1-2-2015. Se cumplen cuatro años de un viaje de cuatro meses por cuatro continentes

Hoy domingo 1 de febrero de 2015 se cumplen cuatro años del inicio del viaje más largo de cuantos he realizado hasta ahora: cuatro meses por cuatro continentes. Pensaba que cosas así eran irrealizables hasta que me lo propuse.

En algún documento de word que ahora mismo no sé dónde está iba escribiendo un párrafo diario, un recordatorio de lo que iba haciendo. No descarto reencontrarlo algún día. Mientras tanto, para que permanezca en la memoria, voy a relatar rápidamente el itinerario de aquellos cuatro meses:

Valdeavellano de Tera, Soria, Madrid, Dublín (1-2), Nueva York (2-2), Chicago (6-2), Las Vegas, Cañón del Colorado, Utah… (10-2), Los Ángeles (15-2), Fiji (19-2), Auckland (24-2), Waitomo, Tongariro, Wellington (1-3), Alpes neozelandeses, Christchurch (3-3), Sydney (6-3), Cairns (9-3, me quedé casi dos meses, con escapadas a Port Douglas, Cape Tribulation, Kuranda), Singapur (2-5), Kuala Lumpur (5-5), Vientiane (8-5), Vang Vieng, Pakse (11-5), Si Phan Don (14-5), Templos de Angkor (16-5), Bangkok (18-5), Koh Tao (20-5), Londres (25-5), París (27-5), Madrid (28-5), Soria, Valdeavellano de Tera (31-5).

Una docena de países

Fueron cuatro meses visitando una docena de países, varias ciudades, conociendo gente, a veces muy tranquilo y a veces cambiando casi a diario de lugar. Qué duro fue volver.

Una de las cosas que más ilusión me han hecho en mi corta vida fue la fiesta sorpresa que me hicieron en el Swing y, todavía más, el vídeo que me prepararon, graciosísimo, surrealista y lleno de pequeños detalles y cariño. Tenemos tiempo para ir contando cosas de algunos de esos lugares. Hoy, de momento, para celebrar este cumpleaños, voy a poner aquel vídeo con ese temazo de los Pixies, ‘All over the world’.

31-1-2015. El Castillo de Predjama

Hablaba en las dos últimas apariciones de este blog de la importancia de las fotografías a la hora de promocionar un lugar. Supongo que no he descubierto nada con esta afirmación. Ayer viernes hablé de una foto que me dijo “ven a verme” y le hice caso (la Aiguille du Midi cerca de Chamonix, en los Alpes, en Francia).

Hoy voy a hablar de otra foto que me ha dicho esas mismas palabras. En concreto, me las dijo el miércoles, en mi visita a Fitur. No fue la única que me ofreció sus encantos, pero de entre las varias instantáneas fue la que más me llamó la atención. La foto en concreto es esta:

La foto que hice en Fitur
La foto que hice en Fitur

Primero vi la foto y el texto: ‘Castillo de Predjama. Récord del Mundo Guinness al castillo más grande instalado en una cueva’. Supongo que no tendría muchos competidores, o yo desde luego no conozco muchas cuevas con castillos en ellas.

Después de ver la foto y el texto, miré para arriba. Eslovenia. A Eslovenia iremos algún día, espero que en menos de un par de años, con el objetivo único de ver este castillo cuya fotografía me habló el miércoles.

predjama

Al llegar a Soria, como siempre desde que me instalé internet en casa, busqué cuatro cosas de esa edificación, original de comienzos del siglo XIII, pero construido en su estado actual tres siglos después, en el XVI.

Si el castillo tiene buena pinta, lo mismo sucede con la cueva. No es una pequeña oquedad en la pared, sino que se trata de uno de los complejos subterráneos más importantes de Eslovenia, y en Eslovenia cuevas grandes hay muchísimas. De la que estamos hablando, llamada curiosamente la Cueva Debajo del Castillo de Predjama, tiene un sistema de cavidades de más de 13 kilómetros.

No muy lejos, por ejemplo, está la cueva más grande de Eslovenia, llamada de Postojna, y que puede ser visitada incluso a bordo de un pequeño tren.

Postojna, la cueva más grande de Eslovenia
Postojna, la cueva más grande de Eslovenia

El Robin Hood de Eslovenia

Volviendo a Predjama, en su castillo vivió y murió Erazem Lueger. El nombre, Erazem, seguro que les suena a los aficionados al baloncesto. Llamarle como le he llamado el Robin Hood de Eslovenia es de las cosas menos originales que he hecho en mi vida. Lueger era un barón que se transformó en bandido, con la finalidad de robar las pertenencias de los ricos para repartirlas entre los pobres. Lueger, cuya historia merece la pena ser leída, murió traicionado, en una letrina.

Leer la historia de Erazem Lueger

30-1-2015. Ver la foto de un lugar, tener la necesidad de conocerlo y satisfacer esa necesidad

La entrada de ayer era una pincelada rápida de mi también rápida visita a Fitur del miércoles. En ella, en la entrada, coloqué cuatro fotografías hechas por mi cámara de cuatro fotografías que vi en los expositores de los diferentes países.

No soy diseñador y, es más, estoy incapacitado para serlo. Pero si me encargaran el diseño del expositor de un país, de una comunidad autónoma o de un Ayuntamiento, lo tendría claro: fotos grandes de los sitios más fotogénicos, que no siempre coinciden con los más bonitos.

Viene esta reflexión a recordarme un archivo PowerPoint que recibí a comienzos de 2012. En algún rato de ocio de mi trabajo de entonces, abrí el archivo y vi las fotos. Creo que de estar medio atumbarrado y dormido pasé a incorporarme y a ponerme completamente alerta: aquel lugar tenía que ser visitado.

Lógicamente, aquel archivo tenía varias fotos, pero creo que fue una la que más me llamó la atención:

Aiguille du Midi desde las alturas
Aiguille du Midi desde las alturas

No tenía ni idea de dónde podía estar eso, aunque tampoco nos costó mucho averiguarlo. Algunos meses después, en abril de 2012, Óscar y yo volamos a Ginebra, desde donde cogimos una furgoneta que nos dejó en Chamonix. Allí estuvimos tres días, y allí regresé el verano de 2014. Nos costó mucho encontrar un bar para ver un Barça-Madrid en el que ganó el Madrid 1-2 con gol de Cristiano.

El objetivo número uno del viaje de 2012 era subir al Aiguille du Midi, a la Aguja del Mediodía. No hay que ser un gran escalador para conseguirlo, es suficiente con desembolsar el coste del teleférico que, en poco rato, sube de los 1.000 metros de Chamonix a más de 3.800. Ello, en apenas 20 minutos y con una parada. En ese momento, ese era mi récord de altura sobre el nivel del mar.

Ese día de abril de 2012 no había mucha cola. Había terminado el esquí y no había empezado el verano, era temporada baja. En agosto del año pasado, sin embargo, había cientos de personas deseando conocer una de las atracciones más importantes de esta ciudad francesa. Entiendo que si este blog vive unos cuantos meses más, la palabra Chamonix volverá a ser tecleada algunas veces por mis dedos.

Inmediaciones del Aiguille du Midi
Inmediaciones del Aiguille du Midi

29-1-2015. Cuatro fotografías de cuatro fotografías de Fitur

Ayer estuve en Fitur. Se pueden escribir mil cosas acerca de la gran Feria Internacional del Turismo que todos los años, a finales de enero, se celebra en Madrid. Yo voy desde hace más de 20 años, no sé cuántas veces he estado. Me encanta. Fitur se ubica entre la locura y el paraíso, si el paraíso fuera ver fotografías, agarrar folletos y recabar información de los lugares que tienes apuntados en la lista de visitables.

Fitur tiene dos elementos completamente diferenciados. El fin de semana se abre a todo el mundo, a todos los posibles turistas españoles que tienen al lado de una estación de Metro las ofertas de 165 países y de todas las comunidades autónomas españolas.

Tres días solo para profesionales

De miércoles a viernes, los pabellones de Ifema se abren solo a profesionales. En 2014 escuché a una persona decirle a otra: “A veces es suficiente con un acuerdo de diez minutos para hacer rentable todo el cansancio de estos cinco días. pero hay que estar”. Y parece que es verdad. Nadie falta, cada uno según sus posibilidades o aspiraciones. Por ejemplo, lo de Andalucía es fuera de lo normal, ocupan siempre un pabellón entero para ellos.

Quizás hable otros días de otras cosas de Fitur. Hoy me voy a limitar a poner cuatro fotos, hechas casi al azar. Se trata de la ciudad portuguesa de Elvas, del famoso Púlpito de Noruega, del extraño y apasionante Delta del Okavango de Botswana, y de un león que me estaba mirando.

28-1-2015. Probablemente, el mejor anuncio televisivo de la historia

Tiendo a exagerar en los titulares, lo sé. Pero también sé que quien viera el famoso anuncio de Coca-Cola (“para los gordos, para los flacos, para ellos, para ellas, para los que no sé qué, para los que no sé cuál… para todos”), es técnicamente imposible que lo haya olvidado.

Como advertí ayer, quería hacer una segunda entrada sobre mi reciente visita en Atlanta (29 de diciembre de 2014) al Museo de la Coca-Cola. En una de las salas de este museo hay una gran pantalla. En ella se van proyectando numerosos anuncios de todo el mundo sobre la famosa bebida. Hay anuncios actuales y los hay históricos. Creo que no descubro nada si digo que la mayoría eran buenísimos.

Lo mejor de lo mejor

Pues bien, dentro de esa sala, dentro de esa proyección de anuncios míticos de la Coca-Cola, había una sección especial para un solo anuncio, el de ‘Para todos’. Eso es lo que se entiende literalmente como ser ‘la crème de la crème’, ‘lo mejor de lo mejor’.

Es de 2002. En España, afortunadamente, tuvimos la suerte de escucharlo en versión original. El anuncio es argentino, y la voz en off se respetó en las televisiones españolas. Curiosamente, cuando lo vi en Atlanta también lo escuché en español, con subtítulos en inglés. Creo que todos los anuncios del Museo de la Coca-Cola eran en versión original subtitulada.

Ahora, para preparar esta entrada, he buscado el anuncio en el idioma de Robinson. Lo he encontrado. Las palabras están traducidas, pero el tono y la entonación son muy parecidas al original argentino. De este último, por cierto, he encontrado varias versiones, aunque solo voy a colgar una. Consejo gratis: prueba a ver los dos anuncios a la vez, está gracioso.

Si me dejaran pedir un deseo, pediría que el dueño de la cabeza pensante de aquel anuncio no haya tenido que trabajar nunca más a partir de entonces.

El anuncio en español (original):

El anuncio traducido al inglés:

27-1-2015. Aquellos 79 días en los que Coca-Cola estuvo a punto de desaparecer

Hace poco más de un mes estuve unas horas en Atlanta. Allí hice una escala de 6.00 a 18.00, en mi trayecto de Quito a Madrid. Quizás haga más entradas de esa parada. Es más, las voy a hacer seguro.

Ya hice una reseña sobre los iconos tan importantes de la capital de Georgia: Martin Luther King, la CNN, Dominique Wilkins, los Juegos Olímpicos y, por supuesto, la Coca-Cola. También está en Atlanta el acuario más grande del mundo, que dejaré para otra vez.

Lo que escribí sobre Atlanta

Sí estuve visitando el Museo de la Coca-Cola. Lo que ha sido capaz de mover esa bebida no tiene comparación posible en la historia de los tiempos. Voy a escribir ahora una breve historia, y dejo para mañana miércoles otra.

La fortísima competencia con Pepsi

Debido a la fortísima competencia con Pepsi de los últimos años, alguien decidió que había que intentar cambiar el producto. Antes de su lanzamiento, había sido testado entre decenas de miles de personas. Eran catas ciegas. Parece que la bebida gustó y, el 23 de abril de 1985, se presentó la New Coke.

Lo que no esperaban los dirigentes es lo que sucedió inmediatamente después. Los consumidores de Coca-Cola reaccionaron por todos los puntos de Estados Unidos con manifestaciones, vaciando latas del nuevo brebaje y, por supuesto, escribiendo miles de cartas con su sello postal. Curiosamente, esos consumidores disgustados comenzaron siendo una minoría, pero sus gritos terminaron oyéndose más que la callada aprobación de las tres cuartas partes de las personas a las que les gustaba más la New Coke que la Old Coke. Hasta Fidel Castro se quejó por la modificación de una de sus bebidas favoritas.

Fidel Castro bebiendo Coca-Cola
Fidel Castro bebiendo Coca-Cola

Las protestas de la población cada vez eran más fuertes, quizás desmesuradas o fuera de la lógica tratándose en teoría de un producto banal y no necesario. En teoría. En la práctica, la Coca-Cola era fundamental para millones de norteamericanos.

A pesar de todos los dólares invertidos en la investigación y en la promoción, el presidente de la compañía, Don Keough, pronunció un famoso discurso el 11 de julio de 1985: ya no sería necesario acudir a los supermercados en busca de la antigua Coca-Cola, ya que la empresa había decidido regresar a la fórmula de siempre, a la clásica. Habían pasado 79 días desde el 23 de abril.

Aquel discurso fue el que pude ver en el Museo de la Coca-Cola. La trascendencia del momento parecía similar a la de los grandes anuncios de los presidentes estadounidenses en situaciones inesperadas, y realmente en la época se le dio esa importancia.

Mi visita al Museo de la Coca-Cola en Atlanta
Mi visita al Museo de la Coca-Cola en Atlanta

La frase final de Keough es la que se me quedó marcada: “Habrá quien diga que Coca-Cola ha cometido un gran error empresarial, y algunos cínicos han dicho que todo esto estaba cuidadosamente planeado. Bien, la pura verdad es que no somos ni tan estúpidos para lo uno, ni tan inteligentes para lo otro”. Quizás no estuviera a punto de desaparecer, pero está claro que en aquellos días conocieron de verdad el miedo.

Leer la historia en emprendices.co

Leer la historia en marcianosmx.com

26-1-2015. Everett Ruess se fue a la naturaleza y ¿murió? con 20 años

“En lo que respecta a mi regreso a la civilización, no creo que se produzca pronto. Todavía no me he cansado de los espacios salvajes; al contrario, cada vez estoy más entusiasmado con su belleza y la vida de vagabundo que llevo. Prefiero una silla de montar antes que un tranvía, el cielo estrellado antes que un techo, la senda oscura y difícil que conduce a lo desconocido antes que una carretera de asfalto, y la profunda paz de la naturaleza antes que el descontento de las ciudades”.

Leí ese párrafo, y lo que continúa, en el refugio de Engorgs o Joaquim Folch. Sucedió en la excursión de la que hablaba ayer domingo 25 de enero, en la que ascendimos al Puigpedrós, la cima más alta de la provincia de Gerona.

Me habría encantado saber que aquellas palabras no eran una cita famosa, sino que realmente las había escrito alguien que había decidido refugiarse en la solitariedad de los Pirineos. Pero me imaginaba que no.

Everett Ruess
Everett Ruess

Lo que no me esperaba es lo que me encontré cuando llegué a Soria y me puse a investigar. Ese testamento pertenece a la última carta que escribió Everett Ruess a su hermano Waldo, cuando Everett apenas tenía 20 años.

Por lo poco que he leído de él, Everett era un joven y polifacético artista cansado de las rutinas de las ciudades y enamorado hasta el arrobamiento de la naturaleza en soledad. Cuando tenía 20 años, aparejó dos burros, se internó en los desiertos de Utah y no se supo más de su vida. Sí de la de sus burros, que aparecieron no mucho después.

Leer su historia en el blog Bonito Cadáver

Se supone, por lo tanto, que Everett Ruess murió con apenas 20 años dejando un buen legado de escritos y de pinturas. No se sabe ni cómo fue esa muerte ni si murió entonces o siguió viviendo durante largo tiempo.

Lo atractivo de su filosofía, de su vida y de su muerte no podía pasar inadvertido en un país como Estados Unidos, tan amigo del cultivo de los mitos.

Con uno de sus burros
Con uno de sus burros

Dave Alvin escribió en 1954 una canción titulada ‘Everett Ruess’. La letra es plenamente descriptiva. No contiene una sola metáfora. Es impresionante. El estribillo que repite al final de cada estrofa puede ser traducido como “y nunca encontraron mi cuerpo, chicos, ni entendieron mi mente”.

Me gustaría saber quién  se molestó en escribir ese testamento en tan buena letra, con un rotulador de calidad, sobre una estructura blanca y duradera, para dejarla en la puerta de un refugio del Pirineo gerundense. No pude evitar fotografiarla.

Lo que encontramos en el refugio de Engorgs el 16 de noviembre de 2014
Lo que encontramos en el refugio de Engorgs el 16 de noviembre de 2014

25-1-2015. Cuando alguien se pierde en un Sendero GR, ¿es culpa suya o del que lo ha señalizado?

¿Recuerdas, Óscar Puerta, que llegados a la cima del Puigpedrós, la más elevada de la provincia de Gerona, elegimos para la bajada un camino diferente al del ascenso, con el objeto de hacer la marcha circular y de este modo más entretenida? ¿Recuerdas que alcanzamos un refugio, el que llaman de Engorgs o de Joaquim Folch, y que fue allí donde nos cruzamos con el Sendero de Gran Recorrido 11, el famoso GR11 que atraviesa los Pirineos de Atlántico a Mediterráneo o viceversa? ¿Recuerdas que lo único que teníamos que hacer era seguirlo hasta que nos depositara en el refugio de Malniu, donde algunas horas antes habíamos aparcado el coche?

Seguro que lo recuerdas tan bien como yo, porque apenas hace poco más de dos meses de aquel día. El GR 11 se adentraba desde Engorgs en un gran bosque de coníferas. La senda no era muy clara y habríamos de fiarnos de las señales rojas y blancas. Sabíamos que lo único que teníamos que hacer era mantener más o menos la altitud y dirigirnos, creo recordar, hacia el Este.

Perdidos entre coníferas
Perdidos entre coníferas
Senda reencontrada
Senda reencontrada

Íbamos hablando, la senda cada vez era menos senda y alguno de los dos se dio cuenta de que llevábamos demasiado tiempo sin ver una señal. Hacía buen día, la noche estaba muy lejos y el sentido que debíamos seguir estaba claro. Sin embargo, una vez más, nos habíamos perdido. ¿Cuántas quedan?

Leer crónica completa del ascenso al Puigpedrós

En algún momento de ese día o de los posteriores albergué el profundo pensamiento que da título a esta entrada. ¿Fue culpa nuestra, Óscar? ¿Fue del que se encargó de la señalización? ¿Lo fue del encargado de su mantenimiento?

Nos costaba mucho avanzar entre raíces, ramas cruzadas y árboles caídos, hasta que llegamos a un claro, creo recordar que era un cortafuegos. Allí decidimos que teníamos que tirar para arriba o para abajo para buscar el GR11. Intuimos que sería para abajo y acertamos. En pocos minutos encontramos el camino que marcan las señales blancas y rojas.

Ya no hubo pérdida. Seguimos la senda, poniendo esta vez algo más de atención, y en un rato no muy largo encontramos de nuevo el coche en Malniu. Los Senderos GR forman una gran red que ha ayudado a popularizar esta práctica deportiva en la naturaleza. No son callejones como los de la Saca en Soria, así que siempre es recomendable estar atento a las señales y, cuando dejen de verse, regresar hasta la última. Ojalá hubiéramos hecho eso aquel 16 de noviembre de 2014.

Óscar, a ver si mañana me acuerdo y escribo otra historieta breve relacionada con aquella excursión al Puigpedrós. Creo que te gustará, a ti y a todas las personas que, como tú, hayan conseguido llegar al final de este relato.

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24-1-2015. El Moncayo es la décima montaña más prominente de España (sin Canarias). ¿Qué es la prominencia?

Cualquier persona con alguna mínima inquietud montañera en España habrá aterrizado alguna vez en la página web mendikat.net. Se autodenomina la Biblia de las montañas, y es tan increíblemente completa que no hay forma de llamarla de otra manera.

Yo la utilizo muchísimo. Por ejemplo, para la elaboración de esta entrada. Según Mendikat (ver esa lista), el Moncayo ocupa el número 712 entre las montañas más altas de la España peninsular con sus 2.314 metros. Entre las 711 más altas que la soriana hay varios cientos en los Pirineos. Las demás se reparten entre la Cordillera Cantábrica, el Sistema Penibético y el Sistema Central.

Sin embargo, de entre los miles de montañas españolas (sin islas Canarias), el Moncayo es la décima de mayor prominencia (ver esa lista). En todos los mapas, en todas las listas que mucha gente se sabe de memoria, lo que aparece siempre es la altitud sobre el nivel del mar. Lógicamente, es lo más importante a la hora de calibrar la grandeza o dificultad de una montaña.

El Moncayo, desde Tierras Altas
El Moncayo, desde Tierras Altas

Sin menoscabar esa importancia de la altitud absoluta, la prominencia es cada vez más valorada a la hora de conocer la importancia de una montaña. ¿Qué es la prominencia? En resumidas cuentas, son los metros que hay que descender necesariamente antes de poder subir a otra montaña más alta. La prominencia, por tanto, es un valor absoluto, no depende de la percepción de una persona ni de acotamientos previos (en este segundo caso sí se encuentra la relevancia de las montañas, que no es un valor absoluto como tal, aunque sí útil. Ese acotamiento previo suelen ser espacios de geografía política: países, provincias, municipios…).

Ver en Mendikat qué es la prominencia

Volvamos al Moncayo. Ya hemos dicho que es la décima montaña más prominente de España con 1.298 metros. Son muchísimos, y más en un país tan elevado como es España. ¿Por qué la prominencia ayuda a entender la importancia de una montaña? Por dos razones. La primera la entenderán el 100% de los sorianos: porque una montaña muy prominente puede verse desde larguísimas distancias. ¿Quién no se ha emocionado al ver el Moncayo repleto de nieve desde cualquier lugar de Soria, Zaragoza, La Rioja, Navarra o incluso provincias más alejadas?

La segunda razón solo la entenderán los que hayan subido al Moncayo en un día soleado: desde su atalaya se domina prácticamente un cuarto de la península. Quizás he exagerado, pero el panorama que se divisa desde esos 2.314 metros (entre 2.313 y 2.316 podéis encontraros cualquier cifra para hablar de la altitud del Moncayo) es mucho más amplio y espectacular que desde otras muchas montañas de esa misma altura. Más allá de cuestiones geográficas absolutas, esa es la importancia de la prominencia. ¿Se utilizaría ese concepto hace 50 años, cuando se estaban buscando localizaciones para rodar ‘Doctor Zhivago’?

23-1-2015. ¿Cuántos países hay en el mundo? ¿193, 209 o 324?

He conocido desde niño la existencia de un club que integraba a todos aquellos viajeros que había visitado al menos un centenar de países. Pensaba, sin embargo, que era un club imaginario, una forma de hablar. Y no, resulta que el club existe. Se llama Travelers’ Century Club, tiene cuota de entrada, cuota anual, quedadas, lista de miembros, requisitos formales para pertenecer a él, etcétera.

Ver su página web

Nunca voy a pertenecer a ese club. Por supuesto, sí voy a visitar más de 100 países antes de ser llorado. Hay tiempo de sobra aunque tampoco hay que dejarlo. Lo que no voy a hacer es pagar esa cuota para que me manden un diploma o lo que sirva para acreditar la pertenencia.

Además, en la lista del Travelers’ Century Club se incluyen un total de 324 territorios-países susceptibles de ser visitados. Para hacerse una idea de la laxitud de sus principios, se incluyen las islas Canarias, Creta, Sicilia, Córcega, Cerdeña, por supuesto Gibraltar, un total de siete territorios en la Antártida. La lista es válida a 1 de enero de 2014.

Ver esos 324 países

Aunque sin ser completa, es más rigurosa la lista de las Naciones Unidas. Por ejemplo, no está el País Vaticano, reconocido como estado soberano pero que en la ONU actúa únicamente como observador, no como miembro. Kosovo, Abjasia o Somalilandia tampoco están reconocidos por el gran organismo mundial. ¿Sabías que existían esos países? La ONU tiene 193 miembros.

Ver esos 193 países

Sin mayor afán investigador, he entrado en la página de la Federación Internacional de Fútbol, la FIFA. Me sonaba que tenía unos 200 países afiliados. Son 9 más, 209, y hay países que pertenecen a las federaciones continentales pero no a la internacional. Con el tiempo, es de imaginar que también terminarán integrándose en ella. Por citar un ejemplo muy concreto, Gibraltar.

Con el equipo de Bután, en 2012
Con el equipo de Bután, en 2012

Los tres últimos países en la clasificación oficial de la FIFA son Islas Cook, Anquila y Bután. Es probable que ni Maldini sepa citar un jugador de esos tres países. Casualmente, cuando estuve en Nepal en otoño de 2012, había un torneo de fútbol en Pokhara. Uno de los equipos participantes era el Druk Pol de Timphu, Bután. Estaban alojados en nuestro mismo hotel. Cenamos y bailamos con ellos. Bután es mundo aparte. No suele participar en los torneos de la FIFA, por ejemplo las clasificaciones para un Mundial, así que no es raro que vayan los últimos. Pero eso sí, como en todo el mundo, les gusta el fútbol.

Ver esos 209 países

Recuerdos del encuentro con el equipo de Bután (1)

Recuerdos del encuentro con el equipo de Bután (2)