Hoy es un día grande en Estados Unidos, donde disfrutarán de un eclipse total de sol.

En España no somos tan afortunados, pero también podrá verse el eclipse en casi todo el país, aunque solo parcialmente. Donde más tapado va a quedar el sol es en Galicia y en las Canarias. Al contrario, al Este del país, hay numerosas ciudades que no van a disfrutar ni un milímetro de este fenómeno de la naturaleza: Barcelona, Valencia, Murcia, Alicante, Gerona…

Ese límite oriental, aunque no es paralelo con los meridianos, sería una línea recta entre Viella (provincia de Lérida) y el Cabo de Gata.

Como a la izquierda de esa línea se encuentra Soria, en nuestra provincia vamos a poder disfrutar de una pequeña ocultación del sol desde aproximadamente las 20.44, con un máximo que se alcanzará unos pocos minutos después, menos de diez. El sol quedará tapada en un 3% aproximadamente (cálculos a ojo).

Si queréis verlo en directo: protección.  Si queréis verlo en directo en Estados Unidos, el eclipse total, y sin embargo no os encontráis ahí, por internet.

Hay países cuya sola pronunciación ya suena a lujo. Uno de ellos son las islas Maldivas, cuyas fotografías más conocidas despiertan inmediatos deseos de acudir a ellas hasta que se piensa: “¿Y qué hago allí todo el día?”.

Realmente, tengo muchas ganas de ir a las Maldivas, porque me temo que tendrá muchos aspectos muy diferentes a lo que aparece en esas fotografías de paradisiacos hoteles de madera unidos entre sí y al atolón principal por una estrecha pasarela de madera.

Algún día, viendo imágenes de algún listado, encontré un restaurante en el que me gustaría cenar alguna vez. Leí que es el único restaurante del mundo construido debajo del mar, o al menos ellos así lo ponen en la web.

Ellos son la cadena Hilton, y el restaurante en cuestión es el que tiene esta firma en su hotel Conrad Maldives, en la isla Rangali. Se encuentra cinco metros por debajo del mar, y una de sus salas, o eso parece por las fotos, está delimitada del resto del mundo por cristales transparentes, así que se está viendo el fondo marino mientras se come o se cena.

El restaurante, llamado Ithaa

El restaurante, llamado Ithaa

Respecto a la pregunta que estáis pensando, dormir una noche en este hotel, dos personas, cuesta entre 500 y más de 3.000 dólares según una búsqueda al azar. Y si quieres pasar allí la Nochevieja, el precio no baja de 2.000 dólares, desayuno incluido en algunas tarifas.

El precio del restaurante, por tanto, es acorde, unos 200 euros por persona, y se puede reservar allí sin estar alojado.

¿Te está disuadiendo esta entrada de visitar las Maldivas porque no puedes permitirte esos desembolsos? Tampoco tiene por qué ser así. Los billetes de avión cuestan 600 euros desde Madrid, y se puede dormir por 20 euros yendo solo. El lujo solo es para la mayoría de los turistas y para algunos locales.

Esta mañana se ha celebrado la edición número 13 o 14 del Campeonato de Frontenis Infantil de Valdeavellano de Tera, que cada año desde mediados de la década pasada se disputa a mediados del mes de agosto, coincidiendo con las fiestas o en las fechas cercanas.

Hoy, un total de cinco parejas, hasta los 13 años de edad, han demostrado los avances experimentados a lo largo del verano con la raqueta, aunque algunos han tenido más tiempo para entrenar a lo largo del invierno, como ha sido el caso de los campeones, Pablo y Santi.

Los vencedores, que no han cedido ninguno de los cinco partidos disputados (los cuatro de la liga y, lógicamente, la final), han tenido que remontar la ventaja inicial de los finalistas y medalla de plata, Marc y Mauro, barceloneses de sangre valleja y que el año que viene tratarán de recortar distancias.

También están pensando ya en 2018 Jordi y Mario, que han protagonizado algunos de los partidos más disputados del torneo y que en la liguilla han llegado a poner en ciertos apuros a los posteriormente campeones.

Jordi y Mario han sido terceros al vencer a Iván y Alfonso, quienes se han incorporado al campeonato cuando ya estaba empezado y que, en los cinco partidos que han jugado, han demostrado una mejora constante en su desempeño.

El partido más emocionante, de hecho, lo han disputado estos dos jugadores frente a los primos Javier y Lucas, quienes han perdido por un apretadísimo 11-10. Esos marcadores igualados han sido una constante en los partidos de esta pareja.

El año que viene, por cuestiones de edad, podrán seguir jugando los diez de hoy, así que el nivel del torneo será todavía mayor si eso es posible. Además, ha habido algunas bajas por lesiones o por estar convocados los deportistas con sus familias en la playa.

Y dentro de tres o cuatro años… a jugar con los grandes en el frontón de Valdeavellano, uno de los mejores de la provincia (para mí el mejor), con dos estribos para darle mayor espectacularidad al juego.

Fotos: Cristina Lázaro y Jordi Pladellorens

En la ciudad de Quillacollo, muy cerca de Cochambamba, y a casi 400 kilómetros de la capital La Paz, se celebra entre el 14 y el 16 de agosto la festividad de la Virgen de Urkupiña, el llamado Calvario. Estamos hablando de Bolivia. Cada año, miles de bolivianos acuden a esta gran romería, unos días de fiesta en torno a la Virgen que, desde hace 19 años, es considerada la Patrona de la Integración Nacional de este país sudamericano sin salida al mar.

En Soria, dentro de las comunidades extranjeras, la boliviana es una de las más numerosas. Cada año, alrededor del 25 de julio, celebran en el centro de la ciudad la festividad de Santiago Bombori, con vistosos trajes y espectaculares bailes.

Esta semana, quien haya paseado por el cerro de San Cristóbal, el pequeño monte que hay justo al lado del cerro de Santa Ana, habrá visto unas pequeñas construcciones recién elaborada y con varios y curiosos objetos.

Viendo las fotos es fácil encontrar una pista para descubrir qué significan estas pequeñas construcciones, que fueron levantadas hace algunos días con el objeto de celebrar ese Calvario. Se trata de un día familiar, repleto de rituales y, según creo, los bolivianos de Soria deciden acudir a la montaña de la ciudad porque la fiesta original también se desarrolla en un alto, en el llamado Cerro Cota de la citada ciudad de Quillacollo (ver).

A ver si el año que viene me acuerdo y subo uno de esos días a ver cómo se celebra en Soria esta fiesta boliviana.

Es una pregunta que probablemente ninguno de vosotros se haya hecho nunca pero, una vez planteada, la respuesta tampoco parece fácil.

Chicago es la gran ciudad del centro-norte de los Estados Unidos, situada a orillas del lago Michigan, con una población en su área metropolitana que roza los 10 millones de habitantes. Un estudio del año pasado la nombró la ciudad más divertida del mundo, sobre todo por la gran cantidad de actividades culturales de la que es escenario cada día.

Fuentepinilla es uno más de los 183 municipios de Soria, que engloban a un total de 500 pueblos. Aparecen censadas aproximadamente un centenar de personas entre sus tres entidades de población: Osona, Valderrueda y la que da nombre a todo el municipio.

Con todas esas diferencias, estas dos poblaciones tienen una pequeña curiosidad en común: las dos tienen el mismo nombre que el río que las atraviesa.

El río Chicago parte la ciudad en dos y es cruzado por una gran cantidad de puentes, que permiten una de las fotografías más famosas de Chicago.

El río Fuentepinilla apenas suma unos pocos kilómetros antes de desembocar en el Duero. Sus puentes no tienen la majestuosidad de los de Chicago, pero sí muchos más años. Realmente, es uno, el llamado puente de Las Cabras, de tiempo medieval aunque al parecer levantado sobre traza romana.

Como sucede con muchos ríos, el Fuentepinilla cambia de nombre según avanza. Cerca de su desembocadura, se llama Andaluz. Casualmente, cuando pasa al lado del pueblo de ese mismo nombre, Andaluz, pero de ahí no tengo foto.

No son los dos únicos pueblos sorianos en los que ocurre eso. El río que atraviesa Morón de Almazán también se llama Morón.

‘Termina’ de momento esta aventura pirenaica, al menos en la concepción inicialmente planteada. Ángel Aguirre ha ascendido este verano a 117 de los 212 tresmiles de la gran cordillera. Ya que está ‘tan’ cerca, acudirá poco a poco a los Pirineos para tachar los 95 que le faltan desde que comenzó este reto, porque algunos ya los tiene de veces anteriores. La experiencia, más que positiva.

“Lunes 14 de Agosto: Cresta Picos del Infierno – Pico Arnales y Cresterío de los Picos de las Argualas.

Para este día la previsión del tiempo nos iba a respetar también, de modo que, junto con el incansable Carlos, decidimos hacer los nueve picos que nos quedaban de esta zona. Justo hace un año, ya habíamos hecho esta ruta con Óscar y Diego y desde entonces la llamamos: La ‘Titanada”‘, por su exigencia física en crestas y 18 kilómetros por terreno expuesto.

Empezamos a caminar desde Los Baños de Panticosa a las siete de la mañana y a medida que íbamos subiendo dejábamos atrás el refugio de Bachimaña, el Ibón Alto de Bachimaña y los Ibones azules, hasta llegar al Collado del Infierno. A partir de este punto, ganamos altura y de oeste a este recorrimos los tres Picos de los Infiernos, atravesando la impresionante marmolera que veíamos el día anterior desde la Gran Facha.

Continuamos la marcha por el filo de la cresta y tras destrepar un paso bastante comprometido en una brecha, alcanzamos la cima del Pico Arnales. Luego, seguimos la ruta bajando a los Ibones de Pondiellos para acceder trepando por una cresta a la Aguja Pondiellos (desde aquí vimos cómo aterrizaba momentáneamente un helicóptero en la cima del Pico Infierno Oriental donde habíamos estado minutos antes).

Sin perder un momento, cruzamos la brecha que nos dejó en la cima del Garmo Negro, cuya cima estaba bastante concurrida. Desde esta cumbre, veíamos lo que nos quedaba de ruta y aunque parecía mucho, la cresta de los Argualas la hicimos en poco más de una hora, dejando atrás el Algas Norte, Pico Algas y finalmente el Pico Argualas.

Ya solo quedaba bajar, cosa que se hace bastante pesada, por el fuerte desnivel que hay que descender en poco tiempo. Aunque parezca mentira, es mejor y más fácil subir que bajar, ya sea trepando o andando.

Con estos nueve picos hacen un total de 117; bastante lejos de los 212 que me había planteado inicialmente. Esa cifra, es de este verano, ya que muchos picos de los que me quedan y de los que he hecho durante estos días ya estaban ascendidos.

Desde el primer momento sabía que era muy difícil hacerlos todos en 48 días, pero desde que empecé en la Pica d’Estatts con aquel día de tiempo horrible, me di cuenta de que no los iba a poder hacer ya que la meteo era la clave. Quizá tendría que haberlo planteado en 48 jornadas en lugar de días. También dependía de la compañía de amigos en etapas clave (por la dificultad) y que por motivos laborales unos y otros por lesiones, no me han podido acompañar lo que les hubiese gustado.

Aun así quiero dar las gracias a todos: Diego, José Luis, Alberto, Mario, José, Sergio, Chupi y Carlos por venir a acompañarme en esta bonita experiencia.

Por último, señalar que el principal objetivo está cumplido: pasar unas vacaciones distintas y disfrutar de los Pirineos y amigos. Me voy a casa tres días antes de lo pensado (porque no viene buen tiempo) pero contento, satisfecho y habiendo aprendido mucho más de la montaña. Eso sí… esto es un punto y aparte porque a partir de septiembre me voy a escapar siempre que pueda para completarlos todos”.

Hay días en los que, por el carácter solitario de los picos, Ángel Aguirre solo puede hacer un tresmil pirenaico. Pero la idea es hacerlos todos. Antes de ayer, otro de los míticos: La Gran Facha, de nuevo con Carlos.

“Domingo 13 de Agosto: La Gran Facha

Este día, Carlos y yo decidimos tomarnos lo un poco de ‘relax’ y hacer un pico separado del resto en la zona y que no da opción de subir ningún otro cercano con facilidad. Aun así, son unas seis horas de pateada, más la bajada de dos horas desde el refugio al coche. Vamos… que descanso, descanso… no fue mucho.

Iniciamos la ruta sin prisa a las 8 de la mañana, hacia este bonito pico piramidal y muy estético. Al principio, las piernas estaban un poco perezosas del día anterior, pero después de una hora caminando, como si nada.

El camino es también muy entretenido y sencillo, pasando por lagos e ibones rodeados de inmensas praderas, hasta llegar al Col de la Facha. En este punto, iniciamos una pronunciada pendiente, que a medida que íbamos subiendo, era necesario utilizar también las manos, para hacer sencillas trepadas (comparadas con las de otros días) que tras una ancha arista cimera, nos dejaba en la cima este impresionante mirador del Pirineo.

Desde su cima disfrutamos de las vistas de la etapa del día anterior, pero sobre todo, ya íbamos pensando en la del día siguiente y que parte de ella la teníamos enfrente: Infiernos, Arnales, Garmo Negro… Un día en el que si el tiempo era bueno, podríamos encadenar nueve picos más.

Esos pensamientos los dejamos de lado en cuanto empezamos el delicado descenso hasta el collado. Seguidamente, la bajada al refugio, nos la tomamos con calma. Una vez allí, ya solo quedaban dos horas al coche, donde nos esperaba una duchita y buena comilona, para meternos lo antes posible a dormir y descansar para el día siguiente.

Con este solitario pico, pero que suma igual, ya son 108”.

El reto de los 212 tresmiles pirenaicos de Ángel Aguirre dio antes de ayer dos saltos psicológicos. Por un lado, superó el pico número 100. Por otro lado, superó la mitad del reto. Además, lo hizo en uno de los lugares más montañeros del Pirineo, subiendo el pico más difícil de todos (Torre de Costerillou) y embarcando a un nuevo compañero de viaje y amigo: el también adnamantino Carlos.

“Sábado 12 de Agosto: Cresta Costerillou, Aguja Cadier y Cresta Frondellas.

La tarde del viernes 11 de agosto salí del embalse de La Sarra en Sallent de Gállego para acercarme a las inmediaciones del refugio de Respomuso, donde me encontraría con Carlos al día siguiente, para hacer una nueva actividad.

Dicho y hecho. A las 7 de la mañana Carlos se presentó, después de dos horas de aproximación desde La Sarra, en el refugio de Respomuso, donde yo ya tenía la tienda recogida y todo preparado para iniciar la actividad de esta jornada.

En esta ocasión la idea era hacer la Cresta Costerillou, muy conocida y afamada por los montañeros por su dificultad.

Con un día perfecto (es increíble que cambie tanto el tiempo de un día a otro), soleado, sin viento… estaba en nuestras manos conseguir nuestro objetivo.

De este modo, en poco más de 2h30 hacíamos cima en la Aguja Ussel (mi tresmil número 100 de este verano). Un bonito tresmil en medio de una cresta espectacular. Sin detenernos demasiado, seguimos por la afilada y aérea cresta, hasta llegar al plato fuerte del día: La Torre Costerillou, donde tuvimos que superar pasos de IV y IV+, pero teníamos muchas ganas de hacer esta cima y la satisfacción fue enorme.

Aquí no acababa la cosa: la cresta no da tregua y, desafortunadamente, después de haber rapelado los 20 metros de la Torre para continuar con la cresta, la cuerda se enganchó y tuve que volver a subir (vaya rato pasé, porque su acceso resultaba más complicado por aquí).

Superado el pequeño incidente seguimos la cresta, que cada vez se hacía más ancha hasta el Balaitus. Allí, mientras almorzamos, decidimos hacer la imponente Aguja Cadier y la Cresta Frondellas. Para ello, tuvimos que destrepar la brecha Latour y encontrar la canal de acceso a la Aguja Cadier que coronamos haciendo una trabajosa y entretenida trepada entre bloques.

Luego seguimos la ‘sencilla’ cresta encadenando sin mayor problema el Frondella Norte, Pico Frondella, Frondella Central y Frondella Occidental.

Finalmente, nos dirigimos al refugio ‘hinchaditos’ y muy satsfechos por la bonita actividad hecha. Con días así y un compañero de mucho nivel, los Pirineos se quedan pequeños. Con estos ocho nuevos tresmiles, suman ya 107”.

Mañana lunes, como cada 14 de agosto desde hace muchos y muchos años, Valdeavellano de Tera inicia sus fiestas patronales: 14 la Verbena, 15 la Virgen, 16 San Roque, 17 San Roquito. Ese es el resumen rápido, y lógicamente dentro de cada día hay varias actividades pero sin pasarse, porque las mejores fiestas son las que no tienen un programa muy extenso.

Desde comienzos de la última década del siglo pasado, para ayudar a sufragar los gastos derivados de estos festejos, los jóvenes del pueblo hacen camisetas que van vendiendo a vecinos, visitantes y veraneantes. Así de memoria, me suena que algún año se han vendido todas.

Otros, sin embargo, se ha preferido asegurar y se han hecho más camisetas de las que luego se han vendido. El pueblo tenía, por tanto, un excedente con las camisetas de estos últimos años.

Irene y Sandra, entregando las camisetas

Irene y Sandra, entregando las camisetas

¿Y dónde están ahora esas camisetas? Pues, probablemente, en el mejor lugar que podrían encontrarse, en Senegal. Hace un par de semanas, las sorianas Irene Duro y Sandra Ballester comenzaron un viaje a este país africano. Antes de partir, tuvieron la idea de pedir a sus amistades dinero o material que pudiera venir bien para ayudar a paliar las necesidades de Joal-Fadiouth, la localidad en la que están colaborano (ver noticia).

Entre esas amistades se encuentran jóvenes de Valdeavellano, de mi pueblo, que tuvieron la idea de empaquetar 60 camisetas de las fiestas de los últimos años y mandarlas para allá con Irene y Sandra.

Las camisetas llegaron y, hace escasos días, fueron entregadas para que no solo en Valdeavellano, sino también en Joal-Fadiouth, se celebren las fiestas con sus correspondientes camisetas.

Ángel Aguirre se quedó antes de ayer a solo uno de los 100 tresmiles pirenaicos. El mal tiempo ha condicionado estas jornadas en la cordillera divisoria.

“Jueves 10 de Agosto: Monte Perdido, Cilindro de Mar boro y Pitón SO del Cilindro.

Las previsiones del tiempo en nuestra web de confianza eran buenas para este día. Anunciaba bajada de temperaturas pero con sol y poco aire, por lo que de nuevo a las seis de la mañana Chupi y yo estábamos en marcha con la ambiciosa idea de hacer los siete picos que van desde el Cilindro de Marboré hasta la Brecha de Rolando.

A medida que íbamos caminando el aire cada vez era más fuerte y tras pasar bajo el contrafuerte SO del Cilindro, la niebla ya no nos dejaba ver nada. Chupi y yo seguíamos la marcha y nuestras manos y caras estaban congeladas. La niebla empezaba a soltar algo de nieve muy fina. Junto al aire, se hacía insufrible continuar. Yo le decía a mi compañero que a medida que entrase el día se irían las nieblas y que pararía el aire (la previsión no se podía equivocar tanto, ¡y vaya que si lo hizo!).

Al final, decidimos parar al abrigo de unas rocas para ver si mejoraba el asunto, pero después de 30 minutos, la cosa seguía igual e incluso peor. Ni rastro del día despejado sin apenas aire de la previsión (solo acertó en el frío). De este modo decidimos ir hacia el Cilindro y Monte Perdido, que cuando pasamos parecían no tener niebla. Chupi me dijo que no veía claro continuar así, porque no iba a disfrutar, las nieblas también se habían metido en esa zona y estábamos helados. Aun así yo confiaba en que el día tenía que abrirse y seguí adelante solo, mientras mi compañero bajaba al refugio.

Ya en solitario y entre la niebla y nevusqueando me acerqué al Monte Perdido, mientras recordaba la primera vez que subí allí con Isi, Edu y Carlos (así el tramo de la Escupidera se me pasó volando). Desde allí quería hacer la Espalda Esparets, pero no se veía absolutamente nada.

Bajando del Perdido el espectáculo que veía por la famosa Escupidera era lamentable. Gente tiritando con niños que llevaban calcetines en las manos, algunos en pantalón corto… me preguntaban: ¿Cómo está por la cima? y aunque les decía que mucho frío y que no se veía nada, seguían con sus zapatillas normales y demás ‘cuadros’ hacia arriba. Es cierto que el Monte Perdido no está catalogado como difícil pero en la montaña entran en juego muchos más factores y precisamente no suele ser un paseo (hay que tener un poco de experiencia, cabeza y estar preparado).

Cuando me acercaba al Ibón que separa el Perdido del Cilindro, vi que se despejaba, por lo que mi día no había acabado todavía (jejeje), iba a subir al Cilindro y al Pitón. Así subí una canal de piedra y después de superar un muro de 20 metros en una trepada ‘no muy díficil’ (si estás acostumbrado a escalar) llegué a la cima del Cilindro de Marboré. Esta cima tampoco era desconocida, porque también la había hecho con unos amigos del grupo de rescate de la Guardia Civil de Boltaña y Carlos hacía ya siete años.

A la bajada del Cilindro se volvió a meter la niebla acompañada de bastante nieve que ya mojaba la roca. El destrepe que tuve que hacer se puso bastante delicado en esas condiciones, pero bajé despacio y sin mayor problema.

Finalmente me acerqué al Pitón SO del Cilindro y entre la niebla y la nieve, volví al refugio con tres nuevos tresmiles en unas condiciones de tiempo lamentables. La previsión se equivocó radicalmente, aunque en el refugio había algo de sol y las nubes estaban metidas en los picos más altos.

Para el siguiente día también daban nublado (lo que significaba más niebla), así que Chupi y yo decidimos volver a Nerín para él irse a casa y yo a la zona del Valle del Tena donde el viernes vendría Carlos.

Con estos tres picos van 99. A ver si el tiempo me deja hacer los 100”.