Comer en Soria (I)

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Fotos: Lucas Caraba

El pasado lunes se celebró en Valdeavellano de Tera el I Foro de Cocina Rural, organizado por la Diputación Provincial y auspiciado por el conocido periodista gastronómico Javier Pérez Andrés. La iniciativa pretendía poner en valor lo bueno que tenemos en Soria en materia de restaurantes y productos. Lo mejor, la cita resultó un éxito de concurrencia, ya que más de 150 establecimientos y empresas acudieron, lo que no suele ser habitual en convocatorias de cualquier índole en Soria.

Todo encuentro es positivo. Lo peor es caer en las frases hechas y no avanzar, y en este sentido, creo que la gastronomía soriana tiene mucho camino por recorrer. Nadie duda de que contamos con productos excelentes, de que a veces no los apreciamos o conocemos lo suficiente, de que la hostelería es muy dura, especialmente en el medio rural, y de que más unión haría una fuerza necesaria para ‘distinguir’ nuestra gastronomía de otras con mayor fama. Pero hay que pensar también en lo que no se ha hecho bien. Y pongo ejemplos. La unión es una quimera en muchos sectores donde se compite, y la hostelería soriana no es una excepción. Es posible que la generación de cocineros vascos que revolucionaron los fogones hace 25 años se lleven a matar en privado, pero de cara a la galería han ofrecido una imagen de unidad que ha creado una marca exportable. También ha pasado con otros grandes chefs de la vanguardia creativa española. En otros territorios se ha entendido que la cocina es una forma de cultura que, bien vendida, resulta rentable. En Soria, productores, cocineros y administraciones han ido por su lado, salvo en contadas ocasiones. Organizar jornadas gastronómicas conjuntas ha costado dios, ayuda y salvar la general falta de fe.

Centrados en la restauración, la oferta ha sido muy dispar. Sin duda que ha habido cocineros y propietarios de establecimientos que han cuidado el trato al cliente, que han ajustado los precios a la calidad de los productos, que han invertido e innovado. En contraposición, muchos otros han tratado a los comensales como si les hicieran un favor, han elevado precios injustificadamente en determinadas épocas y han creído que todo valía en cuanto a oferta, menús y establecimientos. En una ocasión yo misma presencié en un restaurante de un pueblo soriano cómo se ‘maltrataba’ a un grupo de italianos que había recalado en el sitio por ser el único de la zona. El resultado de esta dicotomía es que cada cual hace la guerra por su cuenta y como puede. Y en estas circunstancias, ‘vender’ la gastronomía soriana es complicado.torrenos4

Resumiendo:

-La oferta es muy dispar y está poco diversificada

-La unión de los sectores gastronómicos brilla por su ausencia

-Hace falta mejorar el trato con el cliente, que ya no se conforma con cualquier cosa

-El turista es importante, pero también el cliente soriano, que sí sale a comer o cenar sobre todo los fines de semana

-Muchos establecimientos desconocen y temen el poder de las redes sociales y las nuevas tecnologías

-Falta formación y herramientas de gestión

-Adelantarse o gestionar (bien) las opiniones de los clientes en Internet es clave

-Falta innovación. Está demostrado que los clientes responden a las novedades

-Diferenciarse es fundamental

 

No se trata de resaltar lo negativo sin más, pero tampoco de caer en la autocomplacencia. La competencia de otras ofertas gastronómicas es grande, la demanda cada vez es más exigente y hay que adaptarse para seguir.
Hasta la próxima entrega.

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1 Comment

  • Mucha razon llevas, pero te faltaria añadir ambien en la mayoria de los restaurantes un personal cualificado y que te sepa vender los productos que tienen

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