Las mejores tapas de setas

En un año sin setas ha sido todo un logro que la IX Semana de la Tapa Micológica organizada por Asohtur haya llegado a las 85.000 vendidas. Las mejores de esta edición se podrán volver a probar del 14 al 20 de noviembre. He de confesar que no las he probado todas, pero echo de menos algunas entre las finalistas (y me mojo), como el yogur micológico del Fogón, que me pareció especialmente rico. En cualquier caso, las tres mejores para el Jurado son las de Crepería Lilot, La Chistera y Santo Domingo II:

El gusto del público ha sido parecido al del jurado, ya que también ha votado en masa a las tapas de La Crepería y La Chistera, aunque el chipirón caprichoso de Casa Garrido ha gustado mucho a los ‘votantes’ y se ha metido en la terna. En cualquiera de las dos categorías se demuestra que ‘trabajarse’ la tapa tiene su recompensa. En el caso de La Chistera, es un clásico ya que la tapa se convierta en un espectáculo, al igual que en La Crepería, que desde que irrumpió en el panorama de la tapa micológica no ha parado de cosechar éxitos. Su ‘cerveza simulada’ con profiterol de setas y la Lluvia alrededor de un guiso de carrilera con mousse de colmenillas y bizcocho de boletus, con esencia de humedad inluída, han sido un ejemplo de originalidad y puesta en escena. El flan micológico del Santo Domingo II sigue la línea de este restaurante que cada año se molesta en elaborar una tapa compleja y a la vez elegante. Y Casa Garrido siempre ha sido una garantía de sabor y calidad en las setas, un buen hacer que traslada a las tapas.

Para el premio a la Mejor Calidad en el Servicio y para la Mejor Tapa Micológica Mediterránea, vuelven a aparecer el trampantojo cervecero de La Chistera y el flan salado de Santo Domingo II, acompañados esta vez por los dos establecimientos que participan desde El Burgo de Osma, el Virrey Palafox y el Hotel Termal. En resumidas cuentas, estas son las seis tapas que se podrán volver a probar del 14 al 20:

Como cada año, hay grandes diferencias entre unas tapas y otras y continúa el dilema de si limitar el número en virtud de la calidad o si es la cantidad lo que arrastra al público, de Soria y de fuera. Por otro lado, los cocineros destacan la complejidad de servir la tapa junto con la marcha normal de cada establecimiento, especialmente en algunos restaurantes sin servicio de bar, y la ardua tarea que supone buscar una tapa que se pueda reproducir sin problemas de altibajos de sabor, presencia o temperatura.

Lo cierto es que esta Semana de la Tapa Micológica ya tiene mucho nombre fuera de Soria, y habrá que mejorarla y pulirla, pero es necesario que se mantenga, al igual que otros reclamos gastronómicos que son, a la postre, los que mueven al turismo.

Y ya por último, se echa de menos a Cafetería Tauro, uno de los establecimientos que más ha tirado de la Semana de la Tapa Micológica. Queremos que vuelvan!

 

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