Ángel Aguirre vuelve a tener compañía con Chupi, de El Burgo de Osma, para intentar seguir conociendo los tresmiles pirenaicos en este verano de 2017. Esto ocurrió antes de ayer, día en el que llegó a 96 cimas.

“Miércoles 9 de Agosto: Punta las Olas, Baudrimont SE, Añisclo, Baudrimont NO.

La tarde del martes 8 de agosto, junto con la compañía de Juan Carlos (Chupi), nos aproximamos hasta el refugio de Góriz desde Nerín, para pasar allí la noche en nuestra tienda y estar cerca de la ruta que íbamos hacer al día siguiente.

La previsión del tiempo no era buena, bajaban bastante las temperaturas, pero había una ventanita de ‘buen tiempo’ hasta las 12 del medio día que no íbamos a desperdiciar.

A las 6 de la mañana comenzamos a caminar todavía bajo un cielo estrellado, pero a medida que iba amaneciendo se cubría de nubes. Hacía bastante frío, acentuado por el viento y, cuando ganamos altura, hizo su aparición la niebla que ya no nos abandonaría durante toda la jornada.

Subimos bastante ligeros y en apenas 2h20 estábamos en la Punta de las Olas. Desde ella nos dirigimos hacia los Baudrimont que todavía se veían, pero Añisclo y Monte Perdido estaban ya en una nube.

Chupi decidió esperarme reponiendo fuerzas mientras yo hacía el Baudrimont SE. Después, emprendimos juntos la marcha al Añisclo, que aunque no se veía con la niebla, íbamos con las esperanzas de que la cima nos regalase un momento de gloria y divisar las vistas. A medida que subíamos una fuerte pendiente, nuestras ilusiones de que se fuera la niebla se desvanecían, de hecho cada vez eran más espesas. Al terminar la pendiente, siguió una cómoda arista hasta la cima de este bonito pico que lamentablemente no nos regaló sus vistas (la montaña es lo que tiene).

Cuando bajamos del Añisclo nos fuimos a por el Braudrimont NO, que no se veía, pero lo quería hacer porque luego quedaba a desmano para otro día. Chupi decidió volver a esperarme, y alcancé su cima tras superar un nevero con los crampones y una arista con trepadas entretenidas desde las que no veía nada más que niebla, hasta que unos hitos y el GPS me dijeron que estaba en la cima.

Luego deshice el camino y Chupi y yo decidimos no seguir y bajar a la tienda porque no se veía nada y ya empezaba a escaparse alguna tímida gota de lluvia. Durante la bajada la lluvia se hizo algo más intensa y afortunadamente, cuando llegamos a la altura de Góriz paró.

Así finaliza nuestro día con cuatro nuevos tresmiles, que ya hacen un total de 96. Esperemos que mañana el tiempo nos respete y podamos hacer más”.

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