Interpeñas del pasado mes de mayo

18-6-2019. El difícil ejercicio de entrar en una peña de San Juan

Lo de que las peñas de San Juan se iba a ir de las manos era algo que se veía venir desde hace tiempo.

Cuando en mi pueblo había peñas de fiestas, no me imagino a alguien que quisiera entrar en cualquiera de ellas y que le dijeran: «Espera que tenemos que reunirnos en asamblea, ver quiénes de nosotros que lleven ya mucho tiempo pueden avalarte porque no estén avalando ya a otros, y decidir cuánto tienes que pagar por entrar, pero calcula que será ‘dinero'». Al revés, se le diría: «El pantalón y el chaleco son 30 euros y la cuota otros 30 (o 50 o 100)».

En Soria capital pasaba eso mismo hasta no hace tantos años. De repente, y gracias sobre todo al gran trabajo que están haciendo las peñas en este tiempo, su tamaño se ha desbordado.

Las peñas sienten que no pueden asumir a mucha más gente de la que ya asumen. Si no, no se entienden tantas restricciones para entrar a ellas (no sé si es a las seis, pero sí a más de una), unas restricciones que parecen buscar que las personas que entren sirvan para rellenar los huecos de las que posiblemente se vayan yendo.

Si un grupo de una decena de jóvenes decide vivir las fiestas desde una peña por primera vez en su vida, me atrevería a decir que lo tienen muy difícil, cerca de lo imposible, por los avales, el dinero de la cuota de novatos, las colas que hay que guardar… Así que esos diez chavales cogen, se compran un mono del mismo color y una camiseta con una leyenda común y el nombre de cada uno, y ya está.

Soria ha llegado al punto en el que hay más personas que quieren pertenecer a una peña que personas que desean asumir esas seis peñas, aunque estas cosas que parecen eternas en realidad son cíclicas.

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