de equivocarme, junto a las Pirámides de El Cairo y los grandes templos de Luxor, Abu Simbel completa la gran trilogía de los monumentos de Egipto, la que coloca a este país a la cabeza del mundo en lo que a grandes construcciones de la Antigüedad se refiere. Sin ellas tres, probablemente también lo estaría, pero el caso es que existen…

Curiosamente, de esas tres, la que más ganas tenía de conocer es precisamente Abu Simbel. El año pasado (¡hace dos ya!), cuando estuvimos en Egipto, fue la única que nos quedamos sin ver por cuestión de tiempo (y eso que estuvimos en Asuán), pero si ha permanecido ahí casi 3.500 años malo será que no aguante otros 30 o 40.

Abu Simbel permaneció oculta cientos de años bajo las arenas del desierto hasta que fue redescubierta a comienzos del siglo XIX. Con las obras de la presa de Asuán, y para evitar que fueran absorbidas por el gran lago Nasser, una espeluznante obra de ingeniería consiguió desmontar el colosal templo para reubicarlo muy cerca de su lugar original, pero ya sin riesgo de ser inundado. Los millones de dólares que costaron los trabajos seguro que fueron recuperados hace ya tiempo.

Termino aquí esta miniserie de joyas arquitectónicas que han quedado ocultas bajo las aguas de un embalse en España o, en el caso de hoy, que pudieron haber quedado ocultas si no hubieran sido trasladadas piedra a piedra dado su extraordinario valor. Por eso las comillas del titular. Mañana y pasado escribiré dos entradas sobre Egipto, una muy relacionada con este tema y otra sobre una exposición que se puede ver estos días en la Biblioteca Alejandrina.

Volviendo al tema de hoy, la iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora) es sin duda el lugar más importante de todos aquellos que han sido salvados de quedar bajo las aguas de un embalse.

Este templo fue construido a finales del siglo VII y a comienzos del VIII, es decir, cuando los musulmanes comenzaron su conquista de la península contrarrestada por los casi ocho siglos de Reconquista.

San Pedro de la Nave es uno de los mejores ejemplos de arte visigótico en España, a lo que contribuye su gran estado de conservación… a pesar de que el suelo sobre el que se asienta nada tiene que ver con su suelo original.

En los años 30 del pasado siglo, para regular el cauce del río Esla no muy lejos de su desembocadura (el Esla es el más caudaloso de los afluentes del Duero, su otro gran embalse es el de Riaño, cerca de su cabecera) fue construido el embalse de Ricobayo.

Afortunadamente, en 1912, cuando la sensibilidad por el arte y por la importancia de su mantenimiento no era tan fuerte como ahora, San Pedro de la Nave ya fue incluida dentro de los bienes de interés cultural. Ello posibilitó que, cuando se planificaron las obras del embalse, se planificara al mismo tiempo el traslado artesanal de este importante ejemplo de arte visigótico en España.

La idea original fue de Manuel Gómez-Moreno, mientras que los trabajos fueron dirigidos por el arquitecto Alejandro Ferrant Vázquez.

Casi 90 años después de aquellos, todavía es posible disfrutar del sobrio exterior y del sorprendente interior de este monumento, que puede ser visitado durante todo el año… salvo justo ahora en enero. Al menos, eso es lo que he leído en esta web de la Junta de Castilla y León. Allí, además de las fechas y de los horarios, viene también un teléfono en el que quizás pueda encontrar ayuda la persona que vaya fuera de época.