Todas las entradas de Raúl

Consumismo navideño

Fotografía de Marián Carrera

No le faltaba ni un solo detalle al Belén, las lavanderas en su río de papel de plata, el castillo de Herodes… hasta tenía el gracioso caganer en un rincón.Pero entonces oyó que existía un cuarto Rey Mago, de nombre Artabán y claro, había que hacerse con él. Luego escuchó que en realidad eran doce Sus Majestades y tuvo que comprar ocho figuritas más. Cuando supo que pudieron ser hasta sesenta los sabios llegados de Oriente se pasó al árbol de Navidad.

Con el agua al cuello

La puerta no pudo contener por más tiempo y cedió al fin al ímpetu del agua. La sala se convirtió así en una suerte de pequeño océano donde estanterías y libros de todo tipo flotaban aquí y allá.

– No deja de ser paradójico – pensó el bibliotecario – que el Centro de Documentación del Agua y el Medio Ambiente se vea inundado por la crecida del Ebro.

Y mientras ésto meditaba subido a la mesa, reparó en una botella que se balanceaba a escasos metros. La alcanzó sirviéndose del flexo como remo, con la idea de enviar un mensaje de auxilio. Pero por mucho que buscara, no encontró un trozo de papel que no estuviera mojado. Hasta que reparó en el valioso pergamino medieval que se exponía bajo vitrina en el antiguo refectorio. Ése que rompió en pedazos un furioso Pedro IV pues contenía los Privilegios de la Unión.

– Vista la situación – reflexionó- estamos para pocos privilegios.

Un clásico

Su gesto de suficiencia contrastaba con los rostros de concentración del resto de participantes que aguardaban expectantes en la salida a que diera comienzo la carrera. Una seguridad en sí mismo que llamaba, más si cabe, la atención teniendo en cuenta que no destacaba, ni de lejos, por su estado de forma. Una prominente barriga asomaba por debajo de la camiseta del mismo tono fosforito que el ceñido pantalón cuyas costuras a punto estaban de reventar. Pero él se mostraba confiado pues estrenaba las nuevas zapatillas Aquiles, “el de los pies ligeros”. Y como aseguraba el anuncio, sentiría que volaba en lugar de correr. Lo que voló y mas pronto que tarde, fue su ilusión pues al poco de salir se vio obligado a abandonar al sentir un fuerte pinchazo en el talón.

Breve visita

Uno de los días de mayor alegría fue con la llegada del Rey, nuestro señor. Las ciudad toda se engalanó para la ocasión como nunca antes. Los vecinos salimos a la calle luciendo los mejores ropajes dispuestos a aclamar con grandes vítores a la comitiva real. Nuestro monarca había decidido convocar Cortes aquí para presentar a su primogénito y heredero al trono y que éste jurase nuestros Fueros y Libertades. Además de para solicitar dinero y hombres en sus guerras en el extranjero. Por ello, otro de los días de mayor alegría en la ciudad fue cuando se marchó el Rey, nuestro señor.

Cambio

La mujer tomó el mando y marcó el 202 en el teletexto. No pudo evitar una mueca de abatimiento al descubrir que el equipo de su marido había vuelto a perder. Una vez más, éste subiría del bar mascullando su ira, le obsequiaría con algún improperio con aroma a cerveza y se marcharía a la cama sin probar la cena. Contempló por un instante al niño. Cada día se parecía más a su padre. Enfundando en el chándal de fútbol y absorto en la pantalla del móvil, éste descargaba su frustración por la derrota tecleando frenético en el twitter. Posó la mano en su abultado vientre y se juró que las cosas iban a cambiar. Luego tecleó el 203 y decidió que la próxima camiseta sería la del conjunto que encabezaba la clasificación.

Ecuación

Ilustración tomada de la página www.pngitem.com

Había perdido la cuenta de las horas que llevaba dándole vueltas a aquel problema. El flexo derramaba su luz sobre el folio salpicado de números y letras en incomprensible formación. ¿Qué era eso de despejar la incógnita? La equis siempre había sido el lugar en los mapas donde se hallaba enterrado el tesoro pirata. Pero ahora había que aislarla moviendo los números al otro lado del signo igual. Pero no es igual este lado que aquel. Eso lo sabe cualquiera. Allí todo es al revés: la suma es resta, la multiplicación, división… como en un espejo la derecha es la izquierda. Así que decidió situarse ante el tocador de mamá con la ecuación en la mano (ahora la zurda) con la esperanza de que aquel juego de opuestos le mostrara la solución.

Los visitantes

Fotografía de Javier de Julián
Instagram @deju71_streetphoto

Les aseguro que es cierto. Vale, sí, tal vez me haya tomado algún vino. No digo que no. Pero les estoy contando la verdad. Me encontraba en una de las casetas dando buena cuenta de un bocadillo de guarra cuando de repente sentí una extraña musiquita, como las notas aquellas de la película Encuentros en la Tercera Fase ¿La conocen? Y al momento, un potente haz de luz se derramó sobre mí. Elevé la cabeza y ahí estaba. Una enorme nave espacial repleta de lucecitas de todos los colores. No acerté a ver con claridad a sus tripulantes pero desde mi posición se adivinaban sus siluetas antropomorfas. Y entonces, el miguelito del postre, abandonando mi mano, comenzó a ascender lentamente hasta perderse en el interior de aquel aparato. Eso fue lo que pasó. Sé que es difícil decreer pero les repito que no se nada del aterrizaje de un dulce sobre el cardado de una señoramientras disfrutaba de una de las atracciones de la Feria

Diferentes actividades

Fotografía de Javier de Julián
Instagram @deju71_streetphoto

Cuando llegó al otro extremo de la tirolina, el joven estaba muerto. Su grupo de amigos no daba crédito a lo sucedido. Habían ido a aquel pueblo a celebrar una despedida de soltero diferente, alejada de la típica borrachera en la ciudad ataviados con ridículos disfraces. Propuesta que contentó a la novia por tenerla por más sana e inofensiva. Jamás hubiera imaginado que al término de la jornada quedaría compuesta y sin novio.

– Ha tenido que ser un infarto – coincidieron los compañeros – Le pudo la impresión de verse ahí arriba.

Los guardias civiles que se personaron en el lugar hubieran dado por válida esta hipótesis de no haber encontrado una irregular mancha carmesí en la alegre banda del finado. Sin duda, le habían disparado.

Y cual fue la sorpresa al descubrir que la prometida también festejaba allí su despedida, habiendo elegido para la ocasión una actividad más arriesgada si cabe: prácticas de tiro al aire libre. Por lo visto, no le quedó del todo claro aquello de apuntar antes de disparar.

Habían resuelto el caso en tiempo récord. Lástima que no se tratara de agentes de la benemérita reales sino de participantes de otra celebración que habían optado por jugar al escape room en plena naturaleza.

Injusticia

Ilustración tomada de Decathlon.es

Míralo ahí, tan ufano, recibiendo los abrazos, las felicitaciones de sus compañeros mientras el estadio entero lo aclama como a un héroe. Pero ¿que hay de mí? ¿Acaso no fui yo quien señaló penalty en un ridículo tropiezo fuera del área?