Ya he explicado algún día de los últimos lo que es un matatu: son taxis colectivos que abundan por millares aquí en Uganda. Creo que el límite es de 14 plazas, y su funcionamiento es similar al de otros varios países que he visitado: el conductor a lo suyo y una persona continuamente asomada al exterior para atraer clientes e ir cobrándoles.

El pasaje

El pasaje

En la ciudad parece un poco lioso cogerlos, porque es difícil saber adónde van. Esta mañana, sin embargo, nada más amanecer he ido a la carretera principal de Jinja pensando en coger un autobús. Sin embargo, me han ‘asaltado’ de un matatu y, aunque yo no pensaba que hacían trayectos tan largos, era un error.

Repito lo de las 14 plazas porque las han respetado durante todo el viaje, en el que hemos hecho varias paradas para dejar y recoger pasajeros. Nada que ver con otros países, en los que el límite los pone el propio espacio físico del vehículo.

Quizás todo el mundo lo sepa, pero yo creo que no, porque más de una persona me ha hablado de las cataratas cuando les he dicho que venía al lago Victoria. Ambos elementos geográficos están en el sur de África, pero no especialmente cerca. La culpa habrá que echársela a la costumbre de los colonos de darles sus nombres a los lugares que creen que descubren.

El lago Victoria es el segundo más extenso del mundo de los que tienen agua dulce, después del Superior. Está entre Tanzania, Kenia y, donde yo estoy, Uganda.

Las cataratas Victoria, que algún día futuro visitaré, están entre Zambia y Zimbabue.

victoriafalls.net

victoriafalls.net

Cuando se vuelve de un viaje, es normal recibir preguntas acerca del coste de la vida en ese lugar, en ese país. En unos pocos días, lo más que se puede saber es el precio de los hoteles, las comidas y las cervezas.

En este último capítulo, me ha sorprendido Uganda. En Kampala, en el hostal donde me he alojado tres noches, tenían un precio medio tirando a barato.

Pero a nada que he salido de la capital, me he encontrado con que la botella de la imagen me ha costado 2.000 chelines en un bar de Jinja, poco más de medio euro por medio litro de cerveza, así que cuando te tomas una, más que gastar, parece que estás ahorrando.

La cerveza de Jinja

La cerveza de Jinja

Esta mañana-mediodía-tarde se ha celebrado el Mundial de Cross en Kampala. En una de las pasadas de la carrera junior femenina, me he fijado en que una atleta iba descalza. He seguido mirando, y he visto algunas más. Creo que en los chicos también había algunos.

Lo que más me ha llamado la atención es que tres de las atletas eran de la misma nacionalidad, de Sudáfrica, y no de otros países africanos como podría pensarse en un primer momento. Han sido octavas.

Una de las atletas sudafricanas corre descalza hoy

Una de las atletas sudafricanas corre descalza hoy

En la historia del atletismo hay dos grandes hitos del correr descalzo: el etíope Abebe Bikila en hombres y la sudafricana-británica Zola Budd (1966). Budd es una de las figuras fundamentales de la historia de este deporte, por su salvaje calidad desde junior (récord del mundo no reconocido de 5.000 con 17 años, campeona mundial absoluta de cross con 19 y 20, el mítico incidente con Mary Decker en Los Ángeles’84) y por todo lo que significó para Sudáfrica en pleno apartheid.

Aquellos dos mundiales de 1985 y 1986, en Lisboa y en Neuchatel, ganó descalza. Su carrera no llegó a lo que prometía, especialmente en la pista, donde no obtuvo logros reseñables desde los 20 años.

En cualquier tránsito por Kampala se verán por todos lados grupos de uno, tres, seis, ocho jóvenes apostados junto a sus pequeñas motos y conversando entre ellos. ¿Están holgazaneando? No, exactamente lo contrario, están esperando que pase alguien caminando para ofrecerle sus servicios (¿boda-boda?) y llevarle donde necesite.

Ayer hice una pequeña introducción de ellos en el capítulo del Libro. Para trayectos pequeños o medianos, cuestan entre 2.000 y 3.000 chelines, ni un euro. Lo más que he pagado yo, y ya llevo varios viajes en dos días, son 6.000 chelines, poco más de euro y medio.

Autorretrato con boda-bodas

Autorretrato con boda-bodas

Por lo que estoy detectando y por lo que he leído, su presencia es fundamental aquí, y en numerosos lugares de África, en un doble sentido. Por un lado, cientos de jóvenes de Kampala tienen una ocupación y una pequeña fuente de ingresos, beneficiada por el bajísimo precio de estas motos fabricadas en Asia. Por otro lado, y dentro de que el tráfico en Kampala es un caos, la inexistencia de Metro obliga a la existencia de estos boda-boda y de los matatus, medianos taxis colectivos que también hay por miles y que todavía no he utilizado.

Viajar en boda-boda es una experiencia por sí. Apenas se pitan. Como en otros países que he visitado, creo que en Egipto, en caso de que dos conductores lleguen casi a la vez a un punto, tiene preferencia el que ha llegado primero. Ello no exime de que haya veces en las que lleguen los dos exactamente al mismo tiempo…

Los semáforos apenas existen y, en las principales intersecciones, hay guardias de tráfico. Pero en la mayoría de la ciudad toca tirar de calidad al manillar, de un poco de valentía y de otro poco de fe en los demás.

Ya avisé de que la entrada de ayer, en la que hablaba sobre el número de países que atraviesa el ecuador terrestre (leerla), no era tan atemporal como parecía o, mejor dicho, no era exclusivamente atemporal. Uno de esos 11 países que aparecen en esa lista es Uganda. Allí mismo, en su capital Kampala, me encuentro ahora mismo. Es por la mañana pero ya he dado unas cuantas vueltas. Espero contarlo luego en la entrada del ‘Libro’.

El mapa en la pared del hostal donde me alojo, al lado del Acacia Mall

El mapa en la pared del hostal donde me alojo, al lado del Acacia Mall

Mi llegada de hace unas horas ha convertido a Uganda en el país 45 de la lista de los que he visitado. Así, cuando alguien me diga que no me quedará mucho por ver, puedo contestarle que me quedan 147 países (según la lista de la ONU) para verlos todos, 55 para llegar al centenar (el sueño básico de cualquier viajero en condiciones, especialmente para esos que no dicen no dar importancia a los números), 51 para llegar a la mitad, 19 para llegar a un tercio del total y apenas 5 para alcanzar la media centena de internacionalidades.

Cada país nuevo tiene su historia especial. Uganda, especial dentro de especial, ya que es el primer país que conozco del África Negra. Estaré por aquí unos días, durante los cuales espero ir contando mis andanzas intertropicales.

Ver los países visitados

El ecuador (dan ganas de ponerlo en mayúscula) es el paralelo terrestre más largo que existe. Tiene algo más de 40.000 kilómetros. A pesar de semejante longitud, apenas 11 países son atravesados por él. Algunos, por unos pocos kilómetros. Otros, por muchísimos. Pero la mayor parte de esos 40.000 kilómetros son acuáticos.

La única vez que lo pisé fue en diciembre de 2014, con Nacho y Marta, en Ecuador, en la Mitad del Mundo, muy cerca de Quito (leer). Allí tratamos de conseguir algo complicado: colocar verticalmente un huevo de gallina, con una mitad en el hemisferio norte y la otra en el hemisferio sur.

En pleno intento

Nacho, en pleno intento

Los otros diez países que pisan el ecuador son Colombia, Brasil, Santo Tomé y Príncipe, Gabó, República del Congo, República Democrática del Congo, Uganda, Kenia, Somalia e Indonesia. La Wikipedia hispánica, más generosa, también incluye Maldivas y Kiribati.

Esta parece una entrada atemporal y para salir del paso, pero no lo ex exactamente.

Hay tantas tabernas en Madrid, tantos bares, que daría para escribir un blog exclusivamente sobre ello. Como es lógico, ese blog ya existe y en 30 segundos he encontrado un par de ellos, así que a lo mejor hay muchos más.

Blog Mis Tabernas Favoritas

Blog Tabernas Antiguas de Madrid

Los dos enlaces que he puesto hablan, en concreto, de Bodegas Alfaro, pero son conceptos diferentes. El primer enlace es informativo fundamentalmente, aunque también tiene retazos de historia.




El segundo enlace es para aquellos privilegiados que tienen o sacan cinco minutos para leer y ver fotografías antiguas. Reconozco que es igual de complicado que los ‘Cien años de soledad’ de García Márquez. Por ello, conviene apuntar en un papel todas las relaciones de tabernas, calles, propietarios, fechas, sucesos… que escribe el autor del blog en apenas unos cuantos párrafos. Es interesantísimo.

Del Facebook de Bodegas Alfaro. En la actualidad está casi igual

Del Facebook de Bodegas Alfaro. En la actualidad está casi igual

Esta entrada mía es, por tanto, una invitación a leer la entrada de ‘Tabernas Antiguas de Madrid’, escrita por Antonio Pasies. Haré una breve sinopsis sin spoiler: “Manuel Alfaro, soriano de Villar de Maya, llega a Madrid con apenas 19 años, en 1918, para trabajar en una de las bodegas de su paisano del mismo pueblo, Saturnino Casas. Al tiempo, Alfaro abre otros negocios hosteleros en la ciudad. En 1946, José Rico, del cercano pueblo de Diustes y con apenas 16 años, llega a Madrid para perpetuar alguno de esos negocios de Alfaro. Hoy, 22 de marzo de 2017, siguen abiertas las Bodegas Alfaro (esquina de las calles Ave María y Olmo, barrio de Lavapiés) y las Bodegas Casas (número 23 de la avenida Ciudad de Barcelona, barrio de Pacífico)”. Un poco de spoiler sí que he hecho al final.

Como se avecinan días en los que espero escribir bastante, la entrada de hoy es corta: simplemente para celebrar la llegada a los 2.000 seguidores de Facebook, con la celebración habitual en estos casos, un sorteo a través de esa red social.

Para que el premio pueda estar firmado por los dos autores antes de entregárselo o enviárselo, alargaré hasta la Semana Santa el plazo para participar en el sorteo. Hasta el 11 de abril.

Ay, si todavía no he dicho cuál es el premio. Se trata de un libro sobre Urbión y Cebollera que hemos escrito junto a Íñigo Alberto Íñigo. Gracias a los seguidores, tanto de redes sociales como del blog en sí.

El Facebook del blog

Portada del libro

Portada del libro

Al menos, es la única que yo conozco que sea relativamente fácil de hacer, aunque hay que estar en el lugar preciso y, sobre todo, en el momento preciso. A lo largo de la historia, muchas personas se durmieron en un país y se despertaron en otro, pero en momentos que apenas pasan una vez en la vida: en las declaraciones de independencia o en las secesiones. Por ejemplo, quienes se fueran a la cama el 8 de julio de 2005 en Yuba se durmieron en Sudán y, cuando se levantaron unas pocas horas después, se despertaron en Sudán del Sur.

Pero no me refiero a eso. Me refiero a un territorio que es de un país durante seis meses al año y de otro país los otros seis meses. Quizás ya muchos os imaginéis de los que estoy hablando. Voy a dar una pista visual. Es esta foto:

lasislasdelmundo.blogspot

lasislasdelmundo.blogspot

Los lectores vascos ya se habrán dado cuenta, y quizás también un grupo más reducido del resto de españoles, e incluso los posibles franceses del sur e hispanoparlantes que hayan podido caer en esta entrada. Estoy hablando de la Isla de los Faisanes.

Son poco más de 600 metros cuadrados situados en el río Bidasoa, ya cerca de su desembocadura. Al sur está España (Irún) y al norte está Francia (Hendaya). Desde el año 1856, la soberanía de la isla la comparten ambos países, pero no de manera simultánea, sino seis meses cada uno. La Isla de los Faisanes es española del 1 de febrero al 31 de julio y francesa del 1 de agosto al 31 de enero.

En ella no hay nada más que un monolito recordando la firma del Tratado de Paz de los Pirineos (1659).

Para conseguir el reto del titular, por tanto, habría que hacer algo que seguramente sea ilegal. Si es en verano, no haría falta ni tienda de campaña: se cruza hasta la isla la tarde-noche del 31 de julio y, antes de la medianoche, se mete uno en el saco. Entonces, si esa persona concilia pronto el sueño, se dormirá en España. Con las primeras luces del día, sin haberse movido ni un solo milímetros, esa misma persona se habrá despertado en Francia.

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