En noches como ésta

plano-siglo-xviii1Pero hombre, no se quede en la puerta. Pase y siéntese. Dios mío, esta usted temblando. Ahora mismo le preparo un café bien caliente. Estaba a punto de cerrar ¿sabe? pero no importa. Y dígame ¿qué le trae por aquí a estas horas? ¿Se encuentra bien? Está muy pálido. ¿Cómo dice? Tranquilo. No se ha vuelto usted loco. Llevo muchos años tras la barra de este Café y lo que cuenta no es algo nuevo para mí. Surgen de la nada vistiendo ropas propias de otro siglo. ¿No es cierto? Debe saber que la calle Alfonso se abrió para acceder desde el Coso a la plaza del Pilar sin tener que adentrarse en infinidad de callejuelas, derribando para ello las viviendas existentes. Muchos zaragozanos perdieron así sus casas. Desde entonces hay quien en noches como ésta, cuando el cierzo azota sin compasión, asegura haberles visto deambular sobre el frío adoquinado buscando en vano su hogar.

Ilustración tomada de www.gozarte.net

4 pensamientos sobre “En noches como ésta”

  1. Sin duda estoy de acuerdo contigo Raúl las callejuelas tienen su encanto porque pueden llevar a muchos sitios diferentes…. 😉

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