Ángel Aguirre se quedó antes de ayer a solo uno de los 100 tresmiles pirenaicos. El mal tiempo ha condicionado estas jornadas en la cordillera divisoria.

“Jueves 10 de Agosto: Monte Perdido, Cilindro de Mar boro y Pitón SO del Cilindro.

Las previsiones del tiempo en nuestra web de confianza eran buenas para este día. Anunciaba bajada de temperaturas pero con sol y poco aire, por lo que de nuevo a las seis de la mañana Chupi y yo estábamos en marcha con la ambiciosa idea de hacer los siete picos que van desde el Cilindro de Marboré hasta la Brecha de Rolando.

A medida que íbamos caminando el aire cada vez era más fuerte y tras pasar bajo el contrafuerte SO del Cilindro, la niebla ya no nos dejaba ver nada. Chupi y yo seguíamos la marcha y nuestras manos y caras estaban congeladas. La niebla empezaba a soltar algo de nieve muy fina. Junto al aire, se hacía insufrible continuar. Yo le decía a mi compañero que a medida que entrase el día se irían las nieblas y que pararía el aire (la previsión no se podía equivocar tanto, ¡y vaya que si lo hizo!).

Al final, decidimos parar al abrigo de unas rocas para ver si mejoraba el asunto, pero después de 30 minutos, la cosa seguía igual e incluso peor. Ni rastro del día despejado sin apenas aire de la previsión (solo acertó en el frío). De este modo decidimos ir hacia el Cilindro y Monte Perdido, que cuando pasamos parecían no tener niebla. Chupi me dijo que no veía claro continuar así, porque no iba a disfrutar, las nieblas también se habían metido en esa zona y estábamos helados. Aun así yo confiaba en que el día tenía que abrirse y seguí adelante solo, mientras mi compañero bajaba al refugio.

Ya en solitario y entre la niebla y nevusqueando me acerqué al Monte Perdido, mientras recordaba la primera vez que subí allí con Isi, Edu y Carlos (así el tramo de la Escupidera se me pasó volando). Desde allí quería hacer la Espalda Esparets, pero no se veía absolutamente nada.

Bajando del Perdido el espectáculo que veía por la famosa Escupidera era lamentable. Gente tiritando con niños que llevaban calcetines en las manos, algunos en pantalón corto… me preguntaban: ¿Cómo está por la cima? y aunque les decía que mucho frío y que no se veía nada, seguían con sus zapatillas normales y demás ‘cuadros’ hacia arriba. Es cierto que el Monte Perdido no está catalogado como difícil pero en la montaña entran en juego muchos más factores y precisamente no suele ser un paseo (hay que tener un poco de experiencia, cabeza y estar preparado).

Cuando me acercaba al Ibón que separa el Perdido del Cilindro, vi que se despejaba, por lo que mi día no había acabado todavía (jejeje), iba a subir al Cilindro y al Pitón. Así subí una canal de piedra y después de superar un muro de 20 metros en una trepada ‘no muy díficil’ (si estás acostumbrado a escalar) llegué a la cima del Cilindro de Marboré. Esta cima tampoco era desconocida, porque también la había hecho con unos amigos del grupo de rescate de la Guardia Civil de Boltaña y Carlos hacía ya siete años.

A la bajada del Cilindro se volvió a meter la niebla acompañada de bastante nieve que ya mojaba la roca. El destrepe que tuve que hacer se puso bastante delicado en esas condiciones, pero bajé despacio y sin mayor problema.

Finalmente me acerqué al Pitón SO del Cilindro y entre la niebla y la nieve, volví al refugio con tres nuevos tresmiles en unas condiciones de tiempo lamentables. La previsión se equivocó radicalmente, aunque en el refugio había algo de sol y las nubes estaban metidas en los picos más altos.

Para el siguiente día también daban nublado (lo que significaba más niebla), así que Chupi y yo decidimos volver a Nerín para él irse a casa y yo a la zona del Valle del Tena donde el viernes vendría Carlos.

Con estos tres picos van 99. A ver si el tiempo me deja hacer los 100”.

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