Retirada

Cuentan que en la visita del embajador inglés al Buen Retiro quedó tan fascinado por la belleza de sus jardines y estanques, teatros y aves exóticas como por la hermosura de las damas de la Corte española. Así el noble extranjero, no dudó en poner en práctica sus habilidades en el arte del cortejo. Algo que irritó sobremanera al monarca castellano, Felipe Cuarto. Pero aquel demostró no temer a la ira regia. Hasta que llegaron a sus oídos unas coplillas que corrían por las plazas y tabernas de la villa de Madrid. Entonces, demudado el rostro y sin explicación alguna, decidió adelantar su partida.

He aquí los versos:

Ya que osas pavonearte

delante del soberano

con tus plumas de colores

oh, gallardo cortesano

sabed bien que “El Gallinero”

de agrandarlo orden ha dado

ya que no hay en el Palacio

espacio para dos gallos

Accidente natural

– Padre, estudiando la obra Naturalis historia he descubierto un error de traducción. Según Plinio el Viejo no fue un terremoto el causante del derrumbe del célebre Coloso de Rodas si no que fue la caída de éste lo que provocó tan fuerte temblor en la isla.

– ¿Y se puede saber cual fue el motivo que llevó al suelo a tan imponente presencia, hermano?

– Los escritos mencionan la llegada al puerto rodiota de una enorme embarcación de grandes velas. Al cruzar bajo las piernas del altivo Helios, quiso el infortunio que golpeara con su elevado mástil las partes pudendas del dios Sol griego.

– ¡Por Nuestro Señor Todopoderoso! ¿Cómo osas mencionar los atributos sexuales en tan sagrado lugar? Abandone inmediatamente su labor en el scriptorium y rece dos Padrenuestros y tres Avemarías.

Ilustración tomada de la página www.guiadegrecia.com

Manuscrito encontrado en la papelera de Antoine de Saint-Exupery

 

Después llegó al planeta del mago. Éste le saludó descubriéndose cortesmente.

No es como el vanidoso que necesita aplausos para quitarse el sombrero- pensó.

Luego y tras unos toques con su varita, el mago extrajo de la chistera un colorido ramo de flores. Al ver la cara de asombro del niño, continuó haciendo aparecer más y más objetos: una blanca paloma, un interminable pañuelo, un simpático conejo…

Entonces el principito se entristeció recordando al mendigo del anterior planeta y su viejo sombrero vacío.

 

Aquelarre

Estaba todo dispuesto, el fuego, el pentáculo, las túnicas, el cuchillo…solo faltaba la sacrificada. Y todas las presentes se miraron unas a otras como si el mismo diablo habitara en sus ojos.

Entre reyes anda el juego Capítulo VI y último

El asunto es que este malintencionado polizón que se ha colado en el pasado, trata por todos los medios de persuadir al monarca leonés para que deseche la idea de acudir a Zaragoza. Puede parecer una pequeña maldad que en poco consiga cambiar los acontecimientos venideros pero permítanme que discrepe, pues no consigo imaginar un Real Zaragoza sin ese león rampante a la altura del corazón como no lo concibo en Segunda aunque bien sé que por desgracia está allí, en la dichosa página 205 del Teletexto. Al menos de momento.

Entre reyes anda el juego Capítulo V

En esta ocasión para desbaratar los malévolos planes de este acérrimo antizaragocista debía desplazarme a una época algo más lejana. Ni mas ni menos que al año del Señor de 1134. ¿Y ustedes se preguntarán qué se había perdido en pleno Medievo cuando el deporte rey nació siglos más tarde? Pues porque en esa fecha aconteció un hecho de gran relevancia. Veréis, Alfonso I el Batallador (el mismo que arrebató la ciudad a los moros y que hoy nos contempla con pétrea mirada desde lo alto del cerro del Parque Grande) decidió en su testamento que a su muerte sus posesiones pasara a manos de las Órdenes Militares (ya sabéis, Templarios, Hospitalarios y del Santo Sepulcro) Algo que no aceptaron los nobles aragoneses, (tampoco los de Pamplona) resolviendo nombrar un nuevo monarca. En el caso de Aragón, eligieron a su hermano Ramiro II el monje. Pues bien, aprovechando la debilidad del Reino, Alfonso VII de León ocupó Zaragoza. Y aunque fue de manera breve, sirvió para que la ciudad adoptara como emblema el león que tiempo después también utilizaría nuestro equipo de fútbol. Hay quienes tratan de explicar la presencia de este fiero animal, al que consideran el rey de la selva, en ambos escudos aludiendo a la existencia de un león en la desaparecida Iglesia de San Andrés. No seré quien lo niegue. De hecho yo mismo he podido verlo y sufrirlo pues en una ocasión me acerque tanto a él que por poco me deja como el insigne Blas de Lezo, aquel militar tuerto, manco y cojo de infausto recuerdo para los habitantes de la ciudad Condal (como Rubén Sosa en la Final del 86 con aquel tiro de falta)

Entre reyes anda el juego Capítulo IV

El caso asignado tenía que ver como ya he comentado con el Real Zaragoza. Por desgracia no era la primera vez que debíamos intervenir en la historia de este club. Y es que en una ocasión un aficionado de Osasuna decidió viajar en el tiempo con la idea de impedir que el 18 de Marzo de 1932 se fusionaran los dos conjuntos de nuestra ciudad, el Iberia y el Zaragoza, para evitar que naciera el equipo del león. O aquel otro (se rumoreaba que seguidor oscense) que trasladándose al pasado logró infiltrarse en el cuerpo técnico blanquillo con la intención de persuadir al entrenador Víctor Fernández para que quitara del terreno de juego al jugador ceutí Nayim en aquella mítica final del 95, con lo que el espectacular gol que permitió conquistar la Recopa de Europa jamás se hubiera producido.

Entre reyes anda el juego Capítulo III

Cada vez que accedo a las oficinas del Ministerio no puedo evitar recordar aquellas divertidas historietas de Mortadelo y Filemón en las que utilizaban alocadas entradas secretas para llegar hasta la TIA. Y es que yo en cierta manera también puedo considerarme un agente secreto pues trabajo para una organización desconocida para el común de los mortales, el Ministerio del Tiempo. Sí, sé bien que ahora Televisión Española ha creado una serie acerca de nuestras andanzas. Lo que en un principio provocó, como es lógico, serias quejas por nuestra parte. Pero desde la cadena pública nos lo vendieron como una inteligente maniobra para preservar la tan necesaria discreción de nuestra labor aduciendo que no hay como presentar algo como cierto para que la gente, suspicaz por naturaleza, no lo crea. Eso y que nos permitieron hacer algún cameo en sus capítulos nos terminó por convencer. Presumidos que somos, que le vamos a hacer.

Nos dedicamos a asegurar que los sucesos pasados, con sus luces y no pocas sombras, no se vean alterados. Algo en apariencia sencillo. El problema viene cuando quienes conociendo nuestra existencia se sirven de alguna de la puertas que comunican con el pasado para modificarlo con aviesas intenciones.

Entre reyes anda en juego Capítulo II

En estas cavilaciones me hallaba sumido cuando sonó el teléfono. Era una llamada del Ministerio.

– Debes venir urgentemente.

– ¿Qué sucede? – inquirí.

– Tu querido equipo está a punto de dejar de existir tal y como lo conocemos.

– Lo sé – le interrumpí – ahora mismo estaba viendo la clasificación. Más nos vale ganar este domingo en La Romareda porque si no…

– No me refiero a eso. Estoy hablando de algo más serio.

¿Más serio que caer a puestos de descenso? De pronto se me hizo un nudo en el estómago..

Si ser zaragocista hoy día es difícil, serlo en Madrid es harto complicado. Tanto como coger un taxi libre en hora punta. Pero a cabezotas no nos gana nadie.

Ya perdonarán mi torpeza. Todavía no me he presentado. Soy uno de tantos aragoneses exiliados en busca de un futuro que nuestra tierra nos niega. Mi nombre no es importante. Aquí todos me conocen como “el maño”. Como pueden comprobar no es que anden muy sobrados de imaginación. Bueno, a decir verdad en la capital del Ebro tampoco es que nos estrujemos mucho la sesera: El Parque Grande, la Casa Grande… ya me entienden.