Cocinar en el lavavajillas, ¿funciona?

lavavajillasHace tiempo que había escuchado que el lavavajillas podía usarse para cocinar, además de para lavar los platos. He seguido las noticias que hablaban de esta posibilidad e, incluso, los libros de recetas que ya se han editado usando este electrodoméstico como ‘cazuela’. Pero lo cierto es que no me había atrevido a probarlo, hasta ahora.

Cocinar a bajas temperaturas es un método fantástico para conservar el color, el sabor, la textura y las propiedades de los alimentos. No hay gran restaurante que se precie que no use esta fórmula para lograr el punto idóneo de verduras, pescados, carnes y hasta frutas. Cuentan, eso sí, con potentes máquinas de vacío y sofisticados baños maría y hornos de vapor que mantienen la temperatura constante. En casa también puede hacerse, pero es más complicado que salga bien. La cocina al vacío y a bajas temperaturas es, además, un estupendo méteodo de conservación si se siguen las normas higiénico-sanitarias. Hoy en día es una técnica de uso creciente que cuenta con muchos adeptos e, incluso, una escuela propia a cargo de Tony Botella http://www.tbtc.es/

Volviendo a la realidad de casa, los lavavajillas tienen una ventaja importante: cuentan con programas de temperaturas (normalmente 50º y 65º grados) y ciclos largos que permiten ‘cocer’ determinados alimentos. Si se usan tarros de crital con tapa o bolsas de vacío (es decir, cierre hermético) no hay riesgo de que el agua del electrodoméstico llegue a los alimentos. Y el último parabién: se puede cocinar a la vez que se lava la vajilla, lo que permite un ahorro energético. Lisa Casali es una joven italiana en boga por haber editado un libro de recetas para el lavavajillas. En un vídeo muesta cómo hacer un cous-cous con verduras que podéis ver en este enlace: http://eladerezo.hola.com/cultura/cocinar-con-el-lavavajillas.html

Con todo, seguía teniendo mis reparos. Aún los tengo, pero experimentar no ocupa (mucho) lugar, así que me decidí a probar con un huevo. Lo metí con agua dentro de un tarro de cristal con tapa de rosca (un tarro normal y corriente) y fue a la bandeja del lavavajillas con el resto de los platos sucios. Elegí el ciclo más largo, a 65º y el resultado fue un huevo a baja temperatura con una textura perfecta. Este primer ‘éxito’ me ha hecho plantearme nuevas recetas: ¿qué tal unas verduras, un aceite aromatizado, un flan o un puding? Os iré contando. Eso sí, hay que tener la precaución de comer el alimento recién salido del lavavajillas o enfriarlo rápido para poder conservarlo en el frigo o en el congelador y evitar así la proliferación de ‘bichos’.

Aquí podéis ver fotos de mi huevo. ¿Alguien se anima? Contádnoslo, por favor.

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huevo buena

huevo buena 2

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