Mwepu Ilunga
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15-6-2019. La jugada más ridícula-enigmática de la historia de los Mundiales de fútbol

Escribía ayer cuatro líneas sobre la palabra ‘Ilunga’, considerada la más difícil de traducir de todos los idiomas. Pertenece al Chiluba, un idioma hablado en ciertas zonas de la República Democrática del Congo.

A los más friquiexpertos del fútbol seguramente se les encendiera una luz en su cabeza cuando leyeran la palabra ‘Ilunga’.

Efectivamente, así se apellidaba un jugador que protagonizó, hace 45 años, la jugada más ridícula-enigmática de la historia de los Mundiales de fútbol.

A ellos se clasificó, por primera vez en la historia, una selección del África Negra: Zaire, el antiguo Congo Belga… y la actual República Democrática del Congo.

Su lateral derecho era Mwepu Ilunga.

Zaire, entrenada entonces por el macedonio Blagoje Vidinic, había conseguido introducir algunos conceptos tácticos del fútbol europeo, gracias a los cuales la selección se clasificó para ese Mundial de 1974 en Alemania.

Perdieron el primer partido 2-0 contra Escocia, y en el segundo recibieron una exagerada goleada de Yugoslavia (9-0), con cambio de portero incluido durante el partido.

El tercer y último partido era contra la entonces tricampeona y vigente campeona, Brasil. Se corría el riesgo de que la goleada fuera mayor que en el anterior duelo.

En el minuto 78 de partido, falta al borde del área para Brasil. Se dispone a lanzarla nada menos que Rivelino, uno de los grandes futbolistas de todos los tiempos y consumado especialista en los tiros libres directos.

Cuando Rivelino se preparaba para iniciar su carrera, de la barrera sale un futbolista zaireño y le da una gran patada al balón, con el que está a punto de impactar en otro jugador brasileño. El árbitro rumano Rainea le muestra tarjeta amarilla mientras todos los presentes en el Waldstadion de Frankfurt ríen ante la ocurrencia de Mwepu Ilunga.

¿Por qué le dio esa patada al balón?

Lo que el miedo no le dejó revelar entonces sí lo expresó muchos años después.

En 1974, Zaire estaba gobernado por uno de los famosos dictadores africanos, Mobutu Sese Seko, que esperaba que la presencia de su país en el Mundial fuera un escaparate insuperable para demostrar las grandezas de la nación zaireña.

A partir de ahí, he leído opciones contrapuestas. Al parecer, el 9-0 de Yugoslavia no gustó nada al dictador, que se había negado a pagar a los futbolistas lo apalabrado. Además, otras crónicas cuentan que, si perdían por 4-0 o más ante Brasil, Sese Seko no dejaría a los seleccionados regresar a su país.

En aquel partido ante Brasil, Zaire perdía 1-0 al descanso y el 3-0 referido anteriormente fue el resultado final.

Mwepu Ilunga aseguró también que golpeó al balón con el deseo de que el árbitro le expulsara, como señal de protesta por lo que estaba sucediendo en su país, aunque Rainea decidió sancionarle solo con amarilla, después de encontrarse con una jugada que, como tal, difícilmente aparezca en el reglamento.

Ilunga nació el 22 de agosto de 1949 y murió el 8 de mayo de 2015.

Dedicada a JCSJ

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