El test soriano está conformado por diez preguntas, unas más fáciles y otras más difíciles. Es sencillo hacer trampas pero: 1.- Solo te engañas a ti mismo. 2.- Es mucho menos divertido. 3.- Tampoco vas a atajar tanto.

Las reglas del juego son sencillas: ir acertando las diez preguntas sin consultas externas y sin darle nunca al botón de atrás, al de Retroceder (de poco serviría).

Jugando de este modo, y aun teniendo algunos fallos, el juego no debería llevar más de diez minutos. Entre todos los que acierten las diez preguntas sortearemos una comida o cena para dos personas en la Hamburguesería La Capital (Manuel Vicente Tutor, 5). El sorteo, el martes 29 de agosto a las 18.00 horas.

Bienvenidos y… ¡a jugar!

Pregunta 1: ¿Cuántos kilómetros cuadrados tiene la provincia de Soria (la respuesta más cercana es la correcta)

-10.000

-12.000

-18.000

Ayer, casualmente como casi siempre, me llegó esta fotografía:

El cartel, tapado

El cartel, tapado, ayer

La hizo un móvil soriano ayer mismo y de ese móvil empezó a salir hacia otros dispositivos inalámbricos hasta que llegó al mío.

-¿Dónde es?- pregunté.

La respuesta que me dieron fue la obvia:

-En Saint-Sever.

A lo que yo repuse:

-¿Dónde en Saint-Sever?

-En la oficina de turismo.

Empecé a mirar, y vi que Saint-Sever es una población de 5.000 habitantes situada al Suroeste de Francia, entre Dax y Mont-de-Marsan, poblaciones más nombradas.

En Saint-Sever, además de una abadía benedictina Patrimonio de la Humanidad por estar dentro de los Caminos de Santiago Franceses, hay una larguísima tradición taurina y, sobre todo, de novilladas, aunque últimamente ha habido toros. Las celebran a finales de junio, durante sus fiestas.

Efectivamente, hay años que las fiestas de Saint-Sever coinciden con las de Soria, y hay años que no.

En 1977, por ejemplo, no coincidieron, porque en Soria cayeron muy tarde.

Allí en tierras francesas, en Saint-Sever, el 26 de junio de ese año, el cartel de la novillada lo conformaban el soriano José Luis Palomar (1952), el aragonés Juan Ramos (1950) y el malagueño Paco Aguilar (1951). Reses de González Sillero.

40 años y dos meses después, aquel cartel continúa adornando la oficina de turismo de Saint-Sever, junto a botellas de vino, otros productos gastronómicos, folletos del Departamento de Las Landas y fotos hermosas del Camino de Santiago. Quiero saber por qué y un día me voy a acercar allí solo para preguntar y volver a Soria (realmente tengo otro plan). Admito acompañantes.

¿Y qué sucedió aquel día en Saint-Sever? Sucedió que Paco Aguilar recogió vuelta al ruedo y ovación. Antes, Juan Ramos, firmó silencio y oreja. Y todavía antes, el primero de la terna, José Luis Palomar, cortó oreja y dos orejas. Entiendo que se abriría la puerta grande.

El domingo estuve con él en Ágreda en el homenaje a Fermín Cacho, no sé si sabrá que su nombre todavía puede verse en la oficina de turismo de esta localidad francesa.

El cartel, sin tapar, en Google Maps

El cartel, sin tapar, en Google Maps

Ayer lunes, como cada lunes de las fiestas de Peroniel del Campo, se celebró en esta localidad soriana su tradicional Carrera de Caracoles, que ya lleva 36 o 37 ediciones.

En España hay otras localidades que organizan una cita de estas características, como la guipuzcoana Tolosa, la riojana Tricio o la cántabra San Mateo de Buelna, donde en la edición de septiembre del año pasado hubo más de 300 participantes.

Buscando en internet, se encuentran por el mundo otras bastantes poblaciones en las que se celebra este evento. En varias de ellas, el sistema es igual que en Peroniel: dos círculos concéntricos, y el que abandone el más grande después de haber salido desde el más pequeño, gana. Pero también hay otras competiciones, según las fotos que he visto, en las que el terreno de competición es más parecido a las tradicionales pistas de atletismo, con varias calles paralelas.

Entonces… ¿cuál es el Campeonato del Mundo de esta disciplina y dónde se celebra? Pues como no existe Federación ni nada parecido, cada uno puede celebrar en su portal una carrera con dos amigos y decir que es el Mundial.

Congham. http://www.edp24.co.uk

Congham. http://www.edp24.co.uk

Pero más allá de eso, y como esto no es un trabajo de investigación, voy a citar solo dos.

  1. Por un lado, la que se celebra cada tercer domingo de julio en Congham (200 habitantes, a 200 kilómetros al norte de Londres). Aquí no es una carrera de niños, sino que participan personas de todas las edades. En toda esta zona de Norfolk parece que hay muchos caracoles, así que seguro que hay expertos en su recogida y entrenamiento. También he visto que hay más de 200 participantes y que lleva más de 25 años celebrándose. En su página web la denominan Campeonato del Mundo.
  2. Por otro lado, más cerca de España, llevan unos años celebrando una carrera en la también pequeña población francesa de Loix, en la Isla de Re, que a los aficionados al fútbol les sonará porque allí se concentró España en la malhadada Eurocopa del año pasado. Loix, que por las fotos tiene pinta de ser un lugar precioso igual que toda la isla, organiza esta prueba coincidiendo con el Jueves de la Ascensión, a finales de la primavera. En este caso, lo que me ha llamado la atención es la decoración tan especial que tiene tanto todo el escenario de la competición como los propios caracoles.
Carrera de Loix. http://www.realahune.fr

Carrera de Loix. http://www.realahune.fr

Hoy es un día grande en Estados Unidos, donde disfrutarán de un eclipse total de sol.

En España no somos tan afortunados, pero también podrá verse el eclipse en casi todo el país, aunque solo parcialmente. Donde más tapado va a quedar el sol es en Galicia y en las Canarias. Al contrario, al Este del país, hay numerosas ciudades que no van a disfrutar ni un milímetro de este fenómeno de la naturaleza: Barcelona, Valencia, Murcia, Alicante, Gerona…

Ese límite oriental, aunque no es paralelo con los meridianos, sería una línea recta entre Viella (provincia de Lérida) y el Cabo de Gata.

Como a la izquierda de esa línea se encuentra Soria, en nuestra provincia vamos a poder disfrutar de una pequeña ocultación del sol desde aproximadamente las 20.44, con un máximo que se alcanzará unos pocos minutos después, menos de diez. El sol quedará tapada en un 3% aproximadamente (cálculos a ojo).

Si queréis verlo en directo: protección.  Si queréis verlo en directo en Estados Unidos, el eclipse total, y sin embargo no os encontráis ahí, por internet.

Hay países cuya sola pronunciación ya suena a lujo. Uno de ellos son las islas Maldivas, cuyas fotografías más conocidas despiertan inmediatos deseos de acudir a ellas hasta que se piensa: “¿Y qué hago allí todo el día?”.

Realmente, tengo muchas ganas de ir a las Maldivas, porque me temo que tendrá muchos aspectos muy diferentes a lo que aparece en esas fotografías de paradisiacos hoteles de madera unidos entre sí y al atolón principal por una estrecha pasarela de madera.

Algún día, viendo imágenes de algún listado, encontré un restaurante en el que me gustaría cenar alguna vez. Leí que es el único restaurante del mundo construido debajo del mar, o al menos ellos así lo ponen en la web.

Ellos son la cadena Hilton, y el restaurante en cuestión es el que tiene esta firma en su hotel Conrad Maldives, en la isla Rangali. Se encuentra cinco metros por debajo del mar, y una de sus salas, o eso parece por las fotos, está delimitada del resto del mundo por cristales transparentes, así que se está viendo el fondo marino mientras se come o se cena.

El restaurante, llamado Ithaa

El restaurante, llamado Ithaa

Respecto a la pregunta que estáis pensando, dormir una noche en este hotel, dos personas, cuesta entre 500 y más de 3.000 dólares según una búsqueda al azar. Y si quieres pasar allí la Nochevieja, el precio no baja de 2.000 dólares, desayuno incluido en algunas tarifas.

El precio del restaurante, por tanto, es acorde, unos 200 euros por persona, y se puede reservar allí sin estar alojado.

¿Te está disuadiendo esta entrada de visitar las Maldivas porque no puedes permitirte esos desembolsos? Tampoco tiene por qué ser así. Los billetes de avión cuestan 600 euros desde Madrid, y se puede dormir por 20 euros yendo solo. El lujo solo es para la mayoría de los turistas y para algunos locales.

Esta mañana se ha celebrado la edición número 13 o 14 del Campeonato de Frontenis Infantil de Valdeavellano de Tera, que cada año desde mediados de la década pasada se disputa a mediados del mes de agosto, coincidiendo con las fiestas o en las fechas cercanas.

Hoy, un total de cinco parejas, hasta los 13 años de edad, han demostrado los avances experimentados a lo largo del verano con la raqueta, aunque algunos han tenido más tiempo para entrenar a lo largo del invierno, como ha sido el caso de los campeones, Pablo y Santi.

Los vencedores, que no han cedido ninguno de los cinco partidos disputados (los cuatro de la liga y, lógicamente, la final), han tenido que remontar la ventaja inicial de los finalistas y medalla de plata, Marc y Mauro, barceloneses de sangre valleja y que el año que viene tratarán de recortar distancias.

También están pensando ya en 2018 Jordi y Mario, que han protagonizado algunos de los partidos más disputados del torneo y que en la liguilla han llegado a poner en ciertos apuros a los posteriormente campeones.

Jordi y Mario han sido terceros al vencer a Iván y Alfonso, quienes se han incorporado al campeonato cuando ya estaba empezado y que, en los cinco partidos que han jugado, han demostrado una mejora constante en su desempeño.

El partido más emocionante, de hecho, lo han disputado estos dos jugadores frente a los primos Javier y Lucas, quienes han perdido por un apretadísimo 11-10. Esos marcadores igualados han sido una constante en los partidos de esta pareja.

El año que viene, por cuestiones de edad, podrán seguir jugando los diez de hoy, así que el nivel del torneo será todavía mayor si eso es posible. Además, ha habido algunas bajas por lesiones o por estar convocados los deportistas con sus familias en la playa.

Y dentro de tres o cuatro años… a jugar con los grandes en el frontón de Valdeavellano, uno de los mejores de la provincia (para mí el mejor), con dos estribos para darle mayor espectacularidad al juego.

Fotos: Cristina Lázaro y Jordi Pladellorens

En la ciudad de Quillacollo, muy cerca de Cochambamba, y a casi 400 kilómetros de la capital La Paz, se celebra entre el 14 y el 16 de agosto la festividad de la Virgen de Urkupiña, el llamado Calvario. Estamos hablando de Bolivia. Cada año, miles de bolivianos acuden a esta gran romería, unos días de fiesta en torno a la Virgen que, desde hace 19 años, es considerada la Patrona de la Integración Nacional de este país sudamericano sin salida al mar.

En Soria, dentro de las comunidades extranjeras, la boliviana es una de las más numerosas. Cada año, alrededor del 25 de julio, celebran en el centro de la ciudad la festividad de Santiago Bombori, con vistosos trajes y espectaculares bailes.

Esta semana, quien haya paseado por el cerro de San Cristóbal, el pequeño monte que hay justo al lado del cerro de Santa Ana, habrá visto unas pequeñas construcciones recién elaborada y con varios y curiosos objetos.

Viendo las fotos es fácil encontrar una pista para descubrir qué significan estas pequeñas construcciones, que fueron levantadas hace algunos días con el objeto de celebrar ese Calvario. Se trata de un día familiar, repleto de rituales y, según creo, los bolivianos de Soria deciden acudir a la montaña de la ciudad porque la fiesta original también se desarrolla en un alto, en el llamado Cerro Cota de la citada ciudad de Quillacollo (ver).

A ver si el año que viene me acuerdo y subo uno de esos días a ver cómo se celebra en Soria esta fiesta boliviana.

Es una pregunta que probablemente ninguno de vosotros se haya hecho nunca pero, una vez planteada, la respuesta tampoco parece fácil.

Chicago es la gran ciudad del centro-norte de los Estados Unidos, situada a orillas del lago Michigan, con una población en su área metropolitana que roza los 10 millones de habitantes. Un estudio del año pasado la nombró la ciudad más divertida del mundo, sobre todo por la gran cantidad de actividades culturales de la que es escenario cada día.

Fuentepinilla es uno más de los 183 municipios de Soria, que engloban a un total de 500 pueblos. Aparecen censadas aproximadamente un centenar de personas entre sus tres entidades de población: Osona, Valderrueda y la que da nombre a todo el municipio.

Con todas esas diferencias, estas dos poblaciones tienen una pequeña curiosidad en común: las dos tienen el mismo nombre que el río que las atraviesa.

El río Chicago parte la ciudad en dos y es cruzado por una gran cantidad de puentes, que permiten una de las fotografías más famosas de Chicago.

El río Fuentepinilla apenas suma unos pocos kilómetros antes de desembocar en el Duero. Sus puentes no tienen la majestuosidad de los de Chicago, pero sí muchos más años. Realmente, es uno, el llamado puente de Las Cabras, de tiempo medieval aunque al parecer levantado sobre traza romana.

Como sucede con muchos ríos, el Fuentepinilla cambia de nombre según avanza. Cerca de su desembocadura, se llama Andaluz. Casualmente, cuando pasa al lado del pueblo de ese mismo nombre, Andaluz, pero de ahí no tengo foto.

No son los dos únicos pueblos sorianos en los que ocurre eso. El río que atraviesa Morón de Almazán también se llama Morón.

‘Termina’ de momento esta aventura pirenaica, al menos en la concepción inicialmente planteada. Ángel Aguirre ha ascendido este verano a 117 de los 212 tresmiles de la gran cordillera. Ya que está ‘tan’ cerca, acudirá poco a poco a los Pirineos para tachar los 95 que le faltan desde que comenzó este reto, porque algunos ya los tiene de veces anteriores. La experiencia, más que positiva.

“Lunes 14 de Agosto: Cresta Picos del Infierno – Pico Arnales y Cresterío de los Picos de las Argualas.

Para este día la previsión del tiempo nos iba a respetar también, de modo que, junto con el incansable Carlos, decidimos hacer los nueve picos que nos quedaban de esta zona. Justo hace un año, ya habíamos hecho esta ruta con Óscar y Diego y desde entonces la llamamos: La ‘Titanada”‘, por su exigencia física en crestas y 18 kilómetros por terreno expuesto.

Empezamos a caminar desde Los Baños de Panticosa a las siete de la mañana y a medida que íbamos subiendo dejábamos atrás el refugio de Bachimaña, el Ibón Alto de Bachimaña y los Ibones azules, hasta llegar al Collado del Infierno. A partir de este punto, ganamos altura y de oeste a este recorrimos los tres Picos de los Infiernos, atravesando la impresionante marmolera que veíamos el día anterior desde la Gran Facha.

Continuamos la marcha por el filo de la cresta y tras destrepar un paso bastante comprometido en una brecha, alcanzamos la cima del Pico Arnales. Luego, seguimos la ruta bajando a los Ibones de Pondiellos para acceder trepando por una cresta a la Aguja Pondiellos (desde aquí vimos cómo aterrizaba momentáneamente un helicóptero en la cima del Pico Infierno Oriental donde habíamos estado minutos antes).

Sin perder un momento, cruzamos la brecha que nos dejó en la cima del Garmo Negro, cuya cima estaba bastante concurrida. Desde esta cumbre, veíamos lo que nos quedaba de ruta y aunque parecía mucho, la cresta de los Argualas la hicimos en poco más de una hora, dejando atrás el Algas Norte, Pico Algas y finalmente el Pico Argualas.

Ya solo quedaba bajar, cosa que se hace bastante pesada, por el fuerte desnivel que hay que descender en poco tiempo. Aunque parezca mentira, es mejor y más fácil subir que bajar, ya sea trepando o andando.

Con estos nueve picos hacen un total de 117; bastante lejos de los 212 que me había planteado inicialmente. Esa cifra, es de este verano, ya que muchos picos de los que me quedan y de los que he hecho durante estos días ya estaban ascendidos.

Desde el primer momento sabía que era muy difícil hacerlos todos en 48 días, pero desde que empecé en la Pica d’Estatts con aquel día de tiempo horrible, me di cuenta de que no los iba a poder hacer ya que la meteo era la clave. Quizá tendría que haberlo planteado en 48 jornadas en lugar de días. También dependía de la compañía de amigos en etapas clave (por la dificultad) y que por motivos laborales unos y otros por lesiones, no me han podido acompañar lo que les hubiese gustado.

Aun así quiero dar las gracias a todos: Diego, José Luis, Alberto, Mario, José, Sergio, Chupi y Carlos por venir a acompañarme en esta bonita experiencia.

Por último, señalar que el principal objetivo está cumplido: pasar unas vacaciones distintas y disfrutar de los Pirineos y amigos. Me voy a casa tres días antes de lo pensado (porque no viene buen tiempo) pero contento, satisfecho y habiendo aprendido mucho más de la montaña. Eso sí… esto es un punto y aparte porque a partir de septiembre me voy a escapar siempre que pueda para completarlos todos”.

Hay días en los que, por el carácter solitario de los picos, Ángel Aguirre solo puede hacer un tresmil pirenaico. Pero la idea es hacerlos todos. Antes de ayer, otro de los míticos: La Gran Facha, de nuevo con Carlos.

“Domingo 13 de Agosto: La Gran Facha

Este día, Carlos y yo decidimos tomarnos lo un poco de ‘relax’ y hacer un pico separado del resto en la zona y que no da opción de subir ningún otro cercano con facilidad. Aun así, son unas seis horas de pateada, más la bajada de dos horas desde el refugio al coche. Vamos… que descanso, descanso… no fue mucho.

Iniciamos la ruta sin prisa a las 8 de la mañana, hacia este bonito pico piramidal y muy estético. Al principio, las piernas estaban un poco perezosas del día anterior, pero después de una hora caminando, como si nada.

El camino es también muy entretenido y sencillo, pasando por lagos e ibones rodeados de inmensas praderas, hasta llegar al Col de la Facha. En este punto, iniciamos una pronunciada pendiente, que a medida que íbamos subiendo, era necesario utilizar también las manos, para hacer sencillas trepadas (comparadas con las de otros días) que tras una ancha arista cimera, nos dejaba en la cima este impresionante mirador del Pirineo.

Desde su cima disfrutamos de las vistas de la etapa del día anterior, pero sobre todo, ya íbamos pensando en la del día siguiente y que parte de ella la teníamos enfrente: Infiernos, Arnales, Garmo Negro… Un día en el que si el tiempo era bueno, podríamos encadenar nueve picos más.

Esos pensamientos los dejamos de lado en cuanto empezamos el delicado descenso hasta el collado. Seguidamente, la bajada al refugio, nos la tomamos con calma. Una vez allí, ya solo quedaban dos horas al coche, donde nos esperaba una duchita y buena comilona, para meternos lo antes posible a dormir y descansar para el día siguiente.

Con este solitario pico, pero que suma igual, ya son 108”.