Los cuentos ya no son lo que eran

22PRINCESApeq

Hija mía, vale que no esperaras la llegada del valeroso caballero y fueras tú la que dieras muerte al dragón que te tenía prisionera. Vale que el zapato de cristal lo perdieras no en el baile real sino entre unos arbustos del bosque. Vale que te niegues a coser y que aborrezcas las manzanas. Pero, mi princesa, eso de querer casarte por el juzgado … A tu padre le das un disgusto.

Ilustración: Lola Gómez Redondo