Más cerca, Dios mío, de ti

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En cuanto María Robinson vio el estuche, lo supo. De pronto, todo lo demás carecía de sentido. Ajena a las muestras de condolencia, tomó aquella funda entre sus manos y se retiró a la soledad de su aposento. Una vez allí, extrajo de su interior el violín que dos años atrás le regalara a su prometido y lo acercó a su oído. Del instrumento, como si de una concha marina se tratase, emergió una suave melodía que se elevaba sobre un enjambre de gritos, llantos y oraciones en mil idiomas.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

 

2 pensamientos sobre “Más cerca, Dios mío, de ti”

  1. Si en el anterior micro hablabamos de temas de actualidad, aquí tengo que decir que hace poco se subastó el violín del director de la orquesta del Titanic, Wallace Hartley, por un millón de euros.

  2. Gracias por el apunte, Juan. Días después de la tragedia encontraron el cuerpo sin vida del músico aferrado a su violín. Este instrumento tiene grabada una inscripición: «Para Wally, con motivo de nuestro compromiso». Me parece una historia de amor triste y preciosa como lo es la canción que sonó mientras el transatlánico se hundía y que da título al texto: Nearer my God to thee.

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