Ya escribí el año pasado de una atleta que corrió descalza la Media Maratón de Soria, Justina Presentación (leer). Creo que ha vuelto a hacerlo este año, acompañando a las personas en silla de ruedas que han disfrutado del recorrido empujados por atletas.

Esta tarde, además de los numerosos atletas que han participado con sus zapatillas de tal marca o tal otra, había al menos una persona participando en chancletas. Solo tengo la información que comparto con todos vosotros: lo que podéis ver en la fotografía.

Rubén Pérez, durante la carrera

Rubén Pérez, durante la carrera

Cuando la he hecho, no he observado nada extraño. Ha sido al cortarla cuando he visto que ahí no había cordones y sí una decena de dedos. No sé ni el material, ni si ha sido adquirida o elaborada artesanalmente (me la juego a esta última).

El autor de la idea es Rubén Pérez, fisioterapeuta, entrenador personal y experto en métodos naturales de entrenamiento (ver). Muchos de esos aprendizajes los disfrutaron todos los participantes en la Numantian Race de Fuentelfresno, de la que es organizador como puede verse en la camiseta.

Ha terminado hace no mucho la carrera y no puedo informar de su resultado, si me acuerdo lo pongo mañana.

Si estáis en alguno de los grupos de redes sociales de telefonía móvil que avisan de las incidencias del Tráfico en Soria, es posible que esta mañana hayáis recibido este mensaje: “Persona corriendo con una posta de relevos en la mano con un coche por detrás con giratorios de luces antes de llegar a Noviercas, dirección Ágreda”.

No sé quién se habrá asustado más, si la persona que haya visto esa estampa o las personas que hayan recibido ese mensaje en su terminal celular.

¿Es eso posible? ¿Es posible que a primera hora de la mañana hubiera una persona corriendo por las carreteras de Soria como si estuviera participando en una prueba de relevos? ¿Desde dónde? ¿Hacia dónde?

Uno de los relevos

Uno de los relevos

Y, de repente, recordé que en mis tiempos en el ‘Heraldo’, casi todos los años publicábamos esta carrera de relevos que empieza en Madrid (en el colegio Tajamar, organizador de la misma a través de su Club Deportivo) y que termina en Huesca (en el santuario de Torreciudad, por la zona de Barbastro).

Son, en total, tres días corriendo (ayer, hoy, mañana), en relevos de una persona o de varias, en este último caso en los lugares más fáciles de organizarlo.

La distancia total es de 509 kilómetros, de los cuales 100 casi exactos transcurren por la provincia de Soria, por la C-101: se entra por Barahona y se sale por Ágreda después de atravesar Villasayas, Cobertelada, Almazán, Borjabad, Sauquillo de Boñices, Tejado, Gómara, Jaray, Noviercas (el lugar del encuentro de esta mañana) y Ólvega. Ver recorrido.

Este curioso evento lleva ya 22 años celebrándose.

 

Escribí hace tres días sobre la pantera que ha sido vista en varios puntos del norte de la provincia de Guadalajara, en el límite con la de Soria.

En concreto, hice referencia al extenso reportaje que dedicó al tema el programa ‘Cuarto Milenio’, de Iker Jiménez. Leer la entrada.

¿Hay pantera o no hay pantera? Seguro que habrá gente que crea que sí y gente que crea que no.

Yo me ubico en el primer bando, en el de los que piensan que efectivamente un gran felino se escapó de algún lugar y empezó a deambular por esa zona.

¿Por qué? Tres razones, una referente al reportaje de ‘Cuarto Milenio’, otra a medias y la tercera, nada que ver. La referente al reportaje es la gran huella que fue encontrada en la zona, y que los expertos confirman que no puede ser de ningún animal de los que viven en libertad en España.

La segunda, la referente a medias, son los testimonios de la gente. En el reportaje salen personas asegurando con fehaciencia absoluta el avistamiento de la pantera. Las imágenes son lejanas, pero yo eso lo veo normal. La gente no suele salir a darse un paseo con una cámara de fotos y un objetivo de los del National Geographic, pero sí con su teléfono móvil. Por estos mismos testimonios, telefoneé a Retortillo, el pueblo soriano más cercano a Bañuelos, y el vecino con el que hablé me dijo que lo de la pantera tiene que ser totalmente cierto porque él se fía por completo de la persona que se lo dijo.

Y la tercera razón tiene que ver con los comentarios de Facebook escritos en la entrada que hablaba de la pantera. Una persona, al leer la noticia, citó a otra en esos comentarios. Y esta otra explica en esos mismos comentarios públicos que ella avisó del avistamiento a la Guardia Civil, y que esta le comunicó que pasarían nota del caso al Seprona.

Lo más sorprendente del caso es el lugar donde se produjo este encuentro. Fue en Pozuel de Ariza, en la provincia de Zaragoza pero en el límite mismo con Soria, a apenas dos kilómetros de Monteagudo de las Vicarías. Esta persona vio un felino negro y de gran tamaño, al que no le dio tiempo a fotografiar porque iba dentro del coche y no pudo detenerse. Sucedió el 13 de agosto al anochecer.

Hay que pensar que este avistamiento es también cierto. También habría que pensar que es muy difícil que dos panteras se escapen a la vez en la misma zona de España en un lapso tan corto de tiempo, así que tiene que ser por fuerza la misma de Bañuelos.

De Bañuelos a Pozuel, por carretera, hay menos de un centenar de kilómetros. Pero la pantera no utilizó estos caminos asfaltados, sino que más probablemente se dirigió de un lugar a otro en línea recta. En ese caso, pasó por varios pueblos del Sur y del Sureste soriano, como Barcones, Marazovel, Barahona, Pinilla del Olmo, Jodra de Cardos, Ontalvilla de Almazán, Adradas, Taroda, Puebla de Eca y su espectacular rollo, Chércoles y Monteagudo.

Creo que tengo un hueco en el equipo de guionistas de ‘Cuarto Milenio’.

Hoy miércoles 20 de septiembre es el último día que sale a la calle el ‘Heraldo de Soria’. Desde mañana jueves 21, la fusión con la otra cabecera de la ciudad desembocará en un periódico llamado ‘Heraldo-Diario de Soria’, distribuido dentro de ‘El Mundo’. Cuento brevemente mi intensa historia en ese medio, para no olvidarla en el futuro y para entretenimiento de quien guste leerla.

Un día del invierno-primavera de 1995, en la Casa de Soria en Madrid, me comentó Paloma la posibilidad de hacer prácticas en el ‘Soria 7 Días’. Yo estaba en Segundo de carrera y en verano lo único que quería era estar en mi pueblo, pero acepté la sugerencia. En julio me fui de campamento y los primeros días de agosto, a uno de los cursos de El Escorial.

Me convocaron para la mañana del lunes 7 de agosto, justo después de la fiesta de Villar del Ala. Bajé a Soria sin haber dormido apenas con el Peugeot 504 marrón, que aparqué en la cárcel para no meterme en líos en la gran ciudad. Eran poco más de las 9.00 y no había nadie en la sede del periódico en la calle Nicolás Rabal. Me vino estupendo, para descansar un poco en la Dehesa bajo el sol veraniego de Soria. Regresé a media mañana.

Estuve de prácticas los meses de agosto y septiembre de 1995 y de julio a septiembre de 1996. Mi cometido no era muy complicado: ir con mi coche allá donde hubiera fiestas, hacer cuatro fotos y escribir algunos párrafos sobre ellas. Como el periódico solo salía cuatro días a la semana (lunes, martes, jueves, sábado), me daba tiempo a hacer largas rutas y luego esperar al día siguiente para dar fe de ellas. Todavía me saludo con gente de aquellos días que me encontraba por los pueblos de nuestra provincia.

En octubre o noviembre de 1996 se anunció que el periódico pasaría a ser diario tras su integración en el grupo Heraldo. Fui llamado para hacer las pruebas en Zaragoza, sabedor de que no podía pasarlas porque no tenía ni la carrera ni el servicio militar, requisitos imprescindibles para integrar el nuevo proyecto.

No formé parte, por tanto, del equipo que comenzó aquella aventura el 15 de enero de 1997. Dos semanas después, el jueves 30, me llamó Esther para preguntarme si quería empezar a trabajar. Le dije que sí, que el lunes mismo iba para allá. Al final tuve que resolver algunos asuntos en Madrid y lo retrasé un día. Empecé a trabajar el martes 4 de febrero. Como he comentado alguna otra vez, la mañana que me llamaron había perdido el Abono Transportes de la ciudad de Madrid de ese mes de febrero, una fantástica señal.

Ese día comenzó mi carrera de verdad en el ‘Heraldo de Soria’, que se divide a su vez muy fácilmente en dos etapas. Del 4 de febrero de 1997 al 30 de septiembre de 1998, en Provincia. Del 1 de octubre de 1998 al 26 de marzo de 2012, cuando decidí marcharme, en Deportes.

Como este es fundamentalmente un blog de viajes, y como yo siempre he sido rápido a la hora de iniciar un desplazamiento, gracias al ‘Heraldo’ y al ‘Soria 7 Días’ visité cerca de dos centenares de pueblos de Soria, cifra inventada pero quizás no muy lejana de la realidad. Pisé, además, más de la mitad de las provincias españolas, cubriendo partidos del Numancia, Campeonatos de España de atletismo o Copas del Rey de voleibol, por citar solo los tres deportes principales, porque también viajé a ver competiciones de judo, billar, balonmano, rugby…

Con Hicham El Guerrouj, en los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000

Con Hicham El Guerrouj, en los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000

Además, gracias también al voleibol y al atletismo, estuve en varios países de Europa, en Canadá, en Australia, en los campos de refugiados de saharauis en Argelia… siempre con la acreditación del ‘Heraldo’ y, bastantes veces, también con su dinero.

Aunque no hubiera salido de Soria capital en esos 15 años, mis recuerdos del ‘Heraldo’ serían idénticos. En aquellos tres lustros, pasaron por allí centenares de personas. Ojalá alguien las hubiera apuntado a todas porque a veces cuesta recordar si tal y tal coincidieron o quién entró antes de las dos o quién se marchó después.

Con muchas de esas personas tenemos al menos una anécdota que recordar. Con bastantes de ellas hemos vivido varias. Y, con otras cuantas, podríamos escribir algunos libros y no precisamente pequeños.

Muchos capítulos de esos libros estarían relacionados con lo que sucedió dentro de las oficinas de Nicolás Rabal y, desde marzo del año 2000, dentro de las de El Collado. Pero el grueso de la obra lo conformarían las andanzas en los campos de fútbol sala, en los bares, en las casas de uno y de otro, en viajes compartidos, en los buenos o malos momentos personales, bodas, fiestas sorpresa, manifestaciones bajo la lluvia, excursiones por la provincia…

Todo esto ha sido posible gracias a lo que se vino gestando laboralmente desde 1977 y que tuvo unos bonitos y amplios años de esplendor. De hecho, seguimos escribiendo historias.

De esos 15 años en el ‘Heraldo’ solo conservo maravillosos recuerdos y un profundísimo y lacrimoso agradecimiento. Deseo que a todo el mundo le vaya bien a partir de ahora.

Cuando los sorianos recibimos visita a nuestra ciudad, generalmente acompañamos a nuestros amigos o familiares a dar un paseo por la zona del río, por la ermita de San Saturio y por los arcos de San Juan de Duero, antes de ir regresando a la ciudad para tomar el almuerzo o el vermú, según la hora a la que hayamos comenzado el paseo.

Nuestro sueño sería, además, dar un pequeño salto y cuatro aleteos con nuestros brazos antes de comenzar a planear sobre estos monumentos y sobre cualquier otro lugar que nuestra imaginación pudiese.

Como ello no es posible, a alguien se le ocurrió inventar los drones, que nos ayudan a hacernos una idea de lo que sería volar. Fotos: D.

‘Cuarto milenio’, el programa televisivo en el que la nave del misterio pilotada por Iker Jiménez busca los sucesos más extraños y sus posibles explicaciones (lo que de verdad les gusta es no encontrarlas), dedicó buena parte de su programa de ayer domingo a la zona limítrofe entre Guadalajara y la Soria suroccidental.

Hasta allí se desplazó el propio Iker Jiménez buscando testimonios, posibles huellas o a la mismísima pantera que, al parecer, habita esa zona desde al menos el mes de junio.

La prensa de Guadalajara ya lo publicó a finales de agosto, noticia de la que se hizo eco la prensa nacional. Se ven imágenes de lo que efectivamente parece un gran felino, en la lejanía. Esa imagen se corrobora con varios testimonios de personas que aseguran haber visto a la pantera o, desde luego, algo que no es ni un gato, ni un corzo ni un perro ni ningún animal que haya campado antes, libre, por tierras de Guadalajara.

Ver el programa de ‘Cuarto milenio’. Aparece desde el minuto 18.10

En las noticias, se habla de avistamientos en tres pueblos de Guadalajara: Jirueque, La Bodera y Bañuelos.

Este último, Bañuelos, se encuentra a 15 kilómetros por carretera de Retortillo de Soria, pero puede que a no más de cinco en línea recta.

Esta mañana he llamado a un bar de Retortillo, como en los viejos tiempos. He hablado con la propietaria, quien me ha dicho que me iba a pasar con un vecino que podría contarme algo.

Efectivamente, este vecino de Retortillo me ha confirmado que él vio las fotos que hizo la persona de Bañuelos que se encontró con el gran felino en el mes de junio, en el primer contacto conocido con este animal del que poco más se sabe. El señor de Retortillo asegura que su amigo de Bañuelos es alguien totalmente digno de fiar y que él se cree, por tanto, que por la zona ha rondado una pantera en los últimos tiempos.

A raíz de estos encuentros con la pantera, en la zona han proliferado otros testimonios de gente que lo ha visto, o que está casi segura que lo ha visto. De algunos de ellos se ha hecho eco el blog ‘barahona-noticias’, barajando por tanto la posibilidad de que el negro animal hubiera hecho alguna incursión en nuestra provincia.

Extracto del programa

Extracto del programa

El vecino de Retortillo y ese mismo blog de Barahona comentan que han escuchado rumores de que la pantera ha existido y que ya ha sido abatida, pero no hay ninguna información oficial referente a nada que tenga que ver con este suceso.

Como dice Iker Jiménez en el programa, se trata de “una zona maravillosa pero muy solitaria”. Si la pantera de verdad ha estado ahí, la explicación más lógica es que se le ha escapado a alguien que la tenía ilegalmente y que, por lo tanto, no lo va a decir. Si el animal sigue, ahora que se acerca el invierno, es probable que no se encuentre con ningún ser humano.

Bueno, la pantera seguro que nos ve, lo difícil será verla a ella.

Uno de los grandes símbolos de las montañas de Gredos son sus cabras monteses (‘Capra pyrenaica victoriae’). Aunque solo he estado en Gredos una vez en mi vida, este fin de semana, me atrevo a decir que es imposible darse una vuelta en condiciones por la zona en la que hemos estado (Plataforma, Laguna Grande, Almanzor) y no ver unos cuantos ejemplares.

¿Por qué? La primera razón es obvia: por su elevado número. Y la segunda, casi también: por lo poco huidizas que se muestran.

Yo pensaba que ese carácter amistoso y cercano de las cabras se daría fundamentalmente en los alrededores del refugio de la Laguna Grande, y así lo comprobamos ayer sábado. Pero ese carácter no decrece con la altura, al menos en la zona que hemos visitado hoy domingo por la mañana, que también es una ruta muy frecuentada.

En la Portilla del Crampón

En la Portilla del Crampón

Bajando del Almanzor, nos hemos detenido a comer en la Portilla del Crampón. Con un sigilo que desearía cualquier adolescente cuando llega a casa a las cinco de la mañana, en apenas dos segundos se nos han plantado dos cabras a un metro de nosotros, con el deseo obvio de compartir viandas y un rato agradable bajo el sol.

No se han movido en todo el rato que hemos estado, deleitándonos a la vez con algunos recorridos increíbles por las paredes verticales de esta Portilla. En estos días de verano, sobre todo en fin de semana, no tienen pinta de aburrirse mucho con la de trasiego que hay. Muchos de los caminantes seguro que son incapaces de resistirse al impulso de darles algo de comer, aunque no es lo más recomendable.

Las fotos son de esa zona, de los alrededores del refugio y, la última, el monumento que hay en Hoyos del Espino, al comienzo de la carretera a la Plataforma de Gredos.

Antes de ayer jueves llegué a la cala mallorquina de Sa Calobra y, haciendo caso a las indicaciones, anduve 300 metros para visitar el Torrente de Pareis. Como me sucede con el 99,999999999% de los accidentes geográficos de España, nunca había escuchado ese nombre. Y, sin embargo, veo difícil que a partir de ahora lo olvide.

El Torrente de Pareis termina en el mar Mediterráneo, después de haber trazado un recorrido de seis kilómetros desde la Sierra de Tramuntana.

Lo que más me ha sorprendido de este torrente es que tiene su propia página web, algo que quizás no suceda con ningún otro torrente del mundo. Es esta

El Torrente de Pareis

El Torrente de Pareis

Lo interesante de esa web no es que cuelguen el mapa del torrente, una descripción y algunas fotografías. Lo interesante es este párrafo: “En primavera y otoño intentamos hacer el Torrente cada semana. Os informaremos en esta página sobre su estado”. Es decir, hay alguien, un club, unos amigos, no sé, que se dedica a hacer este recorrido con esa frecuencia para informar a los interesados en hacerlo de cómo se encuentra.

En esa misma web recomiendan que, a la primera gota de agua, se regrese al punto de inicio. Viendo las fotografías, se comprende, porque se ve muy resbaladizo y que las caídas allí son muy malas. Viendo esas mismas fotografías, se entiende también que mucha gente quiera hacerlo.

La web puede consultarse en catalán, español, inglés y alemán.

Exactamente, al nivel del mar no está, porque un acantilado (otro más) se interpone. Imagino que muchas personas que hayan leído la pregunta acertarán por intuición la respuesta: en Mallorca.

Cuando busqué alojamiento para mi estancia aquí, entré en una página del Consell de la isla en la que aparecen todos los refugios. Algunos están bien altos, pero me hizo gracia que alguno de ellos se encontrara en una población costera. Además, a los que somos de interior nos apetece de vez en cuando el mar.

Así que reservé en él, en el llamado Refugio de Muleta, en Port de Sóller. Los precios, la estética, los horarios, las dinámicas… son las mismas que se pueden encontrar en los grandes refugios pirenaicos por encima de los 2.000 metros.

¿Y qué hace allí un refugio de montaña? En Mallorca, los grandes montes están al lado del mar, a mucha menos distancia que en Asturias (también son más bajos).

Poco a poco se está haciendo un Sendero de Gran Recorrido, el 221, que ya está señalizado en un buen porcentaje. Se llama Pedra en Sec, otro día con más tiempo cuento por qué, y hoy mismo he oído en la radio que se acaba de terminar la ampliación de un tramo.

Ese GR permite recorrer todo el Oeste de la isla de Norte a Sur atravesando la Sierra de Tramuntana.

Refugio de Muleta

Refugio de Muleta

Como he contado en esta entrada, gracias a mi decisión no seguir adelante en mi ascensión al Puig Major me ha dado tiempo a conocer Sa Calobra. Cuando vinimos en mayo, me quedé con las ganas, y no quería que en ese viaje me volviera a suceder lo mismo en la medida de lo posible.

Sa Calobra es uno de los lugares más espectaculares de la mayor isla española, de Mallorca. Situado al abrigo de la Sierra de Tramontana, desde el Coll dels Reis hasta el mar se descienden 700 metros por una carretera que por sí sola merece una visita.

A lo largo del día, según subía al Puig Major, veía gran cantidad de autobuses que regresaban ya. Cada vez que el trazado lo permite, hay pequeños ensanchamientos para que los vehículos se vayan dando paso entre sí.

La carretera

La carretera

Esta carretera tiene dos lugares muy famosos. Uno es el llamado Nudo de Corbata. Es fácil de entender: la carretera gira tanto que tiene que pasar por debajo de sí misma para continuar hacia el mar. El segundo no sé si tiene nombre, pero es fácil encontrarlo en fotos. Se trata de un estrechamiento de la carretera entre dos paredes más que verticales y de bastante altura.

Desde la carretera principal hasta Sa Calobra hay 12 kilómetros. Para llegar a esta preciosa cala hay que dejar el coche en un aparcamiento de pago. Allí mismo hay unos pocos restaurantes que a la hora que he llegado yo ya estaban casi vacíos o cerrados, no sé si alguno quedaría luego abierto para dar cenas.

Nada más llegar a Sa Calobra se ve un cartel: “Torrent de Pareis. 300 metros”. Me extrañaba ver tan poca gente con la de coches que había en el aparcamiento. Sigo esas señales. A la derecha, paredes inmensas, que en dos ocasiones hay que atravesar a través de túneles que en ellas se han realizado. A la izquierda, el mar, del que ya se ha dicho todo.

Un baño en el Mediterráneo

Un baño en el Mediterráneo

Pasado el segundo túnel se llega a ese final del Torrent de Pareis, un torrente de seis kilómetros que salva más de 600 metros de desnivel. Se calculan seis horas para hacerlo. He visto y es increíble. Otro día lo cuento.

Pero la inmensa mayoría de la gente no va ahí para remontar el torrente, sino para disfrutar del mar Mediterráneo  en sí y de los cantos rodados que ha ido trabajando en los últimos miles de años. Yo también prefiero las playas así, de piedra y no de arena.

Muchos de los bañistas dirigen sus miradas y sus móviles hacia las rocas, a una altitud de unos 15 metros. Allí se encuentran caminando dos cabras entre riscos no aptos para humanos corrientes. Seguro que alguna vez, alguna de ellas, también ha terminado en el agua.