Maratón

Relata Heródoto que en el 490 a.C Fidípides recorrió 240 kilómetros para advertir a los espartanos del desembarco persa en Maratón. Luciano habla de 42 kilómetros, la distancia que separa Maratón de Atenas pues pretendía anunciar la victoria ateniense sobre las tropas persas. Plutarco afirma que su nombre era Eucles. Y mientras los cronistas no se ponen de acuerdo, ahí tenemos a nuestro protagonista, que ya no sabe ni quién es ni donde ha de ir. Tan solo tiene una cosa clara, que si quiere seguir con vida no debe parar de correr.

Visita guiada

En cuanto atravesamos el quejumbroso portón, dejando atrás el atrio de entrada, no dudaron mis compañeros de grupo en fusilar sin contemplaciones con sus cámaras y teléfonos móviles aquellas pinturas de Goya que decoraban los muros de la iglesia, haciendo caso omiso a los requerimientos de la guía. Yo esperaba paciente a que terminaran de capturar aquellas escenas de la vida de la Virgen sentado en uno de los vetustos asientos de madera cuando lo vi. En un principio me pareció un trampantojo, una de esa obras pictóricas que buscan engañar a la vista pero no tardé en comprobar que se trataba realmente de un monje cartujo que con un leve ademán me invitaba a seguirlo tras aquella puerta. Pese a mi celeridad, en seguida le perdí la pista en aquel interminable y silencioso claustro. Y aquí sigo, deambulando por sus eternas galerías, ahogada ya toda esperanza de encontrar una salida pues sin posibilidad de articular palabra, tan solo me sirvo de tímidos gestos que de poco sirven cuando al otro lado de la pared los pocos turistas que reparan en mi presencia me toman por una peculiar pintura mural.

Ilustración de Miquel Zueras

De besos y pesos

¿Hay algo más romántico que contemplar, fundidos en un abrazo, la puesta de sol sobre el río? Así lo creen muchos  vecinos que cada atardecer se acercan hasta aquí para colocar el consabido candado decorado con ambas iniciales y arrojar después la llave al agua. El problema es que tanto amor supone una pesada carga difícil de sobrellevar para un puente que padece el transito de todo tipo de vehículos. El ayuntamiento, en una medida desesperada, ha solicitado a los ciudadanos que notifiquen si su situación sentimental ha variado para retirar de inmediato el oxidado testigo de tal unión, no vaya a ser que el operario municipal, cizalla en mano, en su “poda” aleatoria, de un corte certero ponga fin a una prometedora relación.