Revolución en la pescadería

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Brocheta de sepia salvaje y bacon, preparadas en mi casa

El actual ritmo de vida nos impide pasarnos horas en la cocina, a pesar de que el boom culinario televisivo parece decir lo contrario. Se imponen los alimentos preparados ya para su consumo inmediato, los llamados de cuarta y quinta gama. Sin embargo, dentro de este tipo de alimentos hay muchísimas diferencias. No es fácil encontrar un plato precocinado que tenga el sabor, las propiedades y la calidad de un alimento preparado en casa. Pero si damos con uno, seguro que pasa a formar parte de nuestra lista de la compra, aunque sea un poco más caro.

En Soria ya es posible consumir estupendas recetas de pescado fresco, limpio y sin espinas o cocinado con ingredientes naturales como si lo hiciéramos en casa con todo el mimo. El sueño cumplido de todos a los que nos gustan los productos del mar. Y tan fácil como poner una brocheta en la plancha o abrir una bolsa y calentar el pescado en el microondas.

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Manuel Almazán, en su pescadería en la calle Caro de Soria

Manuel regenta la pescadería Almazán (como su propio apellido) en la calle Caro de Soria desde hace varios años, cuando tomara el testigo de la antigua propietaria, Araceli. Esta pescadería, frente al colegio de Las Pedrizas, siempre ha tenido fama de contar con buen pescado y marisco. Desde hace unos meses, Manuel y su mujer Ana, que se ha incorporado al negocio, han dado un paso más allá, reformando el local. En el nuevo espacio han colocado una envasadora, un horno de vapor y pequeña maquinaria para hacer platos precocinados o preparados del propio pescado que venden. El resultado es una carta variada de platos casi listos para consumir, de una gran calidad. Para su preparación han contado con el asesoramiento culinario del hermano de Manuel, cocinero profesional.

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Hamburguesas de salmón y de merluza
8
Brochetas de merluza, atún, calabacín y manzana
5
Lubina con espárragos trigueros
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Brochetas de sepia salvaje

Hamburguesas de salmón o merluza, brochetas de atún y merluza con calabacín y manzana, de sepia salvaje con bacon, de sepia con tomates cherry y champiñón, albóndigas de bacalao, lubina con trigueros, caldo de pescado, besugo en salsa de setas, bacalao a la vizcaína y hasta marisco fresco cocido en su punto. Y hay nuevas combinaciones en curso. Una gran idea para hacernos la vida más fácil, comiendo productos frescos con todo el sabor del buen pescado, pero sin los inconvenientes de tener que limpiarlo y prepararlo. Envasados al vacío, cuentan con una caducidad máxima de 10 días.

A veces, la famosa combinación de Investigación+Desarrollo+Innovación se puede aplicar de una forma sencilla, como en este caso. Ganas de avanzar, de emprender desde un negocio tradicional, de darle una vuleta de tuerca para ponerlo al servicio del consumidor y que no tenga que recurrir a precocinados carentes de sabor y en muchos casos con ingredientes insalubres.

La pregunta del millón es si este tipo de productos resulta caro. Si comparamos, por ejemplo, unas hamburguesas de pescado de pescadería Almazán con los conglomerados que se venden congelados de sucedáneos, evidentemente hay una diferencia sustancial. Pero la calidad es incomparable, con lo que el tema del precio es relativo. Como dice una amiga mía, que alguien te prepare la fruta, pelada y cortada lista para comer, no tiene precio. Pues en este caso ocurre lo mismo.

Yo ya he tenido ocasión de probar algunos de los platos, y los recomiendo encarecidamente, sobre todo si se tienen niños reticentes al pescado. Con las brochetas o las hamburguesas que preparan Manuel y Ana seguro que no fallan.

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