Total Soccer Capítulo VI y último

– Van a empezar las noticias – exclamó de pronto de mi padre tomando el mando a distancia y dirigiéndolo al televisor. Ante nosotros, un señor de aspecto impecable hablaba casi sin pestañear de la subida de los precios, del aumento del paro y de nuevos casos de corrupción política. Cuando llegó el tiempo de los deportes, dio paso a una guapa presentadora que sin disimular su gesto contrariado, leía: Y en el partido disputado esta misma tarde en la capital, el equipo local tras ir por delante en el marcador durante casi todo el encuentro, vio como se le escapaba la victoria en los minutos finales.

¿Cómo? ¡Habían ganado! No lo podía creer. Y lo habían logrado ellos solitos. Nada tuve yo que ver en esa importante victoria. Así que después de todo, no existía ningún extraño poder en aquel videojuego de oferta.

Eso pensaba hasta que mi hermano pequeño apareció en el salón exclamando sorprendido:

– ¿Han quedado uno a dos? ¡Qué casualidad! Es el mismo resultado que he conseguido yo jugando con la consola del tato.

Total Soccer Capítulo V

Aquella tarde mediamos nuestras fuerzas ante el todopoderoso conjunto de la capital. Contaba todos sus partidos por victorias, gracias, sobre todo, a su letal delantero, un muchacho menudo por el que suspiraban los principales clubs del mundo. Y además visitábamos su campo, un enorme estadio de futbol que si viéndolo vacío ya impresiona, no digamos con su ruidosa hinchada llenando las gradas de colorido.

En esta ocasión mi viejo decidió no bajar a verlo. Demasiados nervios hacia ya cada domingo como para encima soportar a un más que probable árbitro casero. Pero colocó el sofá bien cerca de la ventana para poder oír así el griterío que, a buen seguro, se generaría en el bar.

– Te pasas el día ahí sentado. Eso cuando no estas con tus amigotes. Bien podrías hacer algo de provecho, como por ejemplo arreglar esa lámpara que ni sé el tiempo que lleva sin lucir – le reprochó mamá mientras retiraba los platos de la mesa.

Y auque solo fuera por mantener su mente ocupada con algo que no fuera el partido, rescatando su vieja caja de herramientas del fondo del armario, se puso manos a la obra.

Mientras, yo ya había elegido a los jugadores virtuales que formarían el once titular para enfrentarme a tan temible equipo. Tan solo restaba el pitido inicial para dar comienzo al choque en la consola cuando, de repente, se fue la corriente eléctrica de toda la casa. Pude ver mi cara de desconcierto reflejada en la pantalla apagada. Cuando regresó, el partido en el estadio ya había comenzado y a juzgar por los insultos que llegaban del exterior, las cosas no iban muy bien que digamos. No quise encender el transistor. Aguardé en silencio junto a mi padre con la mirada fija en el mudo aparato de radio.

Total Soccer Capítulo IV

Pasadas las primeras jornadas, el calendario de la temporada se tornaba más complicado. Debíamos enfrentarnos a rivales de mayor renombre. Y claro, las victorias contundentes del inicio dieron paso a sufridos empates.

– Lo importante es que seguimos sin conocer la derrota – exclamaba mi padre orgulloso mientras pasaba con celeridad las páginas del periódico en busca de la sección de deportes – Tenemos que seguir así.

– Eso díselo a mis doloridos dedos – pensaba yo.

Total Soccer Capítulo III

Al principio pensé que se trataba de una grata coincidencia. Pero tras varios fines de semana repitiéndose el mismo resultado de la consola en el posterior encuentro de futbol, comencé a dudar. ¿Y si se trata de un videojuego mágico o algo así? Para cerciorarme pensé en dejar de jugar pero bien mirado, sea por el motivo que fuese, nuestro conjunto se encontraba en el primer puesto de la clasificación. Y eso era algo nunca visto en sus casi cien años de historia.

Total Soccer Capítulo II

Los domingos por la tarde mi padre solía acudir al bar que hay debajo de casa para ver jugar a nuestro equipo por el canal de pago. Yo prefería quedarme en casa y escucharlo por la radio. Las apasionadas voces de los locutores hacían sin duda más emocionante el partido.

Ese día nos enfrentábamos a un recién ascendido a la máxima categoría. A priori un rival asequible. Todavía faltaba algo más de media hora para que diera comienzo el encuentro, así que decidí estrenar mi reciente adquisición. De entre todas las opciones posibles, elegí en la pantalla el equipo de mi ciudad y como contrincante, aquel que lo iba a ser esa misma tarde en el estadio. Parecía sencillo: izquierda, derecha, arriba, abajo, pase y tiro.

La emisora vociferaba las alienaciones de ambos conjuntos cuando el partido virtual finalizó. Tres a cero. No estaba nada mal teniendo en cuenta que era la primera vez que jugaba. Satisfecho, apagué la consola y subí el volumen del transistor.

Una hora y tres cuartos más tarde, el bar era una fiesta de banderas, cánticos y vasos en alto rebosantes de cerveza. Los nuestros habían ganado por tres goles a cero.

Mientras saltaba sobre la cama, presa de la euforia, ignorando, todo hay que decirlo, los gritos reprobatorios de mi madre desde la cocina, tomé la decisión de repetir cada domingo lo hecho aquella tarde pues no cabía duda de que le había dado suerte al equipo.

Total soccer Capítulo I

Lo encontré rebuscando en el enorme cajón de oportunidades de la tienda de videojuegos. Llevaba tiempo detrás de algún juego sobre fútbol que no fueran los de sobra conocidos por todos pues éstos se escapaban y de qué manera, de mi presupuesto. En la portada, dos jugadores pugnaban por el balón luciendo la vestimenta de sus respectivos equipos, a la sazón eternos rivales de la que llaman mejor liga del mundo. No figuraba el año de lanzamiento pero debía de tener unos cuántos, visto los futbolistas de la carátula, retirados hace ya tiempo de la competición deportiva. Sobre éstos, en grandes letras de color rojo, el título en inglés, que traducido viene a decir algo así como Fútbol Total.

Imagen tomada de la página web valefutbol.com

Raices


Sus manos no están encallecidas por remos, sogas o redes. Ni el rostro curtido por el sol, el aire o la sal. Muy lejos queda el mar que dio sustento a sus ancestros. Pero en el silencio de la noche todavía puede sentir la dulce llamada de las sirenas.

Micros ejemplares

La gitanilla

Marchó pues con los gitanos no tanto por amor si no porque sabía de la noble cuna de Preciosa. Más se equivocó de gitanilla.

La gitanilla

Segunda Parte

Avellaneda, a quién se le atribuye un origen aragonés, escribió también aquí una continuación.  La obra lleva por título “La gitanica”.

Rinconete y Cortadillo

Entregados a un negocio más lucrativo, ambos pícaros se disputan los votos de los ciudadanos.

El licendiado Vidriera

Se mostraba tan transparente en sus relaciones que siempre terminaban rompiéndole el corazón en mil pedazos.

El celoso extremeño

Levantó el extremeño tal laberinto de muros para impedir que nadie llegara hasta su joven esposa que terminó por perderla.

La ilustre fregona

Cansada de que le pisaran el fregao, sirvióse de su noble condición para que en adelante rodaran cabezas.

El casamiento engañoso y El Coloquio de los perros

Buscando consuelo, el alférez relató a Cipión y Berganza su desgracia. Pero lo único que obtuvo de éstos fueron ladridos.

 

 

 

Mercado medieval

La recreación de los Desposorios de Jaime I de Aragón y Leonor de Castilla llenó la localidad de Ágreda de herreros, alfareros, vidrieros, orfebres, panaderos, queseros, malabaristas, juglares y monjes. Bajo los pendones de ambos reinos los caballeros abandonaban sus campamentos para entregarse a encarnizados combates.  Así, en cada función la frontera castellano- aragonesa se veía levemente modificada con el consiguiente desconcierto de los agredeños que tan pronto pertenecían a una como a otra comunidad.