Tendencias gastronómicas: informalidad y sabor

Este fin de semana lo he pasado en Madrid, una época estupenda para visitar la capital de España, que se vacía con su puente festivo. No hubo que hacer cola para visitar la exposición de Pixar, ni para ver las estupendas fotos de Salgado y Chema Conesa que ahora mismo se exponen y que son un regalo para la vista. Ya que estábamos por la zona, nos dimos una vuelta por Malasaña y el Barrio de Las Letras para comprobar, al menos de pasada, su famoso resurgir gastronómico. Haría falta mucho tiempo y mucho dinero para recorrer los cientos de nuevos locales que se han abierto, pero de un vistazo llama la atención la ‘cuidada informalidad’ que abunda y la atención que se ha puesto en la comida. Los nuevos restaurantes, mal llamados gastrobares, son bares de raciones y tapas con estilo, originales, pretendidamente sencillos, en los que se puede picar algo a cualquier hora, pero no cualquier cosa ni a cualquier precio, lo que resulta un verdadero alivio.

Bien recomendados, hicimos parada en Loreto, en la Corredera Baja de San Pablo 6, una zona que aunque está a dos pasos de la Gran Vía, nada tiene que ver con las cadenas de restaurantes y paellas congeladas que abundan en la emblemática calle madrileña. Mesas de madera (algunas para compartir entre desconocidos), sillas diferentes, ladrillos a la vista, decoración sencilla… un sitio acogedor con servicio amable. Platos y raciones para compartir a precios razonables y cañas bien tiradas. Pedimos un surtido de croquetas (correctas), unas papas con mojo verde y rojo (lo hemos visto en más sitios en Madrid) muy bien hechas, y fajitas de pollo con pimientos y guacamole. La carta también incluye ensaladas, ensaladilla y hamburguesa especiales, tartar de atún o entraña con tomate confitado, entre otros platos.

croquetas
Croquetas variadas
fajitas
Fajitas de pollo y pimientos, con tomate y guacamole
la foto
Patatas con mojo

La segunda parada, y recomendación encarecida, fue la de Triciclo, en la calle Santa María 28, en pleno Barrio de las Letras. Sabía que era uno de los lugares que más atención concentra ahora mismo en Madrid y había intentado reservar para comer el sábado a la hora que fuera, pero resultaba imposible. Pero no hay nada como tener la suerte de cara, pasar por la puerta, preguntar por una mesa para cuatro y encontrarte con la sorpresa de que en cinco minutos está lista. El local tiene una disposición extraña, adaptada a las singularidades de este bajo antiguo, pero está decorado con sencillez y mimo. De nuevo, mesas de madera sin mantel ni la formalidad habitual en el servicio de sala de los restaurantes al uso, suelos rústicos, paredes blancas y azul añil en muchos sitios, lo que recuerda a las tabernas mediterráneas. En la carta, raciones, medias raciones y 1/3 de raciones, lo que invita a compartir y a probar varias cosas sin que la cosa suba mucho, aunque todo está tan bueno que terminas pagando más de lo previsto. Lo cierto es que merece la pena.

Triciclo 9
Ostras aliñadas
Triciclo 1
Lansarones
Triciclo 3
Focaccia de sardina, burrata, tomate fresco y hierbas
Triciclo 4
Corte ibérico de bellota con mostazas

Triciclo 12

Triciclo 10
Ají de pintada con arroz

La carta de primavera, en la que se ofrecen platos muy variados, desde ostras hasta cecina de León o tiraditos de gambas, se completa con otras sugerencias del día, según lo que ofrezca el mercado. Se nota, y mucho, la mano experta de los tres cocineros de TriCiclo que, sin duda, han dado con la fórmula secreta: informalidad en el servicio, buenos productos y elaboraciones para conseguir máximo sabor, adaptación de la carta a formatos menos rígidos, compartibles y asequibles. El servicio del vino por copas refuerza el concepto. Abrieron en julio y les va estupendamente, tanto, que acaban de abrir un nuevo local ‘hermano’ en la misma calle, Tándem.

Todo lo que probamos estaba exquisito, desde un plato de lansarones a un sabroso corte de cerdo ibérico a la brasa con mostazas y frutas, rabo guisado, verduras de temporada, guisantes frescos con mollejas, una increíble focaccia de sardinas, lomo de buey con pimientos rojos asados o un ají de pintada con arroz. De lo más espectacular, las ostras aliñadas, con un indescriptible caldo japonés, fresco, ligeramente dulce y picante, y los postres, originales y ricos: fresas y tomates con un caldo de albahaca y pastel de zanahoria con varias texturas de yogur. El vino, Habla del Silencio, de Trujillo, distinto y especial.Visita más que recomendable, aunque habrá que reservar o encomendarse a la suerte.

Triciclo 11
Rabo guisado
Triciclo 8
Lomo de buey a la brasa con pimientos rojos
Triciclo 6
Verduras de primavera en su jugo con papada de ibérico
Triciclo 5
Guisantes frescos, setas de primavera y mollejas de ternera
Triciclo 13
Fresas y tomates con jugo de albahaca
Triciclo 14
Pastel de zanahorias, especias y yogurt
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