Tierra de Quijotes

don quijote

Coincidió con la llegada del primer ejemplar a Azul. Un muchacho relató como cuando estaba siendo molido a palos por su patrón, apareció un desconocido para recriminarle a aquel tal reprobable acción. Con la incorporación del segundo volumen, se supo de la liberación de unos presos engrilletados mientras estaban siendo conducidos a cumplir su condena. Con la presencia del siguiente tomo, en la ciudad argentina no se hablaba de otra cosas que de como un insensato plantó cara  a unos leones que habían abandonado su jaula. Por no mencionar el ilusionado brillo en la mirada de una muchacha, todo hay que decirlo, no muy agraciada, al saber que contaba con un rendido admirador. Así se iban sucediendo estos sorprendentes capítulos al tiempo que aumentaba con nuevas ediciones de El Quijote la colección de la Casa Ronco. cuando allá por el dos mil cuatro se celebró en el Teatro Español la exposición «Cervantes de la Mancha a la Pampa», se acordó levantar un molino de viento. A nadie sorprendió que pronto apareciera con las aspas golpeadas.

Imagen tomada de la página web del Colegio Nacional de Buenos Aires (www.cnba.uba.ar)

Alteraciones

justicia2– ¿Mil cuatrocientos ducados dices?

Pedro de Lanuza encaja en silencio los reproches de su hermano Juan, a la sazón Justicia del Reino.

Esta es la cantidad que le demanda su amante, Constanza de Ovando, sobrina de un tal Miguel de Cervantes, como compensación por haber roto su promesa de matrimonio.

– ¡Mil cuatrocientos ducados! Sin duda Vuesa Merced ha perdido la cabeza.

Semanas después, Juan de Lanuza habría de recordar con aire resignado estas mismas palabras en el cadalso ante el verdugo.