Amanecer desde mi vagón
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10-1-2018. Ayer vi amanecer en el tren… y casi veo anochecer

Antes de nada, aclarar que obviamente el titular es una exageración, una figura literaria como cualquier otra.

He escrito muchas veces sobre el tren en Soria, así que supongo que lo que diga a partir de ahora estará en buena parte repetido. Pero la situación es nueva (o vieja), porque es de ayer.

Como segunda aclaración previa, he de reconocer que de las decenas de veces en las que he cogido el tren, incidencias serias no he tenido muchas, pero sí varias (una vez nos llevaron en un tren a Guadalajara y luego tuvimos que cambiar, otra vez nos dejaron parados cerca de Chamartín no sé cuánto rato porque unos grafiteros o algo así habían interrumpido el tráfico, y quizás alguna más).

De esas decenas de veces que cogí el tren de Soria a Madrid o viceversa, creo que el 100% de las veces llegó 15 o 20 minutos tarde. Me refiero a los tiempos en los que el viaje duraba teóricamente dos horas y tres cuartos. Hace dos o tres años, solucionaron ese retraso cambiando los horarios: ahora sabemos que se tarda tres horas desde que compramos el billete o desde que lo consultamos en internet (por supuesto, no se pueden comprar billetes por internet. Y otro consejo: bajad con dinero en efectivo, porque la taquilla de la estación de Soria no abre siempre -las dos últimas veces que he ido a Madrid, el 1 de noviembre y ayer, no abrió- y dentro del tren no se puede pagar con tarjeta).

Ayer, como intuyo desde el titular, cogí uno de los dos trenes que va a Madrid, el de las 7.50, que debería llegar a la capital a las 10.45.

Merecieron la pena los esfuerzos que hice por no dormirme al montarme en el vehículo. Fui viendo poco a poco cómo al otro lado de los cristales de mi vagón iba apareciendo la nieve caída en los días anteriores. El amanecer llegó aproximadamente media hora después, a las 8.20 calculo o algo más, ya pasado Almazán (ya no creo que se molesten en cambiar la megafonía que dice ‘Almanzán’, algo que reconozco que me hace mucha gracia).

Y poco después también de ese amanecer, nos dicen que paramos unos minutos en Torralba, que podemos salir a darnos una vuelta de un cuarto de hora si queremos.

Entre darme un paseo a esas horas por Torralba y echarme a dormir no tuve dudas, así que no sé cuánto tiempo estuvimos parados en Torralba. Tampoco sé el porqué, algo así como había que esperar el paso de otro tren en el sentido contrario (?).

Sí sé que a la hora que deberíamos llegar a Madrid estábamos todavía en Jadraque, y que el viaje total duró unas cuatro horas.

Revertir la mala fama que tiene el tren en Soria no se consigue ocultando sus continuos problemas ni su realidad: es seis euros más caro que el autobús y tiene muchos menos horarios. Aun así, para mí sus ventajas siguen superando a sus inconvenientes: comodidad, espacio, mesas, enchufe, paisaje, sabor…

Pero cuatro románticos, cuatro familiares de trabajadores de RENFE y los pocos habitantes de los pueblos que atraviesa la vía no van a mantener el servicio ferroviario de una manera digna.

Las ideas para solucionarlo son sencillas, pero hay que pagarlas.

2 comentarios sobre “10-1-2018. Ayer vi amanecer en el tren… y casi veo anochecer”

  1. Ojalá lleguen pronto esas soluciones…

    Mientras tanto, un único apunte:
    – sí se pueden comprar billetes por internet. Eso sí, no sirve con presentar el email en la pantalla del móvil, debes imprimirlo o solicitar en el momento de la compra que te envíen el billete por SMS, o descargarte la app.

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