Consumismo navideño

Fotografía de Marián Carrera

No le faltaba ni un solo detalle al Belén, las lavanderas en su río de papel de plata, el castillo de Herodes… hasta tenía el gracioso caganer en un rincón.Pero entonces oyó que existía un cuarto Rey Mago, de nombre Artabán y claro, había que hacerse con él. Luego escuchó que en realidad eran doce Sus Majestades y tuvo que comprar ocho figuritas más. Cuando supo que pudieron ser hasta sesenta los sabios llegados de Oriente se pasó al árbol de Navidad.

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