Un poco dulce, un poco ácido

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Una cucharada de lemon curd y se van las penas

Un poco dulce, un poco ácida, como la vida misma. Así es mi crema favorita, la de limón, versátil, deliciosa y fácil de preparar. Sólo tiene un secreto, no cortarse con el limón, buena mantequilla y huevos frescos. En Soria es fácil conseguir estos ingredientes, así que no hay excusa  para no prepararla y tenerla siempre a mano, salvo que a uno no le gusten los cítricos. Recetas hay miles, pero a mí me gusta la forma inglesa de preparar esta crema, el famoso lemon curd. La gastronomía inglesa no destaca especialmente por su tradicional recetario, pero para las mermeladas, jaleas, pasteles, cremas y todo lo que tenga que ver con el tea time, no tienen rivales. Quizá en estos días, en los que la cocina global de Londres protagoniza San Sebastián Gastronómika, cambien los esquemas que teníamos de la culinaria británica. Mientras tanto, manos a la obra.

Ingredientes:

3 huevos grandes

150 gramos de azúcar (moreno, mejor)

El zumo de dos o tres limones (yo soy de las de tres)

80 gramos de mantequilla de Soria, sin sal

Una cucharada de ralladura de piel de limón

Poner una cazuela con agua y dentro un bol para mezclar al baño maría los huevos, el azúcar y el zumo de los limones. Remover hasta que la mezcla coja una consistencia cremosa, alrededor de 10 minutos. Debe quedar como una salsa holandesa. Después, retirar del calor y añadir la mantequilla a trozos, removiendo hasta que se disuelvan de uno en uno. Finalmente, añadir la ralladura del limón y dejar enfriar, con un papel film tocando la crema para evitar que se forme costra. Irá espesando a medida que se enfríe. Se puede mantener en la nevera en un tarro de cristal bien cerrado como un mes. Si es para más tiempo, cocerlo durante 15 minutos.

Con esta crema en casa se pueden improvisar mil postres: sirve para rellenar tartaletas, bizcochos, vol au vent, hojaldres o lo que se os ocurra. También para formar copas con yogur, helado o nata. Y resulta especialmente delicioso en la tarda de limón típica, con una base de masa quebrada y merengue cubriendo la crema de limón, ligeramente tostado.

Preparar lemon curd es fácil, pero más aún abrir un tarro delicioso si alguien que va a Londres (y factura equipaje) te lo puede comprar en Fortnum&Mason, el sueño de cualquier goloso. En esta tienda, abierta en Picadilly desde 1707, se pueden encontrar maravillosas mermeladas, de lima, de gengibre, de naranja con diferentes cortes, aromáticos tés y todo lo que podáis imaginar… y un lemon curd al que yo no puedo resistirme en absoluto. De hecho, me hubiera gustado colgar una foto con el tarro lleno, pero han pasado unos días desde que lo abrí y ya está a punto de terminarse. Así son las cosas.

¡God save the Queen… pero sobre todo, el lemon curd!

 

 

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