La revancha

perico-2Perico Fernández sobrevive pintando cuadros de tauromaquia y durmiendo en un burdel. Dice no recordar aquellos años en los que llegó a ser campeón del mundo de boxeo. Pero cuando le mencionan al tailandés Muangsurin que le arrebató el título en Bangkok, su mirada apagada por los reveses de la vida, se enciende de pronto. Ese chino me hipnotizó – asegura con rotundidad.

Me viene a la cabeza todo aquello al conocer la noticia del altercado entre dos sexagenarios, uno de ellos de origen oriental. Según dicha información, éste hubo de ser atendido de un fuerte puñetazo en cada ojo. Se desconocen las causas de la pelea. Pero me gusta imaginar allí a Perico con ese brillo en la mirada del que se sabe por fin en paz.

Fotografía tomada de la página Aragoneses ilustres

Remedios

1431850512_871030_1431851464_noticia_normalIctus, infarto cerebral, hemiplejia… Todo aquello le sonaba a chino. Tan solo acertó a entender algo cuando su padre, en un esfuerzo por recomponerse siquiera unos segundos del terrible mazazo, le explico que lo que le ocurría a mamá era que no sentía la mitad de su cuerpo, cómo si se le hubiera quedado dormido.

Durante toda la mañana el niño estuvo dándole vueltas a aquellas palabras. Pidió a los abuelos poder acompañarles esa misma tarde al hospital. Quería ver a su madre lo más pronto posible. Y ese deseo le llevo a subir a toda velocidad las numerosas escaleras del enorme edificio hasta alcanzar la sala de espera donde junto a la máquina expendedora de cafés, aguardaba la familia. Asintió con la cabeza cuando le preguntaron si estaba preparado para verla. Y arropado por unas cálidas manos sobre sus hombros menudos, entró en la habitación. La madre, toda ella de azul entre sábanas blancas, descansaba flanqueada por diferentes aparatos. Con una determinación que sorprendió a los presentes, el pequeño se acercó hasta la orilla de la cama. Tomó con delicadeza el antebrazo inmóvil y con un dedo previamente ensalivado trazó varias cruces como tantas veces ella hiciera con él cuando, de estar mucho tiempo sentado en la misma posición, se le quedaba dormida una pierna.

Ilustración tomada de la página web de Hora 14 Fin de Semana de la Cadena Ser