Redescubrir Los Quintanares

Vista exterior del nuevo comedor Magna Mater
Vista exterior del nuevo comedor Magna Mater

El restaurante Los Quintanares, en Rioseco, es uno de los ‘fijos’ del panorama gastronómico soriano, que además cuenta con novedades desde este verano. Pero antes de llegar al final, empecemos por el principio.

En este mundo de la hostelería, a veces la lógica no funciona, o no solo, y la suerte y otra serie de factores también influyen. Pero lo cierto es que si las cosas se hacen bien, los resultados se acoplan a un sistema, si no matemático e infalible, sí bastante consecuente. Juanjo y Mari Cruz llevan 18 años regentando la casa rural y el restaurante Los Quintanares, ayudados por un equipo ‘familiar’ que ha ido aumentando con el tiempo. Como su propuesta de cocina siempre ha sido casera, honesta, con productos de temporada, con setas y hongos frescos, un punto original, con precios ajustados y un servicio muy cercano, les ha ido bien. Como están en un pueblo muy pequeño en medio de la provincia de Soria y han entendido que debían ajustar su oferta a todas las demandas, tienen clientela que va desde trabajadores de la zona hasta turistas que llegan desde la Fuentona o Calatañazor. Como han puesto cuidado en no mirar únicamente hacia ‘afuera’, han logrado que en Rioseco les consideren como parte de su ‘patrimonio’. Como les ha ido bien y en ocasiones el espacio reservado a las comidas se les queda pequeño, especialmente para atender a grupos, eventos y en determinadas épocas del año, han ampliado y mejorado la cocina y han construido un nuevo comedor. Como buscan siempre no ser un restaurante más, no han dudado en llevar a cabo un proyecto bioclimático que tiene en cuenta las peculiaridades del tiempo soriano, que permite ahorrar en calefacción y aire acondicionado.

IMG_4146La ampliación no ha sido barata, pero sí ajustada y asumible. El nuevo comedor ofrece una imagen llena de luz, una combinación acertada de cristal y madera (http://www.maderapinosoria.com/) que permite divisar parte del pueblo y los campos que lo rodean, con una capacidad de 80 personas que puede ampliarse si se necesita. Además, el espacio exterior se ha completado con una especie de templete para acoger actuaciones y una plazoleta con varios usos que cuenta con una cálida iluminación de noche. Originales dibujos inspirados en la villa romana de Rioseco completan un conjunto luminoso y acogedor donde poder comer a gusto o celebrar reuniones, cumpleaños o bodas (la gente se sigue casando, es un hecho). Un sistema motorizado y la disposición de las ventanas permite generar corrientes de aire, la madera y los aislamientos evitan pérdidas de calor y ruidos, la propia construcción impide que los rayos de sol inunden el espacio en verano… todo ha sido estudiado para que el nuevo comedor Magna Mater resulte un marco ideal para hacer de la comida una experiencia. Y ya se sabe que el ambiente es tanto o más importante que lo que contiene el plato.

Pero además, lo que contienen los platos de Los Quintanares está muy rico. Normalmente sirven menús del día y la carta se reserva para los fines de semana, puentes, verano… Sus menús degustación de setas son ya un clásico de la gastronomía soriana, por su varidad y su frescura (todo recogido por la zona) y también cuentan siempre con propuestas en las que degustar algunos de sus entrantes más conocidos y la posibilidad de elegir un segundo plato. Y ninguna de las opciones resulta cara.

En nuestra última visita probamos varios entrantes micológicos: un sorprendente crujiente de carabinero con setas, una sabrosa tulipa de queso con revuelto también de setas, un delicioso y suave sorbete de garbanzos con crema de boletus y una especial mussaka con perretxicos, raciones abundantes plenas de sabor. En los segundos platos nos decantamos por los pescados, un delicado bacalao con cebolla confitada y boletus y un atún escabechado, con un toque justo de vinagre; sin embargo, cualquier opción es buena, desde las clásicas delicias de merluza con salsa de marisco (un plato que ha tenido que volver a la carta por la demanda que tenía) al rabo de toro a la vienesa o las carrilladas de ibérico con frutos secos y dátiles. Y en época de setas (la temporada está cercana), lo mejor es decantarse por el menú degustación, ya que nunca faltarán platos exquisitos con boletus, setas de cardo o níscalos.

Atún escabechado con verduritas
Atún escabechado con verduritas

Los postres siguen la dinámica: propuestas caseras, originales y con productos de temporada. Probamos una delicada tarta de cuajada con miel y nueces y un suave helado de mango con yogur, con un inconfundible toque artesano. Se ofrecen también varios tipos de tartas y helados, además de postres con frutas. La carta de vinos es corta, pero suficiente, y en este punto es bueno dejarse aconsejar por Juanjo.

Volvemos al principio. Los Quintanares es una gran opción en Soria, para ir de vez en cuando si se vive aquí o para incorporarla a una ruta turística que pase por Calatañazor, la Fuentona y el propio Burgo de Osma. Ahora además ofrece la posibilidad de organizar celebraciones en un marco que merece la pena. La cocina es sorprendente y nunca defrauda. El servicio es cercano, sin falsas pretensiones, lo que hace que uno se sienta verdaderamente a gusto. La conclusión es fácil, seguirán teniendo éxito. Pura lógica.

Y una recomendación muy personal: si se accede a Rioseco por cualquiera de las carreteras comarcales, en vez de por la N-122, aún mejor. Soria ofrece increíbles paisajes y parajes que sobrecogen, más aún en esta época del año. Imprescindible un mapa y no tener ninguna prisa.

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