Bienvenido, verano

Menestra OyarbideRetomo el blog después de la resaca sanjuanera y en lo que ya es para muchos época vacacional. Pensaba comenzar esta serie veraniega con una serie de alternativas camperas a la tortilla de patatas y los infalibles filetes empanados, pero será para otra ocasión. Avatares de la vida hacen que me encuentre en Madrid, añorando las frescas noches sorianas e intentando no quejarme demasiado (total, para qué) de este calor infernal que quita hasta el aire.

 

Más avatares (benditos esta vez) me han llevado hoy a compartir mesa y mantel con una serie de estupendas mujeres que se lo pasan muy bien juntas en uno de los restaurantes más en boga de la capital, por merecimiento propio: el nuevo Iñaki Oyarbide, iO, por obra y gracia de la gráfica actual.

 

El continuador de una de las sagas más importantes de la gastronomía patria ha cambiado de arriba a abajo el antiguo y reconocido Príncipe de Viana para transformarlo en un espacio en el que se combinan la cocina de siempre con las nuevas tendencias, en un acogedor restaurante, bar y terraza donde comer en condiciones, picar, tomar una copa o, incluso, llevarse la comida a casa; todo ello con el inconfundible sello de Oyarbide, su campechanía, excelentes productos navarros de temporada y una atención cuidada.

 

El local, enclavado en la zona financiera de Madrid, junto al Bernabéu, ofrece un cuidado y desenfadado diseño con el marchamo de Nacho García Vinuesa. La disposición de las mesas junto a la barra, desde donde se divisa la cocina, invita a una cierta informalidad que se agradece cuando lo que quieres es pasar un buen rato comiendo. Llegaron los platos para compartir y los vinos como sugerencias del propio Oyarbide, quién mejor.

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En cuanto uno se sienta a la mesa es recibido por un plato de las pequeñas y exquisitas croquetas de bacalao y jamón, herencia de Príncipe de Viana, para continuar con un vasito de salmorejo. Nuestra comida continuó con una serie de platos para compartir que aunaron sabores de temporada con aires caseros con otros de cocinas asiáticas, cuidadosamente presentados. Así, llegaron los tomates feos de Tudela, poco agraciados sólo en el nombre; el tiradito de pez mantequilla, el rollito de vieira y careta (envuelto en hoja de lechuga, para comer con las manos), un suave y delicioso sushi de atún, maravillosas vainas de Tudela con crema de patata, huevo y trufa de verano y un sabroso secreto ibérico acompañado de una original vinagreta. El postre, infalible: vasito de chocolate y caramelo y canutillo con crema, que llega a la mesa tibio y delicioso.

 

En definitiva, una comida estupenda en buena compañía en un local que merece la pena visitar, con precios muy razonables y la posibilidad de comer en la terraza, donde también se celebran eventos. De hecho, este jueves acoge la presentación de la nueva sangría de La Casera.

Bienvenido, verano.

 

 

 

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