Una vuelta por Almazán

La Feria de Almazán es un clásico en mi calendario de citas. Siempre es agradable darse una vuelta por el pueblo (por cierto, todo el entorno del río y la plaza Mayor está cuidado y precioso), por la Arboleda y por los puestos de la propia feria. Como comprenderán, no son los tractores lo que más me atrae, sino la oferta alimentaria. Me gusta recorrer los puestos por si encuentro novedades o productos que no se pueden encontrar fácilmente en otros sitios, y siempre cae algo. Estas son las cosas que me llamaron la atención o considero imprescindibles, por si les puede dar una pista:

Los dulces típicos de Almazán: las famosas yemas, las paciencias, los gurilaches,.. imprescindibles de las confiterías adnamantinas, no pueden faltar en la feria, ni tampoco en nuestras despensas dulces.

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Mieles y propóleos: también es un clásico soriano y un lugar estupendo para hacerse con un tarro de buena miel, en sus distintas novedades. El propóleo es estupendo para evitar catarros.

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Comidas preparadas: si uno va con hambre a la feria siempre puede hacerse con un dulce, o mejor aún, con un bollo preñao, un trozo de empanada o un bocadillo de jamón ibérico como el de la foto, a tres euros la pieza. Con un buen pan de hogaza, ríete tú de los bocadillos de autor y todo el fast food unido.

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Embutidos y quesos: siempre se pueden encontrar buenos embutidos en la feria y de distintas procedencias, sobre todo de Guijuelo. Encontramos unos salchichones y chorizos con boletus y trufa de El Collado, en Soria muy ricos. Tampoco me resistí al queso de Guara, en Huesca, que es uno de mis preferidos. En la feria pueden encontrarse chorizos y cecinas de casi todo: venado, jabalí, gamo, caballo y hasta burro. Para gustos, los colores.

Panes, chocolates  y pasteles de todo tipo son un clásico. Me gustan las empanadillas de cabello de Ángel de Quel y los roscos, cuanto más artesanos, mejor. Me hicieron gracia estos ‘mufis’.

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Especias variadas y azafranes: este año hay un puesto en la feria muy interesante con especias de todo tipo. Es la oportunidad para hacerse con un poco de quinoa, chia, harissa, anís estrellado o cúrcuma, no tan fáciles de encontrar. Además, estaban bien tapados en tarros, con lo que conservaban su aroma. Me hice con algunos tarros, aunque me hubiera llevado el puesto a mi casa. Otro espacio curioso, los azafranes de Jiloca, añadidos a todo: al chocolate, al aceite, al orujo, al queso… Muy curioso.

 

Otra curiosidad procedente de Aragón: refresco de vino de uva garnacha. No es el primero que veo, pero sí de este tipo de uva. Creo que es una tendencia que no parará…

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Para terminar este pequeño recorrido, totalmente recomendables las cerezas de Quel. Son caras, pero no hay quien se resista a llevarse medio kilito. Estás buenísimas, llenas de carne y de sabor y todas salen buenas. De verdad que merecen la pena.

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En breve os hablaré de novedades gastronómicas adnamantinas. De momento, a disfrutar de la feria!!

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